Kacchan's heart

Summary

La primera de las cosas que Izuku necesitaba para empezar el día, era detenerse a escuchar el constante bombear del corazón de Katsuki

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n/a
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16+

LUP DUP

A Izuku le gustaba la rutina que tenía desde que se levantaba hasta que se iba a dormir. Había sido así desde hace ya unos años, y aunque a muchos la idea podría resultarles monótono tener una rutina, él era feliz así.

Aún así, siendo un héroe profesional, y más aún, siendo el actual héroe número uno, habían muchas cosas que podían presentársele y de las que no tenía control. Cosas que modificaban su rutina aunque no estuviera en sus planes.

Y normalmente eso no era un gran problema. Es decir, habían muchas actividades que simplemente podían ser reprogramadas o pospuestas.

Por ejemplo, las juntas administrativas o ruedas de prensa. Siempre podían esperarlo hasta que terminara con los villanos, o podían retomar las cosas al día siguiente.

Las salidas a almorzar que tenía con sus amigos también eran otro ejemplo. Éstas solían re agendarse constantemente, haciendo que su rutina y horarios se modificaran. Y es que, al ser todos héroes; alguno del grupo o él mismo, solían tener algún contratiempo y no lograban llegar a la reunión, o lo hacían tarde. Lo bonito es que todos eran siempre eran comprensivos cuando eso pasaba y entendían ese tipo de eventualidades eran inevitables gajes del oficio.

Lo mismo pasaba a veces para alguna fiesta o cumpleaños de alguno del grupo. Izuku por lo general encontraba el modo de abrir un espacio en su día para estar con sus seres queridos en esas fechas aunque sea un momento. Pero, si surgía un contratiempo muy grande y realmente no podía asistir, siempre trataba de compensárselos con creces para la siguiente vez.

En fin, siempre había arreglo, una solución. Podía manejar su ajetreada vida de héroe y la personal con un poco de empeño y siendo flexible con su rutina.

Pero, habían un par de cosas en su rutina que no cambiaría por nada en el mundo. Dos cosas que no eran negociables, que no se podían dejar para otro día. De hecho, eran dos cosas que nunca podían faltarle al empezar y al finalizar el día.

No importaba si luego tenía que lidiar con un catastrófico caos en sus patrullas o en alguna misión, simplemente teniendo esas cosas, se sentía capaz de afrontar lo que fuera.

Y es que ¿realmente no había sido así siempre?

Su camino antes de llegar a ser lo que era ahora había tenido un montón de tropiezos.

Un claro ejemplo, fue retomar la estabilidad en la sociedad luego de la guerra. Eso sin duda fue algo muy difícil y que tomó bastante tiempo. Habían muchas heridas por sanar, personas que llorar, cosas por arreglar y errores que corregir. Sin embargo, en esos momentos... No... Incluso antes, cuando pensaba que su mayor problema era la liga; esas dos cosas siempre estuvieron presentes de una forma u otra, motivándolo a seguir.

Y... pensándolo mejor... talvez podían simplificarse a una sola cosa. Pues, aunque eran dos cosas diferentes, dos acciones diferentes; involucraban a la misma persona.

Sí... Podría decirse entonces que había una sola cosa que Izuku necesitaba para enfrentarse a la vida:

Kacchan.

Katsuki Bakugou era probablemente la única constante en la ajetreada vida de Izuku Midoriya, y esperaba que así fuera siempre.

Así que... ahí estaba. Apenas había despertado, pero ya estaba haciendo la primera de las cosas que necesitaba en su día: Escuchar la acompasada respiración de Katsuki y el constante bombear de su corazón.

Lup Dup

Lup Dup

LupDup

Lup Dup

Lup Dup

Lup Dup

Una melodía que se repetía de manera rítmica y constante.

Los latidos de Kacchan.

No importaba que ni siquiera fuera consciente del resto de su entorno aún, el despertar escuchando eso, le daba la paz y tranquilidad que necesitaba hasta que su mente registrara lo demás.

