Dí mi nombre

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Summary

Eliora después de cinco años en una relación abusiva, trata de rehacer su vida y reincorporase a su antiguo grupo de amigos que ahora son universitarios. Pero el grupo ha cambiado, hay nuevos integrantes y uno de ellos, podría desmostrarle lo que es el amor de nuevo... ¿o la obsesión?

Genre
Erotica
Author
Noelia
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Eliora.

Abrí mi diario, escribí mi día y me llevé las manos a la cabeza. Estoy perdida y arrepentida, arrepentida por haber regalado mi corazón a un monstruo, sin frenos y sin comisiones, se lo entregué todo a él.

Conocí a Raven en el instituto cuando apenas teníamos catorce y quince años, junto a Cris e Ingrid.

Éramos unos niños cualquiera que se juntaban para hacer tonterías los fines de semana, íbamos creciendo y mis sentimientos por Raven aumentaban al unísono.

Raven es el chico fuerte, atractivo y decidido que destaca por suSex appeal; alto, buzzcut, mandíbula y músculos definidos.

Es todo lo que una adolescente desea, hasta que lo consigue.

Nunca me hizo demasiado caso, estaba ocupado tirándose a modelos einfluencers, hasta que por fin se fijó en mí y comenzamos a salir cuando yo tenía dieciocho años y el

diecinueve. Ahora tengo veintitrés y ya no estoy con él, o eso intento.

Fueron cinco años de abusos y de pura humillación.

Ni Cris, ni Ingrid, ni Kay, ni nadie del grupo sabía nada, simplemente piensan que lo dejamos porque no fuimos lo suficientemente compatibles. Mi mejor amiga, Astrid, tampoco sabía nada a ciencia cierta. Pero siempre me dijo que no le gustaba Raven y que me haría daño, pero a todos los demás les encantaba... incluida yo, claro. Debí haberle hecho caso, ella es mi amiga desde infantil y me conoce como nadie más.

Estaba perdida en mis pensamientos hasta que escuché la puerta crujir.

Hola Eli... Te he preparado unas tortitas para antes de que te vayas a la cama, cualquier cosa estoy en el cuarto de al lado ¿vale?

Astrid entró a mi habitación y me dejó las tortitas en la mesilla, cruzó sus brazos y se quedó observándome expectante a mi respuesta, con lástima. Tiene unos ojos grises rasgados que intimidan y un moño despreocupado agarrando su larga melena castaña.

GraciasAssie, pero no tengo apetitoHace tan solo una semana estaba viviendo con Raven

en una casita del campo separados de todos, pero ya no, ya no estábamos juntos. Y ahora estaba en casa de Astrid porque no tenía donde ir.

Me sentía sola, sola y hundida.

Llevas una semana sin comer nada Eli, sé que es duro pero haz el intento, por favor

Suspiré y me levanté a abrazarla, Astrid detesta el contacto físico, pero conmigo hace la excepción.

Que sepas que tengo un plan para mañana por la nocheRatona—Me dijo mientras sus brazos cubrían mi espalda.

Astrid y...Quería poner excusa para no salir de casa, llevo sin salir toda esta semana, no he ido a la universidad, no he ido a comprar, no me he levantado ni de la cama, no he podido ni ducharme, me pesa el cuerpo y me duele el pecho.

Shhh, esta vez no hay excusa que valga

Me llevó la mano a la boca para callarme, estaba claramente cansada de mis excusas.

Te he comprado un vestido y vamos a ir al garito de Rock más prestigiado de Eldburg. A las 20:00 de la tarde te quiero vestida y preparada ¿De acuerdo

Asentí a regañadientes y me dió una colleja, encendió la luz y dejó la puerta abierta antes de abandonar el cuarto. A veces no la soporto. Pero ella era la única que había provocado

mis sonrisas más sinceras esta semana. Terminé de escribir en mi diario y me fuí a la cama.

Sentí que pasaron veinte minutos, hasta que ví el reloj y me percaté que eran las cinco de la tarde. Me levanté de un brinco y fuí al baño del cuarto.

Tenía el pelo totalmente desordenado, ojeras moradas debajo de mis ojos y marcas de las sábanas en el cachete. Me estaba lavando la cara y recogiendo el pelo, hasta que oí un ruido que provenía del salón. Bajé las escaleras corriendo y allí estaban, Cris, Astrid e Ingrid, todos arreglados. Mucho más que yo desde luego.

