Naomi viaja en el sistema de Autobuses ARCOBUS

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Summary

Naomi Nieves viaja en Autobús para dirigirse con sus amigas. ¿Podrá viajar sin problema? OneShot de "Entre Cerros y Dioses" (Proximamente) Naomi Nieves es una chica de Preparatoria normal. Un fatídico día, consigue entrar en contacto con la diosa de la luna Coyo. Esta le encomienda el prepararse para la llegada de su hermano Huitz, por lo que junto a sus amigas Amelia y Maya deberá enfrentar no solo a deidades prehispánicas, sino a los horrores de la preparatoria. Dibujo hecho por: Tacocoz Trisalsas en Facebook

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Naomi viaja en el sistema de Autobuses ARCOBUS

El bochornoso calor del día nublado hacía sudar a Naomi; la incomodidad del agua salada entrando en sus ojos era un sentimiento que odiaba de las últimas tardes de verano. Miro hacia la calle de pavimento partido desde la parada de camión; miro hacia la izquierda, completamente vacía de un lado. Giró su cabeza levemente hacia la derecha, completamente vacía, a excepción de un ArcoBUS que poco a poco frenaba hacia su posición, junto a un fuerte sonido saturado que poco a poco se acercaba a ella. Naomi limpió el sudor de su frente cubierta por su fleco rosado y levantó su brazo hacia la carretera, mientras con su otra mano contaba inconscientemente que las monedas de su bolsillo sean exactamente cinco, las necesarias para el pasaje.

La chica entregó sus monedas, antes de observar precavida la cantidad exorbitante de personas. Todos los asientos estaban ocupados y solo unos pocos podían colocarse entre los muros de personas sudadas y cansadas. Naomi suspiró tras darse cuenta de su posición en el viaje, únicamente aferrándose con fuerza al tubo metálico encima de ella, teniendo la posición justa para poder sostenerse.

“¿Por qué no le dije a Ame que pasara por mí?” Comenzando el trayecto con un fuerte empujón por parte del camión, tomando desprevenidos a casi todos los pasajeros.

Naomi se sostenía con una mano del tubo mientras que con su mano libre observaba su celular de teclas los SMS que las chicas le habían enviado.

“segura de q no quieres q pase?” Dijo Amelia a través del celular. Naomi solo levantó su rostro, observando a los demás pasajeros agrupándose cada vez más y más, obligando a Naomi a intentar ocupar el menor espacio que pudiera.

“Ntp, ya voy. Ya q mas me queda :p”. Naomi guardó su celular en su pantalón de mezclilla antes de observar el paisaje en movimiento desde la pequeña ventana abierta del autobús. Las casas coloridas y negocios pequeños poco a poco parecían desaparecer tras una vuelta en la iglesia, presentándose un largo paisaje de la Unidad Deportiva de su colonia. Naomi sintió un ligero golpe en su pierna derecha, haciendo que girara su rostro, observando a una señora ya mayor, cargando un par de bolsas de plástico con una sola mano.

“¿Por qué no tomó un taxi?, ¿no tiene hijos o alguien que la lleve?” Se dijo a sí misma antes de limpiar nuevamente el sudor de su rostro con la palma de su mano.

La señora, al percatarse de su mirada, observó a Naomi con pena antes de disculparse. Naomi, al darse cuenta de que su mirada evidenciaba su pensar, se disculpó y le aseguró que no había ningún problema.

La señora asintió, antes de regresar a observar la ventana justo como Naomi misma lo hacía.

“Espero que los huevos no se hayan roto; parecía que a la señorita le molestó el golpe…” Una voz pareció susurrarle. Naomi giró nuevamente hacia la señora, pensando que aquella voz silenciosa le había hablado a ella. Recibiendo únicamente a la misma mujer, continuando su observación del paisaje urbano. La chica bajó la mirada hacia una de las bolsas, observando cómo una gran mancha amarilla parecía inundarla, goteando poco a poco los restos del huevo.

Naomi cerró sus ojos por un momento, agachando su cabeza mientras sus manos aún se aferraban al metal.

