Obedéceme, Hyde

Summary

Tras los eventos en la primera temporada, Tyler Galpin fue encerrado en un psiquiátrico de máxima seguridad. Nadie ha ido a visitarlo. Nadie... excepto ella. Merlina Addams necesita resolver un caso: un asesino acecha las sombras con un patrón que le resulta sospechosamente familiar. ¿Quién mejor que su Hyde para cazar a otro? Tyler está vinculado a ella de forma inexplicable. Ya no puede escapar de su ama. Aunque, para ser justos, no parece querer hacerlo.

Genre
Romance
Author
Day Darom
Status
Complete
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Irrumpiendo en el psiquiátrico

La brizna cálida de verano sopló haciendo que las hojas de los árboles se mecieran con suavidad.

—¿Sabes Merlina? cuando me llamaste diciendo que tenias algo divertido que hacer en vacaciones esto no era precisamente lo que estaba en mi mente. —se quejó Enid molesta.

Ambas chicas estaban agazapadas detras del coche negro de la familia Addams.

—¿Qué creíste que haríamos?

Enid se encogió de hombros —No sé, una tarde de compras, una pijamada, ¡pero no irrumpir en un psiquiátrico de alta seguridad para liberar a tu ex novio asesino!

Merlina comenzó a enrollar los planos del hospital psiquiátrico, ya tenía la ruta memorizada por completo. —Intenté sobornar al personal para evitar la irrupción, pero no aceptaron. —respondió.

Enid negó con la cabeza rindiéndose. —Como sea, hagamos esto antes de que me arrepienta —concedió.

Dedos saltó del hombro de Merlina escalando la reja del psiquiátrico. —Tu quédate aquí Enid, y enciende el auto por si necesitamos irnos rápido. —advirtió Merlina antes de seguir a Dedos.

Enid soltó un chillido nervioso al entrar al auto y ponerse el cinturón de seguridad —¡Si me detienen con un hyde a bordo no se verá bien en mi licencia de manejo! —gimoteó.

Adentro, Merlina se las arregló para librar la vigilancia del lugar, con dedos cubriéndola no era muy difícil. Además, tenía esa ventaja, sabía exactamente donde se encontraba Tyler Galpin, lo podía sentir como si de un alma en pena se tratara.

Al principio, asoció la sensación de constante ira y las pesadillas con alguna herencia siniestra cortesía de los Addams, pero después de un par de visiones reveladoras tuvo más claro lo que significaban.

Al derrotar a la profesora Thornhill no solo había desbaratado sus siniestros planes para acabar con Nervermore, sino que accidentalmente rompió el vínculo que ella tenía con el hyde de Tyler Galpin; pero un hyde necesita un amo, y el destino la había convertido a ella en su nuevo maestro.

Había planeado enterrar ese hecho tres metros bajo tierra, fingiendo que tal lazo no existía, pero ahora las circunstancias habían cambiado.

Hacía un par de semanas que habían estado ocurriendo asesinatos y desapariciones inexplicables.

Con los últimos ataques resultaba obvio que había un monstruo suelto, uno cuyo modus operandi era demasiado conocido, y la única manera que Merlina había encontrado para rastrearlo pronto era utilizar a su propio monstruo para el trabajo.

Merlina se agachó detrás de un carrito de medicamentos evitando ser vista por un grupo de enfermeros que pasaba cerca. En cuanto el peligro se alejó, Dedos le entregó la tarjeta de seguridad para entrar al área restringida.

Una vez dentro del ala para pacientes peligrosos Merlina se movió con determinación hacia la última habitación, la dulce adrenalina de la intromisión ilícita la llenó haciendo que la sangre fuera bombeada con violencia por su enano corazón.

Se detuvo justo frente la puerta, tomando una última bocanada de aire y luego entró sin dudarlo.

La habitación estaba pintada por un enfermizo tono verde pistacho, que lucía viejo y descuidado. No había cama, solo cadenas de seguridad incrustadas en la pared que lo sujetaban… a él.

Tyler levantó la cabeza despacio, dejando que Merlina le viera el rostro cansado.

Su condición después de un poco más del mes de encierro no era buena. El cabello que solía ser rubio y brillante, estaba sucio y despeinado, en el torso desnudo tenía múltiples marcas viejas de taser, incluso un par de moratones.

Una sonrisa de lado se dibujó en los labios del chico mientras la miraba ladeando la cabeza con intriga.

—Luces como todo un trastornado —observó ella.

El pecho del chico de ojos azules tembló al reír tenuemente —Estoy en un psiquiátrico —recordó.

Merlina asintió —No por mucho.

Tyler frunció el entrecejo desconcertado ante ese comentario.

Dedos se lanzó hacia él lo más rápido que podía con un explosivo encendido. Tyler reaccionó en el instante en el que Dedos colocó el explosivo en la zona donde las cadenas se unían a la pared —¿Qué estás…? —comenzó alejándose lo máximo que las cadenas le permitían.

