Sergio's Alfa

Summary

Max Verstappen era uno de los pilotos más problemáticos en la Formula 1 haciendo que otros pilotos no se acerquen por respeto al ser el cuatricampeón pero también para no tener ningún conflicto con él. Sin saber que detrás de esa fachada en realidad era dominado por Sergio, el Omega mexicano y compañero de escudería.

Genre
Romance
Author
Umbra
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

• U n i c o •

Max era uno de los alfas más problemáticos en la pista, al ser alguien competitivo y siempre querer ganar a como diera lugar haciendo que tuviera conflicto y rivalidad con otros pilotos pero había alguien que sabía cómo controlar a la “bestia”, esa persona era Sergio, su compañero de equipo. Un Omega experto al manejar y era de los pocos Omegas que estaban en la Fórmula 1.

Max quedó cautivado ante la destreza y agilidad que tenía Sergio en la pista, aunque también por su manera encantadora y agradable de hablar, fueron de las pocas personas que se acercó a Max de manera sincera y sin ninguna mala intención de por medio, eso hizo que Max conociera un lado más humano e interno que el mismo no conocía. Eso hizo que poco a poco quisiera estar platicando y conviviendo más con el Omega, además de mejorar drásticamente su forma de ser haciendo que los demás pilotos se quedaran impresionados al ver el gran cambió de actitud que el alfa estaba teniendo.

Al principió, Max pensó que solo era el interés y la cómoda amistad que sentía por el Omega, pero eso cambió al ver a lo lejos a Sergio, quien estaba platicando con otro alfa haciendo que su lobo sintiera celos y quisiera impregnar su aroma en Sergio, eso hizo que Max se sorprendiera al pensar en algo así hacía el Omega mayor. Max tenía miedo que ese tipo de conductas siguieran haciendo que su relación de amistad con Sergio se rompiera, por lo que decidió detenerse con los encuentros con el Omega y solo hablarle cuando Sergio le hablará, además enfocarse más en las carreras para no fracturar su relación.

Esto no pasó desapercibido para Sergio, quien conocía bien como era Max y ver que de un día a otro el joven alfa ya no le hablara o si quiera se le acercara, sólo cuando él le hablaba y ya no platicaban largas horas como antes lo hacian cuando el joven Alfa le hablaba, ahora solo eran son saludos, agradecimientos y ligeras conversaciones ante la competencia, también sumando el hecho de que Max usaba parches neutralizadores haciendo que ya no pueda oler el dulce olor a Lavanda que tanto le gustaba. Eso le frustraba a Sergio y más a su lobo, el cual se encontraba furioso e impaciente al no saber nada de su alfa, por lo que decidió hacer algo al respecto y saber la razón del extraño comportamiento que Max le tenía hacía él.

Después de haber ganado la carrera de Países Bajos y haber subido al podio para recibir su trofeo, rápidamente fue al garaje para agarrar sus cosas e irse pronto a casa, ya que no quería encontrarse con la prensa, ni enfrentarse algún conflicto con otro piloto, mucho menos encontrarse a Sergio por ninguno de los pasillos, además, era una gran oportunidad de visitar a su madre y hermana después de estar un largo tiempo sin verlas. Estaba concentrado buscando su mochila para poder cambiarse que no se percató que una persona la estaba esperando.

— ¿Buscabas esto? — Preguntó una voz varonil.

Max rápidamente se giró en dirección a la persona donde provenía la voz y se quedó quieto y sorprendido por unos instantes al ver a Sergio con una ligera sonrisa, de pie junto con su mochila.

— Yo... Si, lo andaba buscando... — Se acercó a Sergio tratando de no mostrar lo nervioso que se encontraba — Gracias, Sergio —

— No hay de que, ten — Estaba Sergio por entregárselo de no ser que rápidamente la apartó de las manos de Max, haciendo que el Alfa quedará confundido por la acción del mayor — Solo si vienes un momento conmigo, quiero que veas algunas cosas, ¿sí? —

— Yo... — Lo dudo por un momento Max, no sabía si confiar en el Omega o no — Esta bien, te acompaño —

Sergio sonrió victorioso, le regresó la mochila a Max, el cual rápidamente agarró ya que no sabía si haría de nuevo el truco que momentos antes había hecho el Omega. Max iba a entrar al baño para arreglarse pero se percató que el Omega lo miraba fijamente con una mirada seria (y un poco molesta) haciendo que Max sintiera un ligero escalofrío al verlo de esa manera, Sergio se percató rápidamente y calmó su expresiones para dedicarle una sonrisa tranquila.