La chica había conseguido un lugar junto a un adulto joven bien vestido; observaba constantemente su celular con nerviosismo, cosa que a Naomi le parecía curiosa y ciertamente molesta.

“Espero que él esté bien; ojalá sus padres tomen la noticia bien. No podemos seguir ocultándolo…”. Otra vez un susurro, pero esta vez era masculino; parecía susurrarle en su oído izquierdo, justo donde aquel chico estaba.

“¿Dijiste algo?” Preguntó Naomi, observando directamente a su rostro. El chico, sorprendido, negó con su cabeza mientras fruncía el ceño en señal de molestia.

Naomi miró extrañada al chico, antes de regresar su mirada al frente.

“¿Qué tiene esa morra?, no necesito otro maldito problema. No ahora.” Naomi giró sus ojos con cuidado, observando al chico completamente callado.

El camión se detuvo en una de las muchas paradas de su recorrido, bajando una gran cantidad de pasajeros, lo que le permitió a Naomi respirar. Únicamente una pareja de estudiantes de preparatoria había abordado el autobús, ambos teniendo una pinta bastante callejera y “chola”.

“No sé cómo es que sigue conmigo. Soy un desastre, pero me hace sentir tan bien por como soy…”

“Lalo es el único que me entiende. No puedo esperar para irme al norte con él cuando acabemos la prepa.”

Naomi seguía oyendo los susurros; esta vez eran de un chico y una chica. Instintivamente, miró detrás de ella para observar a la pareja riéndose entre sí; al percatarse de la presencia de Naomi, el chico simplemente la miró con seriedad.

“¿Qué me ves, morra?” Con un tono marcadamente hacia abajo, siendo el mismo que el del último susurro. Aunque con más hostilidad.

“N-Nada.” Naomi se giró nuevamente nerviosa tras su altercado, confundiéndose por el suceso. Rápidamente se levantó de su asiento y caminó con cuidado de no caerse hasta el fondo del autobús.

“¿Qué me está pasando?, ¿Me estoy volviendo loca en el maldito autobús?, ¿Por qué justamente aquí?. Además, ¿qué le pasa a ese pinche cholo?, ¿Está loco o qué?“. Naomi pensó para sí misma, un poco enojada y cansada.

El autobús se detuvo una vez más, subiendo únicamente una persona más. Su cuerpo estaba completamente cubierto por el gorro de una sudadera gris que hacía incapaz de observar su rostro. Caminando lentamente hacia un asiento vacío, sin sacar las manos de los bolsillos de su sudadera.

“Lo que me faltaba. Que me robaran en esta ruta.”. Dijo mientras intentaba no observar al extraño sujeto.

Naomi intentó no prestarle atención, pero un ligero brillo en su broche de estrella en su cabello parecía advertirle de algo.

“NO HE VENIDO A ROBARTE NADA MATERIAL, NAOMI”. No era un susurro esta vez, sino una voz grave que le gritaba en sus oídos, ocasionándole un fuerte dolor de cabeza que la aturdió de manera repentina.

“¿Los oyes, no es así?, ¡OYES A LAS VOCES DE ESTA MÁQUINA ESCLAVIZANTE!”

Naomi sostenía su cabeza con fuerza; aquellos susurros que oía poco a poco parecían incrementar dentro de su mente. Todo a su alrededor parecía ocurrir con lentitud, como si ella y aquella cosa fueran los únicos que podían moverse normalmente. En un instante, todo su alrededor fuera del autobús estaba cubierto por el brillo más intenso que jamás verían; el solo mirar fuera del autobús podía dejarla ciega.

“¡Debo volver a casa rápido!”

“¡Nunca me deja hacer nada sola!”

“¡¿POR QUÉ TUVO QUE TERMINARME ESE CABRÓN POR LLAMADA?!”

“Estas máquinas son interesantes; por algún motivo, las personas suelen reflexionar mucho sobre sus vidas. ¿Cómo es que mi ausencia los ha hecho tan débiles?”

