Único
Jungkook sentía el malestar intensificarse desde que había salido temprano del trabajo esa tarde, fingiendo una sonrisa frente a sus compañeros para no preocuparlos. Su cuerpo se sentía pesado, como si una fiebre sutil lo envolviera poco a poco; un dolor punzante le latía detrás de los párpados y un zumbido constante le oprimía la cabeza. Estacionó el coche en el garaje, frotándose el cuello con cansancio después de apagar el motor.
Al entrar en casa se fue directo a su habitación, dejando sus cosas cerca del escritorio para dirigirse después a la cocina. Necesitaba un vaso con agua fría para aliviar el dolor de cabeza que empezaba a sentir, el constante cosquilleo en su cuerpo inquietándolo cada vez más. Sin embargo, mientras llenaba el vaso, sintió una fuerte punzada en el vientre y una oleada de calor intenso lo invadió. Su piel se erizó; un escalofrío recorrió su espina dorsal. El vaso se resbaló de las manos, estrellándose contra el suelo. Jungkook jadeó, apoyándose en la encimera. Sentía cómo su omega interior despertaba con fuerza, ardiendo bajo su piel, sus vista nublándose por unos segundos.
El celo había llegado de manera inesperada, nublando la mente con un deseo primal que lo dominaba todo.
El instinto lo impulsó a buscar refugio. La ausencia de su alfa lo hacía sentirse expuesto, vulnerable y necesitado. Sin pensarlo, se encogió bajo la mesa de la cocina, buscando un rincón donde el frío del suelo contrastara con el calor que lo consumía. Se abrazó a sí mismo, intentando calmar su respiración. Se desabrochó su camisa, tocando sus pezones por debajo de la tela, jadeando al sentir un cosquilleo familiar en su vientre. Sus feromonas comenzaron a filtrarse, un aroma dulce y embriagador llenó el aire a su alrededor. Jungkook gruñía suavemente para sí mismo, un sonido bajo y defensivo, preparándose para rechazar a cualquier alfa que no fuera Taehyung. El celo siempre lo hacía instintivo, protector de su vínculo.
Las horas pasaron y el omega temblaba, abrazando sus rodillas, gimiendo de dolor cada vez que sentía su lubricante gotear y humedecer su ropa, dirigiendo su mano a su entrepierna, tocándose por encima de la ropa, no haciendo más que eso por la incomodidad que sentía al no ser su alfa el que hacía aquello. Sin embargo, cada minuto aumentaba su malestar, el calor se intensificó hasta el punto de hacerlo llorar, gimiendo de dolor.
Su omega se sentía… triste y abandonado.
La noche cayó y la casa se sumió en la oscuridad. Jungkook no había encendido las luces desde que se escondió debajo de la mesa, por el hecho de que no tenía las fuerzas para moverse; sintiendo su piel arder de calor, el sudor en su ropa incomodándole cada vez más y el constante dolor en su vientre le hacía imposible moverse.
Taehyung abrió la puerta principal con un suspiro cansado, cargando su bolso en su hombro. Había sido un día largo de reuniones. Lo único que deseaba era quedarse dormido en los brazos de su omega. No obstante, algo le hizo fruncir el ceño apenas dio un paso dentro. La casa estaba completamente a oscuras, sin una sola luz encendida ni el habitual murmullo de la televisión.
—¿Jungkookie? —llamó en voz alta, su voz resonando en el silencio— ¿Habrá salido?
Encendió la luz del pasillo y dejó caer el bolso sobre el sillón más cercano. Pero antes de poder sacar el celular para llamarlo, un aroma familiar y denso lo envolvió, haciendo que su alfa gruñera, dominado por la necesidad.
Su instinto alfa se activó al instante. Su corazón se aceleró y un gruñido escapó de su garganta. Reconocía esas feromonas mejor que nadie en el mundo. Sin perder un segundo más, se dirigió a la cocina, guiado por el rastro de las feromonas lascivas de su omega que se volvía más intenso con cada paso.
Al entrar y prender la luz, lo primero que vio fueron fragmentos de vidrio esparcidos por el suelo; sin embargo, su atención se centró de inmediato en la mesa. Debajo de ella, acurrucado, estaba Jungkook: su camisa abierta, despeinado, su frente perlada de sudor. Sus ojos brillaban y un gruñido bajo defensivo escapó de sus labios al ver a Taehyung cerca.
—¿Kook? ¿Qué pasa, mi amor? Soy yo, Taehyung —susurró, arrodillándose lentamente hasta quedar sentado en el suelo frente a él.
El omega volvió a gruñir, mostrándole los dientes en señal de amenaza, mirándolo fijamente, atento a cualquier movimiento del contrario.
—Tranquilo, omega —intervino con su voz suave—. Estoy aquí. Discúlpame por no haber llegado antes. Estaba en una reunión. No te abandoné.
