1. sueños
—¡Tiene las manos manchadas de sangre! —gritaban a mis espaldas.
No podía dejar de mirarlas. El rojo me cubría los dedos, se deslizaba entre las uñas, estaba caliente aún. El olor metálico se me metía por la garganta y me revolvía el estómago.
En mi cabeza, solo una frase: Esto es un sueño. Esto no está pasando. Esto no está pasando.
Pero el suelo se curvaba bajo mis pies. Las paredes se movían como si respiraran. Había ojos en los marcos vacíos de los cuadros. Una figura sin rostro caminaba hacia mí. Yo gritaba, o creía gritar, pero no salía ningún sonido. Las luces parpadeaban. Algo detrás de mí lloraba, reía o ambas cosas a la vez.
Entonces, todo se rompió con un sonido agudo. Un pitido largo, como un taladro atravesando el aire. Ahí fue cuando desperté.
Todo era blanco; el techo, la cama, los armarios, la lámpara y las luces que se encendieron. Me costaba respirar y cuanto más intentaba recordar aquel sueño más rápido se deshacía, como el día anterior. Sin embargo, esta vez el olor a sangre todavía seguía ahí. Era tan real que tuve que taparme la nariz. Me incorporé lentamente, sudando frío e intentando no vomitar.
<<Tin, ton, tin>> sonó una musiquita por los altavoces, seguido de una calmada voz de mujer:
"Buenos días, alumnos y alumnas. Es hora de ducharse, vestirse y acudir al desayuno."
"Los recién llegados que aún estén desorientados, por favor, sigan su color."
Mi chaqueta estaba doblada sobre la silla. En la manga, el círculo verde brillaba suave bajo la luz artificial. Verde. Yo era del color verde.
Solo llevaba dos días allí o eso decían, pero sentía como si hubieran pasado semanas. Como si hubiera estado aquí desde siempre. En cambio cada día era todo nuevo, me faltaba algo y no sabía el qué. Me faltaba algo que no podía recordar.
Mis compañeras de habitación se habían levantado tras escuchar el mensaje de la mañana. Nadie dijo nada, solo un leve saludo con la cabeza y obedecieron sin mediar palabra. Solo hablábamos de lo que pasaba en el día. De nada más.
Nadie hablaba del ayer ni de cuántos días llevaban allí.
Nadie hablaba de eso.
Nadie hablaba de nada.
Está prohibido.