Único
Un loft en las zonas más alejadas del centro de la ciudad de Nueva York no era la alternativa brillante que Shadow habría tomado hace unas cuantas semanas.
Un enfrentamiento a mano armada en medio de una calle concurrida y una persecución a mitad de la avenida sobre su motocicleta no era su plan para la noche, al menos no para esta.
Si le pagaran por la cantidad de veces que había sido perseguido por el comisario, seguramente no tendría porque ocultarse en un oscuro espacio entre el barrio criminal de la ciudad.
Lanzó su mochila sobre la cama en compañía de la chaqueta negra y se acercó a un pedazo de cristal donde luchó por ver la creciente mancha de sangre que lo molestó cuando bajó de la motocicleta. Se levantó la camisa con cuidado y chasqueo la lengua cuando se encontró con el roce de bala que pudo ser producto de cualquiera de los tres oficiales que perdió en medio de la persecución y que sintió sobre sus talones en más de un momento.
Bufó con molestia cuando se vio en la necesidad de acercarse a la mesa metálica a mitad del medio vacío loft, y encendió la tenue luz para poder buscar el material adecuado para tratar la herida antes de que se infectara, aunque, en medio de su concentración se vio interrumpido por el sonido de pisadas muy cerca de su posición.
Su mano viajó hasta la parte trasera de su cinturón para extraer el arma de su funda mientras observaba su alrededor con detenimiento, en especial la puerta corrediza de entrada y que podría abrirse en cualquier momento.
—Buenos reflejos.
Shadow volteó en un rápido movimiento con el arma apuntando al rostro del intruso; la sonrisa arrogante del peli-azul delatando su identidad ante él.
Sin bajar la guardia, negó lentamente con la cabeza. —Sonic.
—Shadow. —con la insolencia propia de su persona, se acercó para empujar la pistola hacia abajo con dos dedos y volvió a sonreír. —Cuando tiempo.
— ¿Qué crees que haces? —gruñó.
—Es que hoy me he despertado con ganas de verte. —canturreo mientras rodeaba al molesto Shadow para sentarse sobre la mesa metálica causando un ligero estruendo en el lugar.
—Me refiero a como me encontraste.
—Oh, cariño, por si lo has olvidado, eres cero discreto. Se me ocurrieron unos cuantos prospectos que podrían ser perseguidos por la policía de la ciudad a mitad de la madrugada, pero, ¿una preciosa motocicleta? No fue difícil sumar dos más dos.
— ¿Y el loft?
—Creo que ambos tenemos nuestros contactos. Escuché de un amigo al que le dijo un conocido, vecino de un tipo que te ha visto entrar aquí varias veces a mitad de la noche. ¿El barrio criminal? Muchos chismes. Deberías mudarte cuanto antes.
—Y tu deberías dejar de molestarme si no quieres una bala en el cráneo.
—Eres adorable. Pero sabes que no tengo nada en tu contra ahora mismo, a menos que puedas ayudarme con un pequeño problemita que tengo y que no me deja en paz desde hace unos días.
—Deja la mierda, Sonic. No voy a ayudarte con nada.
— ¡Vamos! Por los viejos tiempos, gruñón.
—Los viejos tiempos son historia.
—Una historia muy divertida, tienes que admitir. —sonrió juguetón.
Shadow rodó los ojos, dándose la vuelta para caminar hacia la improvisada cama a donde había arrojado su maleta un momento atrás.
—Shadow. —lo llamó de nuevo — ¿Por favor?
El mencionado se detuvo a medio caminar y lo miró por encima del hombro, esperando a que prosiguiera.
Aunque tuviera sus choques con Sonic, quien definitivamente disfrutaba molestarlo, y que además era un insolente escurridizo que se había ganado una predecible reputación, Shadow nunca perdería la oportunidad de tomar ventaja, incluso si tenía que comportarse como un patán.
— ¿Aún haces favores a G.U.N?
Shadow bufó. — ¿A qué viene eso? No necesitas ese trabajo.
—No es un trabajo, cariño. Al menos no para mi. —se bajó de un salto de la mesa y su semblante cambio a uno más cauteloso —Escuché de buena fuente que el viejo cascarrabias ha pagado a alguien para perseguir a un mercenario que robó un trabajo a la agencia. Mi amigo Silver fue acorralado ayer, y no soporto que un compañero sea atacado solo porque esos idiotas creen que es culpable, sin malditas pruebas.