¡Oh! y cuando eso pasaba, la sensación de paz solo se amplificaba y se mezclaba con un sentimiento de felicidad. Y es que, no había nada mejor que su melodía favorita fuera acompañada con el calor corporal del dueño de esos latidos y un abrazo protector.

Despertar así, se sentía como el cielo.

— Nerd... — Izuku escuchó la voz ronca de Katsuki hablarle, interrumpiendo la quietud que le había permitido escuchar el sonar de su corazón — Ya despierta.

Pero no quería despertar, quería seguir en su nube escuchando los rítmicos sonidos que tanto adoraba, así que hizo caso omiso y no se movió ni contestó.

— Izuku... — Katsuki volvió a hablarle, esta vez tirando suavemente de sus rebeldes rizos a manera de despertarlo.

Sentía la voz del cenizo demasiado ronca aún, pero dado que esos llamados eran las primeras palabras que su contrario pronunciaba en el día, le parecía algo lógico.

Y aunque no había querido ni mover un músculo, sonrió sin poder evitarlo. Le agradaba que las primeras palabras del ojirubí fueran dirigidas hacia él.

— Sé que estás despierto desde hace un buen rato, ya levántate — volvió a intentar Katsuki, dejando los rizos peliverdes en paz, pero sin retirar la mano de ese lugar.

Izuku se removió solo para acomodarse mejor entre los protectores brazos del más alto y seguir escuchando los latidos con mayor comodidad.

Lup Dup Lup Dup

Lup Dup LupDup

LupDup LupDup

Aunque la respiración del más alto aún era tranquila, la velocidad de los latidos se había incrementado un poco, clara señal de que el dueño de ese corazón ya no estaba profundamente dormido.

Sin embargo, el que los latidos ahora no fueran tan pausados, no significaba que fueran menos reconfortantes.

Izuku pensó entonces que para ese punto, esa parte de su rutina se había vuelto casi una necesidad... Y estaba consciente de que algo así no sonaba muy sano, pero¿podía siquiera alguien culparlo por sentirse así? Había faltado tan poco para que nunca más pudiera escuchar esos latidos, que ahora simplemente sentía que nunca los había escuchado lo suficiente.

No es que antes de ese evento hubiera tenido la oportunidad de escucharlos desde tan cerca como en ese momento de todas formas... pero ustedes entienden el punto...¿verdad?

El caso es que, ahora que sí podía hacerlo, quería aprovechar cada latido. Era un lujo que quería y podía darse, así que no pensaba cortase al respecto.

— ¿En que piensas tanto? — Katsuki le habló después de un rato, ya habiendo desistido en su propósito de levantarlos para ir a entrenar.

Izuku escuchó una vez más los LupDup y finalmente se permitió abrir los ojos.

Con pesar por dejar de escuchar lasinfonía de los latidos de Kacchan, levantó su rostro ligeramente para conectar los iris esmeraldas con los escarlatas.

Katsuki le devolvió la mirada y con la mano que aún estaba sobre sus rizos, empezó a cepillarle el cabello. Sus dedos se paseaban suavemente por las hebras, pero más que desenredarlas lo que hacía era jugar con ellas y sentir la suavidad de la textura.

— En mi rutina — decidió contestar, mientras se estiraba un poco antes de volver a acurrucarse perezosamente sobre el cenizo. Su cabeza estaba aún sobre el pecho del rubio, pero como ahora estaba lo estaba mirando a los ojos, ya no tenía la suficiente inclinación para escuchar sus latidos.

— ¿La que te cuesta cumplir? — le inquirió Katsuki arqueando una ceja y con un tono burlesco.

— A veces pasan cosas que no puedo controlar Kacchan — Izuku se defendió ante la burla, golpeando suavemente el costado del más alto.

