El Amor Trasciende El Tiempo...(Mewgulf)

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Summary

Dos exploradores del espacio, Tharn y Type, descubren una misteriosa burbuja que flota en el vacío. Al investigar, se dan cuenta de que es una cápsula del tiempo-espacio que solo se activa con la fuerza del amor. A medida que resuelven los acertijos de la burbuja, su relación se profundiza, llevándolos a un paraíso que desafía la realidad. Al final, regresan a casa con el regalo más valioso de todos: la oportunidad de envejecer juntos y un amor que ha viajado a través del tiempo y el espacio. Aviso Historia propia Ciencia ficción Portada realizada por kellyanahi23 Capitulo único

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

One shot

"Gulf, el escáner detecta una anomalía gravitacional a 300 parsecs de nuestra ubicación", la voz de Mew, mi copiloto, interrumpió el silencio de la cabina. Su rostro, iluminado por el tenue brillo de los monitores, mostraba una mezcla de curiosidad y preocupación.

"¿Otra vez? Pensé que el último salto hiperespacial había resuelto el problema", respondi, mientras ajustaba los controles de la nave, la Orion . Mew y yo éramos exploradores intergalácticos, un dúo de inadaptados que buscaban fenómenos extraños en los rincones más remotos de la Vía Láctea. Él, un genio de la astrofísica; Yo, un piloto con suerte.

"Esta es diferente. No es una distorsión natural. Parece... artificial", susurró, inclinándose hacia la pantalla holográfica.

"Artificial, ¿dices? ¿Como de una civilización alienígena?", lo molesté, con una sonrisa. Mew rara vez sonreía, pero cuando lo hacía, sus ojos brillaban como estrellas.

"No es gracioso, Gulf. Esto podría ser... un mensaje. O una trampa", dijo, sin quitar la vista de la pantalla.

Con el ceño fruncido, active el motor. "Vamos a echar un vistazo. Si es una trampa, al menos seremos los primeros en caer en ella".

Al llegar al punto de la anomalía, nos encontramos con un espectáculo que desafiaba toda lógica. Flotando en el vacío, había una esfera de cristal, pulsando con una luz azul, y en su interior, un universo en miniatura.

"¡Increíble!", exclamó Mew. "Es una burbuja de tiempo-espacio. Es... perfecta".

"¿Qué es, Mew?", le pregunte, con la voz entrecortada por la admiración.

"Una cápsula. Debe contener una especie de mensaje o... algo. Si la abrimos, podríamos descubrir los secretos del universo. O... podrías ser absorbido por ella", respondió, mirándome con seriedad.

"¿Absorbido? ¿Te refieres a que desaparecería?", le dije, riendo, pero el miedo me invadió.

"No lo sé. La burbuja podría ser un portal, o una prisión. Lo que sí sé es que quienquiera que la haya creado, quería que alguien la encontrara. A nosotros", me dijo, mirándome a los ojos.

"¿Y qué hacemos?", susurré.

"Debemos intentar comunicarnos con ella. Hay que descifrar su lenguaje. Y eso podría tomar... años", respondió, su voz se apagó.

Y así fue. Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. Trabajamos juntos, noche y día, intentando descifrar a los patrones de luz de la burbuja. Compartimos comidas, bebimos café trasnochado, y en medio de todo ese caos, me enamoré de él. De la forma en que sus ojos se iluminaban cuando resolvía una ecuación, de la forma en que su mano rozaba la mía accidentalmente, de la forma en que me miraba cuando pensaba que no lo veía.

Una noche, mientras intentábamos descifrar un patrón particularmente difícil, una luz roja comenzó a parpadear en la burbuja.

"¿Qué es eso?", me preguntó, con el rostro pálido.

"No lo sé. Es algo que nunca había visto", le dije, sintiendo el pánico.

De repente, la burbuja se abrió, y una voz, que no era una voz, sino una sensación, llenó nuestra cabina.

" Unidad de Amor , ustedes han pasado la prueba. La burbuja es para los amantes, para aquellos que se han encontrado y han resuelto el misterio del amor. Entren en ella y sus sueños se harán realidad".

Entonces me miró. "Escribe... esto es..."

"Lo sé. Un poco cursi, ¿no?", le dije, y solté una carcajada nerviosa. "Pero... mis sueños, ¿se harán realidad?"

"Sí", me dijo, sin titubear. "Pero solo si entras conmigo".

"Vamos, Mew", le dije, tomando su mano. "No quiero soñar solo".

Entramos juntos en la burbuja. La luz nos envolvió, y cuando el resplandor se desvaneció, estábamos en la orilla de una playa, con dos soles brillando en el cielo. La arena era dorada, y el agua del océano brillaba como diamantes. Entonces me miró, con una sonrisa que nunca había visto en su rostro.

"Mi sueño", me dijo, sus ojos brillando. "Era estar contigo, en un lugar donde nadie más pudiera encontrarnos".