El omega volvió a gruñir en respuesta, sus feromonas llenando el aire con una mezcla de deseo y enojo. Quería lanzarse a los brazos de su alfa, pero el resentimiento aún estaba presente.
Cuando estaba en celo, no podía controlarse. Y si no salía como a él le gustaba… terminaba frustrándose y tratando mal a su alfa.
Taehyung extendió su mano derecha con cuidado, buscando atraer la atención de Jungkook.
—Eres tan hermoso… incluso ahora, todo enojado, mostrándome los colmillos. Mi omega —susurró, dejando fluir sus propias feromonas. Sus ojos brillaron en un intenso rojo, mostrando su lobo—. Ven, déjame cuidarte. Tu alfa te consentirá como solo tú sabes.
Sus palabras, dulces y llenas de cariño, fueron calmando el instinto herido del omega. Poco a poco, el gruñido de Jungkook se transformó en un gemido suave y su mirada se volvió más dócil. El enojo se disipó ante la presencia de su alfa, mientras las feromonas dominantes de Taehyung lo envolvía como una manta de seguridad.
Jungkook asomó un pie, una pequeña señal de permiso para que el contrario lo tocara, sintiendo su entrada lubricar cuando le apretó la pierna. Finalmente, salió gateando de debajo de la mesa y se lanzó a los brazos de Taehyung.
El alfa lo abrazó con fuerza, enterrando su nariz en el cuello del omega, inhalando profundamente sus feromonas.
—Eso es, mi amor. Tu alfa ya está aquí —murmuró, dejando escapar un gemido ronco cuando el omega lamió su cuello, estremeciéndose ante su toque.
Taehyung sintió el calor del celo quemando su propia piel. Sin decir una palabra más, lo levantó en brazos, haciendo que Jungkook enganchara sus piernas alrededor de su cintura, deslizando las manos bajo sus muslos para no dejarlo caer, sintiendo como mordía su cuello y se frotaba contra su cuerpo, optando por darle una palmada en el trasero porque estaba a nada de tomarlo allí en la cocina si no se detenía.
Cuando llegaron a la habitación, con algunos tropezones en el camino, Taehyung dejó a Jungkook en la cama. El omega se retorció sobre las sábanas, quitándose completamente la camisa, exponiendo su torso ante su alfa, jalando el brazo del contrario para que lo tocase.
—Camisa fuera, ya —ordenó, observando como el contrario se posicionaba entre sus piernas, dejando que Jungkook le quitase la camisa para dejarlo al costado de su cabeza—. Por favor, alfa. Rápido.
—Una vez que empiece, Jungkookie, no voy a detenerme. Lo sabes —murmuró, besándolo sin esperar una respuesta verbal, solo sintiendo cómo se estremecía el omega al sentir su muslo ser apretado.
Taehyung rompió el beso para recorrer su cuello con labios y lengua, escuchándolo sollozar de placer cuando sintió los labios de su alfa y parte de su lengua recorrer su cuello, provocando que su lubricante natural saliera cada vez más. El alfa gimió ronco al sentir las feromonas intensificarse cada vez más, sintiéndose por un momento mareado.
Sin esperar más, volteó al omega dejándolo boca abajo, agarrando una almohada para ponerlo en el vientre del menor; pasando su mano por toda la columna, sonriendo al ver lo sensible que se ponía ante su toque.
Lo dejó así por unos segundos, observando a su omega en aquella posición, relamiéndose los labios cuando Jungkook giró su rostro, avergonzado, elevando su trasero, apoyando sus rodillas en la cama para que el otro tuviera un mejor acceso.
Taehyung inhaló fuerte, cerrando sus ojos por unos pocos segundos para después quitarle el pantalón, soltándolo en el suelo; gruñendo cuando sintió su propio pantalón apretar.
—¿Qué sucede, bonito? —murmuró cerca de su oído, frotando su miembro duro en las nalgas del omega, mordiéndole el hombro cuando el omega movió su trasero en busca de más fricción.
—Por favor, alfa…
—Oh no, cariño, te tengo que prepa-
—No, alfa, no —interrumpió, dispuesto a voltearse, sintiendo sus piernas temblar—. Estoy lis- —chilló al sentir cómo su trasero era azotado.
—Quieto —ordenó, inhalando fuertemente las feromonas dulce de su omega, cada vez volviéndose más empalagoso, sintiéndolo gotear cada vez más.
Sin embargo, el alfa no resistió más. Quitó su propio pantalón, dejándolo en el suelo y, de manera delicada, retiró la ropa interior de Jungkook, exponiendo su trasero reluciente por el lubricante. El omega arqueó la espalda, presentándose instintivamente, su cuerpo rogando por la penetración.
Taehyung sabía lo impaciente que se ponía el omega en pleno celo y si no se apuraba terminaría mordiéndole y enfadándose con él.