La explosion activó una serie de alarmas en el hospital cuando la pared que ataba a Tyler colapsó.

—Rápido, debemos irnos —instó Merlina sosteniendo la puerta.

El chico perturbado notó las cadenas rotas, estaba libre, libre. Y no entendía porque Merlina no lo había volado a él en mil pedazos.

Desde que supo que estaba enlazado a ella se había esforzado en torturarla, no por diversión sino porque deseaba que ella lo encontrara y acabara con su existencia de una buena vez.

Tyler se tambaleó en medio de un ataque de tos. —¡Tú no sabes como matar a alguien! —logró decir.

—No me ofendas tan cruelmente —siseó Merlina metiéndose debajo de su brazo izquierdo tratando de ayudarlo a cargar su peso para salir de allí.

Brevemente Tyler se sintió extraño al volver a tocar otro ser humano. El calor y la suavidad casi habían desaparecido de su memoria por completo. Desde que había sido apresado había estado confinado a una celda de cero contacto, el par de guardias que se pasaban de vez en cuando para torturarlo no contaban.

—¡Estás loca! —soltó mientras corrían por el pasillo lleno de alarmas ensordecedoras.

—Ya somos dos —respondió ella apretando los dientes.

En medio del caos Merlina contaba con pasar desapercibidos, pero gracias a que Dedos decidió volar un muro con un explosivo nuevo para acortar el camino, terminaron siendo perseguidos por un grupo de enfermeras histéricas y personal de seguridad del lugar.

Mientras entraban al auto negro con un salto descordinado Merlina se hizo la nota mental de no dejar más explosivos al alcance de la mano piromana.

Enid arrancó el vehiculo sin dejarlos cerrar la puerta y derribando un hidrante en el proceso. Su padre no estaría feliz cuando viera los rayones en el vehículo, pero eso sería un problema para después.

—¿Qué rayos es eso? —cuestionó Merlina arrojando las gruesas cadenas de Tyler al lado.

—Yo conduzco en la huida, yo elijo musica —la calló Enid antes de subirle el volumen a la horrible tortura de oidos llamada Tokio Drift.

Fueron necesarios varios kilómetros dejando el estruendo atrás para que Enid abriera la boca mirándolos por el espejo retrovisor —¿Era necesario traerlo tan medicado? —cuestionó.

Merlina escaneó a Tyler, lucía consternado, como si no pudiera decidir si lo que pasaba era real o producto de un sueño loco.

—No me dio tiempo para desintoxicarlo —respondió.

—Ni de vestirlo —observó Enid con una mueca.

La única prenda que Tyler llevaba puesta era un pantalón de manta sucia y en mal estado. Había adelgazado un poco desde la última vez que Merlina lo vio, y aun así no se veía mal, tal parecía que a algunos les sentaba bien el retiro en un psiquiátrico.

—¡Ups… lo siento! —musitó Enid después de arañar levemente la defensa delantera del auto con la reja de la familia Addams.

—Dedos revisa que el camino esté despejado —ordenó Merlina mientras Enid y ella lo seguían por la puerta trasera de la mansión haciendo lo que podían para cargar las cadenas de Tyler sin hacer mucho ruido .

Tyler pasó la vista por la ostentosa mansión gótica. No sabía cuántas probabilidades había, pero le parecía irónico que de dos maestras que había tenido, dos decidieran secuestrarlo.

—No intentes nada —amenazó Enid sacando sus garras, que hubieran sido más amenazantes si no hubieran tenido el dibujo de gatitos rosas en ellas.

Tyler decidió fingir que la amiga de Merlina no existía, estaba atado a la chica Addams por su naturaleza como hyde, pero incluso para alguien como él aún había un pequeño rincón para algo de orgullo.

La habitación de Merlina, era una digna pieza de casa encantada. Varios libreros antiguos repletos de libros oscuros, la cama con forma de ataúd, e incluso el terrario para serpientes.

Tyler pasó saliva, la chica era lo más cercano a espeluznante, pero sabía que lo había sacado de su encierro para algo.

—Exactamente ¿qué cosa no pudiste matar y quieres que yo lo haga?

Enid ahogó un grito desconcertada —Merlina, ¿De qué está hablando? —exigió saber —¡creí que esto era un rescate de tu exnovio tóxico, nunca mencionaste nada de un asesinato!

Tyler sonrió sin estar divertido realmente. Le resultaba frustrante no poder decidir qué hacer.

Desde que el hyde dentro de él había despertado, se había transformado en un títere andante, incluso cuando había conocido a Merlina y había sentido genuino interés por ella, no había sido capaz de oponerse a los deseos de su antigua maestra. Eso era lo que era, alguien manipulable siempre sujeto a los deseos de su amo.

