Primer brote
—Busquen un lug....ar seguro, tapen puertas y ventanas, usen mascarillas, eviten inhalar el gas azul y el contacto con personas afectadas, esto no es un si...mulacro—La televisión se apago de golpe.
Pasaron tres semanas desde una especie de ataque terrorista en mi ciudad. Todo empezo en el centro, los militares evacuaron a las personas mas importantes y sus familias. Mi padre como un medico famoso, fue evacuado junto a mi mamá y mi hermana, lastimosamente me encontraba en la universidad cuando todo esto paso, se fueron sin mi. No fue tan malo, vivo en una zona alejada asi que los zombies son mucho menos que en el centro.
Tome mi palanca y force el candado de una tienda. Me hubiera gustado traer un clip para abrirlo sin ruido. Era una tienda de abarrotes pequeña, con 3 filas de estantes que me llegaban a la cintura lleno de productos de limpieza, bebidas y bocadillos, con un mostrador de vidrio vacio al lado del cajero.
—Atun Atun..., cereales, agua, gaseosa, creo que me llevare el atun
No puedo cocinar nada, a pesar de que los zombies actuen como tontos de dia y depredadores de noche, se guían por el olfato y la vista mayormente.
—Agua..., si creo que me falta agua— Abrí una gaseosa.—Agg, prefiero una Pepsi.
Me falta comida, agua y algunas cosas útiles. Es una tienda pequeña no creo que tenga la gran cosa.
Tome varias botellas de agua y las guarde, junto con latas de atun, salmon y filete de pescado.
—¿Enserio existia gaseosa sabor pera? Tal vez me perdí la promoción—Tome una botella y la guarde.
El chirrido de la puerta, sutil, pero fue suficiente para ponerme alerta, me agache usando los estantes para cubrirme. Una silueta rubosta cruzo de forma lenta el umbral, los jadeos como si le costara respirar y gruñidos roncos, parecía una fiera. Caminó olfateando el lugar.
Me lleva, me va a oler y no me bañe hoy. Tome mi palanca con ambas manos, y suspire tres veces para tomar valor. Vamos solo golpéalo y ya.
Se acerco mas. Agarre una bolsa pequeña y la tire a un lado, el zombie volteo de golpe y lanzo un gruñido fuerte, rompió el vidrio del mostrador. Me escabullí detrás de el y tire un golpe contundente a su cráneo, pero este solo gruño de dolor.
—Enserio no me jo...—Volteo de forma brusca, me empujo contra los estantes y se lanzo a morderme, coloque el acero en su boca, que estaba cerca de mi cara, su aliento a carne podrida me dio demasiadas ganas de vomitar, su manos trataron de sacarme las pocas protecciones que llevaba. Con mucho esfuerzo ,al girar mi palanca, se oyo un crujido y sus mandíbulas perdieron fuerzas, lo aparte de encima mio, enserio pesaba demasiado. Estaba ahí en el suelo, jadeando, aun vivo, pero no se podía mover.
—Creo que le parti el cuello...—Tome mi palanca, lo remate de un solo golpe.—Ay no no no—Me quite la mochila y revise todo, solo una botella exploto mojando todo y un par de latas abolladas. Suspire de alivio.
—Solo uno, que suerte—
Explore dentro de la casa, una foto colgada en la pared con un hombre relleno su pulgar arriba junto a tres mujeres que podrían ser sus hijas y esposa, fácilmente.
—Gran apertura, "la tienda de don Pepe"—Fije mi mirada al cuerpo inerte y ya con la cabeza dispersa en el suelo—Perdóname amigo, eras tu o yo.
Decidí al menos respetar la memoria de este hombre y tambien porque tenia la corazonada de que su familia estaría cerca, tal vez en el segundo piso, que por un milagro no oyeron nada y no vinieron.
Preferi ir a casa, despues del apocalipsis, mi hogar sirvio de fortaleza,estuve una semana clavando tablas en las ventanas con el miedo constante de que un zombie aparezca en medio del martilleo. Ya conocia el lugar y bueno tenia un tanque de agua en el techo, que servia para asearme y..., bueno mas cosas que salgan para usar agua.
