Intereses comunes
Mi nombre es Francesco y hoy me acabo de mudar a un nuevo departamento. Estaba subiendo mis cosas en cajas de cartón una por una y ahora llevaba la última.Como no tenía quien me ayudara, tuve que hacerlo solo, así que repetí 6 veces bajar al estacionamiento, tomar una caja, esperar el ascensor, subir al ascensor, subir hasta el 5 piso, bajarme del ascensor, entrar a mi departamento y dejar la caja. Ya me tenia harto tantas vueltas, pero al menos ya tenía la última caja en mis manos, esperando que el ascensor se abriera.
Pero primero debo decirles porque me mudé a un nuevo departamento. Verán, yo vivía con mi pareja en su departamento, se llamaba Rachel. Habíamos estado saliendo por 2 años y todo había ido maravillosamente, saliamos al cine, pasamos tiempo juntos y teníamos sexo frecuentemente, todo era perfecto.Pero cuando decidí independizarme por que ya había terminado mis estudios en fotografía y le propuse vivir con ella, fue cuando todo se fue en caída.
Al principio eran problemas menores, que yo dejaba la tapa del baño arriba, que ella dejaba los platos sucios, que ambos no hacíamos el aseo en la mañana, etcétera.Pero esos pequeños problemas se fueron acumulando, después fueron empeorando, ahora ya no estábamos tan enamorados como antes.Quizás teníamos que esforzarnos más, pensé yo. Quizás debía ponerme las pilas y ser más atento con ella. Así que una tarde al volver temprano de mi trabajo, compré un lindo ramo de rosas rojas, y le propondría salir a algún restaurante elegante, la clásica cena romántica que se ve en las películas.
Pero al entrar al departamento silenciosamente para sorprenderla, no la encontré en el living, pero si la escuché en nuestra habitación... era una respiración agitada.
Abrí la puerta y allí estaba ella... de piernas abiertas debajo de un hombre que no conocía.
-¡Shesko! ¡Esto no es lo que parece! -Dijo ella mientras el sujeto dejaba de penetrarla.
Yo la miré con tristeza, mientras intentaba explicarse y el tipo se cubría las partes con una sabana.
2 años perdidos, pensé yo. 2 años de nuestras vidas no significaron nada para ella.
Cerré la puerta tras de mí y salí de allí, dejando las rosas en la mesa del living.
Un mes después, ya había sacado todas mis cosas de su departamento y ahora me instalaría en mi nuevo hogar.
Decidí dejar todo atrás y comenzar de nuevo, esta vez lo haría mejor. No dejaría que un corazón roto acabara conmigo.
Se abrió la puerta y ahí estaba él, un femboy rubio con traje de conejita estaba dentro del ascensor, tenía unos bellos ojos verde azulado y su figura femenina era hipnotizante.
Él me miró fijamente y se movió a un lado para que entrara.
Entre un poco nervioso con mi caja en brazos, entonces el ascensor se cerró y subió... hasta el tercer piso donde se quedó atascado con nosotros adentro.
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Mi nombre es Francesco y hoy tuve un mal día en el trabajo. Soy un femboy que trabaja como stripper en un club nocturno, bailando en el caño y atendiendo a los comensales. No es un mal trabajo, las propinas son buenas y la mayoría de las veces los clientes son simpáticos. Aunque de vez en cuando hay alguno que te arruina la noche.
Esta era una de esas veces.
Estaba haciendo mi baile en el caño con mi traje de conejita, acercando mi trasero a los clientes habituales, ellos eran más respetuosos. Mis muslos sujetaban el caño mientras daba una vuelta y mi mano se extendía hacia los clientes saludándolos, la música del club resonaba en el lugar, con su exceso de bajos.
Todo parecía ir normal, hasta que un tipo que nunca había visto antes se acercó a mi, era un sujeto alto, con cabello rubio como el mío y usaba una polera de tirantes blanca.
Estaba extendiendo un billete hacia mi, quería darme propina. Me sujeté de las piernas al caño y me extendí hacia el mientras estaba de cabeza, ese era uno de mis movimientos favoritos para recibir propinas.
