Las amapholas de Phatirea
Con el transcurso de las eras, Tras la creación de la segunda humanidad, los humanos parecían no haber aprendido de sus errores, viviendo casi como si fueran dioses, los Dioses, molestos ante esto, les ponían las cosas difíciles, aumentando las sequias, las enfermedades e incluso la muerte, buscando que los mortales fueran más sumisos a su poder celestial. afortunadamente para los mortales, la noche los envolvía en una fragancia dulce y calida, y con ella las miradas fijas de los dioses sobre sus frágiles cuerpos, se disipaba.
Morfeo, el Dios del sueño inducia a los mortales en sueños calidos, distanciando todavía más la influencia de los Dioses sobre estos. Esto enfurecía a las deidades de sobremanera, quienes querían atormentar a los mortales de forma constante pero cuando estos se encontraban en los dominios de Morfeo y los Oniros, la mayoría de los Dioses no podían hacer nada, permitiendo así que los mortales descansaran un poco.
Mientras los otros Dioses murmuraban blasfemias contra el Dios del sueño, el fabricaba, fantasías y visiones, sueños y esperanza, para adornar los sueños de los afortunados humanos, que tras un duro dia descansaban. Un día mientras este recorría los sueños, cayó en un umbral colorido pero oscuro, lleno de flores rojisas, el umbral de Phatirea, hija de Hecate, una semidiosa amigable. Allí la encontró recogiendo amapolas y enredandolas en un bonito patron, a las orillas de un rio similar al rio lete. Las alas que usualmente ayudaban a Morfeo a pasar mediante los umbrales del sueño reposaron quietas en su espalda, este se acerco a la joven, con cuidado, su andar sobre la arena era silencioso, como una sombra, se quedó detrás de ella observándola. Phatirea se agacha, recogía amapolas, y liego tejiendo coronas con estas, y con el resto de petalos que se calleron hacia dibujos efimeros en el rio, perdiéndose en sus pensamientos mientras trazaba las figuras. al pasar el tiempo Pathirea se desintegro, había despertado, las alas de Morfeo se abrieron, estas batieron rápida y silenciosamente, mientras él se iba a otro umbral.
El amanecer llego a manos de Apolo, los mortales se despertaron, alejándose de sus fantasías, y volviendo a su mundana vida, y los Dioses retomaron su influencia sobre ellos. Zeus recibió la visita de Fantaso uno de los mil hermanos de Morfeo, Fantaso le conto cómo vio su hermano distraído en el umbral de Phatirea, y como en esos momentos los sueños de otros mortales vagaron a la deriva, abandonados. de forma consciente Fantaseo sembró una idea en la mente del dios de los rayos, idea que germino rápidamente, al despedirse no pudo evitar sonreír, pues, aunque Morfeo y los mil Oniros fueran hermanos, Morfeo recibía usualmente todas las ofrendas, cosa que hacia enervar a los hermanos.
Zeus mando a llamar al irascible Eros y al sosegado Tánatos, los tres se reunieron a la luz del sol en el monte olimpo. conspiraron en contra de Morfeo, llamandolo de mil y una forma mientras construian un plan en contra de el. Ambos dioses menores aceptando los papeles que Zeus les daba.
Cuando la noche cayo, los mortales se entregaron al sueño, y Morfeo volvió a hacer su trabajo, mientras este se encontraba tejiendo algunos sueños, Eros encontró a la joven Phatirea durmiendo plácidamente, con gracia Eros movió su arco y disparo una flecha de fluorita púrpura a la semidiosa, sembrando en ella un cálido amor, tomando otra flecha del mismo color, Eros se fue en busca de Morfeo, en cuanto lo encontró adormeciendo a unos hombres, le disparo y desapareció, dejando así el alma del Dios y la semidiosa unidas.
