El conde y su fantasma
Cada noche él susurraba dos o tres palabras
Y ella aparecía en silencio tras escucharlas
Para que ambos guardaran el secreto
Se quebraron y prohibieron los espejos.
Padre perdona a tu segundo hijo
Que de él no ha nacido
Este pecado ni te ha deshonrado
A tu mirada de desagrado.
Su hermano de armas y tabernas
No reconoce sus penas
Ni aunque delante de él
Desenrede sus delicadas prendas.
La madre cierra las cortinas
Y libera sus lágrimas
Entiende que sus bailes
Son sus palabras.
Entre sombras ella se desliza
Y él se inspira
Ningún espejo demuestra su picardía
Todos sus secretos expuestos en la noche fría.
Apura, apura que la luz del nuevo día
Se avecina, termina tu baile
Que el honor de esta familia
Se desmorona si te miran.
De regreso a tu pocilga donde él te envidia
No por tu cuerpo ni tú linda sonrisa
Sino por el cuadro, que tu amante
Reveló inspirado en tu arte.
No es su fantasma, no es su maldición
Solo un recuerdo de quien se vio
Atrapada en un rincón
De su propia ilusión.
La aparición de la dama
Que clama atención
Por su actuación
Olvidada en un rincón.
En esta casona el secreto del conde
No es que baila solo cada noche
Vestido como condesa, sino que deslumbra su belleza
Pero su fantasma ya no se alimenta.
Pues su único amor reveló lo que todos
Claman error, perdiendo ambos su unión
Y desde entonces cada retrato y espejo
Perdieron su función.
Él cierra sus ojos
Mientras ella baila
Su familia no se desespera
Para no alentarla.
Él cierra sus ojos
Mientras ella baila
Su familia no se desespera
Para no alimentarla.
Ella fantasma, en un rincón
Aún recuerda su profana acción
De joven brindó su primer beso de pasión
“osculum infame” se dice que sucedió.
Al igual que una enfermedad
Su “beso infame” la consumió
En cuerpo y alma su amante
La devoró.
Ella baila bajo el brillo de la luna
Esperando que él la tome de su invocación
Y que de su pasión
Nazca una profanación.
¡Oh de aquel cuadro que tu amante te ha develado!
Tu secreto por fin ha hablado
Y a tu familia ha asustado
Hasta la intolerancia eterna los ha encomendado.
Tu conde, naciste hombre
Pero ahora estas gestando
Del amante pintor del cuadro
No es más que el mismo diablo.
No es su fantasma, no es su maldición
Solo un recuerdo de quien se vio
Atrapada en un rincón
De su propia ilusión.
La aparición de la dama
Que clama atención
Por su actuación
Olvidada en un rincón.
El conde se unió
A súcubos todos los días
Como si fueran lirios
Postrados a sus rodillas.
Ella fantasma deslumbró
A íncubos en sus pesadillas
Deslizándose entre bailes
Los cuales eran solo aquelarres.
Tu sombra en la noche refleja
El ritmo con tu pareja
Tu sombra en la noche no expresa
Lo que tus gritos nos atormentan.
Tu dolor unido a la lujuria
Es el precio de tu locura
Ante tu familia apareció una amarga cura
Aprisionar o enclaustrar a tu figura.
Ocultar tus bailes
Fue difamar al arte
No existe la expresión
Sin la prohibición.
Él cierra sus ojos
Mientras ella baila enclaustrada
Su familia no se desespera
Para no alimentarla.
Él cierra sus ojos
Mientras ella baila aprisionada
Su familia no se desespera
Para no alimentarla.
En la brujería tu mente creyó
Y tu alma en pena quedo
A pesar de todo, tu fertilidad sucedió
Y en tu vientre el diablo procreó.
A pesar de todo, tu fertilidad sucedió
En tu vientre el diablo procreó
Entre tus brazos tu bebe se durmió
Y el día por fin brilló.
Hoy después de una tormenta
Tu leyenda comienza
Del hombre que una vez fue condesa
Y entre las sombras murió su belleza.
Solo un recuerdo de quien se vio
Atrapada en un rincón
La aparición de la dama
Que clama atención
Por su actuación.