—Lamento mucho que tu equipo y tu sean los mismos incompetentes de siempre. —respondió con simpleza.
—Conoces a los desgraciados de esa pocilga, y solo necesito un nombre. Voy a lidiar con el cabo suelto y nadie más saldrá herido. Lo juro.
—La agencia y yo somos historia vieja, no tengo porque seguir trabajando para ellos. Hice lo mismo que tu y huí mientras pude.
Sonic entrecerró los ojos. —Lamias el piso por donde esos tipos pisaban, ¿qué cambio?
Shadow volvió a levantar la pistola para regresar el seguro y sonrió a Sonic con tranquilidad inusual. —Sabes como ha estado el negocio últimamente, Sonic. Entiendo que tu creas estar en la cima del mundo al trabajar para un tipo como Infinite, pero la agencia no es el único enemigo que has ganado en este camino y lo sabes, así que no sé que ganas diciéndome esto.
—Aw, Shadow. Jamás ha habido alguien más importante que tú, —comentó con su sarcasmo típico —pero protejo a los que me importan y hago el trabajo bien, por eso no necesito que tipos como los de G.U.N. sigan aprovechándose de mi con estupideces. Si tú dices que has salido de esas sucias andadas y que estás por tu cuenta ahora esta bien, pero te estoy pidiendo un solo favor.
Shadow suspiró. —No he escuchado nada, pero te buscaré si me entero de algo más, ¿contento?
—Bastante.
— ¿Entonces? Sabes donde esta la salida.
Sonic sonrió con travesura. —Vamos, ¿no me invitarás algo de beber?
—No somos amigos ni socios, ¿por qué lo haría?
—Somos algo, Shads, y lo sabes perfectamente. —pasó a su lado y delineo su brazo derecho con su dedo —Apuesto a que también aprecias los viejos tiempos.
Shadow sostuvo su muñeca con fuerza y frunció el ceño, serio. —Olvídalo.
—Oh, Shadow, no sabes cuanto lo he intentado. —confesó —Fuera del trabajo, esta ridícula rivalidad y tu indiferencia. Te importa de la misma manera que a mi, y lo sabes.
— ¿Otra vez la mierda de la alianza?
—Eramos un buen equipo en la agencia, ¿o no? Un dúo imparable. Incluso el presidente habló de nosotros, ¿recuerdas?
—Me extraña. Para ser alguien que adoraba el reconocimiento, fuiste el primero en largarse mientras pudo sin una explicación, cariño. —finalizó con una mueca.
—No tuve opción.
—Pudiste no actuar como si tu y yo no hubiéramos sido algo. Pero entrometerte en mis tratos, robarte el crédito, escabullirte como si no te molestará llamar más atención de la necesaria. —bufó —Además, como si hubiera sido muy difícil darse cuenta que los cuerpos que encontró la policía está tarde eran obra tuya y no mía.
—Fue un accidente, un ligero desliz. Pero el trabajo está hecho, que es lo importante. Tú eras el que insistía con eso.
—Bueno, supongo que todos podemos ser idiotas a veces.
Sonic sonrió, mirando hacia abajo, más específicamente a la mancha de sangre que se extendía por la piel de Shadow, incluso había manchado el inicio de sus pantalones.
—Tienes una herida muy fea. —Shadow retrocedió porque el rumbo de la conversación había cambiado. Sonic hacia eso cuando no le veía sentido o porque le había restado importancia, siempre era así.
—Lárgate, Sonic.
—Déjame ayudarte con eso. Curaba las heridas de ambos, ¿recuerdas?
—Aprendí a hacer muchas cosas sin ti.
—Compañeros, viejos amigos, rivales, nombra lo nuestro como quieras, pero ya te lo he dicho, me importas tú y nada de lo que hagas o dejes de hacer que pueda cambiar eso, gruñón.
Shadow apartó la mirada, pero arrojó el botiquín a Sonic, quien sonrió complacido ante la acción y le indico que tomara asiento para que pudiera trabajar.
Sonic Maurice The Hedgehog.
El impulsivo, de más entusiasta y molesto chico de cabellos azules creció en el mismo barrio que él a las afueras de la ciudad, no muy lejos del lugar en el que estaban en ese momento.
La casa hogar de la que escaparon cuando tuvieron la edad suficiente había quedado enterrada en sus pensamientos, salvo los memorables recuerdos en los que Sonic estuvo presente.
