Prefacio
Un día lamentable, después de semanas ocultando brotes de celo sin precedentes y lidiando con ataques internos que la consumían, Jennie finalmente tuvo la cita médica que tanto había esperado.
El doctor Lee le entregó los resultados del análisis en una hoja de papel, donde una larga lista de valores y términos médicos se extendía hasta el final. Allí, en letras marcadas, aparecía unas palabras que sobresalían entre el resto: síndrome de Giobseun. Jennie arqueó una ceja, incapaz de comprender su significado, pero el miedo ya se instalaba en su mente, despertando todo tipo de posibilidades aterradoras.
—¿Y tiene cura? —preguntó, con los ojos abiertos, esperando una respuesta que aliviara la tensión que la ahogaba.
El doctor esbozó una sonrisa, pero no era una sonrisa cálida ni alentadora. Era un gesto de consuelo, casi compasivo, como si ya supiera que sus palabras no serían bien recibidas.
—Solo tratamiento. La cura... —Hizo una pausa, apretando los labios como si luchara por encontrar las palabras adecuadas—. No quiero asustarte, pero los omegas pueden experimentar este tipo de situaciones cuando están bajo mucho estrés y... se sienten solos. —El doctor Lee alisó su bata con las manos, buscando ser delicado pero claro—. Vas a necesitar otro tipo de apoyo. Te derivaré con un psiquiatra; él te recetará los medicamentos necesarios y te acompañará durante el proceso.
Jennie se reclinó en el asiento, mirando el papel con el ceño fruncido y los labios apretados en una mueca de disgusto. No le gustaba nada el rumbo que estaba tomando la conversación.
Maldita sea, ¿estoy loca?Hasta donde ella sabía, los psiquiatras eran para personas inestables, peligrosas, gente que no podía controlarse. Y ella no se veía a sí misma como el Joker, ni mucho menos. El doctor notó de inmediato su reacción.
—Un... psiquiatra —murmuró entre dientes, como si el solo hecho de decirlo en voz alta la hiciera sentir más vulnerable.
—Señorita, no hay necesidad de alarmarse por la gravedad de su condición. La deficiencia de dopamina, el exceso de estrés y... la falta de un compañero han provocado un desequilibrio en usted que no podemos tratar únicamente con medicamentos.
Pero las palabras del doctor no lograron calmarla.
—¿Está diciendo que me falta sexo? —preguntó con voz cortante, casi desafiante.
Los labios del doctor Lee se tensaron en una línea fina. Le preocupaba que la omega pudiera tener una crisis en medio de la consulta, así que eligió sus palabras con cuidado.
—No, no se trata solo de eso. Hay muchas formas de manejar su condición. Estoy seguro de que el psiquiatra le ofrecerá varias opciones, especialmente para estabilizar sus niveles de dopamina —dijo, intentando suavizar el golpe con una sonrisa—. ¿Quiere un consejo anticipado? Los abrazos ayudan mucho.
La expresión inocente del médico no logró ablandar el rostro serio de Jennie.
No, los abrazos no le servirían de nada. Ella tenía una idea mucho mejor.
°G!P| Girls with penis
°Contenido sexualexplícito| No apto para menores.
°Omegaverse| Sociedad dividida en Alfas, Betas y Omegas.
°Cambio de personalidades/edades de ídolos.
°FanFic| una historia totalmente ficticia. No se tomen personal las actitudes o acciones de personalidades creadas por y para entretenimiento.
°No se busca fomentar ningún tipo de odio o violencia a ningún ídolo mencionado durante la lectura.
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Gracias por su atención.