—Quieres que haga algo ¿no? —dijo mirando a la chica de negro —lo puedo saber incluso sin que lo ordenes. —pronunció sentándose al borde de la cama ataud.

Merlina no lo negó, solo lo observó estoica sin entender porqué sonaba dolido.

—¿Qué? ¿cómo? —cuestionó Enid cada vez más perdida.

—Pasó después de vencer a Thornhill. Su hyde ahora me obedece. —le explicó Merlina escuetamente.

Enid abrió la boca, pero la cerró al no encontrar qué decir.

—Entonces ¿quién es? —repitió Tyler decidido a acabar con eso rápidamente.

—Si lo supiera no estarías aquí.

El entrecejo del chico se frunció. Entender a la gente normal ya era todo un desafío, pero las personas como Merlina resultaban aún más difíciles.

—Han habido desapariciones y encontraron dos cuerpos en el bosque —Señaló Merlina descubriendo una pizarra jalando una manta.

Enid se giró asqueada al ver las fotos de los crímenes exhibidas a todo color.

—Por las heridas sospecho que es un hyde, así que quiero que me ayudes a rastrearlo.

—Humm… se supone que no hay mas hydes —musitó el rubio meditando si valia la pena si quiera ofenderse porque cada que habia un asesinato Merlina relacionara a los de su especie automaticamente.

—¡Alto, alto! —interrumpió Enid caminando ansiosa por la habitación —Antes de hacer cualquier cosa creo que debemos definir reglas porque esto es más grande que solo raptar a tu ex novio.

Merlina arqueó la ceja con una calma absurda. —¿De qué hablas?

—¡La policía estará involucrada! sabes bien lo que los normies piensan de nosotros si resulta que el asesino es un hyde… ay Merlina nosotros nos robamos a uno ¿qué te hace pensar que no acusaran a Tyler de nuevo?

—No fue él.

—De todas formas, creo que tenemos que mantenerlo en secreto. Si. Altamente secreto —recalcó. —Nadie más que nosotros dos puede saber que Tyler está oculto aquí.

Dedos se movió como reclamando ser ignorado —Claro, nadie además de Dedos y nosotras debe saberlo. —corrigió Enid.

—Enid, ese es el plan. —pronunció Merlina con infinita parsimonia.

Tyler casi se rió, casi. Quizás si no hablaran sobre su encierro lo habría hecho.

La puerta de la habitación se abrió de par en par. Pericles, el hermano menor de Merlina entró distraído con la mirada clavada en el celular —Merlina, el tío Lucas dice ¿qué si quieres…? —la voz del chico se apagó en cuanto su vista se topó con el pordiosero sentado en la cama de su hermana.

—¿No es el tipo que están pasando en la televisión por fugarse de una cárcel psiquiátrica? —apuntó

Enid suspiró preocupada —Bueno, nadie más a parte de nosotros cinco puede saberlo.

—Tienes que tocar, Pericles —recriminó Merlina lanzándole una mirada molesta.

Pericles lo analizó un segundo, luego sonrió con malicia.

Merlina no tuvo tiempo de obligarlo a callar porque su hermano ya estaba gritando fuerte: —¡Mamá! ¿Merlina tiene un Hyde de mascota?

Los orbes negros de la hija mayor de los Addams se abrieron con desmesura ante las inauditas ganas de morir de su hermano.

Los ágiles pasos acercándose con un constante taconeo les hicieron comprender que no había escapatoria.

Tyler se petrificó en su lugar mientras Enid decidió meterse bajo la manta que antes cubría el tablero de crimen.

Morticia Addams entró a la habitación cual ángel de la muerte con una abrumadora belleza.

—No es lo que parece —soltó Merlina mientras su madre analizaba la situación.

—¿No liberaste del hospital psiquiátrico al chico con el que salías el semestre pasado?

Merlina frunció los labios, de hecho, si era justo lo que parecía.

—Sucedieron cosas madre. —comenzó entre dientes.

La sonrisa de Morticia apareció de a poco en su perfecto rostro —Oh querida —musitó con comprension —lo entiendo, yo tambien me enamoré más de tu padre despues de que lo acusaron de asesinato.

—¿Qué? —soltó Merlina con un dejo de sorpresa surcando su sombrío rostro.

—¡Homero ven, Merlina quiere presentarte a su novio! —llamó Morticia, calmada como si estuvieran en una tarde de té.

Tyler parpadeó, antes de que su padre lo desconociera como hijo había oído muchas historias de él sobre los locos Addams, pero no imaginaba que su excentricismo llegará a niveles como para aceptar que su hija saliera con un monstruo.

Sus ojos azules se toparon con los negros de Merlina. Incluso si no hubieran tenido la conexión de Hyde-maestro hubiera descifrado el mensaje sin problemas porque ella tenía un: ¨Si los sacas de su error estás muerto¨ retratado en la cara.