¡Dios mío, qué sigues viva no me lo creo, no me lo creo, me voy a desmayar!Cris como siempre tan... ¿Extrovertido? Fingió un desmayo y alguna convulsión. Mientras tanto, Ingrid se levantó corriendo del sofá y vino a darme un abrazo de oso, no sabía que lo necesitaba, pero lo necesitaba.

Ingrid parece una princesa, tiene una larga melena dorada y unos ojos azules de corderito que volverían loco a cualquiera. Es la mayor influencer de Eldburg, junto a su hermano mayor Ayden que por otro lado, es el mejor DJ de la zona.

¿Ayden no viene?Pregunté mientras terminamos nuestro gran abrazo.Ayden va con los chicos...Ingrid bajó la mirada al suelo y torció el gesto.

¿Con los chicos?Pregunté.

Sí ya sabes, Kay, Evan, Jayden... Raven.Se me cayó la expresión y el corazón me dió un vuelco al escucharsunombre, pero traté de disimular¿Quiénes son Evan y Jayden?

¡TÍA! ¿Es coña verdad?Me interrumpió Cris totalmente desencajado.

¿N-no? No es coña, no tengo ni idea de quiénes son— —Evan es el mejor amigo de Kay y Jayden su hermano gemelo... Pero a este último no le llegaste a conocer ¿Recuerdas a Evan?Astrid interrumpió el papelito de Cris.

Kay es el hermano mayor de Astrid, siempre ha sido un hermano para mí también pero...

¿Evan? No recordaba su cara.

A ver, me suena su nombre.Me llevé la mano a la barbilla e intenté hacer memoria.

Madre mía chiqui, a tí hay que actualizarteMe dijo Cris mientras me arrastraba al cuarto.

Pero mientras arréglate esa caraMe sentó en el tocador y le dediqué una tímida sonrisa. Las otras dos chicas subían las escaleras con calma mientras se reían de la situación, los tres se sentaron en mi cama y me pusieron al día mientras me maquillaba.

Me contaron que Kay vivía con Evan y Jayden a unos quince minutos de la casa de Astrid. Supongo que al ser hermanos y no tener nada más de familiares por la zona les viene bien esa cercanía.

Cris, Ingrid, Astrid y yo somos universitarios pero por otro lado, los otros chicos ya se habían graduado de sus respectivas carreras.

Entonces los chicos van a ir esta noche, pero no junto nosotros ¿verdad?Hice la pregunta con miedo, porque había una respuesta que potencialmente, no me iba a gustar.

ClaroRatona, les hemos dicho que vayan separados porque no queríamos que te sintieras incómoda estando al lado de Raven después de... Ya sabes...Me dijo Astrid, mientras me

hacía unas sutiles ondas en el cabello con la plancha.

Escuchar sus palabras me tranquilizó, pero me incomodaba que cambiaran los planes por mí.

Chicos, no quiero ser una molestia, sé que él es vuestro amigo y si preferís estar juntos, podríamos estarlo

Sería difícil pero estaba dispuesta a hacerlo por ellos.

Claro que no Eli ¿Acaso eres consciente de las ganas que teníamos de verte de nuevo? ¡Has estado cinco años separada de nosotros!Ingrid se volteó hacía mí y bajó el móvil por primera vez enestaúltima hora.

Se me hizo un nudo en la garganta ”¡Has estado cinco años separada de nosotros!" Esas palabras se me clavaban como cuchillos y retumbaban en mi cabeza.

Astrid se percató de mi expresión y me regaló un abrazo desde atrás.

No le des demasiadas vueltas, es normal que te hayas distanciado, a muchas parejas les suele pasar eso cuando se enamoran

Ojalá fuera eso, nada más irnos a vivir juntos Raven me prohibía salir con ellos porque según él, son malas influencias porque adoran la fiesta y emborracharse. El segundo día tras nuestra separación, recibí un mensaje de Raven.

Muñeca, sabes que nunca quise quete juntaras con ellos de nuevo¿verdad? Pagarás por ello.

Sentí escalofríos al recibir su mensaje, apagué el móvil y me enterré entre las sábanas. No volvió a escribirme desde entonces, pero recibía mensajes anónimos desde mis redes sociales casi a todas horas y sabía que él seguía pendiente de mí.

A pesar de todo, le sigo amando.

¡Así mucho mejor Eliora!Cris me levantó de la silla y me obligó a observarme en el espejo. Tenía el negro cabello cayendo sobre mis pechos terminando en unas ondas hermosas, mis ojos miel resaltaban por la cantidad de máscara de pestañas que me había aplicado, tenía un vestido negro brillante pero sutil con una pequeña apertura en el muslo.

