EL FINAL O EL PRINCIPIO
Bienvenidos a la hora de la muerte—espanto en un tono escalofriante— disfrutare cada gota de sangre que sea derramada está noche—mi carcajada cargada de maldad retumba en la habitación
Estamos en una habitación vacía con un círculo de sillas en el centro. Mis compañeros pasan de ser jóvenes, adultos y ancianos. Somos diez personas en total cautiverio en este edificio olvidado por la sociedad
Este edificio fue construido para encerrar a los psicópatas más peligrosos del mundo. Los diez que estamos presentes somos declarados como una amenaza para la sociedad, ya que hemos realizado los mejores, sangrientos y macabros asesinatos de la historia
¿Soy una psicópata?
No lo sé
¿Termine aquí por error policial?
Probablemente
Mi nombre es Blue Waters y a mis veinte años he asesinado a más de cien personas (según el FBI) con los métodos más sádicos que mi mente pudo maquinar. la emoción me invade con tan solo recordar las sensaciones tan increíblemente deliciosas que provocaban sus lamentos, sus súplicas, la adrenalina que me producía enterrar mi hoja blanca que brillaba de filo “extraño a mi bebé” ver mis manos manchadas de ese rojo carmesí que tanto me excita, caminar por los charcos de sangre que empapan mis botas
He puesto en práctica mi imaginación con familias enteras disfrutando de cada jodido grito de dolor que es como música para mis oídos
En algunas noches me despierto excitada soñando que tengo mi hermosa bebé en las manos, empuñada y lista para ser pasada por la garganta de mi presa, me retuerzo de imaginar cómo las cascadas de sangre se hacen presente, en como entierro una y otra vez la hoja blanca en su pecho
Me gusta jugar primero con mis víctimas, mientras ellas sufren yo me deleitó de su dolor.
Tengo un año de estar en este maldito encierro que me cohíbe de mi necesidad de sangre, me deje llevar por la deliciosa obsesión de tenerlo a él, de que fuera mío, de que cada maldita gota de sangre me perteneciera
Pero mi instinto asesino se salió de control y llegue aquí
Al principio éramos once, a los dos meses de estar aquí no aguante la necesidad de sangre, lo aceche por unos días, hasta que mi momento de felicidad llegó
Me encerré con él en unos de los cuartos solitario que yace en el fondo del pasillo, y con el arma improvisada que fui tallando con esfuerzo y dedicación lo hice derramar mares de sangre
Lo apuñale en lugares estratégicos, para que se retorciera de dolor pero que no muriera al instante, mis ojos se cerraban y mis oídos solo se concentraban en las fascinantes melodías de los gritos de dolor hasta que termine mi obra cortándole la garganta.
[…]
Mi gusto por deleitar mis ojos con el rojo carmesí despertó a los seis años mientras jugaba a la enfermera con mi perro que tenía dos meses de nacido. Todos dicen que los primeros asesinatos de un psicópata son animales y yo no fui la exención. Mate a los conejos de mi vecina —odiaba a esa vieja— y fue una manera de aplacar mis ganas de cortarle la garganta
Un día desperté con un horrible dolor de cabeza que amenazaba con explotarme las sienes, me levanté despacio en la mañana y casi muero de un infarto cuando me pare frente al espejo. Mis ojos color miel casi amarillos se tornaban de un negro mate intenso que mis pupilas perdían cualquier diferencia de otro color, el dolor seguía torturándome
Fue bajando la intensidad después de tomarme unos analgésicos que me dio papá después del desayuno. no le conté sobre el cambio que tuvieron mis iris
Me termine de vestir, y me dejó frente al edificio de la escuela, no puse atención durante todo la clase, mis pensamientos estaban en que carajos le paso a mis ojos esa mañana
Termino mi jornada de clases y mi niñera me recibió en la salida. La ignore al llegar a casa y me encerré en la habitación de papá, saque su laptop y me puse a investigar sobre lo que había pasado
Después de una extensa busque descubrí que padezco de una enfermedad casi única en el mundo llamada heterocromia, pero el mío es un caso especial ya que mis ojos son del mismo color pero al presenciar un ataque de estrés o enojó se tornan de un color diferente
Me gustó lo que leí, sonaba algo aterrador pero me pareció interesante
No me gustaba el hecho de que solo pasará cuando me estresaba y me puse a la tarea de aprender a manejar mi enfermedad, me pase años practicando hasta que aprendí a manejarlo a mi antojo
Esto es un armas importante a la hora de someter a mis presas ya que al apreciar el cambio abrupto de mis ojos miel a un oscuro diabólico hace que el pánico se apodere de ellas y es algo muy placentero para mí
Mi hobby estaba seguro sin que nadie supiera de el, y que al no interactuar con nadie en el instituto lo mantenía alejado del mundo, —sabia controlar mis deseos— claro que sí, tenía todo bajo control.
En mis horas de caza Pasaba desapercibida y era imposible llegar a pensar que una joven de dieciocho años sea capaz de realizar actos tan desalmados a “inocentes”
Pero todo se empezó a irse a la mierda con la llegada de una persona común y corriente que se convirtió en un jodido dolor de cabeza que me hizo perder el control de mi cordura
Tanto que no estoy tan segura de si realmente soy Blue u alguien más. Tal vez me apodere de una personalidad que no me pertenece, ¿Cómo pasó? No tengo ni puta idea.
Pero esa es una historia larga que merece ser contada con lujo de detalle desde el principio, así que volvamos a un par de años atrás donde está mierda se descontroló…