El sujeto puso el billete en mi traje, a la altura de mis pechos pero entonces el muy descarado me sacó el sostén que estaba usando y se lo llevó riéndose, mientras yo había quedado estupefacto por su acción.
Otros clientes empezaron a discutir con el sujeto y empezaron a empujarlo, entonces se armó una pelea en el club. Yo decidí salir de ahí y volver tras los bastidores del escenario.
Wendy, otro femboy, me vio bajar del escenario mientras me sujetaba los pechos ahora expuestos.
-¿Fran, que te pasó? -Me preguntó preocupado.
-Se armó una pelea allá y me quitaron el sostén. Me voy a tomar mi descanso AHORA. -Dije avergonzado.
Di un par de pasos y mi tacón izquierdo se rompió. Casi caí al suelo pero recupere el equilibrio.
-¡Lo que me faltaba! Esos eran mis tacones favoritos. -Dije mientras lo recogía y caminaba con dificultad a la sala de descanso.
El resto de la noche no fue mejor, aun después de volver de mi descanso, los ánimos dentro del club estaban tensos, ahora nadie intentaba dar propina por que uno de los guardias estaba vigilando al lado del caño.
Cuando terminó nuestra jornada, yo no había recibido casi nada de dinero de los clientes.
Así que ya harto, me subí al auto sin cambiarme de ropa y me fui a mi departamento, no podía esperar a desestresarme con mis “juguetes” que compré hace poco.
Llegué al edificio, baje al estacionamiento y me subí al ascensor, normalmente usaba las escaleras pero hoy estaba cansado. De hecho estaba tan cansado que cuando entre al ascensor, se me olvidó apretar el botón, por que el ascensor solo se cerró y no se movió.
Mientras esperaba como un tonto que se moviera, alguien tocó el timbre y el ascensor se volvió a abrir. Delante de mi apareció un joven alto, de pelo negro bien peinado, que usaba una polera negra de “Pearl Jam” y jeans gastados, llevaba una caja en las manos, yo lo miré fijamente. Se veía sorprendido de verme.
Me hice a un lado para que entrara, él entró y apretó el botón del piso 5, justo adonde tenía que ir yo también.
El ascensor subió por fin, pero mi mala suerte no había acabado, se quedó atorado en el tercer piso.
Ahora estaba atrapado en un lugar estrecho con un desconocido.
Estuvimos media hora gritando para que nos sacaran de ahí, incluso golpeando las paredes del ascensor. El conserje dijo que no entraramos en pánico, que los técnicos del ascensor venían en camino, así que nos sentamos a esperar.
-¡Odio los ascensores! ¡Sabía que no debí haberme subido a este! -Dijo Fran mientras se sentaba en el suelo.
-¿Esto pasa seguido? Acabo de llegar aquí y el tipo que me arrendó el departamento nunca dijo nada al respecto. -Shesko se sentó a su lado.
-No, creo que esta es la segunda vez que pasa en el año. -Fran lo miró con atención. -¿Eres el inquilino nuevo del 51?
-Si, me llamo Francesco, un gusto conocerte, eh... -Le tendió una mano para saludarlo.
-También me llamo Francesco, pero todos me dicen Fran. -Dijo mientras le estrechaba la mano.
-¡Ohh, compartimos el nombre! Bueno, puedes decirme Shesko entonces, así lo compartiremos mejor, jajaja.
Fran sonrió levemente.
-Eres gracioso. ¿A que te dedicas?
-Soy fotógrafo freelance, vendo mis fotos a cualquiera que las compre. Periódicos, bodas, funerales, bautizos, sesiones de modelaje, voy a todas partes.
-Interesante, creo que podría solicitar tus servicios un día de estos. -Fran le dio una mirada sugestiva pero cansada.
-¿Puedo preguntarte a que te dedicas? -Shesko miraba su traje de conejita con mucha atención.
-Claro, soy stripper en un club nocturno. Vengo saliendo de mi trabajo, por eso estoy vestido así. ¿Te gusta? -Fran estiró una de sus bien definidas piernas hacia arriba.