— Tranquilo, no tardaremos mucho. — Dijo Sergio tranquilamente.

Eso a Max lo hizo confundir un poco, dejó su mochila para después ir en dirección a Sergio para ir al lugar a dónde el mayor lo iba a llevar.

— Sígueme — Ordenó Sergio, el cual Max no dudo ni un segundo.

Caminaron lentamente haciendo que Max se sintiera impaciente y con un montón de dudas al saber lo que el Omega le iba a mostrar. Salió de sus pensamientos al escuchar la voz de Sergio hablarle.

— Casi lo olvidaba, buena carrera la de hoy. Estuve increíble — Volteo ligeramente Sergio para dedicarle una sonrisa a Max.

— G-Gracias... — Agradeció Max con un ligero rubor en sus mejillas — Tú también estuviste increíble, arrebasaste a muchos pilotos hasta a Charles lo rebasaste. —

— Aunque tú también hiciste grandes adelantamientos, especialmente ante pilotos tan competidos — Halago Sergio.

— Aunque tú eres mejor... — Murmuró Max con un ligero sonrojo.

— ¿Qué dijiste, Max? — preguntó Sergio, fingiendo como si no hubiera escuchado sus palabras.

— Nada, no es nada... — dijo Max mientras poco a poco bajaba el volumen.

Sergio rió en voz baja ante el comentario que Max había dicho, caminaron hacia una parte apartada y alejada del garaje donde Sergio sabía perfectamente que nadie los iba a interrumpir, además de resolver por fin de una vez por todas todo lo que estaba pasando. Sergio invitó a pasar a Max a lo cual aceptó entrando rápidamente al lugar para que después Sergio entrara y cerrará la puerta.

Al entrar, Max quedó confundido al ver el espacio casi vacío, solo había algunos planos, herramientas y unos sillones haciendo que empezara a dudar más la verdadera razón por la cual fue solicitado hasta que Sergio habló, el cual estaba quieto frente suyo.

— Bueno, ya que estamos a solas. Te voy a decir la verdad. — Hizo una pausa para suspirar profundamente, pasando su rostro de una tranquila a una seria — Te menti. Esto lo hice para hablar seriamente y de frente ante la extraña actitud y comportamiento que has tenido últimamente —

— ¿Yo? ¿D-De qué hablas, Sergio? Creo que estás confundido — Trato Max de desviar la atención mientras retrocedía con cuidado ante la mirada seria de Sergio.

— ¿Confundido? ¿Confundido ante el hecho de que antes platicabamos y convivimos tranquilamente pero que de un día a otro ahora ni un saludo me dices? — Preguntó Sergio indignado al mismo tiempo enojado — Además de ocupar parches neutralizadores de un momento a otro —

— Bueno, es obligatorio ocuparlo para que no pase algún accidente o conflicto... — Dijo Max tratando de justificarse.

— No para los alfas. Tu nunca ocupabas parches neutralizadores como los demás pilotos — Contestó Sergio de manera directa y fría. — Algo me dice que la razón por la que lo ocupas y te has comportado de esa manera es por la convivencia que hemos tenido. Por lo que quiero saber por que has estado de esa manera para poder solucionarlo — Dijo Sergio serio pero que en su mirada se podía ver la preocupación.

— Yo... — Murmuró Max quien estaba indeciso en si contar la verdadera razón — No... No creó que lo puedas entender —

— ¿Y qué tan seguro estás de eso? — Pregunto Sergio mirando fijamente a Max para después suspirar profundamente — Tal vez sea complicado poder decir lo que sientes pero no quiero que por esto sea en un futuro un gran conflicto para las dos y pueda deshacer nuestra amistad ante la falta de comunicación. —

Eso hizo que Max sintiera un miedo al pensar la idea de no hablar y separarse de Sergio, haciendo que tuviera el valor de confesar el amor que le tenía hacer el Omega. Si iba a tener que arriesgar su amistad, lo iba a ser, con tal de que el Omega supiera el gran amor y sentimientos que le tiene.

