Capítulo único
—Adopta y cuida a tu… ¿Pou?
Miro a ambos lados con recelo, nadie debía saber lo que estaba a punto de hacer.
Deslizó con cuidado la pantalla de su celular. Las imágenes eran sumamente estimulantes a la vista, sobre todo por los colores saturados.
Aquella forma triangular redondeada con ojos le llamaba la atención, tal parece ser que la cosa tenía nombre y era ¿Pou?
Se adentro más en las etiquetas de la aplicación para comprender su función: Simulación, mascota, extraterrestre, rompecabezas, sin conexión, un solo jugador, dibujos animados.
No pudo evitarlo, pero sintió que de alguna forma extraña estaba totalmente identificado con las etiquetas para describir a un Pou. Quizás era el destino de Shadow tener su primer celular y que lo primero que descargará antes que WhatsApp, fuera esto.
Una compañía, una mascota, y tal vez, un amigo.
Y solo para afirmar su inexplicable razonamiento, siguió deslizando y leyó las opiniones más populares. Las primeras dos fueron sumamente positivas, pero ese último usuario llamado Gerónimo:b le dejó atónito.
20/6/2025
Juego Mal Desarrollado, Hace mucha trampa, es imposible jugar, deberían de optimizar lo ya que me va muy trabado y eso que tengo el iPhone 16 pro max, muchas gracias porfavor mejoren su juego mal echo. si se pudiera le pondría 0 estrellas, pero la mas baja es de 1 estrella. y por cierto me dió un ataque cardíaco jugando los juegos que tiene Pou por qué eran las 3:33 AM y de la nada me sale una notificación diciendo que Pou quería una foto mía desnudo y yo le dije no.
Esta opinión les resultó útil a 1,275 personas.
¡¿Cómo mierdas un juego infantil va a pedirte tu pack?!
¿No se supone que el apartado de comentarios era para retroalimentar a los programadores?
Le parecía estúpido, Gerónimo:b es un estúpido, todos aquellos que le dieron like también eran una bola de estúpidos.
—Imbéciles de mierda…
No necesitaba pensarlo más. Regresó hacia la portada del juego y con un solo clic lo descargó.
Aplicó la misma técnica pero para abrir el dichoso juego.
Lo primero que vió al entrar fue meramente una pregunta que le hizo expandirse a lo más profundo de sus cimientos.
¿Cuándo naciste?
No creía posible tener frente así una pregunta tan capciosa. Porque en primera el no “nació” como cualquier mamífero en la Tierra. Tampoco fue concebido como tal de un óvulo y espermatozoide dentro de un laboratorio, era todo un experimento avanzado a partir del ADN alienígena y de un animal perteneciente a la familia Erinaceinae, o mejor resumido, es la Forma de Vida Definitiva, el proyecto Shadow.
Entonces, sin aparentemente tener un día especial de nacimiento, debía colocar un año donde al menos recuerda ser consciente de su existencia
De nuevo, deslizó lo más que pudo entre los años hasta llegar a 1951, aunque estaba tentado a colocar 2001, cuando pudo estar totalmente consciente de sus decisiones para hacer lo correcto y comenzar a vivir plenamente.
—Excelente
Ahora dudaba, ¿qué debía poner? 1951, el año que conoció a María pero también la perdió y fue sellado en un congelador durante cincuenta años, o bien, la segunda opción 2001, año que fue descongelado, amenazó a los habitantes de la Tierra, y destruyó una buena parte de la Luna, pero recordó la promesa de María.
Analizando mejor el panorama, regreso a la categoría de los años 2000’s.
—¡Hey! Shadow, ¿cómo vas con tu nuevo celular?— cada extremidad de su cuerpo brincó, así como el dedo pulgar chocó contra el cristal del dispositivo.
El número 1999 se vio reflejado en la pantalla.
—¿Instalaste Pou? ¡Es un gran juego!—
—Mierda
Era el segundo día desde que descargó tan llamativo juego. Y ya se había vuelto un adicto a los minijuegos en el cuarto de juegos. Su preferido, Skype Jump, verlo saltar desde el núcleo de la Tierra hasta llegar a los confines del universo le parece gratificante, como si cada salto representará los pasos de la vida y donde cada obstáculo eran los problemas que iban surgiendo conforme avanzaban. Y aunque no había una meta fija (porque lo investigo en internet), los mismos saltos qué daban hasta el cielo eran el objetivo, y de hecho siendo la única, no caer.
Creyó que era hora de ponerle fin al mayor récord que podría obtener entre los logros del juego, su Pou necesitaba alimentarse luego de semejante hazaña, tendría que recompensarlo.
Antes de perder, tomó el power up del sombrero de paraguas para que el regreso a la Tierra fuera más ameno. Algo así le habría gustado experimentar la primera vez que llegó a la Tierra, y no obligado a congelarse durante cincuenta años.
En la cocina, específicamente dentro de su refrigerador virtual solo lo abastece de frutas, verduras y agua natural, porque quería que su Pou estuviera siempre fuerte y sano, qué así como él, detestaba comer comida chatarra y comía meramente lo necesario para tener energía.
Tenía el suficiente dinero para comprar un montón de estos, claro que lo necesitaba en grandes cantidades ya que estaba casi que en inanición y eso podría debilitar su salud.
Una vez restaurada la barra verde, lo colocó en el cuarto de baño para darle una ducha y recoger el excremento.