Muchos dirían que convertirse en asesino a sueldo podía ser la peor cosa que les pasó en la vida, pero la verdad era que ambos lograron ver el negocio como algo en lo que eran buenos, que dejaba el dinero suficiente para subsistir y preparación necesaria para sobrevivir en una ciudad nefasta y corrupta como lo era Nueva York.
Entre trabajos pequeños, reconocimiento y favores por parte de los criminales, llegar a oídos de las ligas mayores no fue difícil, y cuando las siglas de G.U.N. aparecieron frente a ellos, trabajar en las sombras para tipos del ejército no parecía tan mal.
Casi cinco años bajo el mando de esos tipos, que aunque les regalaron experiencia, un equipo y un nombre, era algo que Sonic detestaba. Seguir órdenes sin rechistar era parte del trabajo, y nunca le había molestado esa simple cosa, pero G.U.N. era diferente, y llegó a creer que habían lavado el cerebro de Shadow para trabajar como un títere, hasta se atrevería a decir que lo querían convertir en uno de sus muchos soldaditos.
Intentó que las cosas fueran diferentes, pero cuando tomó sus cosas para irse, Shadow no lo aceptó, y después de ser rechazado por molestarlo cuando se encontraban en lugares al azar, no creyó que las cosas podrían tornarse peores, hasta que llegó el día en que escuchó a boca de su viejo amigo: "no vuelvas a molestarme nunca" cuando se enteró que había encontrado un nuevo equipo. Su relación estaba fracturada desde entonces.
Shadow aún no entendía lo que Sonic buscaba, especialmente después de haber dejado a G.U.N. y a él hace poco más de dos años atrás sin una buena explicación. No tomaba en serio que en un momento como este, en que su amigo estaba metido en problemas, acudiera a él como si se tratase de nada y siguieran siendo los mejores amigos.
Patético, pensó.
—Quédate quieto. —ordenó —Pareces un niño, Shadow.
—Te tardas mucho. —rebatió con recelo.
—Esa bala si que te rozó bien.
—Pero me curaste de cosas peores antes.
—Verdad, pero eso no quiere decir que esto sea menos grave. Fue una persecución, Shads, ni siquiera yo lo veo como poca cosa. ¿Cómo te encontraron?
—Soplones. —bufó —Ya no se puede confiar en nadie estos días.
Sonic asintió, distraido. —Supongo.
—Tu tienes un equipo, no deberías quejarte.
—Me agrada mi equipo, y los conoces.
—Lo que sea. ¿Ya terminaste?
—Ahora si. —se levantó del suelo y le sonrió complacido —Si descansas lo necesario, estarás como nuevo en unos días.
—Gracias, supongo.
Sonic lo miró de regreso y golpeó ligeramente su hombro en un gesto amistoso. Shadow odiaba que Sonic aún pudiera ver sus interacciones como cuando eran más jóvenes, asumiendo que el pasado habia sido dejado atrás, cuando él aún vivia recordando cada día, ahogándose en la pena del abandono y la traición cuando Sonic se fue.
—Hey, regresa. —murmuro — ¿En qué tanto piensas?
Shadow apartó la mirada y se recargó en la mesa. —En ti. —confesó.
— ¿Yo? —la travesura en su voz regresó, así que Shadow no pudo evitar mirarlo con una ceja alzada —Que novedad, estoy justo aquí.
—Precisamente por eso. Estamos conversando sin una amenaza de por medio.
—Habla por ti, cariño, yo nunca te he apuntado con un arma. Al menos no en estos días...
Shadow bufó. —Eres insoportable.
—Pero aún así piensas en mi. ¿Se puede saber de que manera?
—Sabes de que manera pienso en ti. —murmuro.
— ¿Ah sí? Supongo que debe ser algo bueno, porque sabes que soy un gran partido, aunque asesine gente de vez en cuando.
—Pienso en los viejos tiempos. Los buenos.
—Ah, esos son geniales. Recuerdo el primero con mucha frecuencia, ¿sabes?
—Oh si, el asalto de la mafia de Chicago, ¿cómo olvídalo?
—Disparaste al jefe en el entrecejo desde larga distancia, nunca lo olvidaré. Y pudimos contra cuantos, ¿ocho?
—Nueve. Fue una buena noche.
—Prefiero lo que pasó después de eso.
Shadow lo miró de reojo. Sonic había adaptado la misma posición que él, recargado contra la mesa de metal.