— La razón por la que hacía eso es porque... Tengo sentimientos hacia ti. Estoy enamorado de ti... — Dijo Max en voz baja mientras sentía la garganta seca y con la mirada apartada — Al principio la verdad no tenía idea de que estaba enamorado de ti, por lo que pensaba que era la confianza y comodidad que sentía al tener un amigo cercano, alguien con quien platicar... Pero poco a poco empecé a sentir celos al verte con otros alfas, la sensación de impregnar mi aroma hacia ti con el fin de que supieran todos que ya tenías un alfa, además de querer estar a tu lado, recibir todo tu amor y cariño de manera romántica y ser reclamado como tu alfa. Lo cual me asustó mucho, ya que no quería que nuestra amistad se desintegre por mi amor egoísta, por lo que empecé a alejarme y tratar de actuar como un gran amigo debería de hacer... —

Había un gran silencio en la sala haciendo que poco a poco Max sintiera un gran miedo al ver la reacción de Sergio, no quería lastimarse más de lo que ya había hecho.

— Y esa es la razón por la que me comporte de esa manera... ¡Pero no te preocupes, haré lo posible para no molestarte y desaparecer estos sentimientos! Debes estar en una relación con algui- — Max trató de solucionarlo pero algo lo detuvo de golpe.

Sergio lo estaba besando y eso lo dejó en shock, en especial al sentir como el mayor ponía sus manos en su cadera para agarrarlo fuertemente dando a entender quién mandaba y no lo iba a dejar ir. Max no pudo evitar corresponder el besó mientras pasaba sus brazos alrededor del cuello de Sergio, estuvieron un rato juntos, demostrando sus sentimientos en el besó (en especialmente Sergio) hasta que se separaron por la falta de aire.

— ¿Por qué hiciste eso? — preguntó Max agitado ante el beso.

— Por qué también me gustas, Max. — Confesó Sergio mientras miraba fijamente a Max — No sabes cuanto me dolió no tenerte a mi lado y escuchar todas tus conversaciones mientras mostrabas esa hermosa sonrisa, extraña tu delicioso aroma a Lavanda que no podía concentrarme y me desesperaba mucho. Te buscaba por todos lados pero tu solo te escondías de mi y me evitabas, me dolió bastante que mi lobo no podía soportar tu rechazó —

Max quedó sorprendido ante la confesión que Sergio le había dicho, no sabía de todo el sufrimiento que había pasado y no podía evitar sentirse mal y culpable ante eso haciendo que su mirada mostraba tristeza. Sergio se percató de eso y con una de sus manos hizo que lo mirara fijamente.

— Pero tranquilo cariño, eso ya pasó. Ahora quiero saber si te gustaría ser mi alfa — Preguntó Sergio mientras acariciaba el rostro de Max.

— Sí, me encantaría ser tu alfa. Sergio — Acepto Max con una gran sonrisa.

A lo que Sergio no dudo en besar de nuevo a Max, a lo cual el alfa también correspondió su beso, demostrando en ese beso todo el cariño y amor que habían reprimido desde hacia mucho tiempo. Max pudo oler un aroma a cacao tan dulce y agradable que no podía resistirse ante ese olor, era tan adictivo que no quería separarse de ese aroma tan característico, en eso se percató que era el aroma de Sergio haciendo que se acercará más hacia el omega ante el olor tan embriagante.

Se separaron por la falta de aire pero no podían dejarse de ver mutuamente mientras se dedicaban una agradable sonrisa, en eso, Max se percató de un brillo inusual en los ojos de Sergio, algo que lo preocupó y lo alarmó de golpe.

— Sergio, ¿estás en celo? — Preguntó Max.

Sergio quedó confundido hasta que pudo oler su aroma a cacao haciendo que pronto se diera cuenta que estaba en celo.

— Vaya, no pensé que por esto iba a desatar tan pronto mi celo — Rió Sergio ligeramente — ¿Ayudarias a tu omega con su celo y satisfacerlo como se debe,leoncito? — preguntó Sergio en el oído del alfa mientras le acariciaba el cabello.

No sabía si era por el ambiente, la voz de Sergio, el aroma a cacao, su celo junto con el de Sergio que se habían adelantó, las caricias o todo juntó pero eso hizo que Max quedará hipnotizado y le encantará la idea. Lo cual asintió levemente mientras miraba fijamente a Sergio.

— Bien pero hay algo que debes saber y es que el que manda aquí, soy yo. Tu cómo el dulce alfa que eres, vas a obedecerme, gemir mi nombre y tener esa entrada tan llena hasta que tengas a nuestras crías en tu vientre. ¿Entendiste?— Advirtió Sergio mientras tiraba un poco del cabello a Max para que quedara claro quien dominaba en la relación.

