Creí que podías cambiar

Summary

Riley Griffin llegó a Amber Beach para continuar con sus estudios, dejando el rancho de su familia, pero siempre estando al pendiente de tu madre y hermano mayor en todo momento. Conoció a su grupo de amigos gracias a su trabajo en el Dino Bite, en especial por su mejor amiga de la carrera Shelby Watkins. Entre ellos se encontraba Chase Randall, que resultó ser una especie de casanova de primera, fuera hombre o mujer siempre tenía alguien nuevo cada semana diferente. Chase y Riley se hicieron buenos amigos a pesar de sus diferencias. Eso hasta que la última relación que tuvo Chase los acerco más de lo que debían. Por mucho que sus demás amigos y su propia intuición le decían que no era lo correcto, decidió ser feliz con su relación, todo iba bien o eso es lo que él creía.

Genre
Lgbtq
Author
Anish
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo Único

Riley y Chase tenían una especie de relación, porque Riley sabía perfectamente que Chase era una casanova de primera y cada semana salía con alguien diferente. Ya llevaba un tiempo en que los dos habían empezado a salir y el otro no había traído o hablado con nadie, o eso era lo que todos creían.

—Así que —Shelby se acercó a Riley—, Chase y tú van en serio con esta relación.

Inconscientemente, Riley no pudo evitar sonreír como todo un bobo enamorado.

—Lo estamos intentando.

En ese momento miro el reloj que había colgado en la pared y de forma rápida deja las cosas del restaurante en su lugar para proceder a salir.

—Mi turno terminó —fue por sus cosas—. Tengo que reunirme con Chase antes de que tenga que venir a trabajar.

Sin que pudiera despedirse o decir algo, Shelby nada más observó a Riley salir del Dino Bite sin disminuir su paso. Desbloqueo su celular y un nudo se instaló en su garganta al verlo.

Tenían que encontrarse cerca del parque del museo hace unos minutos, pero al estar tan lleno el restaurante se demoró unos diez minutos. Intentaba encontrar a Chase donde acordaron, pero no había rastro suyo, así que sacó su celular del bolsillo para llamarle, pero justo en ese momento vio que cerca de un árbol había un chico muy parecido a Chase. La cosa no era si era o no, más bien era lo que estaba haciendo.

Sin despegar la vista de las dos personas pegadas al árbol, marco el contacto de Chase que ya tenía en la pantalla, el chico se despegó de los labios de aquella rubia y sacó su celular del bolsillo para contestar la llamada sin ver tan siquiera de a quién se dirigía.

—Con Chase.

—¿Te diviertes?

Esa sola pregunta fue suficiente para que Chase saliera de su ensañamiento y con el temor inundado su cuerpo se separó de la chica frente suyo. Nada más dirigir su mirada alrededor del parque captó a Riley que lo observaba con dolor, sufriendo y decepción en sus ojos.

—¡Riley!

Se alejó de la rubia y trató de acercarse a su “pareja” para intentar hablarlo, pero con cada paso que daba, Riley se alejaba cada dos pasos más allá de él.

—No es lo que parece —rogaba por una oportunidad—. Por favor, déjame explicarte, Riley.

Riley que vio entre Chase y Kaylee, la ex de hace unos meses, la misma que supuestamente ya no tenía nada que ver con él, dicho por el mismo Chase. Negando con la cabeza se sintió tan incrédulo al pensar que aquel chico cambiará por él.

—Estoy cansado de tus excusas, Chase —las lágrimas comenzaron a salir—. Mejor vuelve con tu “chica”.

Y se fue de allí sin dejar que Chase le explicará sobre porque le estaba comiendo la boca a su exnovia. Llegó hasta su apartamento sin preocuparse en dejar las cosas en el lugar correcto, las tiro y se fue deslizando en la puerta hasta quedar sentado con las manos cubriendo su rostro bañado por las lágrimas.

—Déjame explicarte, cariño.

Chase llegó solo unos minutos después a su apartamento, rogando en hablar las cosas, arrepentido por lo que había hecho.

La furia invadió todo el cuerpo de Riley, tomo una bolsa, yendo a su habitación tomo todas las pertenencias y algunos de los obsequios que Chase le había dado en el tiempo en que empezaron su relación, algunas cosas se le caían de la bolsa por la rapidez con la que las metía. Cuando ya estaba todo en la bolsa se acercó a la puerta y la abrió bruscamente, casi haciendo que el propio Chase se tambaleara y casi terminará en el suelo.

Chase sintió alegría al ver que la puerta se abrió, pero rápidamente toda sonrisa se desvaneció de su rostro al ver que Riley tenía una bolsa, que fue tirada a su pecho con mucha fuerza, vio que eran sus pertenencias y los regalos que le dió a Riley.