La figura encapuchada se volvió a levantar de su asiento y miró directamente a Naomi. Sacando una de sus manos de su bolsillo, revelando una mano esquelética, la cual parecía desprender polvo de esta, como si se estuviera deshaciendo con el tiempo.

Naomi sentía todo el espectro de emociones en instantes; sentía amor, miedo, ira, incertidumbre, tristeza. Era demasiado para ella; cayendo al suelo del autobús, intentando ponerse de pie nuevamente con ayuda del tubo donde reposaba el botón de bajada.

¿Estoy en la carrera correcta?”

“Debo salir de esta ciudad, algo malo va a pasar”

“Aún extraño a Pedro…”

“Naomi Nieves, ¿tienes algo para mí?” La figura se acercó a ella e intentó tocarla con su mano. Naomi instintivamente invocó su martillo y golpeó con fuerza su mano, desmembrando completamente el brazo del cuerpo de la figura.

Naomi logró ponerse de pie, pero estando aún aturdida por las voces dentro de ella. Colocándose en posición de batalla torpemente.

Aquella figura encapuchada recogió su brazo cubierto de vendas del suelo para volverlo a unir a su cuerpo como si nada.

“Ya se me hacía extraño que pudieras oírlos en primer lugar. Huitz no escatima en detalles sobre las protegidas de su hermana…” La figura bajó su capucha, revelando un rostro completamente putrefacto y consumido por la descomposición. Sus ojos no eran más que cuencas vacías que parecían albergar un alma oscura, representada por dos simples puntos blancos dentro de un cadáver andante. Encima de él, lo que solía ser un penacho lleno de plumas, se encontraba completamente destrozado y consumido por el tiempo.

“Soy el último guerrero de Huitz, soy el último gobernante legítimo de este territorio. ¡Soy Zuma, el guerrero de la luz!” Naomi miró nerviosa las facciones cadavéricas y putrefactas del alguna vez gobernante mítico.

Zuma se acercó a la pareja de estudiantes y los tocó con sus manos. Poco a poco, estos fueron cubiertos por el polvo que salía de las manos del muerto viviente. Naomi rápidamente golpeó en el estómago al ser, lanzándolo con violencia hacia el frente del autobús, golpeando su frágil cuerpo con el tablero del conductor.

Naomi rápidamente miró al par de estudiantes, siendo embestida por ellos ahora convertidos en criaturas gelatinosas y sanguinarias, los Xol. Naomi intentó librarse de ellos, pero sus cuerpos poco a poco sucumbían a la influencia del polvo, convirtiendo lo que solía ser su rostro humano en nada más que una cabeza con una gran boca de dientes afilados.

Naomi desapareció su martillo y colocó su mano derecha debajo del cuerpo de ambos, volviendo a invocar a su arma, lo que ocasionó que ambos fueran lanzados por la fuerza del martillo hacia el techo de metal del autobús.

“¡NAOMI NIEVES!, ¡TÚ SERÁS LA QUE ME REGRESE MI LEGÍTIMO LUGAR COMO EL EMPERADOR DE ESTA GRAN NACIÓN!” Zuma se lanzó hacia Naomi, dándole el tiempo justo para volverse a poner de pie y bloquear su cuerpo con su martillo. Sorprendiéndose por la fuerza que un cadáver como el de Zuma podía poseer a pesar de su aspecto.

“¿En verdad eres él? ¡¿Por qué Huitz reviviría a un emperador para matarme!?” Zuma no respondía a las preguntas de una agitada Naomi, intentando morderla con todas sus fuerzas.

“¡ÚNETE A MI EJÉRCITO DE LOS XOL!, ¡NAOMI NIEVES!”

Naomi pateó una de sus piernas, logrando que perdiera el equilibrio para rematarlo con un fuerte golpe de su martillo en su rostro, lo que lo hizo caer al suelo con fuerza. Pero su breve paz fue interrumpida por uno de los Xol que se aferraba a su espalda, mordiendo y rasgando su ropa en el proceso.

