Capítulo 1

Las olas del mar golpeaban con fuerza aquel barco. El sonido de hombres caminando con fuerza por la cubierta rompió la calma.
El cabello platinado de la joven se mecía con brusquedad, confundida, sentada sobre un barril, miraba a todos moverse con lo que ella pensaba, era miedo.
—¡Elaris!
Un hombre robusto se acercó a la más pequeña. Llevaba en sus brazos un pequeño cofre con candado, nada llamativo para la vista.
—¿Si señor Moon?
—Vamos enana —La chica asintió bajando del barril, lo siguió por el barco hasta llegar a la zona donde descendían los botes pequeños —. Sube…
Moon le dio un empujón a pesar de la confundida situación. Elaris se sentó obediente; solo pudo mirarlo antes de recibir el cofre entre sus brazos delgados.
—Esta es tu misión —Se agacho a la altura de la niña y observó la confusión de sus ojos junto al leve miedo que empezaba apoderarse de ella.
—¿Mi misión, señor?
—Si… Debes proteger este cofre con tu vida — Hizo una seña a los subordinados del lugar. Ellos entendiendo subieron algunos sacos en el bote a la vez que lo levantaban para bajarlo del barco.
La menor con terror empezaba a temblar, pero obediente apretaba con fuerza el cofre contra su pecho.
—¡Sí niña! ahora déjenlo caer
Fue lo último que escuchó la menor, antes de sentir su cabeza chocar contra el piso del bote. El cielo se teñía de un gris junto a chispas de fuego volar por todo el lugar, un barco enemigo había atacado. Así como la platinada empezaba a ir a la deriva en el mar sin saber que aquel pirata de nombre Moon la había salvado de una muerte segura.
El sol se iba ocultando cuando la menor empezó a despertar, sobando su cabeza por el golpe, miro todo a su alrededor enfocando de a poco su vista.
—¿Dónde…?
Se inclinó, para volver a caer sentada, al sentir el bote balancearse con violencia. El sol ya oculto, daba entrada al cielo nocturno de la noche, era lo único que la menor pudo mirar, nada a kilómetros, ni tierra, ni un barco. El temblor de la menor fue evidente.
—¿Capitán Moon?
Una vez, dos, incluso tres veces, dijo el nombre de Moon. El único hombre que conocía desde que tenía memoria, y que la había cuidado sin pedir nada a cambio.
Elaris solo pudo llorar, abrazando sus rodillas. Su pequeña mente no entendía que ahora estaba completamente sola, no importara que gritara toda la noche por ayuda o el nombre de algún hombre de aquel barco donde ella había vivido. su voz no fue escuchada.
El segundo amanecer de soledad fue presenciado con el rugir del estómago de la menor.
—Tengo sed…
A pesar de haber utilizado todas sus fuerzas para gritar toda la tarde de ayer, ahora se encontraba sin saber si le habían dado comida. Recordando los sacos que le habían subido, se inclinó con cuidado gateando sobre el pequeño bote, temiendo volcarlo hasta unos tres sacos.
Saco las amarras de uno donde se veían solo mantas, con un puchero casi en lágrimas, abrió el siguiente que se veía tenía comida y pequeñas cantimploras tenían agua.
—Gracias por la comida señor Moon
Haciendo una pequeña cuenta de todo lo que tenía, solo tomo un sorbo de agua junto a una naranja para guardar el resto de provisiones. En su mente maquinaba un plan para poder sobrevivir un par de días, para que algún barco la encontrara, o llegar a tierra firme; eran sus ideas principales.
Pero así como sus esperanzas de encontrar tierra o algún barco fueron acabando como sus provisiones, al noveno día se acaba la última gota de agua que tenía la cantimplora, solo quedando un pan mohoso y el pequeño cofre que aún no sabía su contenido.
Mirando el cielo nocturno preguntando el porque parecía estar más vivo de noche que de día, recordaba vagamente como Moon le enseñaba siempre a atacar cuando el enemigo estaba con la guardia baja, de noche, cuando la luna estaba en su punto más alto. Aquel pirata junto a sus hombres destrozaban barcos,mientras los marines estaban completamente agotados por el trabajo del día.
El día quince se hizo presente, y aunque hubo un día donde pudo obtener agua gracias a la lluvia, ya no tenía fuerzas. Mirando ese cofre que le había ordenado vigilar, dándose cuenta del candado que tenía, estaba roto.
Lamio un poco sus labios ya resecos, la curiosidad la consumía, quería obedecer, pero su curiosidad estaba siendo mayor.
—Solo mirarlo y cerrarlo…
Trago saliva, quito el candado que solo cayó en el piso del bote, al abrirlo.
—¿Una fruta?... ¿celeste?....
La tomó entre sus manos pasando por los bordes curvados, tenía un pequeño tallo rojo, era del tamaño de una manzana.
—¿Se enojará el señor Moon si la como?
Lo pensó, por varios minutos hasta que escuchó un chapoteo, asustada al ver aletas de lo que pensaban eran tiburones, apretó la fruta por reflejo ocasionando que empezara a romperse.
Aquellas aletas se movían con rapidez hacia el bote, dos pasaron por debajo del puente ocasionando que se balanceara.
—Oh dios…
Pasó en un parpadeo, Elaris tenía frente a ella un enorme hombre pez, el agua caía por las ropas que tenía, junto a una mirada fría y ligeramente burlona al ver que se trataba de una niña.

✨ ¡Gracias por llegar hasta aquí! ✨
Tu compañía en cada capítulo hace que esta historia cobre aún más vida.
Espero que hayas disfrutado la lectura tanto como yo disfruté escribirla.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
💬 ¿Quieres hablar más sobre la historia, compartir teorías o conocer a otros lectores?
Únete a nuestro servidor de Discord:
👉 [ https://discord.gg/9tAVSFVaYS ]