CAPÍTULO ÚNICO
Mario llegó al Reino Lunar, vestido con un traje de novio color blanco creado por su amigo y compañero de viaje Cappy. En la catedral nuestro héroe interrumpe el forzado casamiento entre Bowser y Peach teniendo su última pelea contra el rey Koopa siendo Mario el ganador, pero el lugar está a punto de derrumbarse, así que, usando el inconsciente cuerpo de Bowser, Mario y Peach logran salir a la superficie lunar. Cappy y Tiara están súper felices de volver a estar juntos. Fue entonces que Mario vio el momento oportuno.
M: “Peach…” La princesa le mira asombrada. “Quisiera proponerte…”
B: “¡NO, ELLA ES MÍA!”
P: Tras una infantil pelea entre los dos hombres, ella se cansa. “¡SUFICIENTE! ¡Sois unos críos!”
Tanto Mario como Bowser tienen el corazón roto. Desde la Odyssey Peach invita a Mario a volver a casa juntos, poniendo fin a la aventura del joven fontanero.
Tras volver de dar la vuelta al mundo junto a Tiara, Peach se replanteó el aceptar a Mario, ya que desde el principio él siempre fue a rescatarla de las garras de Bowser y entendía que en verdad Mario no era posesivo como sí lo es Bowser. Además, durante su estancia en el Reino Rivereño, desde lo más alto de la copa, sintió unas cosquillitas al ver a Mario vistiendo solo en ropa interior (*Nota de la autora: los famosos calzoncillos rojos con lunares blancos, sí señor.*). Lo cierto es que Peach pensaba que el cuerpo de Mario era repugnante y con mucha barriga, pero todo lo contrario a lo que ella se imaginaba.
Ya en el castillo, Mario se despidió de Luigi.
L: “¡Adiós, bro! ¡Cuando quieras volver a jugar en el Mundo Globo ya sabes dónde estaré!” Dijo súper feliz mientras flotaba en el aire. “¡Saludos de mi parte a Peach!”
M: “Lo haré, Luigi. Tú sigue disfrutando de tu logro, te lo mereces campeón. *Que tierno que es mi hermanito.*”
P: Cuando vio a Mario en el recibidor dio la orden a sus Toads de retirarse. “Gracias por venir, Mario.” Le sonrió.
M: “Yo siempre estoy encantado de venir a verte. Dime, ¿qué necesitas?”
P: “Quería disculparme.”
M: Estaba confundido. “¿Por qué?”
P: “Por lo que te hice en la Luna. Me sentí tan indefensa y presionada por vosotros dos que necesitaba mí tiempo y mi espacio. Pero esta vez quiero darte una respuesta justa.” Mario estaba sudando ante el momento. ¿Su sueño de tener a su chica ideal se haría realidad?” Mario, ¿aceptarías ser mi novio?”
M: “*¡MAMMA MÍA, ESTO ES REAL!* Sí, obvio que sí. Solo tú eres la dueña del corazón de este fontanero… ¿Tú… también aceptarías ser mi novia?”
P: “Es lo justo, Mario. Los dos aún somos jóvenes para el matrimonio, ¿no lo crees?”
M: No lo iba a negar. “Tienes toda la razón, Peach. Y es más, me asustaba el proponértelo.” Peach se puso a su altura. “¿Peach?”
P: “¿Permiso para besar a mi novio?” Sonrió con dulzura.
M: “Eso ni tienes que preguntarlo.” Los labios de Mario y Peach se juntaron dándose un tierno y hermoso beso mientras los dos disfrutaban de lo agradable que era. En su interior, Mario gritaba de alegría como si fuese una adolescente. “*¡MI PRIMER BESO!*”
P: “*¡MI PRIMER BESO!*” Que bueno era que ambos pensasen lo mismo. Se separaron tras unos segundos y notaron que ambos estaban sonrojados a más no poder. “Guau, Mario. Besas muy bien.”
M: “¿D-de verdad? N-nunca había besado a nadie en los labios.”
P: “Yo tampoco.”
