Plagio emocional
El timbre de la escuela resonó por los pasillos, era el momento de salir de clases.
Contentos, los alumnos tomaron sus mochilas.
Por fin era viernes. En unas semanas, acabaría el ciclo escolar y serían vacaciones.
Algunos ya tenían planeado ir de fiesta, otros irían directo a casa para dormir hasta el domingo.
Denki tenía pensado ir con su mejor amigo, Eijirou Kirishima, a la tienda que quedaba por su casa. La idea era juntar todas las monedas que les habían sobrado de la semana e ir por dulces que comerían en casa del rubio.
Ya se imaginaba qué películas verían o en qué videojuegos le patearía el trasero.
Aunque nunca fue inteligente, tenía una gran habilidad para memorizar un libro entero una noche antes de sus exámenes.
Un 9 sí sacaba, podía relajarse.
—¡Ni se te ocurra irte, maldito Pikachu!
O tal vez, no.
Antes de que pudiera recoger todas sus cosas, su profesor, Katsuki Bakugou, lo había atrapado.
Se volteó lentamente para encontrarse cara a cara con el demonio en persona.
Tragó hondo.
Quienes quedaban en el salón, sintieron miedo por la mirada llena de ira que emanaba Bakugou. Se retiraron para no presenciar la masacre.
—Así que hiciste trampa en el examen, maldito patas de enchufe…
Denki podía ser muchas cosas: un tonto, irresponsable, procrastinador, hediondo, olvidadizo, inútil, arrastrado, baboso, desordenado, migajero, desubicado, ruidoso y desastrozo.
Pero nunca un tramposo.
—¿Trampa? No entiendo, ¿a qué se refiere, sensei?
—¿En serio quieres que te lo diga? —Un conjunto de papel arrugado y un libro se estrellaron en su mesa —¡Tus respuestas son una puta calca del libro!
Kaminari se quedó sin palabras y se golpeó mentalmente. Había tenido que olvidar cambiar las palabras de los libros justo en esa clase.
—Yo… puedo explicarlo…
—¿De verdad quieres intentarlo?
—Eh… —Denki podía explicarlo pero su sensei no le iba a creer —No, no tiene explicación
Bakugou suspiró sonoramente.
—Kaminari, este examen es la mitad de tu calificación y te recuerdo que no tienes la otra mitad —El menor tuvo un mini paro cardíaco —¿Qué podemos hacer? ¿Tienes alguna idea de qué pueda reemplazar la mitad de tu calificación?
Katsuki emanaba un aura llena de maldad y de odio puro. Recordó ese ensayo que les mandó a escribir donde Denki había entregado el peor trabajo escrito que había leído en su vida.
Una sonrisa macabra cruzó su rostro, el contrario sintió escalofríos en la espalda. Esa sonrisa no significaba nada bueno.
—¿Qué te parece un ensayo?
—¿E-en-sa-yo…? —Denki sintió su alma abandonar su cuerpo.
—Sí, 35 páginas, mínimo 20 referencias, citas en APA, Arial 10, interlineado sencillo. —Si no había podido con 10 páginas, ¿cómo iba a poder con el triple de longitud? —Tema libre, con el único requisito que utilices el método empírico visto en clase.
—En clase…
—Sí. —Satisfecho con la cara que puso su alumno, fue por su maletín al escritorio. Caminó a la salida del salón. —¡Ah! Casi lo olvido. Lo quiero en mi oficina para el siguiente Lunes o repites la materia.
Llenó de felicidad maligna, salió del lugar.
Eijirou, mejor amigo de Denki, estaba esperando al rubio fuera de su salón. Al ver a su profesor salir sonriente y a su amigo medio ido, se preocupó de inmediato.
—Bro, ¿qué pasó?
—¡Kirishima, soy un estúpido! —Denki se tiró al piso llorando.
—¿Por qué? Digo… Sí lo eres pero ¿por qué lo dices esta vez?

—Entonces, tienes que escribir el mejor ensayo de tu vida si quieres pasar la materia…
—Ajá
Denki y Eijirou se encontraban en la habitación del rubio, pensando qué podían hacer.
—Ojalá el sensei me tuviera un poco de piedad ¿No tiene cosas que hacer en vez de torturarme así?
—De seguro no tiene con quien hablar, Denki
—¡Y no es mi culpa! Deberíamos conseguirle un novio o un perrito de esos que ladran mucho…
Kirishima pensó un poco lo que había dicho. Conseguirle un novio… ¡Conseguirle un novio!
—¡Eso es! Repite lo que dijiste
—¿Conseguirle un perrito?
—¡No, un novio!
—¿Novio?
—Sí, ¿no te enteraste? ¡El sensei Bakugou está enamorado de Midoriya sensei, el profesor de estadística de tercero!
—¿Qué? ¿Él? ¿Enamorado? Ni siquiera sé si esa cosa tenga sentimientos
—¡Claro que los tiene! Yo no lo he visto, pero, todos dicen que cuando Bakugou lo ve, babea tanto que podría inundar la escuela.
—Vaya, no creí que fuera esa clase de persona… Digo, sabía que era gay pero no ese tipo de gay
Kirishima ladeó la cabeza confundido, ¿había tipos de gay?
Sacudió la cabeza alejando esa idea.
—Esta es mi idea: Hagamos tu ensayo sobre cómo enamorar a su crush, a Midoriya sensei.
—¿Y él soportará a Bakugou? ¿Sabes si siente algo?
Eijirou sonrió en grande.
—¡Amigo mío, estás de suerte! Se rumora que él siente lo mismo. Incluso hay una página de Facebook que se llama “Página que te avisa si Bakugou y Midoriya ya están juntos” o algo así…
Denki, aún sorprendido con el supuesto chisme que todos sabían, menos él, meditó el asunto, podía salir muy bien.
Pero faltaba resolver un minúsculo detalle.
—Kiribro, me encanta la idea pero yo no sé escribir.
Volvieron a su posición de pensar. Kirishima observó la computadora que el rubio tenía en su habitación, luego vio su teléfono y por último la desesperación en la cara de su amigo.
Se le volvió a prender el foco.
—Pidámosle a la inteligencia artificial que lo escriba.
Denki volteó rápidamente. No es que le desagradara la idea del todo, podría salvar la materia.
Sin embargo, estaba hablando de Bakugou, ese monstruo sabría que no lo escribió.
Miles de posibilidades cruzaron por su cabeza.
Suspiró.
—Está bien.

Llegó el lunes.
Kirishima y Kaminari leyeron varias veces el ensayo para comprobar que decía cosas útiles y coherentes.
Estaban seguros de que las fuentes eran las mejores, la citación en APA parecía hecha por un licenciado y el marco teórico de Eijirou había sido el toque final de esta obra maestra.
Además, el título “Cómo enamorar a tu amor platónico: estudio teórico y aplicación metodológica en contexto académico contemporáneo.” era una combinación perfecta de su loca idea y los requisitos de Bakugou sensei.
El ensayo impreso fue entregado con éxito en una carpeta amarilla y recibido con apatía por parte de Katsuki.
Pero, cuando Bakugou lo leyó en casa, la furia recorrió lugares inesperados de su cuerpo.