Capítulo 1
Capítulo 1:
________________________
"Falso omega" o "omega incompleto" era lo que él mismo se llamaba cada vez que se veía reflejado en el espejo.
Esa forma de llamarse se debía a que él no cumplía el estándar de belleza de un omega convencional. En el mundo los omegas eran delicados, pequeños, con belleza excepcional, cuerpos perfectos, voz melodiosa. Eran la delicadeza hecha imagen, cada uno con su propio brillo. Mientras que él, en cambio, sentía que no era un omega completo por culpa de un síndrome que lo acomplejaba. Izuku Midoriya tenía SOP-O (Síndrome de ovario poliquístico en omegas masculinos).
Durante su adolescencia fue notando cambios extraños, pero lo atribuyó a que era un simple adolescente. La preocupación llegó en un momento cuando a él no le llegaba el ciclo de calor como al resto de omegas normales, mientras que a sus amigos les llegaba su primer ciclo cuando tenían entre catorce y quince años, al término llegándole hasta que cumplió los dieciocho. Aquello le alegró mucho, sobre todo porque los resultados desde niño mostraban que se trataba de un omega domínate. Por desgracia, después de ese primer ciclo de calor, los demás fueron irregulares, venían en cualquier momento y la duración de estos variaba de forma alarmante.
Cuando cumplió 21 años, preocupado, fue al médico ya que llevaba sin su ciclo casi medio año. En el hospital le hicieron por fin diferentes estudios y análisis de sangre que al final dieron un diagnóstico que por fin daba la causa del porque su irregularidad, y el aroma de sus feromonas.
—¿No hay una cura? — preguntó la madre del pecoso mientras veía a su hijo permanecer inmóvil.
El médico negó con la cabeza y prosiguió a explicarle lo que significaba tener aquel síndrome.
Mientras el médico iba explicando los síntomas, lo que podía ocasionar entre más cosas, Izuku fue comprendiendo que todo aquello por lo que había sufrido tenía una explicación real. Desde por qué le contaba bajar de peso, los ciclos irregulares largos, los falsos ciclos, su excesivo acné, su estatura, por qué en su cuerpo había demasiado vello corporal, su voz que no era tan suave, todo aquello que lo había acomplejado por años, todo lo que le hacía ver más como un beta o un alfa recesivo.
—Ahora que sabemos que es, ¿se puede tratar? — pregunto con ilusión. Creía que al por fin saber lo que tenían había una solución, una forma de vivir con normalidad.
—Me temo que lo único que podemos hacer es recetar pastillas anticonceptivas— agregó el médico con seriedad— esto solo regulará tus ciclos de celo, por lo demás recomiendo seguir una dieta saludable, hacer ejercicio...
—¿Y lo demás? — soltó mientras derramaba una lágrima —¿Quiere decir que jamás poder hacer nada con todo lo demás?
—Con el tiempo...
Izuku dejó de escuchar lo que aquel médico le decía. No le interesaba nada que no fuese una solución para el verdadero problema.
Al pasar de los años, le tuvieron que subir las dosis de las pastillas ya que a veces estas no tenían todo el efecto deseado. Al final, él estaba cansado de todo aquello, de no parecer pequeño y adorable, de no ser lo suficientemente omega, ni siquiera su aroma era tan dulce como el de un omega convencional, ni la intensidad era la adecuada.
No le quedó otra opción más que continuar con su vida, casi en soledad.
Durante años había desarrollado una ansiedad que le limitaba sus interacciones con otras personas, sumado a sus problemas de depresión, se aisló un poco más tras saber que no podría tener una vida como un omega normal como él deseaba.
Para empeorar la situación, el alfa que era su pareja hasta aquel momento se enteró de que no podría hacer mucho con su aroma o su ciclo de calor, lo que hizo que terminase rompiendo con él por no ser un omega normal. La vida no le daba tregua ya que después de algunos problemas, relacionados con un ciclo de calor que le llegó en medio de un examen, mientras estudiaba una carrera universitaria, decidió dejarla por completo.
Su madre no podía verlo sumido en el dolor así que lo animó a hacer aquello que tanto le gustaba hacer los fines de semana. Cocinar.
