La noche del murciélago
Era de noche en Gotham, yo había salido hace un rato de la Universidad, pero fui a la casa de mi amigo a estudiar para las pruebas que venían a fin de mes. Llevaba un año estudiando Medicina y aunque era una carrera difícil, estaba muy motivado por terminar mi carrera, si lo lograba, sería el primer médico de una familia en la que ninguno había terminado la universidad.
Pero las pruebas, las guías y las noches durmiendo mal me tenían estresado. Ya empezaba a sentir los típicos dolores de cabeza, insomnio y dolor de cuello que provocaba el estrés. Además no tenía ni novia ni novio que me ayudara a relajarme, así que mi plan de esta noche era encontrar una “señorita de la noche” que me ayudara con eso.
Fui al barrio rojo de Gotham, un barrio ruidoso y lleno de luces de neón, que albergaban bares, moteles, karaokes y damas de compañía. No era mi ambiente favorito, pero no había otra manera de encontrar a la persona que buscaba (o sea, algunas iban a domicilio, pero mi familia estaba ahí)
Recorrí la calle principal del barrio rojo, muchas chicas iban vestidas con vestidos ajustados y medias mientras que otras se excediendo con el maquillaje y usaban solo peto más una minifalda. Otras incluso iban con un traje de látex de una pieza y un látigo, mejor me alejaba de ellas.
-¿Te gusta lo que ves, corazón? -Una mujer con un vestido negro y espalda descubierta me guiñaba un ojo. -Un joven como tu le vendría bien una mami como yo.
Yo seguí caminando, con la cabeza baja y las manos en los bolsillos de mi chaqueta. Estaba un poco nervioso al respecto.
Aunque muchas de estas chicas se veían increíbles, yo buscaba algo en especifico, una chica con un lindo trasero y muslos gruesos, quizás gótica, si es que podía encontrarla.
Caminé y caminé, ignorando a las mujeres que intentaban llamar mi atención, pero cuando llegue al final de la calle, encontré a una chica ideal. Estaba apoyada en la pared de un callejón, fumando. Vestía mallas de red, botas con tacos altos y un vestido corto negro, lápiz labial negro y mucho delineador de ojos. Justo como me gustaban.
Me acerqué a ella, pensando que le diría, pero ella me miró detenidamente y pregunto:
-¿Quieres pasarla bien, guapo? -Dijo con una voz plana.
-Claro que si, linda. -Dije disimulando los nervios.
Me tomo de la mano y me llevó más adentro del callejón, yo iba detrás de ella, mirando el meneo de sus caderas. Cuando llegamos a la parte más oscura del callejón, me puso contra la pared de ladrillo y me puso la mano sobre la entrepierna, acercó lentamente su boca hacia mi oreja y dijo:
-Lo siento por esto.
La boca de un revolver toco mi cabeza. Mire hacia el lado, un tipo salido de la nada me estaba apuntando con un arma. Vestía jeans y una chaqueta café sucia, tenía una expresión desquiciada.
-¡Dame todo lo que tengas! ¡Billetera, reloj, todo!
Que hijos de puta. Primera vez que vengo aquí a desestresarme y me asaltan. Eso me pasa por meterme donde no debo.
-Ok, ok, tranquilo. -Moví mi mano para tomar mi billetera, pero la mujer lo hizo por mi y se la entrego al asaltante.
-¡Ahora el reloj, rápido! ¡RAPIDO!
La mujer intento desabrochar mi reloj pero no lograba conseguirlo.
-Espera, es que tiene un truco, yo... -Dije intentando ayudar pero el tipo presiono más el arma contra mi cabeza. El metal del arma se sentía frío.
-¡No la toques, no la toques! ¡Dije que no la toques, bastardo! -El asaltante estaba drogado al parecer.
-¡Solo intento ayudar! Es que mi reloj es...
De repente, el revolver me dejó de apuntar, solo escuche un sonido de metal contra metal y el revolver cayo al suelo. Mire a la pareja. La mujer se veía sorprendida al ver a su novio sujetándose la mano ensangrentada. Ensartado en su mano, había una especie de cuchilla con una forma peculiar.
-¡Arrgh, es el murciélago! -Dijo el asaltante, apuntando hacia arriba.
Mire hacia donde estaba apuntando. Una silueta oscura estaba en el techo, era una persona usando una capa negra qué le cubría todo el cuerpo y una capucha con orejas. Salto desde el techo y cayó de pie, mientras su capa actuaba como una especie de paracaídas. Noté que tenia unas piernas bien tonificadas y sexys.
