1. MI MAMÁ ES MÁGICA
Erase una vez en un lugar lejano, vivía una mamá su nombre era Mercedes. Tenía una pequeña llamada Saray, la cual soñaba cada día ser una princesa y vivir en un gran castillo mágico custodiado por un dragón feroz.
La mamá cada día hacía esfuerzos inmensos por darle lo necesario a su pequeña Saray, lo que la niña no imaginaba era que su mami en el silencio de la noche lloraba de dolor, cansancio e impotencia de no poder darle mayores comodidades.
Un día la señora Mercedes, soñó que ella era mágica y solo con pestañear hacia los deseos realidad. Al despertar le contó a la pequeña Saray, que ella era una mamá mágica. Y que haría que su próximo cumpleaños fuera en un gran castillo con un feroz dragón.
Y llegó el gran día donde Mercedes la mamá mágica demostraría su poder.
Saray estaba ansiosa y muy orgullosa porque su mamá era única y muuuuy especial.
Mercedes durante varios días a escondidas de Saray con trozos de las mantas y trapos viejos había cocido con sus manos, una hermosa carpa de colores de circo y había hecho con trozos de madera, tela y mucha imaginación un gran dragón que, al ser soplado por el viento, parecía volar por encima de la carpa mágica de mamá.
Mercedes había hecho dos vestidos muy bonitos, para la princesa tenía hilos que brillaban con el sol y para ella una capa de retazos de mil colores.
Cubrió los ojos de Saray y la llevó al castillo y ya frente a la entrada del lugar le dijo: ¡hija mira con los ojos de nuestra imaginación y veremos cosas mágicas que pasaran!
La pequeña al abrir sus ojitos azules saltones, quedó maravillada de ver su castillo mágico y un enorme dragón volando para ella, su mamá lloró de emoción y la pequeña le dijo DE VERDAD QUE MI MAMÁ ES MÁGICA. TE AMO MAMI. ERES MI REINA Y YO TU PRINCESA. Y FELICES CELEBRARON UN DIA COLMADO DE MÁGICAS EXPERIENCIAS.
MORALEJA. No siempre los sueños tienen que ser mágicos para que sean reales, tenemos que hacer mágicos los momentos que soñamos aún con los ojos abiertos.