Poco a poco aquella fue la razón que necesitaba para volver a sonreír y esforzarse día con día. Con mucho esfuerzo, y tras muchos años trabajando desde casa, consiguió ahorrar lo suficiente para abrir su propia tienda.
—¿Qué nombre quieres ponerle? — preguntó su madre.
—Paradiso — soltó sonriendo— me gusta esa palabra en italiano y bueno, para mi cocinar es como estar en el paraíso.
—Entonces sería mejor ponerle Paradiso omega — habló su amigo, quien dejaba de pintar la pared— porque es el paraíso omega.
Fue así como abrió su tienda. Algo pequeño que no llamase demasiado la atención, que le permitiera vivir de ello, pero bajo una clientela conocida y la tranquilidad que podía ofrecerle aquel pequeño local.
Lo que no sabía era que en verdad sus postres, local y empleados ganarían mucha fama en menos de un año.
...
Katsuki Bakugou era un alfa dominante completamente normal. Él estereotipo de alfa trabajador, atractivo, rodeado de personas dispuestas a ser su pareja.
Con solo treinta y cinco años ya contaba con una pastelería de lujo en Tokio. Por años se había esforzado en cumplir su sueño de ser uno de los mejores reposteros del mundo, para ello estudió en el extranjero por mucho tiempo, viajó en busca de texturas y sabores únicos, para al final abrir aquella pastelería que ya contaba con varios premios.
La prioridad del alfa era convertirse en el mejor, destacar por aquello que mejor se le daba. El amor no era que en realidad le interesará, jamás pensó en conocer a nadie, más eso no quería decir que no tuviese noches de pasión con betas, alfas y omegas que le resultaran atractivos.
Con sus metas claras, y siendo un cocinero reconocido con una pastelería de lujo con cuatro años de antigüedad, sabía que no había nada ni nadie capaz de sobrepasarlo, ni siquiera los reposteros con más experiencia.
Una tarde mientras preparaba uno de sus famosos postres, escuchó a dos de sus ayudantes nuevos hablar demasiado. Justo cuando estaba por gritarles escucho que estos hablaban de algo que llamó su atención.
— El lugar se hizo famoso— escuchó que decía uno de sus empleados.
— Paradiso omega — pronunció otro— dicen que el dueño es un beta o alfa recesivo, un poco bajito y regordete, pero que de igual forma tiene su encanto. Muchos omegas han puesto sus ojos en él, por su amabilidad, y en sus deliciosos postres.
—Aquellos que van dicen que sus postres son mil veces más deliciosos que los del jefe.
Katsuki se detuvo en seco, no por la descripción de aquel tipo del que hablaban, sino porque se habían atrevido a comparar sus perfectos postres con los de un tipo que por un golpe de suerte ahora era medianamente conocido.
—Vuelvan a trabajar — ordenó.
Aquellos dos betas se disculparon y corrieron para volver a ocuparse de sus tareas. Sabían que aquel alfa no permitía ni un solo error, y sobre todo sabían que habían herido el orgullo de aquel alfa arrogante.
...
Esa noche, el alfa rubio tomó la decisión de ir a la susodicha pastelería de aquel individuo. Tenía curiosidad de saber la ubicación, lo lujoso que se veía, el beta que regentaba y el lugar, y por supuesto probar aquellos postres de los que todos parecían hablar.
...
Al día siguiente buscó la ubicación y fue directo al lugar, no le tomaría demasiado o eso creyó hasta que terminó perdido. Le sorprendió mucho lo difícil que le resultaba llegar al local, parecía estar escondido o simplemente no existía. Por suerte, tras una hora dando vueltas, encontró aquella pastelería.
Al verla, Katsuki río para sí mismo. El lugar se encontraba situado en una pequeña callejuela. La fachada del lugar no destacaba en lo absoluto, era un simple local con una fachada tradicional japonesa, unas macetas con flores en el exterior y un pequeño cartel que anunciaba que ese era la tan famosa pastelería.
—¿Realmente este lugar quiere hacer competencia conmigo? — se preguntó a sí mismo.
Katsuki no perdió más el tiempo, y con una actitud prepotente, decidió entrar a aquella ' imitación barata' de pastelería.
