Deja vu (Mario x Luigi)

Summary

Esta es la secuela de "Al menos fue contigo". Ambientada después del final bueno de Mario y la caja de música, Mario y Luigi comienzan a tener "no memorias" bastante extrañas. La imagen de la portada y los personajes que aparecen en la historia no me pertenecen. Disfrutad 😘

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

CREO QUE ESTO YA PASÓ

Aviso: si no te gusta el incienso entre personajes ficticios no leas este capítulo.


Pasaron ya siete meses desde que nuestros jóvenes fontaneros consiguieron escapar de aquella espeluznante mansión y traerles la paz y el descanso eterno a Alice, Anna y Serina.

A pesar de que Alice pudo descansar en paz, Luigi no sentía que fuese lo correcto, pero cómo él mismo dijo: Mario tiene un corazón de oro. Si decidió darle el descanso eterno a esa mujer era porque en verdad se lo merecía, merecía ser perdonada.

Una noche tormentosa los hermanos se encontraban sentados en el sofá en frente de la chimenea, con sus pijamas puestos y bebiendo té que Luigi hizo para los dos.


M: “Menos mal que llegamos a casa a tiempo, ¿verdad, bro?”

L: “Cierto, bro. De ser así hubiésemos quedado empapados hasta los huesos.”


Se quedaron un rato contándose chistes y bromas cuando de repente un relámpago cayó y dejó la casa a oscuras, a lo que Luigi gritó del susto y abrazó al instante a Mario.


M: “Vaya, se ha ido la luz. Voy a ir a buscar velas.”

L: “V-v-voy contigo.” No quería separarse de Mario. Él era el único que le hacía estar a salvo en la oscuridad.


El camino a la cocina a por velas fue una tortura para Luigi, pues a pesar de lo que él y Mario vivieron en aquella horrible mansión aún estaba tratando de recuperarse del trauma psicológico que vivió. Ya con las velas puestas en el salón Luigi suspiro de alivio al ver que por lo menos el fuego de la chimenea no se había apagado.


M: “No te preocupes, bro. Ya verás cómo mañana la luz regresa.”

L: Suspiro. “Eso espero, bro.”


Un buen rato pasaron en silencio frente a la chimenea estando Luigi a muy pocos milímetros de Mario debido al miedo que sentía, hasta que de repente una imagen apareció en su mente: en primera persona él estaba al lado de alguien idéntico a Mario, quien parecía estar cubierto por una manta similar a un mantel de picnic.


M: “¿Luigi?” Al ver a Luigi mirando al infinito lo único que se le ocurrió fue llamarlo y zarandearlo un poco sin hacerle daño.

L: Despertó. “¿Eh? P-perdona…”

M: “¿Qué pasa? Te quedaste ahí quieto con la mirada perdida.”

L: “Bro, tengo la sensación de que esto ya ha pasado.”

M: “*Él también ha tenido el mismo deja vu que yo.* ¿Y en qué momento te ha sucedido?” Preguntó preocupado.

L: “No lo sé, no recuerdo que esto haya pasado. Espera… ¿tú también tienes el mismo deja vu que yo?”

M: “¿Tú me ves cubierto por un mantel?”

L: “Si.”

M: “Entonces sí. Esto es muy raro.” Luigi posó sus labios en los de Mario y lo besó. Tras separarse respiró con suavidad. “¿Por qué has hecho eso?”

L: “Sentía que tenía que hacerlo… L-lo… Lo siento.” Dijo sintiéndose culpable pero Mario le respondió con otro beso en sus labios.


Mario agarró una manta que había en el sofá y la expendió en la alfombra. Luigi no lo entendía, ¿por qué Mario había puesto esa manta en el suelo? Cómo si sintiesen el querer recrear ese recuerdo para saber qué significaba y cuándo había ocurrido Mario empezó a desabrochar los botones de la camisa del pijama de Luigi dejando su pecho al descubierto a lo que el pequeño respondió tapando con sus manos sus pezoncitos debido a la vergüenza que le daba, cosa que a Mario le pareció demasiado tierno. Para hacerle entender que no había nada de lo que avergonzarse se desabrochó su camisa del pijama y le mostró su desnudo pecho a Luigi, a lo que él, al ver a Mario sin camiseta, empezó a sentir una emoción que nunca sintió.


M: Miró abajo. “Ya se te ha puesto dura, ¿eh, bro?”

L: “¿D-dura?” Al bajar la vista a sus pantalones se percató de un bulto que justo estaba donde debería estar su pene. “¿Qué es esto? ¡Mario tengo miedo!”

M: “Shhh, tranquilo.” Dijo con cariño. “Deja que te baje el pantalón y lo entenderás.”