Me sentía bien, era la primera vez que me sentía guapa desde hace mucho tiempo. Me asfixié en perfume y me monté en la limusina rosa que Ingrid había alquilado para la situación.

Estábamos los cuatro atrás, con la música de Lady Gaga reventando los altavoces. Ya llevábamos una tirada de chupitos, el camino no era muy largo, pero Ingrid siempre es muyextraen sus planes.

Nos bajamos los cuatro del lamborghini retumbando con nuestros tacones y nos adentramos al garito desde la secciónVIP.

Nos sentamos en una mesa alta y nos pedimos unos cócteles observando el escenario, hoy tocaba una banda llamadaTeethera popular y surgió en nuestra universidad. No soy muy fan del rock, pero Astrid sí. Aún asíTeethestá bastante bien.

Venga chicas elegid uno, son cuatroCris empezó el juego. Cada uno de ellos eligió a uno de los chicos y me tocaba a mí.

Yo a RavenCris me dió una colleja que por poco me despeina.

Más te vale que le sigas eligiendo porque folla bien

Bueno, ahí sí que no le puedo quitar la razón.

Hablando del rey de Romadijo Astrid señalando la puerta.

Eran los chicos, Kay, Ayden, los dos chicos que no reconocía y... Raven.

Iban todos bastante informales, con camisas y camisetas negras, pantalones oscuros, bisutería y perfume. Raven y uno de los chicos se quedaron en la barra. Mientras Kay, Ayden y otro de los gemelos se acercaron a saludar, pude detectar a los gemelos a la primera, pero eran exageradamente diferentes.

El que se quedó en la barra con Raven tenía el pelo y los ojos negros como el hermano, pero tenía unas gafas rectangulares azul oscuro y la cara totalmente afeitada, una imagen mucho más inocente que la del gemelo que se aproximaba a nosotros. Este otro, tenía la barba de una semana, el cuello lleno de tatuajes, pendientes en las orejas y unpiercingen la ceja, mucho más informal que el otro hermano.

¡Kay!Me acerqué corriendo para abrazarle, le había echado mucho de menos. No ha cambiado nada, es clavado a Astrid. Tiene una melena larga castaña, cara filosa, ojos

rasgados grises y unpiercingen la ceja. Después de saludar a Kay me acerqué a Ayden y le regalé otro abrazo.

¿No te vas a quitar los auriculares nunca?Ayden siempre los lleva posados en el cuello, es parte de su identidad a estas alturas

Es mi rasgo Eli ¿Qué sería del DJ más prestigioso de

Eldburg sin su sello?Me dedicó una sonrisa coqueta y se despeinó el cabello rubio a su vez.

Estuvimos charlando un rato hasta que me percaté que sin darme de cuenta había dejado de lado a uno de los gemelos.

Ah, perdona, Soy ElioraMe acerqué a darle dos besos como presentación, pero su cuerpo no reaccionó.

Sé quien eresTenía la cara de póker como si no le importara en absoluto.

Ella no se acordará de tí, Evan, preséntate- Dijo Kay entrometiéndose en la conversación.

Soy Evander

Solté un suspiro y le dediqué una sonrisa algo falsa

¿Este tío es así siempre? Pensé.

Es entendible que no me acordara de él al principio pero ahora sí que recuerdo quién es, cuando yo tenía catorce años él tenía dieciocho, nunca me había llamado la atención siendo sinceros.

Además siempre ha sido así de aburrido. Conoció a Kay en la carrera de informática y se volvieron mejores amigos, hasta hoy en día que trabajan juntos, junto a... Raven.

También trabajan junto al otro gemelo, Jayden.

Me había parecido oír a Raven hacer llamadas del trabajo con ellos, pero no me dejaba oírlas, porque según él, no debería interesarme la vida de otros hombres.

Astrid se acercó a saludar a su hermano e Ingrid al suyo y al poco rato, se despidieron. Mientras tanto el gemelo despreocupado, no me quitaba la mirada de encima, mientras sujetaba un vaso dewhiskeycon hielo. Me miraba de arriba a abajo, de abajo a arriba.

Es mucho más alto que yo, de tal manera que me estaba mirando por encima del hombro. Por varios segundos me sentí juzgada.¿Quieres algo?Le pregunté.NoVaya gilipollas.

Kay soltó un suspiro y nos guiñó un ojo antes de llevarse a Evan a rastras.

Ayden se despidió extendiendo sus brazos y su sonrisa coqueta antes de voltearse.