Para Max, eso hacía que su cuerpo y su lobo se sintieran excitados. Para otros alfas, las palabras que Sergio le había dicho hecho los hubiera molestado o asustado ante su aroma, pero Max estaba ansioso y feliz de poder ser el dulce alfa que su Omega quiere que sea y ser llenado .

— S-Sí, Sergio — Asintió Max pero pronto sintió una nalgada haciendo que Max diera un leve gemido.

— ¿Cómo, cariño? No te entiendo. ¿Cómo se dice? — preguntó Sergio mientras acariciaba la zona donde había nalgada a Max.

— ¡S-Sí, Omega! — Contestó Max.

— Mucho mejor — Murmuró Sergio satisfecho.

Sergio empezó a besar el cuello de Max dejando varias marcas mientras que alfa solo podía gemir ante el tacto mientras se sostenía de los hombros de su pareja, su cuerpo temblaba demasiado como si de un Omega se tratara. Sergio gruño al ver lo tapado que estaba su alfa, además de no sentir el dulce aroma a Lavanda haciendo que su lobo se frustrara y se enojara, por lo que desgarró la ropa que traía dejando ver el cuerpo de su alfa y quitó con cuidado el parche neutralizante haciendo que por fin pudiera oler el delicioso aroma a Lavanda que tanto amaba. En eso, observó detalladamente cómo temblaba ligeramente Max ante el celo y la mirada el cual reclamaba ser marcado.

— Vaya, ¿Quién diría que el temerario campeón del mundo estaría tan tímido pero necesitado de que su Omega lo llene tan fuerte para tener a nuestras crías? — Susurro Sergio con una sonrisa juguetona.

Max se avergonzó y oculto su rostro en el hombro de Sergio haciendo que el Omega riera ligeramente ante el gesto, lentamente empezó a bajar, dejando varios besos y pequeñas mordidas en el cuerpo del alfa mientras gemía y se sujetaba fuertemente, disfrutando de las sensaciones. En eso, llegó a los pechos de Max, el cuál no pudo resistirse en estimularlos y morderlos haciendo que el alfa soltara un fuerte gemido ante la repentina sensación.

— ¡S-Sergio! — Gritó Max sorprendido.

— Oh,cariño. No sabes cuanto tiempo espere para hacer esto — Confesó Sergio — Tus pechos me vuelven tan loco que no podía perder la oportunidad de morderlos y marcarlos como mío. No puedo evitar pensar cómo estarán esos lindos pechos cuando te llene y te deje bien preñado,amor mío.

Max gemía mientras sentía como sus pechos eran devorados por su Omega, quería apartarlo al estar tan hinchado pero a la vez quería seguir siendo estimulado por lo que no pudo evitar acercarse más haciendo que sintiera más placer.

— ¡O-Omega, ah~! ¡S-Sigue así. N-No pares, ah~! — Gimió Max llenó de placer.

Sergio siguió estimulando y marcando los pechos de Max, con sus manos empezó a tocar y estimular los pezones el alfa haciendo que Max fuera un manojo de gemidos, disfrutando del momento hasta que empezó a sentir una extraña sensación que Max reconoció al instante.

— ¡O-Omega, ah~. E-Estoy por correrme! — Advirtió Max entre gemidos.

Con una de sus manos, Sergio agarró el pene de su pareja y empezó a masturbarla mientras seguía estimulando su pecho haciendo que Max no estuviera consciente ante la sobreestimulación que estaba sintiendo. En eso, Max se corrió, manchando su torso, parte del piso y ropa de Sergio.

Max respiraba agitadamente, reposando su rostro en el hombro del Omega, nunca había estado tan estimulado como ahora. En eso, Sergio le susurro unas palabras en su oído.

— Arrodillate,cariño. Esto todavía no ha acabado — Susurro Sergio.

Max no perdió tiempo e hizo caso a la orden que Sergio le dió, se arrodilló enfrente a su pareja como buen alfa. En eso, vio como el Omega se quitaba rápidamente su ropa dejando ver su cuerpo desnudo mientras dejaba a la vista su gran erección, la cual salía un poco de líquido preseminal ante la excitación.

— Ven, acércate y complace a tu Omega como se debe — Ordenó Sergio con una voz tranquila aunque llena de placer y dominio sobre Max mientras ponía su pene cerca de su pareja.