Pero lo que iba a ser simplemente el bajarle los pantalones al final se convirtió en dejar todas sus ropas desperdigadas por el suelo, ellos dos completamente desnudos y con Luigi tumbado boca arriba en la manta y Mario entre las piernas de su hermano pequeño.


L: “M-mario…” Le daba vergüenza preguntarle. “¿T-tú… alguna vez te has… masturbado?”

M: Se sorprendió cuando Luigi dijo esa última palabra. “¿Dónde has oído esa palabra, Luigi?”

L: “N-no… no lo sé. P-pero aun así… ¿tú lo has hecho?”

M: “S-sí, algunas veces. ¿Quieres que te enseñe?” Luigi afirmó con su cabeza. “Entonces…”


Colocó la mano de Luigi en su erecto pene y ésta empezó a moverse sola a lo que Luigi no comprendía como era que él en parte no tenía el control de su propia mano, pero tanto él como Mario ya habían pasado por eso: el que a veces ellos mismos no eran los que se movían por voluntad propia a pesar de que nunca les llevó a cometer grandes equivocaciones que afectasen a su mundo o a los que les rodeaban, como si todo lo que pasase era porque así debía de pasar. Pero esto era diferente, su mano subía y bajaba mientras agarraba el tronco de su miembro sintiendo la piel del mismo, y aun así, a medida que se masturbaba, más le gustaba. Sus ojos estaban cerrados, su corazón empezó a latir con más fuerza y su respiración ya era agitada.

Mario solo se quedó ahí sentado sorprendido por la actuación de Luigi a la vez que empezaba a disfrutarlo. Para él era un hermoso espectáculo: su inocente hermanito se encontraba desnudo, tumbado y haciendo algo que jamás hubiese imaginado que él sería capaz de hacer.


L: “M-mario… M-me… Me voy a hacer pis.”

M: “No, no, continúa. No es orina, es tu semilla lo que va a salir.” Luigi le miró con su carita de confusión, no lo entendía. “Deja que salga. *Es tan lindo.*”


Luigi retuvo su grito apretando su mandíbula con toda la fuerza que tenía cuando de su pene salió un chorro de semen. Soltó su pene y comenzó a hiperventilar.


L: “P-perdón… Lo habré dejado todo hecho todo un desastre.” Abrió sus ojos y vio que no había ninguna gota de su orina. “¿Esto qué es, bro?” Preguntó asustado.

M: “Es semen. Todos los hombres lo generamos en los testículos.”

L: “N-no sabía que este líquido estaba dentro de mí. ¡Es increíble!” Aquella conversación con Mario hizo que su pene volviese a estar erecto. “¿Por qué ha vuelto a levantarse?”

M: “*Lo supuse. Pero si esto es como en el deja vu tendré que… ¡No! ¡Es mi hermano! ¡Y aunque él quisiera, no sé si él se sentiría preparado!* Oye, Luigi, se honesto: ¿eres virgen?”

L: Miró a Mario aún más confundido.“¿Una virgen no es esa figura que se pone en las iglesias?”

M: “*¡DIOS, ES TÁN INOCENTE!* No, no.” Dijo riéndose por la ternura que le dio. “Me refiero a que si nunca has tenido relaciones sexuales.”

L: “N-no…” Mario se quedó decepcionado. ¿Ese “no” era que su hermanito no era virgen? “Yo nunca he tenido…” Le daba mucha vergüenza.

M: “*Menos mal.*”

L: “¿Tú si, bro?”

M: “No, igual que tú. Pero, ¿te apetece saber que se siente? Intentaré no hacerte daño.”

L: “B-bueno… Pero, ¿podrías ser tú el que esté tumbado?”

M: “Claro que sí, bro. Pero antes…” Agarró la mano de Luigi para colocarla en su erecto pene. “Hazme lo mismo que hice yo contigo.”

L: “Y-yo… E-está bien, pero si te hago daño avísame. *Guau, el amiguito de Mario es bastante gordito y cálido.*” Comenzó a masturbar a Mario con movimientos lentos mientras veía como su prepucio se tragaba su glande y volvía a sacarlo con cada movimiento de su mano. “¿Lo hago bien? ¿Te hago daño?”

M: “No, sigue. Pero aumenta la velocidad de tu mano.” Luigi obedeció a la petición de Mario y ahora su mano era la que tenía el control, sintiéndose agradable al masturbar tal miembro.


Qué momento más agradable y satisfactorio para los dos. Sentir como la mano de Luigi subía y bajaba por el miembro de Mario y el calor interno del pequeño ante tal revelación para él era más que suficientes para que el placer se apoderase de ellos. Mario le pidió a Luigi que parase, que no quería correrse justo en ese momento, posicionó su entrada a pocos milímetros del erecto miembro de Luigi, respiraron hondo y el mayor dejó caer su cuerpo haciendo que su entrada engullese el pene del pequeño. Obviamente, al ser su primera vez, Mario gritó de dolor al tener sin preparación previa y directamente el miembro de su hermano.