El asaltante intento darle un puñetazo con la otra mano, pero la figura encapuchada sujeto su brazo, giro su cuerpo y arrojo al hombre sobre su hombro, en un perfecto movimiento de judo qué nunca había visto antes. Cayó sobre un tarro de basura y quedo inconsciente.
Se giro hacia la mujer, quien con una expresión de miedo, corrió fuera del callejón para perderse entre las calles.
Yo estaba inmóvil contra la pared. Aun tenía mi reloj.
La figura encapuchada inspeccionó al asaltante y le quito mi billetera. Se acercó hacia mí y me la entregó.
-Esto es tuyo. -Dijo, era un joven femboy usando un extraño disfraz de látex, solo podía ver sus labios qué usaban labial negro y sus piernas, expuestas debajo de la capa. Debería tener casi la misma edad que yo.
-Eh, muchas gracias... ¿murciélago? Eso es lo que dijo ese tipo. -Apunte al asaltante que yacía inconsciente sobre la basura.
-Soy Batman. -Dijo el femboy intentando hacer una voz grave, pero sin mucho éxito.
-Ah perdón. No sabia como llamarte. Gracias de nuevo por la ayuda, no se como pagártelo.
-Eso no será necesario. Recorro las calles imponiendo el miedo en los criminales y ayudando a los inocentes. Haz correr la voz. -Dijo Batman, con la voz más seria que podía hacer.
-Por supuesto, hablaré muy bien sobre ti.
Oh no. Estaba teniendo una erección, él era justo de mi tipo. Gótica, misteriosa y con muslos perfectos. Ojalá no se diera cuenta.
-Bueno, ya tengo que irme... -Comencé a decir pero Batman me corto el paso, poniendo su pierna contra la pared. Tenía medias de látex.
Acercó su cara a mí, su máscara tenía unos lentes blancos, lo que hacía parecer que sus ojos brillaban con ese color.
-Tu sabes que la prostitución es ilegal, ¿cierto?
-Bueno, si...
-Al igual que contratar una prostituta. Lo que técnicamente te haría un criminal.
-Si, pero ella no era prostituta, sino un asaltante... Además, era mi primera vez con una, solo vine porque estaba... ya sabes..
Batman bajo su pierna y me miró la entrepierna. Mi erección luchaba por salir de mi pantalón.
-Ya veo. Te ayudare con eso. -Acto seguido Batman se puso en cuclillas, desabrocho mi pantalón y mi verga apareció ansiosa de acción.
Batman se vio sorprendido al principio, pero empezó a lamer mi verga suavemente desde la punta hasta la base.
-Oh, no me imagine que me ayudarías así, Batman. -Su lengua se sentía increíble, sabía como hacerlo.
Batman no respondió. Solo empezó a succionar mi verga mientras seguía en cuclillas, mostrando sus gruesos muslos y tonificado trasero en fundado en látex. Su labial negro se marcaba en mi verga, cada vez que succionaba, se podía escuchar el sonido húmedo a través del callejón de su boca chocando con mi verga. El no hacia arcadas, parecía que ya tenia experiencia con esto. Cuando ya estuve a punto de venirme, tomé las orejas de su capucha y empecé a embestir más fuerte su cara. No podía contenerme, su boca estaba caliente y se sentía a la medida de mi miembro. Me vine bien profundo dentro de su boca. Batman se sujeto firme de mi trasero, como si quisiera tragar todo mi semen.
Al final, solté las orejas de su capucha y lo miré separándose de mi verga. Se limpio los labios con un dedo y se levantó.
-Eso debería bastar por ahora. Recuerda no volver por este barrio. Es muy peligroso para personas que andan solas.
-Claro, claro. Y de nuevo muchas gracias por tu servicio. ¿No te gustaría que te invitara algo por las molestias? ¿Un café o una soda?
Me miró fijamente y sonrió levemente. Ya me imagino porque. Un tipo con los pantalones abajo intentaba coquetear con un vigilante qué le acababa de hacer una mamada. Era una situación ridícula.
-No, gracias. -Saco una pistola gancho desde abajo de su capa y apunto hacia arriba. -Pero, espero verte en mejores circunstancias. Ten cuidado, guapo.
Batman disparo su gancho y se propulsor hacia arriba, desapareciendo sobre un edificio.
-Claro... hasta luego. -Me despedí después que ya se había ido.
Vaya noche, pensé yo. No solo me habían salvado de un asalto, sino que hasta me había dado una mamada un femboy en látex. Me subí el pantalón y empecé a caminar hacia la estación de metro para volver a casa.
Supongo que al final si había encontrado una señorita de la noche.