Max entendió en un segundo lo que Sergio quería, se acercó, agarró el miembro de Sergio y empezó a lamer el glande haciendo que el mayor soltará un grave gemido ante la sensación, lo lamió por un rato para que poco a poco empezará a lamer de arriba hacia abajo junto con la ayuda de sus manos, las cuales ayudaban a masajear y masturbar el pene del Omega. Sergio no podía resistirse ante la imagen que tenía enfrente de él: Max sonrojado, despeinado, enfocado en su tarea, lamiendo tan bien su miembro como si de una paleta se tratara mientras se escuchaba ligeros chapoteos.

Sergio no pudo contenerse ante el placer y la gran imagen enfrente suyo que decidió agarrar del cabello a Max y jalarlo bruscamente dejando que su pene entrara completamente en la boca del alfa, haciendo que Max se sorprendiera ante el movimiento brusco y se sostuviera en las piernas de Sergio por un momento.

— Lo siento,cariño, pero no podía resistirme ante tu hermoso rostro y como lo hacías también — Se disculpó Sergio mientras acariciaba el cabello de Max.

Max lamió alrededor del pene de su pareja, con el fin de complacerlo, además de darle a entender que quería más de esa brusquedad haciendo que Sergio lo entendiera rápido y diera una leve risa.

— Que alfa tan más travieso y necesitado — Dijo Sergio.

Sergio empezó a moverse lentamente, sintiendo como la lengua de Max lamía cada parte de su pene haciendo que Sergio se excitara y sintiera más placer, además de dejar ligeros gemidos. Poco a poco el omega caía en la tentación al ver como su alfa lo complacía tan bien haciendo que se moviera bruscamente mientras agarraba fuerte del cabello de Max.

— ¡Oh, Alfa~! ¡Qué bien lo haces! ¡Buen chico! — Halagó Sergio mientras gemía.

Max seguía lamiendo y complaciendo a su pareja aunque estuviera excitado, debía satisfacer a su Omega como debía, en eso, sintió como su pareja poco a poco iba de manera fuerte y salvaje haciendo que le dificultara poder seguir con su labor hasta que de pronto Sergio lo agarró fuertemente y se vino en su boca. Poco a poco Sergio empezó a salir de la boca de Max haciendo que tuviera su boca algunos hilos de semen mientras que el alfa tomaba todo el semen que el omega había depositado en su boca, en eso, Sergio habló haciendo que Max tuviera toda su atención en su pareja.

— Levántate y acuéstate en el sillón — Ordenó Sergio con esa voz tranquila pero seductora.

Max no lo dudó ni un segundo y acató las órdenes que su pareja le había dicho, Sergio también se acercó hacia donde estaba su pareja, mirando detalladamente a su amado el cual se encontraba con un sin fin de marcas, con una gran erección mientras tenía la mirada perdida en el placer y la respiración agitada ante el placer. Pasó sus manos entre los muslos del alfa haciendo que Max sintiera un ligero escalofrío, poco a poco empezó a mover sus manos hasta llegar a la entrada de su pareja para poder prepararla, de pronto recibió un gruñido de parte de Max.

— ¿Qué pasó,amor? ¿Algo te incomoda? — Preguntó Sergio ante la actitud de su pareja.

— ¿Qué piensas hacerme? — preguntó Max desconcertado por lo que iba a ser su pareja.

— Voy a prepararte,amor. No quiero lastimarte o que te pase algo — Contestó Sergio con calma mientras miraba a su pareja.

— Pero quiero que ya estes adentro de mi... — Susurro Max con algunas lágrimas ante la desesperación — Quiero que estés dentro de mí, reclamando, marcandome y llenando mi cuerpo —

— ¿Estás seguro,cariño? — preguntó Sergio ante lo que Max decía haciendo que el alfa asintiera — Está bien,amor. Voy a dejarte tan lleno que no podrás poder pararte ante lo tembloroso que va quedar tu cuerpo, además de asegurarme de tener a nuestras crias,alfa. —

Max no pudo evitar sentirse excitado por lo que su pareja le había dicho, Sergio se acomodo para estar cerca de la entrada de Max, agarró con sus manos la cadera de Max para así entrar dentro del alfa. Al entrar, Max sintió un gran dolor haciendo que se arqueara la espalda pero no pudo más cuando Sergio entró completamente en su interior haciendo que diera un gemido de dolor, lamentándose internamente al no haber escuchado mientras se aferraba a su pareja junto con varias lágrimas ante el dolor. Sergio se detuvo de golpe ante la acción de su pareja, la abrazó mientras dejaba salir su aroma para tranquilizarla y darle entender que estaba con él, lo cual funcionó haciendo que Max poco a poco se calmara.