Fue entonces que se percató de la ropa holgada y la chaqueta de mezclilla que Sonic tenía puesta, su cabello azul, más largo después de la última vez que lo vio, estaba peinado hacia atrás y caía hasta la mitad del cuello. No se veía tan serio y mortal como cuando estaba en mitad de la batalla, donde él mismo podía admitir, se volvía aterrador.
—Eres un hablador. —susurro apenas.
Sonic se separó de la mesa para caminar frente a Shadow, las manos en la espalda y la sonrisa juguetona.
—Sé me ocurren un par de cosas con las que me has callado antes.
— ¿Ah sí? Apuesto a que son ingeniosas. —se acercó, con una sonrisa tranquila jalando sus labios.
—Unas más que otras, sí.
Y con un último vistazo a los labios que se burlaban de él, Shadow se lanzó a besarlo con fervor.
Sonic se agarró de su cabello y se metió entre sus piernas, devolviendo el beso con la misma rudeza y gimiendo en su boca cuando ingreso la lengua. Las manos de Shadow viajaron por su cuello para detenerse en su cintura y posteriormente jalarlo más cerca, la diferencia de altura le permitieron a Sonic ponerse de puntitas para rodear su cuello con sus manos.
Shadow jaló de su labio inferior y Sonic sonrió sobre su boca, travieso. —Esa es una de las formas.
—Por favor, cállate. —finalizó el más alto mientras lo tomaba de los muslos para alzarlo y así voltearse y sentarlo sobre la mesa.
Sonic aferró sus piernas a la cadera de Shadow y recorrió su espalda desnuda con sus manos, cuidando muy bien no tocar la zona que rozó la bala y que había curado, después mordió su hombro con travesura y lo jaló para volver a besarle.
Su relación era esa desde hace unos pocos años. La agencia no había asignado un equipo para ellos, y de alguna manera siempre sacaban provecho adecuado a la soledad cuando estaban lejos de la ciudad; Sonic lo nombraba aventura, y Shadow acostones de vez en cuando.
Ninguno puso sobre la mesa lo que esto significaba, solo que ser rivales en el negocio y viejos compañeros de equipo no eran excusa para no enrollarse. Aunque la última vez había sido antes de que Sonic dejase a Shadow solo, y ninguno parecía ser verdaderamente consciente de la última vez que se atrevieron a estar juntos.
Sonic gimió en la boca de Shadow cuando este empujó contra la mesa, se sostuvo con uno de sus brazos mientras el otro arañaba la espalda baja contraria en un intento de que repitiera ese movimiento.
Shadow empujó la chaqueta de Sonic lejos y retiró su camiseta por encima de la cabeza, luego se acercó a besar su cuello y hombros mientras sus manos descencian por su torso hasta llegar al elástico del pantalón. Sonic lo tomó del rostro para profundizar otro beso y jaló de su cabello negro para posteriormente recorrer su rostro con sus labios hasta llegar a su oreja, donde mordisqueo el lóbulo ligeramente.
—Por favor... —jadeó con esfuerzo cuando las manos de Shadow se colaron a través de su pantalón para acariciarlo.
Shadow asintió en medio de un gruñido, pegandolo a su pecho para sentir la dureza de ambos juntos, luego lo obligó a bajarse de la mesa para jalarlo de la orilla del pantalón e impulsarlo a caminar detrás suyo.
Sonic caminó sin soltarle, los besos se volvieron descuidados hasta que llegaron al único sofá en el loft, lugar que milagrosamente Shadow había limpiado hace unos días del desorden que tenía encima.
Shadow se permitió caer descuidado, las piernas abiertas y los labios hinchados después de las mordidas.
—Ojos arriba. —ordenó Sonic aún de pie entre sus piernas mientras se desabrochaba las botas negras, su cabello azul cayó a lo largo de su rostro haciéndolo lucir desalineado, pero la mirada ensombrecida por el mismo deseo que palpitaba en su pecho.
Shadow se pasó las manos por su también crecido cabello, sus ojos fijos en su amante quien ya había arrojado su pantalón lejos al igual que su ropa interior, quedando en toda su gloria desnudo frente a él. Rápido pero sin dejar de ser cautivante.
Sonic le miró, descaro puro en sus ojos cuando su mirada se encontró con la emoción atrapada dentro los pantalones de Shadow.
Entonces se inclinó, las manos de Shadow quedaron a sus costados mientras Sonic hacia el trabajo al desabrocharlo y bajarlo hasta poco más allá de los muslos, luego le siguió su bóxer. Su erección, ya goteando pre semen quedó frente a él, y no pudo evitar la sonrisa maliciosa en sus labios cuando se enderezó, paso una pierna y luego la otra para quedar de rodillas sobre el sofá y en el rezago de Shadow a horcajadas.