M: “Pues soy tan afortunado de ser el primero en besarte. Es como si besase el cielo, y tiene un dulce sabor.”
P: Tal vez fue el beso o las palabras de Mario, pero la princesa empezó a notar esas cosquillas en sus partes íntimas. “¿Puedo ser también la afortunada de estrenarme contigo?”
M: No lo entendió, pero en dos segundos ya supo. “E-este… b-bueno, yo…” Su cara se puso extremadamente roja comenzando a hiperventilar.
P: “Mario, ¿e-estás bien?”
M: “S-si… es solo que…”
P: Los nervios que emanaban de Mario fueron suficiente para hacérselo entender. “Shhh, tranquilo. Da miedo, lo sé. Pero, ¿no sería más hermoso si lo descubriésemos juntos? Sería el final feliz de tu odisea.”
M: Ante las palabras de Peach consiguió calmarse. “Tienes razón.” La tomó de las manos. “Quisiera tener el privilegio de estrenarme contigo, mi princesa.”
P: Junto con el acento italiano de Mario hicieron que se sonrojase. “Vamos a mi dormitorio.”
La pareja se dirigió a la habitación de la princesa y ésta última cerró con llave para que nadie los molestase. Volvieron a besarse apasionadamente mientras se quitaban la ropa el uno al otro. A Mario le costó quitar los enganches del sujetador de Peach, así que ella misma los desabrochó. Cuando ya solo tenían puesto sus bragas y calzoncillos se abrazaron mientras Peach le daba pequeños mordisquitos a Mario en su cuello y hombros y éste último la recostaba en su cama mientras la besaba.
Ninguno de los dos podía creer que esto en verdad iba a pasar.
M: “Oh Peach, eres tan hermosa. Todo en ti es perfecto: tu amabilidad, tu voz, tus ojos… tus pechos.” Le dio vergüenza decírselo.
P: “Tú también eres hermoso Mario, y tu voz y acento son tan angelicales.”
M: “¿De verdad te gusta mi voz?” (*Nota de la autora: TE ECHO TANTO DE MENOS, CHARLES!!! 😭*)
P: “Sí, mi osito.” Mario supo el porqué de ese apodo. “Eres tierno, adorable y hermoso. Por eso eres mi osito.”
M: “Pues este osito te va a dar mucho amor…” Peach le retiró la única prenda que aún llevaba puesta quedando completamente desnudo frente a ella. “P-Peach… y-yo…” Se le olvidó por aquellos instantes que sentía que su erección no sería del agrado de una chica. “L-lo… Lo siento… Da asco, lo sé.”
P: Cuando removió los calzoncillos de Mario se quedó impresionada, ya que era el primer pene que veía delante de sus ojos. “No digas eso. Es precioso. Solo que… Nunca había tenido uno tan de cerca.” Agarró la erección de Mario. “¿Puedo?”
M: “*¡OMG! ¡VA A MASTURBARME!* S-si… adelante…” Con suavidad, Peach movía su delicada y suave mano haciendo que Mario temblase sumido en una mezcla de placer y nervios.
P: “*¡Oh, es tan cálido y suave! Y en su rostro puedo ver que le gusta.*”
M: “*¡Mierda! ¡No me quiero correr ya!*” Intentaba contenerse todo lo que él podía.
P: Se preocupó. “¿Te hago daño, Mario?”
M: “N-no, es solo que… N-no quiero que te sientas sucia por hacerme esto.” No quería decirle la verdad por si se sentía presionada o por si acabaría viéndolo como un salido.
P: “Bueno, en ese caso…” Se retiró su lencería dejando al descubierto su vagina, ausente de vello púbico, al igual que Mario y se tumbó. “¿Qué te parece, Mario?” El corazón de Peach latía desenfrenadamente. Estaba desnuda delante de un chico por primera vez en su vida.
M: Se quedó maravillado al ver todo el cuerpo desnudo de su novia. “Que eres demasiado hermosa.” Se puso en medio de las piernas de Peach y las extendió. “Y voy a darte un regalito antes de empezar con la diversión.” Dijo en un tono seductor.