L: “¿D-du-duele?”

M: Unas lagrimitas salieron de sus ojos. “Un… poco…” Dijo tratando de aguantar el dolor. “D-deja que me… acostumbre… y… empezaré a moverme.”

L: “O-ok, esperaré todo lo que necesites.”


Un largo minuto pasó y Mario ya se acostumbró al tamaño del pene de Luigi, comenzando con una subida lenta. Jadeos salían de la boca de Mario al incrementar la velocidad con la que subía y bajaba y el cuerpo de Luigi se quedó paralizado por la excitación, lo que le dificultaba el responder ante tal situación: tener ahí a su hermano mayor encima suyo, ambos desnudos y con su pene dentro de él le hacía sentir emociones que jamás imaginó que existiesen.


M: “¡Dios, Luigi! ¡Esto se siente genial!”

L: “¡Oh, Mario! ¡Se está tan calentito aquí dentro tuyo!”


Caricias suaves, besos y algún que otro mordisquito acompañaban a su primera vez, con el fuego de la chimenea como único testigo de aquel acto. Era tan perfecto para ambos, tan único y bien aprovechado y ya casi ignorando sus deja vu, como si “alguien” les dejasen pasar página. Antes de llegar al orgasmo tanto Mario como Luigi dijeron cada uno una palabra, o mejor dicho un nombre, que no entendían bien por qué.


L: “¡MARCHIONNE!”

M: “¡LUCIANO!”


El interior del mayor fue llenado con la semilla de Luigi en gran cantidad y la de Mario salió disparada de su pene llegando al cuello de su hermanito. Mario se retiró de su interior el ya flácido miembro de Luigi a la vez que de su entrada goteaba aquel líquido blanquecino, se tumbó al lado de Luigi y se taparon con una manta.


M: “¿Cómo estás, bro?”

L: “Que hermoso ha sido.” Aún seguía extasiado por la situación del momento.

M: Soltó una risita por la ternura que le daba al ver así a Luigi. “Si, lo ha sido.” El rostro de Luigi se cubrió de rojo por la vergüenza y se lo tapó con sus manos. “Que tierno eres. *Menos mal, sigue siendo inocente.*”

L: “M-me… Me da vergüenza.” Mario le dio un tierno beso en la frente y Luigi se sintió más tranquilo, colocando su cabeza en el pecho de Mario. “Eres muy bueno conmigo.”

M: “Tú me salvaste, conseguiste expulsar a Alice de mi cuerpo…” De sus ojos brotaron pequeñas lágrimas. “Pusiste en peligro tu vida por mí.”

L: “¡No, no llores!” Rogó asustado cómo solo Luigi lo haría. “¡Quería volver a traerte a casa conmigo!” Lo abrazó más fuerte.

M: Se retiró las lágrimas con su puño. “Perdona, Luigi. Siento haberte preocupado.” Sintió como la piel de Luigi ahora estaba más cálida. “¿A que ahora estás más calentito?”

L: “Si.” Respondió e imitó el ronroneo de un gato.

M: “Venga, descansa. Te ves con sueño.”

L: Bostezó. “Gracias.” Cerró sus ojitos. “Buenas noches, Mario.”

M: “Buenas noches, Luigi.” Y cerró sus ojos también.

M y L: “*¿Por qué habré dicho ese nombre?*”


La noche llegó a su fin en el Reino Champiñón, con los pájaros cantando y los rayos del sol anunciando un nuevo día para los hermanos. Luigi se despertó y vio a su alrededor: estaba tumbado en el salón de su casa junto a Mario, ambos desnudos, con los trozos de madera ya consumidos en la chimenea. Se sonrojó al recordar lo que pasó por la noche reprimiendo un gritito de alegría. Se levantó y fue a comprobar si la luz había vuelto pulsando el interruptor de la sala, y que suerte tenía, pues sí volvió la luz. Se dirigió a la ventana, aún empapada por las gotas de lluvia, para contemplar el paisaje y sonrió.


M: “¿Ves?” Luigi se sorprendió y se giró para ver a Mario, quién ya estada despierto y sonriéndole. “Te dije que volvería por la mañana, y hace un día precioso.”

L: “Je, je, sí. ¿Hacemos hoy un picnic?”

M: “Encantado.”




Fue largo este capítulo, pero habrá valido la pena los deliciosos actos sexuales 🌚



Espero que os haya gustado.


Nos vemos 💕