En estado puro, frente al abismo y Dios.
¿Qué será de mi muerte?
Lo exuberante es la mente que desemboca en ideas rotas,
marginales instintos,
peculiar pensamiento.
El horizonte aclama versos comprendidos en sonido;
creaciones indecorosas para un alma tan rencorosa.
¡Dios!
Salvación sin perdición,
elocuentes palabras… mente sin quiebra.
Mi nube sincera rescata mi paz;
tierra abundante irrita en mis ojos.
Cruel eres, con tu humilde servidor.