“¡Te unirás a mí o me veré obligado a seguir usando a estos súbditos!” Zuma torció su cuerpo con una facilidad que los muchos huesos y tendones de su cuerpo muerto se quebraban y volvían a acomodar sin dolor alguno para él. Zuma volvió a estar de pie y se acercó a la misma señora con la que Naomi había hablado. Tocó su brazo con fuerza y observó cómo el polvo Xol comenzaba a apoderarse de su cuerpo; sin embargo, este fue consumido por una gran llamarada de fuego que obligó a Zuma a soltarla rápidamente. Aquella mujer poco a poco comenzó a moverse, soltando repentinamente sus bolsas de plástico para plantarle cara a un sorprendido Zuma.

“¿Quién carajos eres tú?” Preguntó la señora inconscientemente mientras una espada cubierta de obsidiana aparecía en su mano. Zuma, enfurecido, intentó sostenerla del rostro para que el polvo la consumiera, pero en un rápido movimiento, la señora cortó sus brazos, retrocediendo con torpeza ante la velocidad en que fue atacado, permitiéndole a Naomi darle el golpe de gracia con su martillo hacia su cabeza, siendo la fuerza tan impactante que logró separarla de su torso, volando a gran velocidad a través de la ventana del autobús, desapareciendo poco a poco lo restante del cuerpo zombificado en el aire, como una brisa de polvo que se la lleva el viento.

Naomi suspiró por un momento, observando a la señora levantar su bolsa de plástico del suelo con cuidado, acercándose a un lado suyo.

“Veo que ambas tenemos más de lo que aparentamos” Dijo aquella señora con una sonrisa inocente.

“¿Eres guerrera de Coyo?” Pregunto rápidamente Naomi mientras se levantaba. Aquella señora solo rio un poco antes de negar con la cabeza.

“No, al menos no de Coyo. Lamento nuevamente haberte golpeado con mi bolsa.”

“N-No se preocupe en verdad, siento haberla arrastrado a esto.”

Aquella señora rio un poco, antes de tomar asiento en uno de los lugares disponibles. Naomi solo sonrió un poco antes de regresar su mirada al par de estudiantes aún convertidos.

Naomi se agachó hacia el par; lentamente metió su mano izquierda en el cuerpo gelatinoso del chico y con su mano derecha, en el de la chica. Entrando poco a poco en sus cuerpos, llegando a atravesar más allá de su hombro; Naomi parecía buscar algo dentro de ellos, movía sus dedos para poder sentir algo dentro de ellos, continuó bajando hasta cubrir completamente sus brazos, sintiendo algo con su palma. Sin pensarlo dos veces, Naomi comenzó a jalar con todas sus fuerzas, sacando poco a poco sus brazos del polvo gelatinoso que los cubría. Conforme iba sacando su mano de ellos, el polvo Xol parecía desaparecer de sus cuerpos, dejando visible el rostro del par de enamorados.

Tras que Naomi sacara completamente sus brazos, en sus manos se hicieron presentes dos armas completamente cubiertas de un material similar al oro. Un escudo que salió del cuerpo del chico y una espada que salió del cuerpo de la chica; tan pronto salieron de su interior, ambas armas comenzaron a desaparecer en un brillo de estrellas frente a ella.

Naomi se volvió a sentar en su asiento, observando cómo poco a poco su alrededor parecía volver a la normalidad. Observando a la pareja darse cuenta de que estaban en el suelo, levantándose rápidamente para regresar a sus asientos.

“Debo decirle lo que siento”

“Extraño la comida de mamá, debería visitarla pronto”

“No puedo rendirme ahora.”

Naomi gritó para pedir su parada y bajó con prisa por las escaleras metálicas, dando un último salto de la bestia mecánica, la cual parecía despedirse con un fuerte rugido de su motor. Comenzando a oír cómo poco a poco aquellos susurros en su oreja se alejaban junto a él.

“Pinche autobús. Dio más vueltas de las que esperaba”

Comenzando a caminar a través de las personas en la parada, en camino hacia el punto de encuentro de las chicas.