PRÓLOGO
En un principio para todos, las cosas eran más sencillas. Mucho mejor que ahora. Cuando no tuvimos que cuidar nuestros alrededores. Tampoco escapar de la muerte. Empecé a leer el cuaderno con letra apresurada y hojas por caer.
«Fue la última salida con mis padres antes de que todo esto comenzara. La incomodidad crecía en mi interior, recordando algo que apenas podía precisar. Al mismo tiempo, el esplendoroso bosque al pie de una montaña que se veía a través de la ventana del auto me distraía de mis pensamientos. Al llegar, bajé del vehículo y pasé unos minutos caminando sin rumbo por el bosque. Fue entonces cuando algo captó mi atención.»
Tom seguía leyendo las hojas mientras regresaba con los demás.
«Me acerqué a unas flores moradas que tenían cuatro pétalos con manchitas de color rojo, como la sangre, y espinas en su tallo. Retrocedí distraídamente y tropecé con los restos de una ardilla. Me acerqué a sus restos y en todo su cuerpo había unas marcas rojas en forma de puntos circulares. Parecían sangre. Sus ojos eran completamente negros y tenía rastros de sangre por todo su pecho.
—Está muerta. — dije para mí mismo —.
Al instante, como si fuera planeado, se levantó, dejándome atónito, y salió corriendo, introduciéndose en lo profundo del bosque.
¿No estaba muerta?...
Eso fue lo más extraño, porque estaba claro que la ardilla llevaba días muerta. Aun así, no le presté mucha atención y regresé al atardecer. Al día siguiente partiríamos de regreso. Ya conduciendo de vuelta, en medio del camino, mi pierna comenzó a picarme.
— ¿Qué te pasa? — preguntó mi madre al verme afligido.
— Lo único que le pasa es que ya quiere ver a Tom. — dijo mi padre sonriente, mientras acomodaba el espejo dentro del auto.
— En realidad creo que me pico un mosquito. — Respondí, sin dejar de rascarme la pierna.
— ¿Qué te pasa? — preguntó mi madre al verme afligido.
— ¿Seguro? — preguntó mi papá, volviendo a verme.
Instintivamente, levanté mi pantalón y me encontré con muchos puntitos muy similares a los que tenía aquella flor, ahora en mi tobillo.
En mi habitación revisé con más cautela la marca y le tomé una foto para enviársela a Tom — ¿seguro que no te estás convirtiendo en zombi? — pero no le di importancia. En su momento, le puse crema y la cubrí con hielo para que bajara la hinchazón.
Aquella marca quedó como una cicatriz, una muy grande. Por cierto, no recuerdo mucho de los días posteriores. Solo dolores de cabeza e incluso un par de posibles desmayos. No recordaba nada durante largos periodos o me despertaba recostado en mi cama.
La mayoría de las situaciones lograba comprender, excepto una.
Mis padres y Tom me comentaron que, al regresar de las clases, Tom me encontró durmiendo en un parque. Los vecinos de la zona pensaron que era un borracho que se había quedado dormido. Sin embargo, de alguna manera, yo recordaba lo que realmente había sucedido.
Aunque solo había fragmentos vagos y perdidos en mi subconsciente. En un fragmento estaba de camino al colegio; en el siguiente me había encontrado con alguien, supongo que en el trayecto. No entendía en ese entonces con quién me había encontrado ni dónde había estado cuando me desmayé. Sin embargo, con el tiempo, la explicación que anhelaba nunca llegó.
Dejándome con la duda que termine ocultando en lo más profundo de mi conciencia por un extenso periodo — Acaso ¿Me desmaye cuándo estaba con esa persona? o ¿después? ¿quizás esa persona lo había provocado?...
Tan extenso que me tomó un año recordar todo e incluso más de lo que pensé saber de ese momento. En fin, después de esos continuos desmayos seguí acudiendo a clases con normalidad hasta ese día.
Por otro lado, ambos vivíamos en el mismo barrio. Nuestros padres son muy amigos. Él es muy fuerte, mucho más que yo; también es valiente, y su familia siempre ha sido lo más importante para él, sobre todo su mamá. No le gusta salir con chicas; más bien, no hay quien se interese en él, y dice eso como excusa —yo lo conozco bien—. Es súper rápido y muy bueno en baloncesto, un deporte que siempre le ha gustado y al que se quiere dedicar profesionalmente. A lo mejor podría ser amigo de un famoso deportista.
En otra vida será.»









Thank you so, so, so much for commenting and letting me know how much you liked this part of my book. It took several years of planning and work. However, right now, I want to make my book known. Later, God willing, I might consider turning it into a comic. Thank you so much for your time.
psdt:
I would like to continue hearing from you and be able to count on your critical comments.
sincerely:
A.Z salifuett