Prólogo
Recuerdo que durante mi infancia me costaba mucho hacer amigos sobre todo si esto eran del género femenino, nunca entendí el porqué las niñas eran malas o porque simplemente no me dejaban acercarme, siempre pensé que era porque les molestaba mi forma de ser ya que no me consideraba algo normal, con el pasar los años me di cuenta que era por la cercanía que tenía con mis dos únicos amigos, quién es para los demás los veían como una alguna clase de idols por ser bastante guapos. Pero yo nunca lo vi de esa manera para mí eran mis compañeros de juegos, eran amigos de los cuales yo podía sentirme protegida, respetada y querida.
Nunca me importó si los demás no querían jugar conmigo o hablar o algo simple como entablar una pequeña conversación, nunca presté atención a las señales que me querían transmitir algunas personas siempre pensé que eran celos o envidia, mis amigos me decían que no me preocupara que yo me protegería siempre y yo les hice caso. En la adolescencia dejé de esperar que alguien se me acercara con un saludo o una despedida, en cambio lo único que obtuve fue el odio de las chicas por no ser tan cercanas a mis amigos ya que estos eran bastante fríos con las demás mujeres, hubo momentos en las cuales sufrí mucho acoso por esta situación, o en ocasiones en las que quería simplemente alejarme de ellas para evitar más problemas pero ellos fueron pacientes y amorosos conmigo, dejando atrás cualquier duda que tenía sobre ellos, ahora ya de adulta puedo dar las gracias por seguir con esta linda amistad o eso fue lo que pensaba, porque cuando los dos demostraron sentir algo más que amistad, fue ahí cuando tuve que elegir.