— Ajá — musitó el ojirubí dejando de acariciar los rizos peliverdes, apoyando su mano en la espalda del pecoso para poder moverse y re acomodarlo. Gracias al “golpe” que le había dado, se habían movido de la posición cómoda en la que habían estado hace un rato. — Y el que estemos en la cama en lugar de haber ido a entrenar, es algo que obviamente se sale de tu control — añadió Katsuki una vez estuvieron cómodos de nuevo.

— Sip — afirmó Izuku sin ninguna duda, con una amplia sonrisa en su rostro.

Katsuki bufó ante su respuesta y decidió mandar a la mierda nuevamente la postura cómoda que había logrado, todo en pro de hacerle cosquillas.

Las risas de ambos (porque Izuku no iba a ser el único con cosquillas ahí, claro que no) llenaron la habitación, y pronto, las risas se convirtieron en sonoras carcajadas.

Ese pequeño juego se convirtió en una batalla campal... igual que cada competencia en la que terminaban, la verdad. Como se conocían demasiado bien, era un tira y afloja entre cubrir los puntos donde uno mismo tenía cosquillas y atacar los del contrario. Pero después de un rato de jugar y cuando las cosquillas empezaron a sentirse tan intensas como para pedir piedad, decidieron parar.

Ambos estaban con las respiraciones aceleradas, e Izuku sabía que probablemente sus latidos estarían igual de acelerados. Pero definitivamente. aunque el sueño se le había escapado, y había tenido que ceder su cómoda posición, la descarga de dopamina y las sonrisas que ahora tenían encima valían totalmente la pena.

— ¿Ahora sí ya te despertaste? — preguntó Katsuki, lanzándose de espaldas al colchón tratando de regular su respiración, y mirándolo con una sonrisa relajada.

— Ummm. Aún no estoy muy seguro — respondió con un tono juguetón, sentándose en la mitad de la cama mientras le sonreía inocentemente. No quería irse de allí aún.

Y obvio, como Katsuki sí quería que se levantaran, le lanzó una almohada por su respuesta.

Izuku pudo devolverle el almohadazo, y posiblemente iniciar ahora una pelea de almohadas, pero decidió no hacerlo. Simplemente tomó la almohada y la abrazó mientras miraba pacíficamente al rubio.

Katsuki arqueó una ceja, pero no le dijo más nada y empezó a observarlo también.

Todo eso, era parte de la segunda cosa que Izuku sí o si necesitaba antes de empezar y de terminar el día: pasar el rato con Kacchan... simplemente siendo ellos dos.

Tener esos momentos a su lado, así sea por una absurda pelea de cosquillas, le llenaba de felicidad y calidez. Y es que, no importaba si llegaban cansados de las patrullas o si tenían que madrugar, siempre se daban tiempo para tener esos pequeños momentos.

A veces, en lugar de hacer lo de hoy, simplemente hablaban de su día. Pero, también podían solo disfrutar de la compañía del otro sin hacer algo en especial.

Claro que, no iba a negar que su forma favorita de pasar el rato con Kacchan era entre miradas, mimos y besos.

Umm, pensándolo bien, quería sus mimos y besos justo ahora...

Se movió solo un poco, para que Kacchan le prestara atención, pues aunque lo estaba mirando aún, podría estar perdido en sus pensamientos. Y cuando supo que captó su atención, lo miró significativamente para que captara el mensaje y desistiera de una vez por todas de su idea de levantarlos de la cama.

Katsuki al ver el cambio en Izuku de los ojos de adoración y una sonrisa boba, a los ojos de cachorro y un puchero, supo sus intenciones de inmediato. Quería rebatirle, pero... después de todo, era fin de semana y habían salido de un turno largo, así que cedió a los caprichos del peliverde y se resignó a que se quedarse en cama por lo que restaba de la mañana.

— Tsk. Ven — llamó el rubio, aún recostado de espaldas, abriendo los brazos en invitación al peliverde para que dejara la almohada que abrazaba y se recostara con él de una vez.

