Único.
La habitación estaba en silencio. Solo el canto de los pájaros y el sonido de la marea se oían en el lugar.
La ropa esparcida sobre el suelo de madera, junto a las sábanas revueltas, dejaba claro lo que había sucedido la noche anterior. Los cuerpos desnudos sobre la cama apenas podían ocultarse bajo la fina sábana.
Jimin se removió inquieto al sentir los rayos del sol sobre su rostro, gracias a que la ventana estaba entreabierta. Al despertar por completo, pudo sentir el calor ajeno contra su espalda.
Un suspiro escapó de sus labios.
Se incorporó un poco, girando hasta quedar frente a frente con aquella persona.
Su amor.
Levantó la mano y acarició con delicadeza la mejilla ajena, sin poder evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro.
Vio cómo Jungkook fruncía el entrecejo antes de abrir los ojos.
-Coucou, mon amour -susurró.
-Buenos días, bonito -respondió el pelinegro, abrazándolo por la cintura, lo que hizo que sus cuerpos se pegaran aún más.
-Hay que levantarnos, amor. Se hará tarde.
-¿Qué hora es?
Jimin buscó su teléfono por la habitación y, al localizarlo sobre la mesa de noche, lo alcanzó.
-Son las nueve y media -dijo, aunque aún faltaba media hora para salir.
-Hay tiempo -murmuró Jungkook, girándolos a ambos y colocándose encima de él.
El más joven sonrió, dejando el celular nuevamente sobre la mesa para rodear los hombros de Jungkook.
-Anoche lo hicimos amor. Ahora estoy agotado -dijo, pero sus acciones contradecían sus palabras, pues abrió aún más las piernas, dejando que Jungkook se acomodara entre ellas.
Un suspiro escapo del castaño al sentir los labios ajenos recorrer todo su cuello y clavícula.
La mano de Jungkook se deslizó lentamente por el vientre del más joven hasta llegar a su entrepierna expuesta al no llevar ropa interior.
Sus dedos separaron los labios y los recorrieron, notando lo húmedo que estaba. Jimin soltó un jadeo, aferrándose a los hombros del mayor.
-Ya estás así desde temprano -murmuró Jungkook con una sonrisa torcida, moviendo sus dedos en círculos lentos sobre su pequeño clitolín.
Jimin lo miró con el ceño fruncido -Cállate -dijo entre dientes, arqueando la espalda cuando Jungkook deslizó un dedo en su interior.
El mayor lo observaba sin apartar la vista, aumentando el ritmo poco a poco.
-Me encanta verte así -susurró, inclinándose para besarlo mientras sus dedos no dejaban de moverse.
Jimin dejó escapar un gemido contra sus labios, apretando las piernas alrededor de su cintura, sin querer que se detuviera.
Jimin lo apretó más contra sí, sintiendo cómo Jungkook retiraba los dedos lentamente, solo para separarse un poco y mirarlo desde arriba.
-Ponte boca abajo -ordenó con voz grave.
Jimin obedeció, colocándose boca abajo y acomodando la cabeza sobre sus brazos cruzados. Jungkook se inclinó sobre él, besando la línea de su espalda con calma, bajando poco a poco hasta sus caderas.
Sus manos se aferraron a la piel caliente del menor. Separó sus piernas con suavidad, dejando todo a la vista; su coño rosado y libre de vello, junto a su pequeña cavidad anal.
Jimin respiraba agitado, pero no dijo nada cuando Jungkook volvió a rozar su coño con los dedos, lento.
-Así -susurró, manteniendo el contacto y aumentando la presión solo lo justo para escuchar ese pequeño gemido que tanto le gustaba.
Cuando sintió que lo preparó lo suficiente, retiro los dedos de su interior.
Se inclinó sobre el cuerpo del más joven, rozando la punta de su polla con el pequeño coño.
Se masturbo así mismo, mientras sus labios recorrían el cuello contrario. Sin esperar más, entró despacio dentro de él.
Jimin soltó un gemido alto al sentir la invasión a su interior. Su piel cálida se tensaba bajo su peso, podía sentir el como su sexo se abría poco a poco para recibirlo. Sus manos se aferraban a las sábanas, mientras él mantenía las manos en sus caderas.
Jungkook se movió lento al principio, sus ojos fijos en el modo en que aquel coño succionaba su polla. sus gemidos quedaban ahogados contra la almohada. Su respiración agitada llenaba la habitación, y él notaba cómo sus músculos se contraían bajo su contacto
Lo embestia lento, pero profundo, sintiendo la humedad y el calor que envolvían su miembro. Jimin arqueó la espalda, presionando su pecho contra la cama, buscando mayor contacto. Él agarró sus caderas con fuerza, marcando el ritmo, mientras sus dedos apretaban la piel del menor con fuerza.
Sentía cómo Jimin se tensaba y relajaba al compás de sus movimientos, sus gemidos se volvían más intensos, y su cuerpo temblaba ligeramente. Él se inclinó sobre su espalda, dejando caer un beso húmedo y caliente en su cuello, mientras sus manos recorrían sus costados, bajando lentamente hasta alcanzar sus muslos.
Sin detenerse, aceleró el ritmo, haciendo que el castaño se aferrara con más fuerza a la cama, los dedos clavados en la tela. El calor entre ambos crecía, una mezcla de necesidad y deseo que los envolvía sin dejar espacio a nada
Jimin sintió su cuerpo tensarse por completo, se aferró con fuerza a la manta bajo su cuerpo. Jungkook jadeó al sentir el interior de Jimin contraerse con fuerza alrededor de su polla, al punto de afixiarlo.
Aceleró sus embestidas, provocando que el sonido de sus pieles al chocar se escuche en toda la habitación.
- Mierda -
Con una última embestida , él también se liberó, dejando caer su peso sobre el más pequeño, sus respiraciones agitadas mezclándose en el aire. Quedaron así, pegados, sudados y sin fuerzas, Jimin aún boca abajo, con la mejilla apoyada en la almohada y una sonrisa cansada en los labios.
El silencio de la habitación los envolvió.
- ¿Qué tal una segunda ronda? -