Chapter 1
Las partes de Sonic no son mencionadas explícitamente en este capítulo, pero tengan la seguridad de que nunca encontrarán un Sonic trans en mi perfil. Es macho-macho. O bueno, más o menos. Le meto la ficción suficiente para embarazarlo si es necesario.
Shadow tal vez le mencioné como «hembra», si, pero es macho.
Este inicio es cortito namas para arrancar.
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Y entonces, fue extraño. Bajo un árbol cercano a su hogar, en el bosque. Ambos se encontraron una vez más. No recordaba quien busco a quien primero. El aroma. El olor a necesitado lo atrajo hacia sus garras.
«Eran los únicos erizos en aquel mundo.»
El instinto era claro. El llamado, y el placer que no podía ser negado.
El árbol fue testigo. La hierba húmeda, la luna llena. Sonic ya no se contenía. No quería. Shadow lo besaba de nuevo, con los colmillos apenas rozando sus labios. El erizo azul dejó escapar un jadeo suave, tembloroso.
Sus patas se aferraron al pecho de Shadow, sintiendo el calor debajo del pelaje blanco—el mechón—, las patas acariciando sin permiso, sin control.
Las lenguas se encontraron otra vez, como si se conocieran de antes. Como si fueran hechas para eso. Para esa danza temblorosa entre deseo y rabia. Shadow lo empujó más al tronco. Le mordió la mandíbula con hambre. Sonic soltó un gemido bajo, las orejas agitadas, la cola erguida. Su cuerpo reaccionaba antes que su mente. El calor, el roce, los ronroneos que se escapaban.
El olor a hembra receptiva.
Shadow gruñó. Su hocico bajó por el cuello ajeno, devorándolo con besos, con lamidas cargadas de saliva caliente. Lamía lento, como si marcara cada parte con el gusto. Como si acicalarlo fuera una necesidad, no una elección. Las púas de Sonic se erizaron. Su respiración se aceleró. Y entonces ocurrió: Shadow deslizó la mano por su torso melocotón hasta la entrepierna.
Sonic jadeó fuerte.
—Shadow...
El susurro se le escapó como un secreto. Pero el otro no se detuvo. Presionó. Acarició. El azul tembló contra el tronco, los muslos ya temblorosos, abiertos, receptivos.
—No tienes idea de lo que me haces —gruñó Shadow, ronco, ronroneando desde lo profundo del pecho.
Sonic solo pudo asentir. Su cola se agitó, su piel hormigueaba. El instinto tomó el control. Se volteó, con la espalda contra el pecho del otro, la cadera expuesta. Abrió las piernas. Dejó que su cola se alzara. Shadow lo vio desde atrás y soltó un rugido bajo. Era demasiado. La imagen, el olor, la posición.
Se acercó. Le sujetó de la cadera, acomodándose detrás. Se quitó los guantes, solo para acariciar aquel trasero. Solo lo suficiente. El contacto fue directo. Ambos jadeaban. Shadow se acomodo y frotó contra él primero. Aún no entraba. Solo presionaba, como probando, como esperando el último permiso. Sonic solo movió la cadera hacia atrás, invitándolo. Como una señal muda.
Shadow no esperó más. Entró despacio, con una embestida que hizo a Sonic gemir y apretar el árbol. Se quedó quieto un momento. Ambos temblaban.
—Mierda… —susurró el negro, pegado a su espalda—. Estás tan... cálido.
Sonic no respondió. Solo cerró los ojos, dejándose llevar. Su cuerpo se adaptó, su respiración se sincronizó. Y entonces empezó a moverse. Los empujones eran lentos, medidos. Shadow se aferraba a su cintura, gruñendo contra su nuca. Sus colmillos apenas rozaban el cuello. Sonic soltaba jadeos agudos, exquisitos. Ambos estaban tan necesitados. Tan fuera de sí.
Shadow aceleró. Las caderas golpeaban sin pausa. El sonido húmedo y rítmico llenaba el claro.
—Sonic... —susurró su nombre como una maldición, como una plegaria.
Sonic se arqueó. Sus propias patas buscaron el tronco, empujando hacia atrás con fuerza. Quería más. Lo necesitaba. Y Shadow se lo dio. Lo embistió hasta hacerlo temblar. Lo sujetó del pecho, marcando, apretando. Las uñas fuera. Las patas pegadas a su piel.
El cuerpo de Sonic era suyo esa noche. Su nido. Su hembra. Suya.
Sonic gimió con fuerza al sentir el clímax llegar. Su cuerpo vibró, las púas agitadas, el grito ahogado contra la corteza del árbol. Shadow no se detuvo. Siguió hasta caer junto a él. Los dos terminaron casi al mismo tiempo. Temblorosos. Jadeando. Pegados. La noche quedó en silencio.
Shadow no dijo nada. Solo apoyó su hocico contra el cuello ajeno, aún dentro de él, aún pegado. Lamiendo, suavemente. Sonic… simplemente suspiró.
—Otra vez... —dijo bajo.
Shadow apretó los ojos. Tomando un respiro antes de sonreír. La nueva embestida llegó. Sonic soltó un jadeo, aún sensible por el anterior orgasmo.
Estoy experimentando escritura xd.