Colección de cuentos psicológicos

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Summary

Una colección de relatos de terror psicológico, cortos y autoconclusivos, para leer en soledad.

Genre
Horror
Author
Papita24
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

1- El Señor Berian

El Señor Berian es un poco extraño, especialmente cuando 《come》. Es... peculiar, si, esa es la palabra 《peculiar》. Yo... no me atrevo a decirle esto a nadie, ya que podría ser visto como una ofensa y esa no es mi intención. Solo necesito desahogarme, contar, dejar un registro de esto. Mi diario es personal y es perfecto para eso;nadie lo leerá. Quiero decir: ¿Quién se interesará en el diario de alguien como yo? Es improbable, no decir, imposible. Por eso es el lugar indicado para hablar de eso. El Señor Berian y su forma de comer, o mejor dicho su 《comida》. No es exactamente muy agradable a la vista, pero eso no es lo desagradable. Lo desagradable es otra cosa. Si, 《Otra cosa》. El Señor Berian, se muestra... como decirlo ... no lo se... no puedo definirlo. Por lo menos sin sonar ofensivo. ¡Oh no, no quiero ser ofensivo! Yo solos quiero contar lo que he visto. Verán, yo... he estado con el Señor Berian desde que tenia unas 10 años, lo he visto crecer y convertirse en lo que es ahora, y yo, verán, le he tomado cariño, algo así como un hijo mío, una preocupación por él. Pero él no lo sabe, ¡No! Eso podría tener consecuencias... y no quiero eso. Lo que sucede es que, el Señor Berian 《siempre》 a sido así cuando comía. Es algo que lo acompañado desde todo su vida. Y... con los años, se ha incrementando... si, incrementado pero ¡Terriblemente! A un ritmo preocupante. Aunque nadie se ha dado cuando de eso, dicen...dicen que es algo de ahora una etapa, pero no es así. Yo lo he visto desde pequeño y se no que es así. Se que se ha 《crecido》. Lo sé muy bien. Desde pequeño, el se ha mostrado un poco 《obsesionado》con la comida. Si... él siempre comparaba la comida, con... otras cosas. Yo recuerdo...una vez, él dijo: "Esto parece como si estuviera comiendo gusanos" Oh ¡Gusanos! Nadie le daría eso al Señor Berian, pero él insistió en que eran gusanos y se negó fuertemente a comer. Es más... no comió por varias días. Recuerdo que nadie lo sabía, porque en ese entonces los demás estaban de vacaciones y sólo yo estaba con el Señor Berian, si el joven de 10 años, comparando la comida con gusanos. ¡Dios! Trate de explicarle y luego de varias intentos logre que comiera. Él, a veces, ¡No siempre! Era un poco caprichoso, y entonces los demás no prestaban atención a sus comentarios o reclamos. Decían que eran una etapa, pero yo 《sé que no》. Lo sé. Él puedo ser un poco exigente si...pero no es caprichoso, y por eso el Señor Berian no se lleva muy bien con los demás sirvientes. Especialmente con la 《cocinera》. Oh si, con ella se lleva muy 《mal》. Discuten casi todo el tiempo. Sucede que ella es vegetariana y él, a veces, a deseado comer carne y ella se negado. Por eso han tenido discusiones. Discusiones muy intensas. Yo...trato de mantener la calma, pero si el Señor Berian necesita mi ayuda, me pongo en su apoyo. Él, se lleva mal, con 《casi》todos los sirvientes.

Pero conmigo, el señor me tiene cierto respeto. Recuerdo ¡Dios! Como aumentó su 《obsesión》. Un día, él tendría unos 15 años, había comenzado su estudio por la anatomía. Es más, se acercó a mi, y me contó con euforia inexplicable, que ya podría diseccar un 《cuerpo humano》con sus actuales conocimentos. Sus palabras, las recuerdo con claridad. Yo exprese mi horror, de forma muy reducida obviamente, y él dijo:

—"Quédate tranquilo Gerkil, yo nunca te mataría"— y agregó, subiéndose a la mesa— ¡Es más! Eres la 《unica》persona que puede asegurar de todos mis sirvientes a la que nunca mataría. ¡Siéntete orgulloso Gerkil!—.

¡Dios! Yo me quede helado. Esa declaración... tan firme y tan...horripilante, me erizo la piel. Pero no creía que fuera en serio, yo me 《negué》a creerlo. Él, había perdido a sus padres de muy joven, los habían asesinado por su riqueza, sin pensar que el Señor Berian sería el heredero. Él se volvió el dueño, pero sin padres. Lo más cercano a una figura paterna que tiene soy yo...y lo sé. Yo también lo considero un hijo, aunque no lo sea.

Dicho esto, yo recuerdo, que sus obsesiones se volvieron más frecuentes. Una vez, yo entre a la sala y sobre la mesa había un plata de comida sin tocar. El Señor Berian estaba parado y al verme entrar se acercó a mí. Dijo:

—Gerkil! Esto es horrible, quiero comer otra cosa. Se lo he dicho a la cocinera y se ha negado.¿Puedes conseguirme otra cosa?