—Largate de mi vista y no me vuelves a dirigir la palabra en tu vida.

—Pero.

—Ve a comerle la boca a todo el que se te ponga enfrente si quieres, lo nuestro se terminó.

—Pero.

—Maldita sea la hora en que me enamoraré de alguien como tú.

Y así le cerró la puerta en la cara, sin explicaciones, sin conversaciones, sin segundas oportunidades, sin nada. Fue directo a tu recámara y con el leve brote de furia sacado, se volvió a llorar con todo lo que su cuerpo le permitió hasta quedar dormido por el dolor de haber sido engañado por el chico que una vez creyó tontamente que cambiaría.



Desde ese momento las cosas no volvieron a lo que eran. La tensión podía sentirse en el ambiente, Riley trataba de que su ruptura con Chase no fuera impedimento para que el resto de sus amigos no se vieran involucrados y no tomarán ningún bando. Él sabía en lo que se metía cuando decidió salir con Chase, a pesar de la fama que tenía y que Shelby le preguntará muchas veces si estaba seguro de seguir con aquella relación.

En cuanto a Chase, las cosas estaban siendo tensas, no solo con el trabajo y Riley, también era el hecho de de Kaylee no dejaba de buscarlo luego de ese día. Siempre que podía o tenía tiempo se dirigía al museo, al Dino Bite oa cualquier otro lugar donde pudiera estar él. Tenía tan mala suerte o era una broma del universo por haber lastimado al chico rubio, porque siempre que ella parecía, Riley estaba presente, recibiendo una especie de señal de que los dos estaban juntos.

Un día tuvo suficiente cuando Kaylee lo tomó por sorpresa, apoyó sus manos contra la mesa y se inclinó para besarlo, solo que en ese momento Koda y Riley regresaron de su descanso. Era demasiado tarde, ya los había visto, pero como si eso lo compensará, alejó a Kaylee de forma rápida y volvió a ver en la entrada del restaurante para encontrarse nada más con Koda y su mirada de negación y decepción.

—¿Por qué me alejas? Hace unos días no podías quitar tus labios de los míos.

—Eso… Eso fue un error —soltó de golpe.

—¿Error? —Kaylee se indignó—. Ahora soy un error.

—Sí, no… —él mismo no se soportaba—. El error soy yo, únicamente yo.

—Iniciaste el beso, todo, creí que podríamos estar juntos, como antes de que me fuera —sus manos se apretaron en puño—. Y ahora no quieres nada conmigo después de todo.

—Amo a alguien más —Chase tenía su vista en la mesa—, y lo arruine todo.

—¿Entonces por qué me besaste? ¿Por qué no paraste estás semanas?

—Porque soy un imbécil —apreto su boca por la rabia con el mismo—. Me deje llevar por los viejos sentimientos y nada más lastimé a todos.

Kaylee se levantó se la silla, pagó la bebida que pidió y se fue de allí sin 6querer escuchar nada más o su corazón roto se volvería polvo.

Chase no podía con lo que estaba sintiendo y si así se sentía él, no quería imaginarse como estaría Riley, teniendo que verlos juntos por semanas y luego un segundo beso delante de su narices. Ahora no tenía ni a Kaylee, ni a su Riley, pero lo que más le dolía era que Riley ni siquiera le dirigía palabra alguna, siempre trataba de evitarlo a toda costa y solo le devolvía la palabra cuando era estrictamente necesario por temas de trabajo.

Una noche al salir del trabajo con Tyler fueron a un bar cerca del museo. Iba por su quinceaba cerveza cuando Tyler lo detuvo de ir por la siguiente, ya notandolo muy borracho y en mal estado.

—Soy una porquería, me merezco toda esta mierda que estoy sintiendo y más.

Tyler nada más lo escuchaba y trataba de ser imparcial en esto, pero era inevitable sentirse enojado con su amigo por lo estúpido que había sido y tirar por la borda algo especial que tenía.

—Me gustaría ayudarte, Chase, pero tú mismo causaste todo.

—Lo sé —para este punto ya estaba llorando—. Lo lastimé, Ty. Lastimé a mi bebéraptor una y otra vez, no me bastó con hacerlo en el parque, sino que también en el trabajo.

—Shelby ha estado con el todo este tiempo —se rasco la nuca—. Riley está pasando por un cuadro depresivo.

—¿Qué?

—No te debería de decir esto, pero Riley está tomando medicamentos, yendo a terapia. Lo jodiste en grande Chase.