Pues ya has conocido a Evan reina, no hay mucho más que verMe dijo Astrid entre risas

¿Qué le ha visto tu hermano para ser su mejor amigo durante tantos años?

Todavía no les habíamos quitado la mirada de encima.

Mira tía, pues ni idea, pero está buenosubió los hombros con indiferencia y apretó sus labios—Ytanto que está bueno, joderCris se infiltró en nuestra conversación.

¿Cuánto tiempo llevas escuchándonos?

Un rato

Me sonrió y suspiré mientras volvíamos a nuestras sillas. Estuvimos bebiendo los cuatro hasta perder la consciencia prácticamente.

Cris e Ingrid volvieron a casa en la limusina.

Raven, Jayden y Ayden volvieron en coche.

Y ahora, estábamos Astrid y yo en el coche de Kay, con Evan de copiloto. Astrid estuvo describiendo con todo lujo de detalles como se había tirado al camarero en el baño durante todo el camino, no sé cómo ni cuándo pasó pero efectivamente, pasó.

Mientras Kay y yo preferíamos no saberlo, Evan no dijo absolutamente nada durante todo el camino. Kay aparcó el coche en la puerta del chalet de Astrid y ella nada más bajarse empezó a soltar por la boca todas las consumiciones del garito en la acera.Creo que mejor bajo del coche y te echo una mano para acostarla en la camaDijo Kay.

Sí, por favor y gracias

Déjamelo a mí

Kay se llevó a rastras a su hermana hacia su cuarto y Evander y yo nos quedamos esperando en el porche. No sé cuánto tiempo tardó, seguramente poco, pero se hizo eterno. Evan se posó sobre la vaya del porche en una postura despreocupada y se prendió un cigarrillo, mientras tanto yo estaba sentada en los escalones.

Me está dando todo el humo

¿Y?

Que no me gusta

Giró su cabeza hacia mí y volvió a mirarme exactamente igual que antes, fijo y de arriba a abajo.

No sé si era el alcohol, pero desde este ángulo se veía mucho más atractivo que antes.

Le veía desde abajo y la luz de la luna le reflejaba perfectamente su rostro y se amoldaba a sus filosos rasgos. A pesar de lo intimidada que me sentía, si quería hacer un duelo de miradas, no iba a ser yo la que perdiera.

Me levanté y le planté cara.

Te lo repito otra vez ¿Quieres algo?Estaba a pocos centímetros de él, con la cabeza hacia arriba para poder mirarle a los ojos, pero él no se achantó en absoluto. Solo soltó una risa burlona. Vaya-Idiota-psicótico.

Kay salió de la casa, pasándose la mano por la frente que ahora estaba sudada.

Perdón, Astrid se había enganchado a la valla de la escalera y no había manera de que la soltaraSolté una carcajada y Kay me despeinó el pelo con ternura.

Pronto te veremos de nuevo pequeña, cualquier cosa escríbemeKay me dió un tierno abrazo y agarró a Evan de lado mientras se alejaban de la puerta.

Evan giró sutilmente su cabeza hasta dedicarme una mirada burlona de la que Kay no se percató.

La mañana siguiente tenía una resaca y un peinado que parecía sacada de un zoo, pero eso no me detendría. Hago voluntariado en una residencia de ancianos junto a Cris, él no se presentó y tampoco me pregunté por qué, la noche anterior bebió como nunca.

Estuve unas cuatro horas pegándome físicamente con la alucinación de la señora Smiths. (Según ella, había un hombre que no paraba de insultarle en la esquina de la habitación) Definitivamente no había nadie, pero yo le soltaba golpes al aire igual.¿Así mejor?Me costaba respirar y estaba sofocada, hasta que por fin la señora Smith me dijo que ya se

había marchado. Le dediqué una sonrisa de orgullo y ella me pidió un yogur. El señor Robin me dijo que parecía un cepillo de dientes, Dios sabrá por qué. Y por último, le llevé la comida a otros tantos. Salí exhausta de la residencia y me monté en mi coche para ir de vuelta a casa.

Al sentarme en el volante, me percaté que el interior del coche estaba impoluto, recién limpiado, había un café frío y unas galletas de vainilla en el asiento del copiloto.

No entendía nada, miré atrás, mire adelante, atrás otra vez y no había rastro de nada ni

nadie.

Que-Mierdas.

Asustada, arranqué el coche y volví lo más rápido que pude a casa.

¿Quién pudo haber sido? Raven no solía ser detallista conmigo, en todo caso me habría destrozado el coche, Astrid y Cris estaban demasiadoresacosospara hacerlo y el resto del

grupo no creo que lo hicieran. Llegué a casa, comí, me duché y me senté en el porche a leer para distraer la preocupación.