Una de las manos de Sonic lo sujetó del cabello, jalandolo y haciendo que se miraran de cerca, el rostro de Shadow a la altura de su mandíbula.
—Casi puedo decir que me gustas. —dijo Shadow, atreviendose a sacar la lengua para pasarla por su cuello.
—Lo sé. —sonrió en tanto dejaba un castro beso en sus labios.
—Dios, ni siquiera aquí dejas de ser un narcisista.
—Sabes que te encanta, cariño.
Shadow volvió a reír. — ¿Qué? ¿Puedes culparme por eso?
Sonic entrecerró los ojos, consciente del objetivo, pero esta vez, no estaba para juegos previos.
—Soy irresistible incluso para un cabeza dura y orgulloso como tú. —finalizó, y pronto ya se encontraba besandolo otra vez, empujando sus caderas hacia adelante.
Shadow gimió en medio del beso cuando sintió a la mano de Sonic sujetar su pene para acariciarlo lento y tortuoso, incluso si su mente lograba nublarse en ratos, sabía que no tardaría en empujar sus hombros para follarlo de una vez.
Sus manos acariciaron su cadera, la piel cálida contra sus manos, apretando con fuerza.
Sonic se alineó sobre su pene, bajando lentamente y quedándose a la mitad para moverse en círculos, provocador.
—Mierda. —Shadow maldijo, y afianzó el agarre contra él, hundiendo su rostro en su cuello para ahogar el siguiente jadeo —Estás matándome.
Sonic enredo los dedos de una mano en su cabello y se dejó caer un poco más, jadeando sin dejar el movimiento de sus caderas, su propia erección entre su pecho y el de Shadow.
Desde el principio de su relación, antes de ser realmente amigos, Shadow supo que Sonic sería parte importante de su perdición; por eso, en este momento no tenía idea de como había mantenido el control y ahora, se lo había cedido al chico encima suyo.
Finalmente, Sonic dejó caer todo su peso contra Shadow, ambos gimiendo ante la sensación y juntando sus labios de nuevo en un desordenado acto de caricias y mordidas.
Sonic se aferró a sus hombros, retomando el previo movimiento de sus caderas, empujando contra Shadow.
Hundido en su cuello, Shadow mordió y sus brazos lo rodearon. —Me encanta como te ves encima de mi. —jadeo.
Sonic rió, deteniéndose para levantarse casi por completo y dejarse caer de nuevo, sus gemidos resonando en las altas paredes del loft.
No todos los días Shadow tenía la dicha de ver a Sonic en toda su gloria desnudo montándolo, el sudor brillando en su piel pálida y su cabello pegándose a los lados de su rostro; hasta ese momento se dio a la tarea de observar lo mucho que había cambiado su cuerpo los últimos años, más delgado pero los músculos estaban ahí, el trabajo si que había hecho maravillas de su físico, y en ese momento se sintió como el bastardo más afortunado del mundo al darse cuenta que nadie, salvo él, podía verlo así.
Porque conocía el modus operandi de Sonic, y lo mucho que evitaba tener contacto físico de más con hombres. Podía ser mentiroso, manipulador y todo lo que quisiera, pero era honesto en cuanto a que si le decía que nunca había habido alguien más además de él, estaba hablando en serio.
Shadow lo tomó del rostro con dureza y lo besó, impulsando a su vez la cadera hacia arriba invitándolo a seguir. Sonic apartó sus manos y las atrapó contra el sillón a los costados de la cabeza de Shadow, este rió por la naríz ante la acción y elevó una ceja.
—No está noche, cariño.
Shadow entrecerró los ojos curioso, la boca entreabierta y su mirada pasando desde los brazos que ahora lo rodeaban y el cuerpo que se empujaba contra él con más fuerza.
Sintió un cosquilleo en el estómago bajo, anticipando el orgasmo. Sonic, con las mejillas sonrojadas y sudado ladeó la cabeza, observando la obra debajo de él que sin duda habría acelerado su propio orgasmo, porque en definitiva disfrutaba de la vista que Shadow tenía para él.
No era un secreto que era atractivo, los años habían hecho de él todo un hombre, mirada y sonrisa encantadora que ahora estaba ensombrecida con deseo, mirándolo a él y solo a él.