Obviamente, Izuku no se hizo de rogar y se acomodó rápidamente con Katsuki, quien empezó a acariciar sus rizos apenas estuvieron abrazados.

Disfrutó de las suaves caricias hasta que después de unos minutos, lo sintió parar. Iba a protestar al respecto, pero Katsuki le dejó un par de besos sobre sus rizos y los acomodó mejor para poder tenerlo en brazos y dormir un rato.

Sonrió ante el gesto, y giró su rostro hacia arriba para mirar al rubio y poderle robar un beso antes de que volvieran a dormir. Y aunque su intención era simplemente eso, un beso, Kacchan le terminó dando unos cuantos más.

Un par sobre sus mejillas, cubriendo sus pecas

Un par encima de sus párpados

Uno más bajando por su mandíbula hasta su barbilla

Y finalmente uno en sus labios.

Disfrutaron del beso tranquilos y sin prisas, simplemente gozando del contacto, la calidez y la sensación de sus labios juntándose.

Al terminar de besarse, Izuku se sintió finalmente capaz de empezar el día. Claro que, ahora que había logrado hacer que se quedaran en cama, no pensaba desperdiciarlo. Se apoyó entonces sobre Katsuki y se acomodó para dormir un rato más.

Lup Dup Lup Dup

Lup Dup Lup Dup

LupDup

Con el sonido de los latidos y el suave sonido de la llovizna que había empezado a caer afuera, empezó a sentirse somnoliento otra vez, sin necesidad de esfuerzo.

Katsuki no tenía sueño, así que solo se dedicó a observarlo.

— ¿No dormiste bien? — le preguntó con cautela después de un rato de mirarlo. Le empezó a preocupar un poco que Izuku se viera tan cansado. Conociéndolo como lo hacía, sabía que el pecoso tenía tendencias a descuidar su salud y a lo mejor se había levantado a media noche o algo para seguir avanzando con algún caso que pudiera tener pendiente.

— Es solo por el turno que tuve que hacer desde el jueves — explicó en un susurro cansado — Estoy bien. Además... Si es contigo, siempre duermo de maravilla — añadió con suavidad, buscando la mano del cenizo para entrecruzar sus dedos. Era la única forma que tenía para hacerle saber que hablaba en serio y que no se preocupara, sin que tuviera que hablar y moverse mucho.

Katsuki suspiró y entrelazó sus manos antes de hablar.

— Cursi — escuchó que le decía y solo pudo sonreír.

Aunque no lo estaba mirando, Izuku sabía que probablemente el cenizo tendría un pequeño sonrojo en sus mejillas o en la punta de sus orejas. Siempre era así, por alguna razón, aún después de tanto tiempo, le seguían avergonzando los cumplidos o palabras lindas que le dedicaba(no es que planeara dejar de hacerlo solo por eso).

Le parecían tan tiernas esas reacciones de Kacchan, sobretodo teniendo en cuenta lo temperamental que podía llegar a ser en otras circunstancias... Y, aunque ahora podría responderle con más cosas cursis para avergonzarlo aún más, decidió responderle mejor de una forma que sabía, podría manejar.

— Así te gusto — dijo con seguridad, irguiéndose un poco para poder mirarlo de frente.

— ¿Estás completamente seguro? — preguntó Katsuki con una sonrisa engreída, soltando sus manos para alcanzar su rostro y acunarlo.

— Pues, te casaste conmigo — expuso, Izuku apoyándose en la palma del más alto. En su mejilla pudo sentir la aspereza de la piel de Katsuki, producto del uso de su quirk.

Con su mano libre, empezó a trazar entonces algunas de las cicatrices que Kacchan tenía en el antebrazo con delicadeza y cariño.

Katsuki se dejó hacer, y solo susurró la respuesta ”Lo hice, ¿no?”con una sonrisa más suave.