Camine de regreso a casa, el ocaso era hermoso, pero perdia su belleza cuando se vuelve una alerta de que la noche va a caer, y la noche en este lugar no en muy bonito que digamos. Corri, necesitaba llegar antes, asi no podrian seguirme y ocasionar una horda, ya me paso un par de veces y tuve que refugiarme en otras casas hasta que los zombies se disipen.
Llegue a tiempo el sol aun estaba ahi, por suerte, tal vez de desespere demasiado. Entré y lo primero que hice fue poner un gran contenedor en la puerta y trabar sus ruedas, era una forma segura de que no la derrumben tan facil. El sonido de cosas cayendo y golpes en el segundo piso, no me daban buena espina ¿Un zombie logro entrar? Tenia todo cerrado, no era posible. Subi con cautela mi palanca lista para golpear lo que sea que se mueva. Me dirigi al origen del ruino, la cocina.
Ahi estaba, no era ningun zombie, ni parecido, Una chica rebuscando el refrigerador completamente agachada tirando todo lo inservible que a mi antes me daba flojera botar.
—¿Aqui no hay comida de verdad?, solo tiene sobras...—Tomo un carton y lo agito—¿¡Quien guarda la leche vacia!?
Aun no se daba cuenta de mi presencia ¿Deberia confiar en ella? Pues me esta robando...En las peliculas siempre los saqueadores eran mas peligrosos que los zombies en si.
Tome mi palanca y le di un golpe en la nuca, no tan fuerte espero. Ella cayo inconsciente al suelo.
—Felicidades, ahora tienes una chica en plena cocina.
La podria dejar afuera...No creo que sea lo mejor, la deborarian viva, pero por otro lado, si despierta aqui y ve que yo la golpie, no creo acabe bien para mi, es entre mi vida y mi conciencia. Tal vez me sea util de algun modo, se ve fuerte.
La arrastre hasta una silla y la pude sentar a duras penas.
—Pesas como cien kilos, cargo cosas mas pesadas y aun asi me costaste.—agite mi mano delante de su cara.
Sip, está muy inconsciente, creo que me pase con el golpe.
Puse mi dedo cerca de su nariz, pude sentir su respiración.
—Fiuf... respiras.
Creo que tenia alambres en el techo.
Regrese un rato después con unos metros de alambre enrollado, amarre muñecas y tobillos a la silla. Si se despierta no me atacara.
¿El pelo blanco? No se ve tan mayor, creo que es de mi edad, es la primera vez que veo a alguien en la vida real con el pelo blanco, se ve linda. Usaba unos pantalones holgados con estampado militar y una chaqueta de cuero grueso, cerrada. La tengo que revisar. Tome la chaqueta y la abri, olia a sudor y perfume barato, tenía una blusa negra sin mangas debajo, empece a buscar marcas de mordidas en brazos y abdomen, después baje a sus pantorrillas, nada de nada. Estaba limpia, aunque es la primera vez que veo el abdomen marcado en una mujer, la vesti lo mejor posible. No hice nada malo ¿no? No la toque de manera inapropiada y solo busque mordidas por seguridad.
—Ire a ordenar—tome mi mochila y puse las latas y botellas en el refrigerador, no funcionaba, pero tenia cerrado hermetico por si acaso.
Paso al menos treinta minutos, ya era de noche, la luz de la luna entraba por la ventana del segundo piso.
Ella empezo a despertar.
—Ay...mi cabeza—Abrio mas los ojos—¿Que esta...?—Ella forzo los amarres.
—¿Que tal?—Me sente delante de ella.
—¿Quien eres tu?
—Las preguntas las hago yo.
—Te pregunte primero ¿¡Por que me tienes atada!? ¡Ya sueltame! El alambre me esta lastimando.
—Por temas de mi seguridad, no te dejare salir.