El torso desnudo con múltiples cicatrices que de alguna manera ya había tenido la dicha de recorrer más de una vez, otras que recordaba haber hecho a la perfección en viejos enfrentamientos o peleas absurdas. Le encantaba cada centímetro de él, y sabía que conocían el cuerpo del otro como la palma de su mano, y no había una sola parte que no hubieran explorado ya.
Alcanzaron un glorioso orgasmo juntos, Shadow dentro de Sonic quien también lo hizo en algún lugar entre la unión de sus cuerpos, jadeos cortos contra su boca cuando sintió a la fuerza abandonarle. Prácticamente cayó sobre Shadow quien lo sujetó en medio de un exhalo en su cuello.
Sintió a Sonic removerse en su pecho y Shadow le dio un último beso al costado del rostro antes de levantarlo y quitarle los mechones rebeldes de la frente, sus orbes verdes entrecerrados le hicieron sonreír y enderezarse en el sofá con Sonic aún sobre él; le palmeo los muslos.
—Espera un segundo. —rogó con la voz amortiguada, su cabeza golpeó el pecho de Shadow y exhalo con flojera.
—No te preocupes, vaquero, yo me encargo. —en medio de un quejido, se puso de pie con Sonic entre sus brazos, lo sujetó de los muslos y sin importarle la ropa regada, caminó en medio de la oscuridad a la improvisada cama que, no iba a mentir, si temió romper.
Se arrastró de rodillas para llegar al centro y dejó a Sonic sobre las sábanas quien no se movió más tras adaptar una posición cómoda bajo la atenta mirada de Shadow. Abrió un ojo e hizo una mueca.
—Lo sé, lo sé, solo déjame un rato.
—Descuida, quédate. No voy a dejar que salgas a esta hora de regreso, y menos con esta lluvia.
—Aunque aprecio que puedas ser un caballero a veces, sé como cuidarme solo. Solo déjame unos minutos.
Shadow rodó los ojos, no iba a contradecir a Sonic sobre si quedarse la noche sería la mejor opción, al final del día, haría lo que él quisiera, como siempre.
Con cuidado, Shadow pareció recordar la herida en su abdomen bajo que ni el propio Sonic fue capaz de lastimar a pesar de su reciente rudeza, después se acercó al suelo para recoger su pantalón y caminó de regreso a la maleta que quitó de la cama para ceder más espacio a Sonic quien pareció haberse quedado dormido abrazado a una de sus almohadas, sin molestarse siquiera por no tener ropa puesta o algo para taparse.
Shadow llevó la maleta a la mesa metálica y observó el contenido con precaución, extrayendo así el expediente con las siglas grabadas de G.U.N. en la esquina superior derecha. Suspiró y miró de nueva cuenta al hombre que dormía en su cama, después a la carpeta entre sus manos, apretándola con fuerza.
Se había esforzado con todo lo que tenía para robar el maldito expediente, y el viejo jefe de la agencia no lo había dejado retirarse sin antes amenazarlo como es debido. La policía lo persiguió desde la salida de las instalaciones por ese maldito archivo, y casi recibe una bala por él.
No podía seguir conspirando contra Sonic por más tiempo, su compañero Silver había sido herido a mano suya, y solo porque decidió ser egoísta un instante y obedecer las órdenes de una agencia que hasta hace unos días no había tenido el valor de abandonar, pero que ahora, con Sonic viniendo con él en busca de ayuda, habían cambiado su parecer de repente.
No eran solo los viejos tiempos o el hecho de que G.U.N. acostumbraba a tratarlos como la mierda, era por Sonic, siempre había sido por él; y su maldito jefe sabía cuanto le importaba el chico, incluso si se habían distanciado y eran nuevos rivales en el negocio.
Abrió la carpeta con cuidado y el expediente completo de Sonic se reveló ante sus ojos, su vida, sus habilidades e incluso sus debilidades y nombres de sus allegados, hasta el suyo propio.
Tenía la tarea de deshacerse de Sonic, y dios sabe que intentó buscar otra alternativa, y que esa fue perseguir a su equipo, porque dejaría arder al maldito mundo por Sonic con tal de que saliera ileso, con tal de salvarlo de la agencia y de él mismo.
Y quizás era egoísta por lo que había hecho, pero no podía evitarlo. Porque en una noche como esa, hace mucho tiempo, había conocido a un niño que tomó su mano y estuvo dispuesto a aventurarse con él en la peligrosa travesía a la que llamamos vida, y le juró, de todo corazón, que jamás permitirá que algo le pasará.
FIN.
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