Mario comenzó oliendo su vagina disfrutando de su aroma y acercó su lengua notando lo calentito y húmedo que estaba esa zona y empezó a lamer el clítoris de Peach. Jamás se imaginó estar comiéndole la vagina a una chica, pero esto era real. Estaba tan mojada y caliente que sintió la necesidad de besarla y meter su lengua más profunda mientras que Peach gemía y se aferraba a sus sábanas presa del placer que le estaba dando Mario con esa mamada. Sin embargo, debido a su nula experiencia, Mario creyó que con su lengua había atravesado su himen, así que paró y levantó su cabeza preocupándose.
M: “¿Te hice daño, Peach?”
P: “No, al contrario. Se siente tan genial. Mario, ya lo quiero dentro de mí.”
M: “En ese caso allá voy.” Posicionó su glande frente a la entrada de su vagina. “Respira profundo. Esto dolerá.” Él estaba más nervioso que Peach. Aún tenía miedo de lastimarla.
Lentamente Mario fue introduciéndose en Peach soltando ésta algunos gemidos de dolor debido al tamaño de la erección de Mario, sintiendo como algo dentro de ella se rompía.
Esto preocupó a Mario, así que decidió salir, pero Peach le paró.
P: “¡N-no, Mario! ¡Por favor, no lo saques!”
M: “P-pero, Peach… te estoy haciendo daño. No quiero que sufras por mi culpa.”
P: Empujó a Mario consigo atrapándole entre sus brazos. “Tranquilo… s-solo deja que me acostumbre… *Su pene… se siente tan bien…*”
Al final Peach solo necesitó de un minuto para que su vagina se adaptase al tamaño del pene de Mario. Le avisó de que ya estaba bien y que por favor comenzase a embestirla.
Los movimientos de Mario, al principio, eran lentos y suaves, pero antes de que los dos se diesen cuenta ya estaban haciendo tronar la cama mientras los dos gemían sumergidos por el placer, casi como si estuviesen en el cielo, aunque solo fueron cinco minutos.
Los mejores cinco minutos.
M: “¡Mamma mía, Peach!” Mario lo sintió. “¡V-voy… a…!”
P: “¡Sácala!”
M: “¿Eh? Pero…”
P: “Quiero saborear tu leche.” Mario sentía que se iba a desmayar. Fue demasiado excitante para él, pero pudo salir de Peach antes de correrse.
M: Se tapó con su mano la boca tratando de reprimir los gritos de placer al soltar su semen. “Dios mio… ha sido… ¡increíble!”
P: “Y hermoso.” Tomó de vuelta el pene de Mario, ahora medio flácido y envuelto en su propio semen y se llevó un poco de aquella esencia blanca. “Es hermoso. No puedo creer que tengas este líquido dentro de ti.” Mario estaba trabado ante tal alago. “A ver a qué sabe…”
M: “¡E-espera…! ¡Debe de saber asqueroso!” Ya era demasiado tarde.
P: Lo degustó y terminó tragándoselo. “Sabe igual de dulce que tú.”
M: “¿¡D-de… verdad!?”
P: “De verdad.” Sonrió. “¿Puedo tomar el resto?”
M: “Es toda tuya, mi princesa.” Peach se tumbó boca abajo mientras que Mario estaba sentado y ella comenzó a lamer el pene de Mario saboreando de su leche. “*Si esto es un sueño no me quiero despertar. ¡Soy tan feliz!*”
P: “*Mírale, es sin duda alguna el chico perfecto para mí. Me siento tan culpable por friendzonarlo todas estas veces… Perdóname, Mario… Prometo tratarte como tú lo haces conmigo. Eres hermoso, más de lo que tú crees. ¡Soy tan feliz!”
Tras terminar de “limpiar” a Mario los dos se taparon con la sábana y se abrazaron preparándose para descansar después de su muestra de amor.
M: Peach fue la primera en caer dormida. “Descansa, mi hermosa princesa.” Acarició sus mejillas con su dedo índice y acto seguido cerró los ojos y terminó dormido a su lado.
Espero que os haya encantado este one short tan suculento.
Nos vemos 💕