— Tranquilo,amor. Aquí estoy... — Susurro Sergio mientras limpiaba las lágrimas de su pareja — No me voy a mover hasta que tu te sientas seguro, ¿esta bien? —

Max solo pudo asentir, a lo cual Sergio le dio un pequeño beso en los labios de su pareja para despejarlo del dolor viendo como el rostro de Max se ponía roja ante el gesto. Esperaron un tiempo para que Max se sintiera listo hasta que Max decidió moverse ligeramente dando a entender que podía hacerlo, Sergio se empezó a moverse lentamente mientras Max soltaba ligeros gemidos haciendo que con una de sus manos buscará desesperadamente la mano de su pareja, la cual Sergio tomó haciendo que la de Max y la suya se juntaran.

Poco a poco Max empezó a sentir placer ante cada penetración que su amado le daba, especialmente cuando tocaba en su punto G haciendo que sus ojos se pusieran en blanco, además de dejarse llevar por sus emociones y la adrenalina del momento. Sergio no podía dejar la hermosa imagen que sus ojos estaban viendo: su alfa con el cabello despeinado, gimiendo su nombre, con los ojos llorosos mientras se aferra a su espalda queriendo y suplicando por más, además de mostrarle su cuello para ser marcado. Eso hizo que Sergio inconscientemente se moviera de una manera brusca haciendo que su pareja diera un gemido fuerte ante el repentino movimiento.

— ¡Ah, Sergio~! — Gimió Max.

— Por la Luna, Max. Que alfa tan más hermoso, no sabes lo feliz que estoy de poder tener a un alfa como tú — Dijo Sergio con un ligero tono verdoso dando a entender que su lobo tenia el mando mientras penetraba la entrada de su pareja — Además de tener la oportunidad de llenarte y poder formar una familia a tu lado —

— ¡Por favor, llename! ¡Marcame! ¡Hazme tuyo! ¡Quiero tener a nuestros cachorros en mi vientre! — Dijo Max entre gemido mientras tenia un ligero tono amarillo en sus ojos al tener su lobo al mando.

Sergio no pudo más y se movió de manera frenética y brusca, tocando constantemente en el punto G de Max haciendo que el alfa diera fuertes gemidos mientras se aferraba a la espalda de su pareja. Era tanto el placer y las constantes penetraciones haciendo que pronto tuviera ganas de correrse.

— ¡Cariño, ah~! ¡M-Me corro~! — Advirtió Max.

Sergio empezó a moverse más bruscamente mientras masturbaba el pene del alfa haciendo que no pudiera más y Max se corriera, dando un gran gemido mientras manchaba su torso junto con la de su pareja, a la vez que Sergio se venia dentro del interior de su pareja dejando un pequeño bulto en el vientre de su alfa mientras marcaba el cuello de Max, dejando una notable marca. Los dos se miraron mutuamente mientras respiraban agitados ante el placer y la adrenalina del momento, Sergio le dio un cálido beso en los labios de su pareja la cual fue también correspondida por su pareja.

— ¿Cómo te sientes,amor? — preguntó Sergio a su pareja.

Max se sonrojo ante el apodo, no estaba acostumbrado a ser nombrado de esa manera y más que ahora son pareja.

— Bien, aunque un poco de dolor ante mi nudo — Contestó Max apenado — Todavía no puedo creer que ahora somos pareja y de un momento a otro pasamos a esta situación —

— Lo que importa es que nos amamos y lo hayas disfrutado — Beso los labios de Max.

— Creo que deberíamos irnos a otro lado, podrían descubrirnos o estar buscándonos al haber desaparecido de la nada — Comento Max

— Esta bien,cariño. No sin antes probar de nuevo esos dulces labios — Dijo Sergio antes de robarle otro beso a Max.

Max lo acepto sin ningún problema, pensando ciegamente que era solo eso pero al sentir los toques del Omega sabia que esto apenas comenzaba, por lo que se acercó más para disfrutar del momento y volver a ser marcado por Sergio todas las veces que sean necesarias.