Contrato de matrimonio

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Summary

Su gemela va a ella en busca de consuelo, encontró a su novia pleno engaño. Una vez más ellas van a cambiar de lugar, así la otra se puede vengar. Pero que pasa cuando no todo es lo que parece y quizás la villana, solo es la víctima de una historia mal contada. Atrapada en un contrato de matrimonio, a punto de casarse con la "villana" en el lugar que debería estar su hermana. ¿Qué otras sorpresas le escondió su gemela?

Status
Complete
Chapters
45
Rating
5.0 4 reviews
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18+

1 Amanda ≠ Casandra

Amanda la mayor por un minuto y yo, Casandra Winchester somos gemelas idénticas, bueno hasta hace unos años ya que en mi búsqueda constante de diferenciarme de mi hermana, y ya sin necesidad de cambiar de lugar como lo hacíamos antes, me tatué el brazo derecho un poco debajo del codo hasta la espalda con un árbol de Cerezo. Un único tatuaje lleno de un profundo significado.

Ahora mi hermana mayor por un minuto está frente a mí llorando, porque encontró a la que espero sea su ex, en pleno meollo del asunto con otra.

—Entonces llegué al departamento para darle una sorpresa y al entrar a la habitación ellas estaban, bueno ya sabes...

—¡Esa hija de puta! Mataré a Megan Marshall, lo haré.

—No, hermana, por favor —Amanda me toma de la mano—, no la lastimes.

—¿Aún amas a esa imbécil?

—Sí, y seguro piensas que soy una idiota por eso.

—No, Amy, no solo pienso, lo eres.

—Basta que voy a llorar mucho más.

—Llora a ver si así te limpias los ojos y puedes ver que ella te engañó, Mandy, en tu propia cara.

—Yo iba a casarme con ella ¿Sabes? —abro los ojos sorprendida— Encontré el anillo que había comprado para proponérmelo 4 días antes de que esto pasara.

Me siento frente a mi reflejo, tomo sus manos que se parecen a las mías, bueno son una copia de las mías, en sus ojos cafés veo mi propio reflejo, claro que ella está bastante consternada y llorosa, su cabello castaño lacio está algo despeinado y con frizz en el moño suelto que tiene desarmándose. Cuando me pidió ir por ella al aeropuerto imaginé que algo no andaba bien y al verla así, confirmé que no estaba nada bien, sobre todo cuando al verme corrió a mis brazos y comenzó a llorar.

—¿Y qué te dijo cuando te vio?

—Nada, solo volteo suspirando cansada y me pidió cerrar la puerta, que hablaríamos cuando acabara. Cerré la puerta y esperé en el living, pero como demoraba mucho me fui de su casa, y no sé cómo terminé aquí.

Amanda y yo, a pesar de ser gemelas no tenemos la cercanía de gemelas, digamos que estamos para momento importantes o cruciales como este, y por estar quiero decir que yo estoy para ella porque yo nunca la he llamado por algo, al menos no a ella, para eso tengo a la trastornada de Marina, mi mejor amiga. Aún no puedo creer que esa loca sea detective de policía.

—¿Te ha llamado? ¿A intentado contactarse contigo? —ella niega y yo suspiro— Bueno creo que la respuesta de esa idiota es clara ¿No crees? ¿Qué harás ahora? —ella se encoje de hombros y eso me frustra aún más. Solo me siento a su lado tomando su mano mientras ella reposa su cabeza en mi hombro— Todo estará bien, Mandy. Megan no es la única mujer.

—Es la primera persona de la que me enamoro —me quedo callada, porque vaya que su corazón había elegido mal.

Amanda y yo somos el día y la noche, ella es la alegre maestra de primaria y yo la bohemia fotógrafa y artista hippie sin futuro de la familia, no importa que sea diseñadora gráfica, es una carrera de hippie, no como Amy, que tiene un trabajo estable, en un lugar fijo y yo viajo sin fijarme mucho tiempo en ningún lado, en mi van que camperice.

Luego de que llegara en avión a verme ya que estoy a seis horas de ella en auto, y se durmiera llorando, busco en su teléfono el número de Megan para cantarle un par de verdades a esa imbécil, es entonces que una idea viene a mí, quizás es la idea más estúpida que he tenido en mucho tiempo y la última vez que lo hicimos éramos dos adolescentes, pero yo sé que si mi hermana vuelve no va a vengarse de la zorrita de Megan, en cambio yo, yo la haré sufrir y arrastrarse como el gusano que es.

—Descanse, Mandy —beso su frente—, mañana vamos a solucionar esto.

Me acuesto a su lado y ella se aferra a mí dormida como cuando éramos niñas, siempre apegada y yo todo lo contrario, desapegada incluso de ella, mi gemela.

En la mañana tiene un solo mensaje de Megan.

“Cuando termines de hacer tu berrinche ven a mi casa así hablamos. Tú sabes como soy Amanda, así que sufres por elección”

Tomo su teléfono y elimino el mensaje de la idiota ¿Está mal? Sí ¿Me arrepiento? No.

—¿No has visto mi teléfono? —me pregunta mientras bosteza con los ojos hinchados.

—Lo puse a cargar, toma —se lo paso y ella lo desbloquea— ¿Novedades?

—Nada —dice en un suspiro—. Creo que debería llamarle —niego con la cabeza y tomo su móvil.

—Bajo mi asqueroso y putrido cadáver. No seas idiota —ella hace puchero—. Ay Dios que sensible estás —dejo la taza y la abrazo—. Escucha, no has hecho nada malo, ella sí. Ella tiene que buscarte, Mandy, no tú, no te rebajes a buscarla, sino, le das la pauta de como tratarte —la tomo por los hombros mirándola a los ojos—. Pon límites.