Al entrar se encontró con que el lugar era igual de decepcionante que el exterior. Contaba con unas cuantas mesas, unos escaparates con pasteles simples, nada que él no pudiera preparar, y decoración casi infantil, vulgar y de poco gusto según los ojos del alfa.
Algunos clientes sonreían a una cajera omega. Otro omega de cabello rubio, un tanto más agraciado según sus gustos, reponía algunos postres mientras canturreaba una melodía. No podía creer que hasta los uniformes que llevaban aquellas personas fuesen tan ridículos, tenían bordado un husky y un San Bernardo en el pecho, acompañado por el nombre de la pastelería.
Katsuki espero pacientemente a que aquella omega atendiese a los clientes. Se sorprendió por la forma tan familiar en que les hablaba a aquellos clientes, casi como si de un familiar se tratase.
Cuando por fin llegó su turno, se quitó la gorra seguro de que ahora que no había clientes a la vista nadie lo molestaría. Al final era bastante famoso, no solo por sus postres sino por su aspecto parecido al de un actor o modelo.
— Bienvenido — dijo la omega sin verlo.
En cuanto levantó la mirada, la omega se puso nerviosa. Aquello dejó en claro que había reconocido al alfa, al final era extraño que alguien no supiese quien era.
—I-Izu— soltó la omega intentando llamar a alguien, mientras se apartaba.
Un joven beta o alfa recesivo, Katsuki no supo decir bien ya que tenía un aroma peculiar, salió de la trastienda y lo vio mientras le sonreía.
— A-atiéndelo tú... — pidió la omega.
El joven pecoso sonrió al alfa y se limpió las manos en el delantal.
— Bienvenido a Paradiso omega— su voz era suave. Entonaba como lo haría un omega, pero no era tan dulce por lo que le resultó incómodo al alfa.
— ¿Qué postres me recomienda de su tienda? — preguntó de forma directa.
Izuku se armó de paciencia. Ya había tratado antes con personas groseras que ni siquiera saludaban por lo que se limitó a mostrarle un pequeño folleto al alfa, donde le presentaba los postres.
— Mi favorito es la tarta de tiramisú y la tarta de queso— Mantenía su sonrisa brillante lo que claramente le molesto al alfa.
— Bien, quiero las dos.
El pecoso se limitó a servirle un trozo de cada tarta seleccionada. Al ser un cliente nuevo, tenía la costumbre de entregar una bebida de cortesía por lo que al entregarle la bandeja al alfa en ella se encontraba una taza de chocolate.
Katsuki interpretó aquel gesto como que lo hacía para quedar bien con él, ya que era un repostero mundialmente famoso.
Justo cuando iba a decir algo sobre aquella bebida que no pidió, entró un joven con voz entusiasmada.
—¿Está es la famosa pastelería de Internet? — preguntó un joven entrando.
Aquellas palabras le resultaron graciosas a Katsuki, pero no dijo nada. Se limitó a esperar a ver que tipo de respuesta daría aquel alfa recesivo, quería ver qué tanto podría engrandecer por aquel simple título que le habían dado personas con paladares simples y poco refinados.
— Lo siento, somos una simple pastelería — aclaró — desconozco el lugar que busca.
La persona se vio claramente decepcionada. De igual forma esa persona pidió unas simples magdalenas para llevar, magdalenas que en cuanto probó comenzó a sonreír y a decirle lo increíble que eran.
Izuku solo le agradeció y el cliente se marchó.
— ¿Has hecho que venga alguien a tu pastelería para sorprenderme? — preguntó Katsuki en forma de burla. Ya antes había conocido a reposteros sin talento hacer de todo para sorprender a su persona. Haciendo ese tipo de shows patéticos
—¿Po- Por qué tendría que impresionarlo? — pregunto Izuku.
Katsuki soltó una carcajada. Aquel hombre que se encontraba frente a él se atrevía a fingir aun habiéndolo pillado.
—Qué pérdida de tiempo— soltó mientras se ponía en pie— mejor pónmelo para llevar.
Le devolvió la bandeja al pecoso.
El pecoso solo se limitó a sonreír. En su interior, Izuku estaba deseando estrellarle en la cara aquellos postres, pero se contuvo.