-Ehhh...si, se te ve muy bien. Es muy sexy. De seguro eres la envidia del club. -Dijo Shesko mientras se ruborizaba.
-No creo, mi compañera es mucho más bonita que yo, además de ser mujer.
-¿A que te refieres? -Le tomó un momento procesar la información. -¡Ahh, eres hombre!
-Prefiero femboy, pero si. ¡Adivinaste! -Fran se rió.
-Bueno, aun mantengo lo que digo. Te ves bonita con ese traje.
Fran sintió acelerarse su pulso. Hacía tiempo que no conversaba con alguien que no fuera de su trabajo. Se sentía bien conocer a alguien fuera de ese ambiente.
-¿Estas soltero?
-¿Por que esa pregunta? -Contesto Shesko.
-Por nada, solo quería saber.
Hubo un momento de silencio incomodo, que Shesko decidió romper.
-Vengo saliendo de una relación larga, ahora estoy soltero. Ella... me engaño con otro hombre.
-¡Oh no! Perdón por haberte preguntado, no lo sabía.
-Esta bien, decidí dejarla atrás, ni siquiera quiero pensar en Rachel ahora, solo quiero comenzar de nuevo.
-De seguro encontraras a alguien, eres guapo y y simpático. No te preocupes por eso. -Fran le puso su mano en el muslo.
-Gracias. -Dijo él, esforzándose por sonreír.
Otro momento de silencio, pero este fue más cómodo que el anterior.
-Oye, ¿te dije que somos vecinos? Tu estas en el 51 y yo en el departamento 52.
-¡Oh, que bien!
-Si necesitas algo, solo me tocas la puerta y te ayudo.
-Bueno, por ahora no necesito nada, solo quiero llegar a mi departamento y relajarme un rato, estuve cargando cajas toda la mañana.
-Te entiendo, yo también tuve una noche pesada. -Fran se acomodó su traje. -Pero creo que se de algo que nos ayudará a relajarnos.
-¿En serio? ¿Qué?
Fran se subió a las piernas de Shesko y lo besó. Él se sorprendió e intento separarse de Fran, pero sus manos no le respondieron, en vez de empujarla su manos sujetaron su cintura y se deslizaron a sus caderas. Fran seguía dándole dulces besos en la boca mientras acariciaba sus cabellos negros, hacia tiempo que no sentía esta sensación tan cálida y agradable. Shesko ahora empezó a masajear el trasero de Fran, su bien definido y envuelto en látex, trasero. Esto hizo que Fran bajara sus caderas y se sentara en la entrepierna de Shesko.
Él siguió acariciando su trasero mientras los besos ahora se volvían apasionados. Sus lenguas empezaron a meterse en sus bocas.
Poco a poco sentían como un calor interno se expandía dentro de ellos, sus corazones latían más rápidos y su respiración se volvía agitada. Ambos volvieron a sentir ese algo especial que les faltaba.
Estuvieron besándose por varios minutos hasta que sintieron que alguien abría el ascensor con una palanca.
-Aqui vienen. -Dijo Fran separando su boca de Shesko.
-Yo también. -Dijo él.
-¡No, me refiero a los técnicos! Están abriendo la puerta del ascensor.
Ambos se levantaron del suelo justo a tiempo para ver a un técnico con overol abrir la puerta del ascensor.
Un rato después, ambos ya estaban en el piso 5 del edificio yendo a sus respectivos departamentos.
-¿Estas más relajado ahora, Shesko? -Preguntó Fran mientras lo miraba hacia atrás.
-Mucho más relajado. Gracias, linda. -Shesko le guiño un ojo.
Fran abrió su puerta y se quedó parada en el umbral.
-Avísame cuando tengas un tiempo libre, me interesa esa sesión de fotos contigo. -Dijo sugestivamente.
-Por ti, me haré el tiempo libre. ¡Llámame cuando quieras!
Fran sonrió y cerró la puerta tras de él.
Shesko entro a su propio departamento sintiéndose alegre.
Esa noche, no soñó con Rachel como otras veces, sino con el bello femboy que acababa de conocer.