Ella chasqueo la lengua.
—¡Solo desamárrame y ya! No me gusta estar atada, por favor.
—Que terca, ya te dije que no lo hare, si no te callas te dejare asi—Puse mi voz mas firme.
—¡Tu me golpeaste y ahora me tienes atada! ¿¡Que clase de persona hace eso!?
—Tu entraste a mi casa y saqueaste mis cosas ¿que persona hace eso?
—Pues...—Se quedo callada.
Wow logre callarla con argumentos, hace tiempo que no hago eso.
—Tal vez empezamos con el pie izquierdo. Hola, soy Sam.
—Tania—Alzo el mentón con confianza.
—Bien Tania ¿Puedo saber como entraste?
—La ventana del vecino esta muy cerca de una de tus ventanas, solo salte.
Los zombies no saltan tan facil, entonces esta bien.
—¿Ya me vas a soltar? Podrias haberme amarrado algo que no me de tetanos.
Bueno a mi parecer tiene "téta-nos" de sobra.
—Claro, perdón por no darte un trato de cinco estrellas ¿tambien quieres un masaje?
La chica frunció el ceño y me gruño.
—Oye ya sueltame por favor, no te hare nada—Su mirada fulminante se suavizo un poco.
—Te conoci hace un par de minutos y mi primera impresion de ti, no fue la mejor ¿sabes?
—¡Ya te dije que...!—Su grito fue interrumpido por su estomago, mas concretamente, un rugido del mismo.
—Tienes hambre.
—Callate, solo dejame ir y no volvere a este lugar.
—¿Hace cuanto no comes?
—no te importa.
—Y uno queriendo ser amable—Fui a la cocina y volvi con una lata de atun.
—Oye espera, yo puedo comer sola.
Abri la lata, con una cuchara saque un poco.
—Es, que yo te dé de comer o seguir teniendo hambre. Elije.
—Bien...
Saque un poco de comida y se lo ofrecí en la boca, ella lo tomo con desconfianza al principio, solo mastico, una sonrisa se formo de la nada, era mas que obvio que hace tiempo no comía. Seguí dándole hasta acabar el recipiente.
—Estuvo delicioso..., ya llevaba tres días sin comer, no pensé que me gustara tanto un atun.
—De nada ¿estas mejor?
—Si..., gracias por...—Su mirada bajo a su ropa, paso de enojo a miedo en solo un segundo.—Hey..., ¿tu me hiciste algo?
—No te hice nada, solo revise si tenias alguna mordida.
—¡Eso no te da derecho a desvestirme!
—tranquilízate, no vi nada mas que sus brazos y piernas, asi que cálmate.
—¿Seguro? Porque no hay nada que te haya detenido de hacerme algo...
—No me aprovecharía de ti.
Aunque es mas por principios, porque por ganas no faltaban.
—Te desatare, pero un movimiento en falso y el proximo golpe no solo te noqueara.
—Ya entendi, tu palanquita me matara ¿Siempre eres tan serio?
—Contigo si—desamarre sus manos y piernas, ella suspiro de alivio.
—Entonces quieres que me vaya...
—si es posible, si, pero no es seguro que salgas de noche, ya sabras porque. Duerme en el sofa y mañana te vas.
—Oye vamos, no he visto a otra persona en tres semanas, podemos hacer equipo y...—Un sonido de golpes y gruñidos que provenía de abajo, nos dejo helados.
—Oye, no dejaste que te vieran entrar o que estabas aqui ¿O si?
—Yo no...
Fui a la ventana, la calle estaba llena, empujaban las tablas y puerta, ni para intentar pelear, los zombie rugían y llamaban a mas.
—¡No me molestes!
—Discúlpame yo no quería que...
—¡Shh! Solo..., hay una mochila al lado del sofa, pon todo lo que creas util—Tome mi propia mochila.
Ella miro alrededor y solo arrojó unas cosas adentro.
—Si vas a alistar asi, mejor no hagas nada.