Con sumo cuidado, Izuku introdujo aquellos postres en una hermosa caja rosa, con el logo de la pastelería y pego un Sticker donde deseaba un buen día.
— Disculpe...— soltó por fin Izuku— ¿debería de conocerlo?
—¿Continuará con eso? — dijo molesto. No comprendía cómo podía fingir tan mal.
— ¿Es un actor? — preguntó Izuku. Al ver el rostro del alfa molesto bajo la mirada— ¿un modelo? Si vuelve prometo buscar quien es— soltó pensando en que quizás había ofendido a un actor.
— Los reposteros de poca monta como tú me aburren.
Rápidamente le arrebató la caja de las manos al pecoso y salió hecho una furia del local.
Continuará...
Siento la redacción y faltas ortográficas.
✨️✨️✨️✨️✨️
Fichas de los personajes:
Katsuki Bakugou:
Alfa dominante
Edad: 35 años
Estatura: 2,00 m
Aspecto: Se mantiene en forma, no le gusta la idea que tienen normalmente de los reposteros descuidados por lo que a diario suele entrenar 2 horas.
Nombre de su pastelería: Douceur Royale [ Dulzura real]. El nombre que escogió fue para darle ese aire elegante a su pastelería, tardo meses en escoger el nombre perfecto.
Estudio repostería en la mejor academia del mundo. Como ha viajado mucho a lo largo de su vida tiene conocimientos de muchas culturas y su gastronomía, lo que hace que sus postres sean únicos y tengan combinaciones exquisitas.
Izuku Midoriya:
Omega dominante, tiene un síndrome que afecta a su aroma y a su aspecto.
Edad: 28 años de edad.
Estatura: 1,76 m, es más alto que el promedio de los omegas en Japón.
Apecto: es un omega con un aspecto entre alfa recesivo y beta, lo unico que hace creer a la gente que es un alfa es su aroma que es muy diferente al omega de un omega normal.
Tiene SOP-O ( Síndrome de Ovario Poliquistico en omegas masculinos). Esta concidion es la que le da ese aspecto diferente, le causa mucha inseguridad y le impide tener parejas ya que sus ciclos son irregulares, ha llegado a tener falsos ciclos de calor, y su aroma es muy diferente, a tal punto que lo confunden con alfas recesivos.
Nombre de su pasteleria: Paradiso omega [ una vez viajo a Italia, escucho la palabra paradiso y simplemente le gusto]
No tiene estudios como repostero, simplemente aprendió viendo a su abuela cocinar y poco a poco fue abriéndose paso en la repostería.
Denki Kaminari:
Omega
Edad: 28 años.
Estatura: 1,62 m entra en el promedio de estatura de los omegas. [ la estatura media de omegas es de 1,56- 1,74 m]
Trabaja en al pastelería de Izuku ya que odio su trabajo como abogado.
Aspecto: De pequeña estatura, sin mucho bello corporal, delgado. Es el estereotipo de omega perfecto.
Eijiro Kirishima:
Alfa
Edad: 35 años.
Estatura: 1,88m. Entra en el promedio de estatura de alfas normales [ 1,78- 1,88m]
Ocupación: Médico, ginecólogo.
Amigo de Bakugou desde que Katsuki tuvo que acompañar a su padre omega a una consulta unos 6 años atras.
Ochako Uraraka.
Omega
Edad: 24 años.
Trabaja a medio tiempo en la pastelería de Izuku. Estudia para ser repostera algun dia.
Shoto Todoroki:
Alfa recesivo.
Edad: 29 años.
Estatura: 1,82 m. [ rango de estatura de alfas recesivos 1,75‐ 1,82 m]
Aspecto androgino, algunos lo confunden con un omega por su belleza sutil y su delicado aspecto.
Ocupación: modelo.
Amigo de Izuku, le conoció en el hospital cuando ambos tenian 13 años.
Tiene MAIS-A ( Síndrome de Insensibilidad Leve a los andfogenos en Alfas), por ello tiene caracteristicas mas suavisadas, casi nulo vello corporal, su aroma no es tan dominante, tiene dificultades para tener Ruts, casi infertil.
✨️✨️✨️✨️