Izuku siguió trazando con sus dedos las cicatrices del rubio, bajando del antebrazo hacia sus bíceps, y cuando terminó de trazarlos, siguió con los hombros y las clavículas. La mayoría de las cicatrices en esas áreas, eran pequeñas, muchas otras heridas incluso no le habían dejado marcas y solo tenía el recuerdo de ellas y de haberlas vendado o limpiado.

Pero cuando sus dedos llegaron al área del corazón...

Aunque la camiseta de dormir que tenía Kacchan cubría su tórax, sabía exactamente donde estaban esas cicatrices. No necesitaba verlas para saber hasta donde empezaban y donde terminaban.

Sus dedos bajaron y cruzaron para alcanzar el costado de Katsuki, donde sabía que estaba la segunda cicatriz más grande en su cuerpo.

Se sintió temblar ante los recuerdos. Pero como siempre, Kacchan, siendo su ancla al mundo, lo abrazó y lo hizo recostarse en su lugar favorito, cerca a su corazón. ”Estoy aquí” Katsuki le susurró en su oído “Tranquilo, estoy contigo”

Lup Dup Lup Dup

Lup Dup LupDup

LupDup LupDup

A pesar de que pensaba que lo tenía superado, habían noches en las que tenía pesadillas con ese día. Y el Lup Dup Lup Dup Lup Dup Lup Dup,se apagaba lentamente hasta que no podía escucharlos más. Otras veces hasta podía escuchar de fondo uno de esos monitores de hospital pitar hasta que no había pulso.

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Trató de no pensar en eso y se centró en las palabras dulces que Katsuki le susurraba y los constantes latidos de su corazón.

Lup Dup Lup Dup

Lup Dup LupDup

LupDup LupDup

Cuando Katsuki lo sintió relajarse, dejó de susurrar en su oído.

Después, lo sintió atraer su brazo para ponerlo sobre su pecho y acariciar las gruesas cicatrices que tenía (y que había aprendido a dejar de ocultar tras mangas largas). Desde ahí, Katsuki fue subiendo y moviendo sus dedos hasta que llegó a los hombros, trazando sus bíceps tal y como él había hecho antes. Luego, bajó un poco, hasta llegar a un punto debajo de sus escápulas y apoyó suavemente su mano allí.

Izuku sabía porqué lo había hecho, y esta vez, fue su turno de reconfortar a su pareja, tratando de borrar ese halo de preocupación en los ojos escarlatas. Y es que en ese lugar, tenía una cicatriz. La cicatriz de un disparo de bala que había recibido por proteger a Kacchan en una misión encubierta hace algunos años atrás.

— Te amo tanto Katsuki

Soltó cuando sintió que ya había eliminado toda la preocupación de los ojos de Katsuki. Lo dijo con un tono suave, dulce y afectuoso, tratando de transmitir en esas simples palabras todo lo que sentía en ese momento por el que se había convertido en su esposo, su complemento, su soporte y su mundo entero.

— También te amo Izuku, no sabes cuanto.

La respuesta le llegó casi de inmediato. Fuerte, clara, sincera y seductora.

Se dieron un último beso, ambos tratando de decir sin palabras lo mucho que se querían y lo mucho que se preocupaban por el otro. Se besaron brindándose mutuamente consuelo y calma, cariño y adoración.

Un trueno a la distancia los hizo salir de la burbuja en la estaban. La suave llovizna al parecer se había transformado en una tormenta en algún punto.

Izuku se volvió a recostar en el pecho de Katsuki y desde allí, miró por la ventana el cielo casi negro y la lluvia caer estrepitosamente.

Se alegró por haber logrado quedarse en su nidito de amor en lugar de estar mojándose afuera, pero no lo expresó en voz alta.

Tan solo sonrió y se acurró mejor, durmiéndose eventualmente escuchandoel corazón de Kacchan.

Lup Dup

Lup Dup

LupDup


FIN.

A/N: Espero les haya gustado ♡

Nos estamos leyendo en otra ^오^