Yo afirme y le pregunté que quería, su respuesta me heló:

—Hígado. 《Hígado crudo》.

Le explique que podría ser perjudicial para su salud y pidió entonces higado cocido, sin nada más. Luego, cuando le entregue su plato, contó:

—¿Sabes Gerkil? He estado pensado en cazar mi propia comida. He decidido que quiero comer 《carne》. Si y 《carne》 que yo caze.

Esta vez, me sentí aún más paralizado por su confesión. Sin embargo, traté de convencerme diciendo que solo era un muchacho vivaz, queriendo aprender más del mundo y tratando de sentirse independiente...si...eso era. 《Solo eso》.

Otro vez, escuche una de las discusiones del Señor Berian con la cocinera. Esta, en particular, era más acalorada de los normal. Si.. decían así:

—¡Es un mocoso caprichoso e insatisfecho! ¡Absolutamente desagradecido!—dijo la cocinera, enojada.

—¡Es usted la inútil! No sirve para cumplir su deber. ¡Inútil!—dijo Berian su voz alta y molesta. Entre a la sala, con intención de calmarlo. Cuando lo hice, ambos se giraron en mi dirección.

—Gerkil—dijo la cocinera— A ver si tu puedes calmar a este mocoso.

El Señor Berian se volvió, su ceño fruncido.

—¡Callate!—le espetó—Es usted repugnante. Sera la primera persona que mate, ya vera. ¡No la soporto!

La cocinera soltó una risa amarga, seca y sarcástica—Por favor. Eres un mocoso consentido e inútil. Eres incapaz de matar siquiera a una mosca.

Yo...me acerque a Berian, quien parecía apuntó de comenzar a estallar en insultos de nuevo. Guardo silencio y me dijo que la cocinera no lo entendía y que 《yo si lo hacia》.

Pero...eso no fue lo peor...lo peor pasó ayer. El joven Señor Berian, estaba en el comedor. Ya ha avanzado en sus estudios y es muy intelectual. Estudia, se la pasa todo el día en la biblioteca, leyendo libros de medicina y de anatomía.

Esa día, si no me traiciona la memoria, entre al comedor, en su búsqueda. No lo había visto en todo el día y estaba preocupado. Él estaba sentado en la mesa, con un plato en frente suyo. El plato tenía carne, pero se veía cruda. Al escucharme entrar, se acercó a mi con una expresión de alivio.

—¡Gerkil!—dijo el muchacho, mientras me tomaba por el brazo, con una sonrisa—.Que bueno que estés aquí, necesito tu ayuda—.

Yo asentí y le pregunte que era lo que necesitaba. Señaló el plato y dijo:

—Cocinalo Gerkil—

Mire el plato extrañado. Una sensación de hormigueo me recorrió la espalda. Sacudí la cabeza, pensado que solo era carne 《común》. Sin embargo, cuestióne porque no se lo pedía a la cocinera, a lo que contestó:

—No Gerkil, quiero que tu me lo prepares—dijo. Al ver mi expresión de desconcierto agregó—Por favor Gerkil, cocinalo para mí.

Sacudí la cabeza en señal de afirmación, pero una sensación de inquietud me invadió. Traté de alejarla mientras me dirigía a la cocina, pensando que tal vez el Señor Berian había sido consciente de que a la cocinera no le gustaba cocinar carne. Si era 《solo》eso. 《Solo eso》.

Una vez en la cocina, me dispuse a cocinar la carne. La coci y salí de la cocina para servirsela. La puse frente a él y el Señor Berian sonrió, complacido. Comenzó a comer, disfrutando de cada bocado y sin una queja. Algo un poco extraño, pero pensé que tal vez solo había madurado. Es un muchacho inteligente, no me sorprendería.

De repente se me ocurrió (¡Dios!) Preguntar que era lo que estaba comiendo. Yo...yo recuerdo el diálogo a la perfección:

—¿Que es lo que está comiendo Señor Berian? ¿Es algo que usted ha cazado?—.

—Si Gerkil, yo mismo lo caze. Pero no me ha gustado crudo y quería que lo cocine—. Sonreía mientras hablaba, feliz.

Y entonces pregunto:

—¿De qué animal es Señor?—

La respuesta...¡Oh Dios! La repuesta me dejó helado.

—No es de ningún animal Gerkil. Tampoco es sintético.

—P-pero, ¿De..qué Señor?

—Bueno Gerkil, esto es nada más y nada menos que carne humana. ¿Recuerda que le dije que podría matar a quien quisiera? Yo mismo mate a la cocinera—una sonrisa se asomo en su rostro—Yo se lo avise, lo dije. Ella seria mi primera víctima.

¡Dios mio! No pude reaccionar, comencé a temblar visiblemente y al ver mi reacción dijo:

—Pero no te preocupes Gerkil ¡Yo nunca te mataría! Podría matar a todos mis sirvientes pero nunca a ti.–dijo con una calidez en su voz, no acorde al tema del que discutíamos.

Yo...yo no sé que creer. No he visto a la cocinera desde ayer y ahora...ha desaparecido el jardinero. Pero...pero debe ser una coincidencia. Él no fue... él...Dios... él. ¡Él es un muchacho inocente!