Una notificación le interrumpió al último proceso de higiene, enjuagarse.
—Shadow tenemos una reunión dentro de 20 minutos, ¿Crees poder…
Odiaba que el celular no mostrará el mensaje completo, ahora debía salir del juego y entrar a WhatsApp.
Tenía cinco minutos para ir al departamento de la murcielago, tomar el dichoso pendrive, y llegar cuando antes al punto de reunión para la junta administrativa. Con gran habilidad evitaba cualquier obstáculo en su camino, personas, autos, árboles, borrachos, todo lo que podías encontrar en cualquier ciudad en realidad.
Se detuvo al ver el edificio, si la memoria no le volvía a fallar, el departamento de Rouge era el 201 y la clave 0619. Entró saludando con la cabeza al guardia que ya lo reconocía. Como en ese lugar no se le permite correr en las escaleras debía utilizar el ascensor. Apretó el botón y con su singular sonido las puertas se abrieron lado a lado.
Cuando las puertas se cerraron, más la comodidad de estar solo, sacó el celular de entre sus púas y al encenderlo su Pou le notificó que estaba demasiado aburrido, que al igual que él, tener que esperar durante quien sabe cuantas horas sentado en una silla incómoda junto a un montón de administrativos, era aburrido.
Si tan solo le permitieran usar el celular para distraerse, de todas formas era mera formalidad para mantenerlo informado de cada movimiento de G.U.N, pero no necesitaba estar ahí, ya había leído el documento de quinientas páginas, ¿porqué le obligaban a escuchar lo mismo?
Selecciono nuevamente Sky Jump de entre tantos juegos, le encantaba la música de fondo, era amigable y divertido. Prácticamente la tenía en su cabeza las 24 horas del día.
El ascensor se detuvo abruptamente y ya que al tambalear dejó caer el celular entre sus dedos golpeando de frente el cristal hacia el suelo. Las luces se apagaron, y aunque no estaba en total oscuridad, alguna falla debía presentar el ascensor.
Recogió el dispositivo, no era la primera vez que se le caía, de hecho era bastante normal para él que una grieta se añadiera a la colección de caídas. Es descuidado, pero el celular resultó ser un verdadero sobreviviente a la vida, “El celular definitivo” le decía de broma.
Cuanto antes redactó un mensaje a Rouge de que había problemas en el ascensor y que llegaría justo a la hora de la reunión, mas no antes. Agregó también el hecho de no contar con una esmeralda debido al reciente robo con la chica, así que ella tomaría la responsabilidad en todo caso.
Una vez enviado, continuó jugando con su mascota mientras esperaba la ayuda.
Pasarón quince minutos más y seguía atrapado en esas cuatro paredes.
—¡¿Por qué tardan tanto?!
Apagó la lámpara de la habitación de su Pou para que descansara. Se levantó del incómodo piso y estiró su cuerpo, si nadie hacía nada por liberarlo, tendría que salir por su cuenta. Con ambas manos sujetas a la delgada línea entre las dos puertas, empujó con la mayor fuerza a direcciones opuestas.
Cuando logró abrirlas, no tenía vista libre al pasillo, había un muro de concreto. Por eso no llegaba la ayuda, miró al techo buscando una abertura que le permitiera escapar. Al encontrarlo realizó un Spin Dash llegando a la parte posterior del ascensor.
—Te tardaste demasiado, ¿sabes lo difícil que fue hacer tiempo para que llegaras?— Con ambas manos en las caderas mostraba su descontento. Shadow ya no estaba de humor para tolerar sus berrinches.
—Sí, como sea.— camino dejándola de lado.
Voló hasta él interponiéndose en su camino —Espera, espera, yo conozco esa mirada, ¿qué pasó?— el otro evitó el contacto visual. —Demasiado enfadado, ¿eh?
Oculto entre sus púas yacía su celular destruído. —¿Crees que pueda repararse?—
—Shadow eso es imposible—
Cabizbajo apretó el agarre a las pocas piezas que quedaban. No le preocupaba perder sus contactos de Whatsapp, ni recibir llamadas no deseadas, era maravilloso, de hecho, lo que más le dolía era perder a su mascota virtual.
En sus memorias aun recordaba lo tierno que se veía con su tamaño, esos ojos saltones que brillaban por ser alimentado, el ruido particular que hacía cada que le acariciaba, y como con cualquier cosa que hiciera este era feliz de tenerlo cerca.
Lo había perdido, era una tontería, pero para él significaba más que una mascota virtual.
—Oye te compraré otro, dime ¿agregaste tu correo electrónico al juego? Quizás así podamos recuperarlo—
Negó con la cabeza, no tenía idea de que se podía hacer eso, y también desconocía de lo que es un correo electrónico. —Así déjalo— Porque incluso si volvía a empezar de cero, sería un reemplazo de su amigo, y eso era impensable.
Estaba acostado en el sofá mirando el techo demasiado aburrido. ¿Qué hacía antes de tener un Pou? La vida era monocromática sin los colores saturados del juego. Ya iba por el suspiro número quinientos cincuenta y dos.
—¡Shadow, ven aquí querido!— a lo lejos Rouge parecía luchar contra algo. Así que corrió cuanto antes.
—¿Qué haces con eso?—
—Es tu nueva mascota, un perrito, ¿te gusta?—
Y una sonrisa se vio reflejada en un erizo solitario.