Morfeo sintió un leve dolor en el pecho, pero siguió su labor de dormir a la gente con su toque y con algunas amapolas, aunque en su corazón comenzaba a crecer una inquietud inexplicable. Esa misma noche, guiado por un extraño impulso volvió al umbral de la semidiosa,viéndola recoger amapolas, El aclamado Dios del sueño se quedó embelesando, viendo a Phatirea. Con discreción, cambio su apariencia a la de un joven con cabellos ligeramente desordenados de color castaño, cuando la joven lo vio lo saludo calidamente, prosiguió a darle una corona de amapolas, excusándose con la excusa de que siempre le sobraban, Morfeo acepto el presente y lo miro con cuidado, ambos comenzaron a conversar bajo el sonido de los animales oníricos.
Trascurrieron los días, y cada noche tras adormecer a los mortales, Morfeo regresaba al oscura, pero ya familiar umbral de Phatirea, vigilándola y manteniendo charlas largas con ella, Sin embargo, Morfeo siguiera cuidando de los otros umbrales, su constante protección a los mortales seguía enfureciendo a los dioses. Finalmente, Morfeo se cansó de ocultar su apariencia, así que decidió que ya no se escondería; la próxima vez que visitara a Phatirea, sería el mismo.
Al entrar a su umbral ese mismo día, La encontró trenzando una corona de amapolas, a los minutos ella hablo.
-permítame ponerle esto- en sus manos estaba la nueva corona de flores, sus ojos notaron los cambios de Morfeo con rapidez: las alas que poseía el dios, y la profundidad de su mirada plenamente inmortal.Phatirea sonrió y coloco la corona de flores sobre la cabeza de Morfeo, este devolvió la sonrisa, su felicidad se desvaneció tan pronto vio la figuraba sombría que emergía detrás de la semidiosa. Sin siquiera tener oportunidad de impedirlo o siquiera cuestionarselo, Tánatos poso su mano en el hombro de Phatirea, quien cayó en los brazos de Morfeo, no dormida, no desmayada, si no, muerta. Tánatos miro a los ojos de morfeo y se desvaneció sin decirle nada, dejando a Morfeo sosteniendo el cuerpo de su amada, un cuerpo sin vida. De los labios del Dios comenzaron a escapar unos sollozos por la mortal que tenia en sus brazos, sus alas recubrieron el cuerpo de Phatirea, y lentamente el umbral de esta se desintegro, después de todo ningún muerto tenía un umbral.
Cuando amaneció, Morfeo llevó el cuerpo de Phatirea a un campo y lo deposito en la tierra, donde fue absorbido por el suelo. El Dios seguía llorando, al caer sus lágrimas llenas de sentimientos desperado sobre la tierra, esta floreció con hermosas amapolas, La flor de los sueños y la flor favorita de Phatirea, su amor perdido, Morfeo se tendió junto a la tumba, sus alas extendidas protegiendo la tumba, sabiendo que el alma de Phatirea pertenencia al reinado de Hades.
Zeus, Al enterarse del éxito de su plan, se regocijo con los demás dioses, por fin liberados de la protección que Morfeo otorgaba a los mortales, Fantaso dejo de aparecer en sueños y comenzó a crear pesadillas, llenando la noche de los mortales con tormento. Pero, aun afligido y arrepentido Morfeo al enterarse de eso agarro una amapola de la tumba y volvió al tártaro, dispuesto a reanudar su labor. Morfeo se metió a su cueva y dejo la corona de su amada en el suelo de su cama de ébano, la flor que agarro de su tumba la coloco en el medio, el dios se acostó en su cama, y se acobijo con sus alas, sumergido en la melancolía y con más ganas de proteger a los mortales. Los humanos despues de tanto tiempo volvieron a ser cuidados, y el enfado de los dioses volvió, Desde entonces, Morfeo paso a ser un dios bastante callado, manteniendo su severo silencio, su corazón, herido por la perdida, y el engaño, lo cual llevo a sobreproteger el mundo onírico en busca de proteger los ecos de su amor perdido, borrando sueños que él consideraba peligrosos, borrando recuerdos de gente que lo haya visto, borrando lo que el sabia que de alguna o otra forma dañaria a los humanos. razón por la cual no recordamos algunos sueños.