Ahora la culpa que sentía creció a más no poder, por él y nada más que por él, la persona que amaba no estaba bien.

—Tengo que verlo —se tambaleó al intentar levantarse—. Tengo que disculparme y recuperarlo, tengo que…

—No puedes —habló de forma directa—. Ni Shelby, Koda, ni la Sra Morgan te dejarán intentarlo, yo tampoco te dejaré hacerlo.

Todos le estaban impidiéndo ir a verlo y arreglar las cosas.

—No te odiamos, sabíamos que algo así podía pasar —era tan horrible que los demás supieran que era capaz de eso—, pero tampoco queremos que Riley tenga una recaída si lo intentas, el mejor que no lo hagas.

Y esa noche después de que Tyler le revelará la actual situación de Riley haría lo posible para remediar todo y hacer que el chico le diera una nueva oportunidad.




Era obvio que Tyler le contaría a Shelby lo que hablaron la noche anterior por lo que no era sorpresa que ahora todos estuvieran con un ojo encima suyo, lo peor de todo era que no podía acercarse ni un pico a Riley, ya alguien siempre estaba con él o lo mandaban a hacer cualquier otra cosa.

Chase vió una oportunidad cuando los demás salieron a recibir los productos ese día y los únicos que quedaron fueron ellos dos, pero Riley en la cocina y él en el mostrador, viendo que no había clientes por la hora, fue hasta la cocina y vio que Riley estaba revisando unos papeles en la mesa del centro.

—Riley.

Nada más escuchar su nombre salir de la boca de Chase le hizo temblar, no habían hablado en tanto tiempo que creía que el neozelandés entendía que no quería saber nada de él, absolutamente nada.

—Riley, yo quiero.

—Estoy ocupado, Chase —no le dirigió la mirada—, no tengo tiempo.

La forma tan fría en la que le respondía hacia que el corazón de Chase de estrujara de dolor, no quería que le hablará de esa forma, así que intento acercarse un poco.

—Nada más quiero hablar —la súplica se podía escuchar en su voz—. Que hablemos.

Levantando la vista de los papeles en la mesa y viendo por primera vez a los ojos a Chase después de casi dos meses, encontró la fuerza para hacerlo y que no le afectará tanto como las primeras semanas.

—No quiero escucharte, Chase —pidió al neozelandés—. Detente.

Chase era terco y se negaba a que todo lo que vivieron terminará.

—Por favor, cariño —su voz salió entrecortada—. Quiero arreglar las cosas.

—Pero yo no quiero arreglar nada —encontró la fuerza para hablarle así—, se terminó.

—No quiero perderte. Eres lo mejor que me ha pasado.

Los ojos de Riley se pusieron brillantes por las lágrimas que estaba tratando de contener para que no salieran, cayeran en su rostro y viera que le afectaba bastante.

—Eso debiste pensarlo antes de andar comiéndole la boca a Kaylee —se acercó un poco a Chase—. Se que esa no fue la primera vez, en el parque. Shelby te descubrió y me mostró las fotos, vídeos incluso, me estabas viendo la cara.

—Yo.

—Nada de lo que digas me hará cambiar de opinión, lo nuestro se terminó para siempre, no puedo culpar a nadie más que a mí por aceptar en primer lugar salir contigo, no sabes lo que es tener una relación seria y cuando la tienes lo arruinas.

—No digas eso, por favor.

—Querías hablar ¿No? Bueno, allí tienes lo que tanto querías, escucharme. Ahora sabes que no importa cuanto lo intentes, nada me hará volver.

Riley volvió a revisar los papeles en la mesa y evitar seguir hablando con Chase.

—Ahora por favor retirate, tengo mucho por hacer.

Luego de aquella dura conversación con Riley no volvió a intentar nada más, le dolía la indiferencia del chico, pero no podía obligarlo a que lo perdonará. Así pasaron meses hasta octubre que fue cuando todo se derrumbó para él.

Riley llegó acompañada de un chico llamado Ivan, un chico de la universidad dos años mayor que él, pero que se notaba que lo quería por la forma en que sus ojos brillaban al observar a Riley. Eso fue lo que más le dolió, ya no escuchar las anécdotas y experiencias que tanto extrañaba tener y perderse en el verde de los ojos de Riley.

—Es lo mejor, Chase —Koda se paró junto a él.

—Pero me duele.

—Lo mejor que puedes hacer es soltar, te seguirás lastimando, solo sigue adelante.

Y tenía razón, terminó con todo lo que tenían, pero no podía seguir en ese mismo estado destructivo consigo mismo, si Riley era feliz con otra persona él lo aceptaría y no interferiría con su felicidad.