"El mío también", le respondí, y lo besé no quiero abrumarlos con lo que paso ya que nos fundimos en la pasión y una bella entrega. Nuestra ropa desapareció y éramos uno solo en esta calida arena, cuando ambos terminamos solo nos quedamos mirando el cielo, abrazados felices.

Y en ese instante, en esa playa de un mundo desconocido, supe que no había mejor lugar para estar que al lado de Mew, mi copiloto, mi compañero, y el amor de mi vida.

Los años en esa playa dorada se sintieron como un solo día. No envejecíamos, no enfermábamos, simplemente vivíamos, amándonos. Construimos una cabaña con palmeras, pescábamos en el mar brillante y nos pasábamos las noches amándonos bajo la luz de las dos lunas, hablando de nuestros sueños y de las estrellas que habíamos dejado atrás.

Una tarde, mientras Mew tocaba su guitarra, una melodía que había compuesto solo para mí, me miró y me dijo: "Gulf, ¿recuerdas cuando buscábamos una señal en la galaxia? Creo que la encontramos".

"¿Te refieres a esta playa?", le preguntó, con una sonrisa.

"No, me refiero a que la señal eras tú. El amor fue la respuesta a todas las preguntas que tenía sobre el universo. Tú fuiste mi respuesta".

Me acerqué a él, y lo abracé. Su calor, su olor, la forma en que sus latidos se unían a los míos, me hicieron saber que en este vasto universo, la única cosa que realmente importaba, era el amor que nos unía. Y en esa playa, con dos soles brillando en el cielo, supe que nuestra historia no era de ciencia ficción, sino de un amor tan real y sólido que podía trascender el espacio y el tiempo.

El tiempo dejó de ser una medida para nosotros. Los años se disolvieron en días y los días en momentos. Nuestra vida en esa playa, bajo los dos soles, era un lienzo en blanco que pintábamos cada amanecer. Construimos nuestra cabaña, la llenamos de los pequeños tesoros que el mar nos regalaba y, poco a poco, creamos nuestro propio universo.

Una mañana, mientras pescábamos en el mar que brillaba con mil colores, Mew me miró y me dijo, con la voz suave: "Gulf, siento que nuestra odisea no ha terminado. Este lugar es perfecto, pero hay un vacío que no puedo ignorar".

"¿Vacío? ¿A qué te refieres?", le preguntó, sintiendo un nudo en la garganta. El miedo a perder lo que teníamos me invadió.

"Siento que hay algo más que tenemos que encontrar. No es un lugar, es un propósito. La burbuja nos trajo aquí por una razón. Y creo que esa razón no es solo vivir felices para siempre. Es... es un mensaje".

Pasamos meses intentando descifrar el misterio de las pulsaciones de la burbuja. Y una noche, mientras el cielo se llenaba de estrellas, apareció una nueva señal en la esfera. No era una luz, no era un sonido, era una sensación. Una sensación de nostalgia. Y Mew, con los ojos llenos de lágrimas, me dijo: "Nuestra burbuja está conectada a la Tierra. Siente nostalgia por ella. Quiere volver. Quiere que volvamos".

El regreso fue una mezcla de emociones. Nostalgia, miedo, emoción y el amor que nos unía. Cuando la burbuja se abrió, no estábamos en un planeta desconocido, estábamos en un jardín. En un jardín familiar. La luz del sol nos cubrió, y supimos que habíamos vuelto a casa.

Pero algo había cambiado. No éramos los mismos. Las marcas del tiempo, que en la burbuja no existían, ahora eran visibles. El pelo de Mew tenía algunas cañas, y mi piel ya no era tan tersa como antes. Pero nos miramos, y en nuestros ojos, vimos el amor que había trascendido el tiempo.

Entonces me tomó de la mano, y caminamos juntos por el jardín. Y en el camino, encontramos una flor. Una flor que no existía en la Tierra. Era una flor que habíamos visto en la burbuja. Una flor que solo crecía en un mundo sin tiempo.

“Nuestra burbuja no solo nos trajo aquí, Gulf. Nos trajo un pedazo de nuestro paraíso”, me dijo Mew, y me abrazó. "Y nos dio el regalo de envejecer juntos. Porque eso es lo que el amor verdadero hace. Te da el regalo de tener un futuro juntos. Y de compartir cada arruga, cada cana, cada recuerdo".

Me reí y le di un beso. Y en ese instante, en ese jardín, supe que nuestra historia no era un cuento de hadas o una odisea espacial. Era una historia de amor, tan real y sólida, que había viajado a través del espacio y el tiempo para darnos la oportunidad de vivir una vida juntos. Y en ese jardín, supe que el fin de nuestra odisea no era el final de nuestra historia, sino el comienzo de un nuevo capítulo. El capítulo más hermoso de todos. El de envejecer juntos.

Fin.

Gracias por seguir aquí conmigo y a mi editora de portadas kellyanahi23

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