—¿Y si me deja? ¿Y si se olvida de mí?

—Sería lo mejor ¿En serio quieres estar con una persona que es capaz de seguir cogiendo en tu propia cara y te pide que esperes a que acabe? —ella no responde— La respuesta es no Mandy, mereces un amor a manos llenas, no a una imbécil de mierda. Estás de vacaciones ¿Verdad? —asiente y el sirvo café caliente— quédate conmigo, despejate y olvídate de sir imbécil. Vamos desayuna e iremos a hacer turismo.

—Tú odias ser agente turístico.

—No para mi hermanita.

—Soy la mayor.

—Por un minuto, Mandy.

Beso su cabeza y voy a vestirme a mi cuarto y ordenar un poco, irónicamente la “hippie”, siempre ha sido la más ordenada, sí, Amanda es desordenada de cagarse, tiene como un TDAH del órden y por donde va parece que pasó un huracán. Una vez que dejo todo limpio y ordenado para mi paz mental, me visto y voy a la cocina donde veo el enchastre que está limpiando.

—Perdón, se me cayó la harina cuando fui a sacar el azúcar.

—Está bien —exhalo. Solo la dejé 5 minutos sola— ¿Le pusiste azúcar? —asiente— ve a vestirte y llévate el café, pero no lo vayas a tirar.

Ella vuelve con una camisa mía que no uso hace mil años, pero es lo menos oscuro que tengo, ya que mi ropa va del negro al gris, y gris oscuro tirando a negro.

—¿Lista?

Asiente, su móvil suena ella lo atiende desesperada y en cuando cuelga se queda inmóvil llorando sobre mi sofá, tomando un almohadón que lave ayer para empaparlo de sus lágrimas y maquillaje corrido.

La estúpida de Megan le llamó para cortar con ella por teléfono ¡Por teléfono! Y la idiota de mi gemela se contenta porque al menos no lo hizo por mensaje. No, si de palomas habláramos, Amanda es la reina migajera.

—Ya, ya.

—Me dijo que... —intenta hablar entre el sollozo— no estaba funcionando lo nuestro y que lo mejor para ambas era terminar. Que me mandó mis cosas con su chófer y se las dejaron a mi vecina porque no estaba —rompe en llanto otra vez. Esa Imbécil le iba a terminar desde antes, quizás anoche.

Ver a mi hermana así me produce dolor físico, sentirla llorar entre mis brazos incrementa la ira hacia esa idiota de Megan, lo peor es que no es que ni siquiera la haya conocido en persona porque siempre evité verla y mis redes no tienen fotos mías en primera persona, solo de mi trabajo, pero tampoco hace falta soy la versión doble de mi hermana y cuando la conozca, la haré pagar por todo este dolor que le está causando.

Sé que quizás me arrepienta de lo que voy a decir a continuación, no porque no la ame, sino porque soy una obsesa del orden y ella del caos, pero si la dejo volver, seguro se arrastra para ir tras ella y eso no puedo permitirlo, aunque mi departamento pagará las consecuencias de su desorden.

—Mandy, ven a vivir conmigo —ella cesa un poco de llorar y me mira—, bueno en realidad casi que en mi lugar —le sonrío— ¿Qué te parece cambiar una vez más? De todas maneras te iba a pedir ir a quedarme contigo un tiempo, ya que una amiga me consiguió un proyecto en una empresa como la fotógrafa oficial.

—¿Hablas de ocupar el lugar de la otra? —asiento— Pero ni siquiera —solloza— tenemos los mismos trabajos y tú estás tatuada y yo no.

—En realidad, solo yo cambiaré contigo, pero no voy a trabajar con mocosos. Solo seré tú si ella aparece, pero voy a la ciudad por mis propios intereses ¿Qué me dices? —ella baja la mirada dubitativa—. Te hará bien nuevos aires, libres de polución y contaminación, puedes pedir el pase a una escuela de aquí y olvidarte de esa idiota.

—¿Me vas a ayudar con la mudanza? ¿Cuánto tiempo puedo quedarme? —me quedo callada— ¿Quieres vengarte? —se separa de mí viéndome con los ojos rojos e hinchados, es como ver mi versión 3D, pero la versión sensible y con sentimientos— No la lastimes.

—¡Ya deja de pensar en ella! ¡A ella le importas un carajo, Amanda, tal vez te iba a terminar anoche y ese anillo que viste ni siquiera era para ti! —ella me observa en shock, pero es que ya me saca de quicio su maldita bondad. Una cosa es ser buena y otra muy diferente, imbécil— ¡¿Cuánto más vas a dejar que te pasen por encima antes de reaccionar y defenderte?! —ella sigue callada— Yo necesito ir a tomar aire.

Me molesta su parsimonia y nobleza. No tiene que ser buena y noble con quién te clava un cuchillo viéndote a los ojos.

Me siento en una banca de la plaza, saco un cigarrillo y lo enciendo comenzando a fumar, la nicotina entrando a mi sistema calma un poco la furia con la que salí de mi departamento y luego de una hora estoy lista para volver.

—Está bien —me dice en cuanto tengo un pie dentro—, pero no quiero saber nada de lo que haces, y solo prométeme que será por 6 meses máximo —asiento—. Deja que haga los trámites de traspaso y dame tiempo también para sanar —me pasa su teléfono—. Por favor borra tú todo lo que tenga que ver con ella que yo no puedo hacerlo.

Así comienza mi primer etapa de destrozarle la vida a Megan Marshall, porque claro que es cierto voy por intereses personales y no voy a encontrarla de “casualidad” voy a hacerlo de causalidad y haré que pague.

Te metiste con la chica equivocada, Megan, porque Amanda tiene una hermana que te hará pagar por su corazón roto.