Mientras tanto, Astrid estaba totalmente K.O en su habitación. Empecé a leer pero la tristeza nubló de nuevo mi mente, los recuerdos de Raven me carcomían por dentro, me dolía todo lo que pudo ser y no fué.

Sin pensarlo demasiado abrí el chat de Raven.

A las 11p.m en el mirador.

Mierda. El arrepentimiento fue prácticamente instantáneo. Pero ya no había vuelta atrás.Me puse una camisa blanca suelta y unos vaqueros cortos, algo muy simple para la situación.Cuando llegué al mirador él ya estaba allí. Posado sobre la vaya del mirador, pantalones largos rotos y una camisa de cuadros amarilla que destacaba sus ojos verdes, esos ojos que hace tiempo no desprendían amor sino, rabia.—¿Ves que no puedes vivir sin mí, muñeca? Siempre vas a volver— Estaba de pie en frente de él, inmóvil, quería salir corriendo hacia el coche y volver, pero mis pies hicieron lo contrario. Corrieron hacia él y sumergí mi rostro en su pecho. Mis lágrimas empapaban su camisa y me las limpió con sus pulgares.

Pero antes de que me diera cuenta, me empujó, me tiró al suelo y me quedé confundida.

—Has tardado muy poco en volver, has tardado muy poco en volver a verte con la zorra deAstrid, Eli, sabes que no quería —Me quedé enshocky me arrastré por el suelo sin darle la espalda, tratando de llegar al coche.—Extraño a mí Raven ¿Qué te ha pasado?—Las lágrimas se escurrían por mis rosados mofletes, mi respiración se aceleraba.—Que eres una puta loca Eliora, siempre lo has sido--—¿Por qué dices eso? ¡Tú me engañaste!—No podía detener el ataque de ansiedad que la situación me estaba provocando.—Pues porque eres una inútil—Se agachó y se puso a mi nivel. Me agarró de la cara apretando sin compasión mis mofletes. —Dime muñeca ¿Dime, de quién eres?—Sus ojos verdes se oscurecieron, estaban casi negros. Ya no reconocía al Raven del instituto, del que me enamoré. —Respóndeme—movió mi cabeza, más nervioso que antes. —Yo te quiero Raven y siempre te he querido ¿Por qué no puedes amarme? ¿Acaso soy poco para tí?—!Le miré fijamente a los ojos y me percaté de como se suavizaba su mirada y relajaba la fuerza de sus manos sobre mi rostro. —Claro Eli, te amo más de lo que he amado a nadie, sabes que no puedo controlarme—Esas palabras me dolían más que las veces que me faltaba el respeto. Porque, no sabía si creerlo, lo que sabía es que volvería a pegarme, ahumillarme otra vez. Lo que me dolía era la bola de nieve que se formaba, el ciclo, la rutina, la incertidumbre. Me robó un beso, esos besos a los que me volví adicta, como si besara a una serpiente de lacual amo su veneno, me mata, pero no me duele, me anestesia hasta detenerme el corazón si si quiera percatarme. Sabía que no estaba bien, pero siempre quería más.Raven no me soltaba, pero forcejeando, conseguí escaparme de sus brazos, y corrí. Lleguéal coche, arranqué y aceleré.

AceleréAceleréAceleré

Las lágrimas ya me habían empapado por completo el rostro y me rascaba la garganta por la falta de aire.

Como si correr me fuera a salvar, cuando eso era todo lo contrario a lo que quería.Porque no buscaba la salvación, buscaba la paz. Y a esas alturas solo había una opciónpara encontrarla.Aparqué el coche en el bosque más cercano y corrí, corrí aun que nada ni nadie mesiguiera, solo quería huír de todo, ser libre, liberarme de sus espinas.Me tropecé, me caí y me sangrababan las rodillas pero eso no me detendría, iba en automático, mis piernas des desplazaban solas. Dejé de ver árboles, estaba frente un acantilado, entonces, caí de rodillas al borde y observé. Estaba tan cerca de la muerte que me sentía más muerta que viva. Cerré los ojos y quiserelajar mi cuerpo, dejarlo caer.Pero mi móvil vibró.Era un mensaje anónimo.

—No lo hagas—

Asustada, miré a mi alrededor pero no había nadie, ni un solo alma, así que contesté.

—Por favor Raven no me sigas.Necesito estar sola—

—No soy Raven—

Tragué saliva y empecé a temblar

—¿Eres el del coche?—

No hubo respuesta.