—¡Callate!, solo lo estoy haciendo rapido.
fui al refri y puse todo dentro, la comida y el agua.
Tania me siguio.
—Oye todo esta sellado o con zombies.—Su voz era urgente, claro, esto ya no era un juego.
—Por donde entraste.—Corrimos a la ventana, pero los zombies fueron mas rápido, entraron rompiendo el cristal, ambos retrocedimos.
—¿¡Ahora que!?
—Al tejado.—La tome de la mano y la lleve lo mas rapido posible al tercer piso. Los zombies nos seguían de cerca, trabe la puerta con tubo de metal.
—¡Ven rápido!
—¡Estoy trabando la puerta! Salta por los tejados, voy detrás de ti!
Tania asintió, salto a la casa del vecino, las casas no estaban tan separadas, seria facil llegar lejos. Empujaban la puerta con fuerza, deje de empujar para empezar a correr, salté por los techos hasta que llegue a una separación grande de salto largo.
—Ay no jodas.—Mire por encima del hombro, me estaban siguiendo.—Si lo logro, si lo logro—Tome impulso, pero algo me jalo del cuello y me metió por una puerta.
—¿!Enserio ibas a saltar eso!? Tarado, vamos.
Aun se escuchaban los zombies, confundidos. En el pasillo habia una puerta, no sabiamos si el lugar era seguro, pero nos movimos rápido hasta llegar a una puerta.
—Las damas prim...
—¡Apurate!.— abrio la puerta y me empujo hacia adentro.
Por fin respiramos un rato, la habitación estaba vacía, había una cama grande y un par de muebles, nada más.
—Hay muchos afuera—Dijo Tania, mientras veía por la ventana.
—Sera mejor quedarnos aquí— deje mi mochila en la cama.
—Oye Sam, lo siento.
—No te preocupes, solo dejaste que mi hogar se llenara de zombies y probablemente lo destruyeran. No es gran cosa.
—Ya perdón, pero si lo piensas, es el destino, así podemos viajar juntos.
—¿Viajar? No iré a ningún lugar, no hay lugar a donde ir aquí.
—Entonces ¿estuviste las tres semanas ahi?
—Si ¿Por?
—En la radio antes de que la señal se fuera, dijeron que Nueva Esperanza sigue en pie y es un lugar seguro.
—¿Nueva Esperanza? Es la ciudad que rodea Lomas.
—Si exacto, los zombies solo son de aqui, de alguna manera lograron contener el apocalipsis.
—¿Y tu crees eso? Lomas tenia mas o menos treinta millones de habitantes y solo veo dos supervivientes, así que hay mas de veintinueve millones y tantos miles de zombies, ademas Nueva Esperanza esta muy lejos, estamos prácticamente en la costa, llegar a Nueva Esperanza no es viable, ademas no sabes si lo que dices es de verdad...
—¡Ya me canse!, estas actuando muy pesimista. Es para sobrevivir, para poder volver a ser como antes ¿Y tu quieres quedarte?
—No, pero es un suicidio, es atravesar la ciudad con un millar de zombies en cada esquina ¿Crees que quiero?
—Oye, por favor, seria mas facil ir los dos juntos—Empezó a susurrar—Ademas me ayudaría hablar con alguien que no sea yo misma.
—Sabes que es imposible llegar.
—Si te quedas aqui, pronto se te acabara la comida y tendras que ir al centro de todas formas.
Mierda, tenia razón, no había demasiadas tiendas por estos lados, Joder.
—Tatiana...
Ella frunció el ceño y se acercó demasiado.
—¡Tania!— me grito, aclarando.
—Si, eso, literalmente estaría poniendo mi vida en tus manos.
—Por favor, nos ayudamos mutuamente. Soy buena peleando, no sere una carga, lo prometo-
Esto acabara muy mal...
—Bien..., que conste que solo acepto porque de todas formas las posibilidades de morir por un zombie no cambian y tampoco quiero estar solo.
—¡Genial! ¡Entonces iremos a Nueva Esperanza, juntos!