Introdujo sus dos dedos en la lubricada entrada, sonriendo al ver lo dilatado que ya se encontraba Jungkook, retirándose segundos después y usando sus manos para abrirse paso entre las nalgas del omega, enterrando su rostro en la parte más íntima del menor, escuchándolo gemir fuerte. Movió su cara de lado a lado, usando su lengua, saboreando y penetrándolo, tratando de llegar lo más profundo posible, sosteniéndolo con fuerza la cadera cuando sintió que el omega no podía mantenerse en la misma posición por la sobreestimulación que sentía.
—Alfa…
Taehyung se incorporó en su sitio, saboreando sus labios con su lengua, gruñendo por lo dulce del lubricante; posicionándose detrás de él, frotando su miembro entre las nalgas del omega, embarrando su miembro con los fluidos del contrario, frotando la punta contra el orificio, introduciendo solo un poco para retirarse inmediatamente. Jungkook sollozó, empujándose hacia atrás en un intento desesperado de tomarlo dentro, pero el alfa lo mantuvo quieto con una mano en su cadera, controlando.
Jungkook volteó el rostro, gruñéndole porque Taehyung solo estaba jugando con él y ya estaba llegando a su límite.
—O lo metes de una puta vez o atente a las consecuencias —ordenó, cerrando los ojos con fuerza cuando sintió una fuerte palmada en el trasero.
—Relájate, mi amor —susurró, esta vez empujando su miembro lentamente, sintiendo cómo el calor lo envolvía; escuchando cómo el omega sollozaba de placer mientras arrugaba las sábanas.
Taehyung gruñó, moviéndose lento, acostumbrándose a la sensación tan abrumadora de estar en el interior de Jungkook; sin embargo, solo bastaron unas pocas estocadas para que se estuviera moviendo con embestidas profundas, cada una más intensa que la otra. Ver su miembro ser apretado y lubricado cada vez que entraba y salía de la resbalosa entrada de su omega lo tenía delirando, escuchar sus constantes gemidos y la manera de cómo se movía el cabello por las constantes estocadas que él le daba… Se inclinó, apoyando su pecho con la espalda de Jungkook; su mano izquierda pellizcando el pezón endurecido del omega, haciendo que este se retorciera y gritara de placer, mientras que su mano derecha buscaba y se posicionaba encima de la mano contraria, apretándolo por encima.
El ritmo aceleró, piel contra piel, resonando los gemidos en la habitación. Taehyung volvió a sujetarle las caderas de Jungkook para penetrarlo profundo, golpeando el punto sensible del contrario una y otra vez; gruñendo cuando lo sintió temblar y su miembro ser apretado cada vez más.
Jungkook, en celo, sentía su instinto dominar por completo. El deseo de concebir era abrumador; su cuerpo anhelaba ser llenado, marcado internamente con la semilla de su alfa. El ardor constante de las penetraciones no se comparaba a la rica sensación que sentía su vientre. Sentía sus muslos húmedos de sus fluidos, gimiendo en desespero cuando sintió al mayor morderle el hombro.
—Ca-cachorros, alfa… Lléname de cachorros.
Esas palabras encendieron algo primal en Taehyung. Su alfa rugió internamente, acelerando sus embestidas, follando a su omega sin parar, incorporándose un poco para observar cómo Jungkook se movía, dándole el encuentro cada que sentía que el miembro de Taehyung salía de su interior.
—Sí, mi omega. Te llenaré hasta que sientas tu vientre hinchado —respondió, acunando su vientre, gruñendo por la manera de cómo se estremecía el contrario—. Lo sientes, ¿verdad? Sientes lo bien que tu alfa te abre.
Jungkook asintió con la cabeza, balbuceando palabras inentendibles, respirando entrecortadamente cuando sintió como una mano volteaba su rostro, cerrando los ojos con fuerza cuando fue besado, llorando cuando sintió su miembro ser masturbado al mismo tiempo que lo penetraban, sintiendo que el aire se le iba ante el cosquilleo en su vientre, dirigiendo su mano y clavándole las uñas en el brazo del contrario cuando no aguantó tanta estimulación, corriéndose primero, su cuerpo sacudiéndose en un orgasmo que lo dejó temblando.
—¡Ah! —gritó, cuando Taehyung no se detuvo y siguió moviéndose, prolongando el placer del omega hasta que el clímax de Taehyung llegó, derramando su semilla dentro con un gruñido gutural, sintiendo su nudo crecer.
El alfa se acomodó segundos después, haciendo una mueca de dolor cuando sintió que su omega lo apretaba cada vez más, girándose hacia un costado para que el nudo no le incomodara y pudieran descansar.
—¿Bien? —preguntó, frotando el muslo contrario, besándole el cuello repetidas veces cuando Jungkook solo asintió con la cabeza, aún temblando, controlando su respiración— Descansemos hasta que el nudo baje, ¿te parece?
Taehyung besó el pecho de su omega, lamiendo el sudor que perlaba la piel mientras embestía con movimientos circulares que rozaban cada nervio sensible del contrario. Jungkook envolvió sus piernas alrededor de la cintura del mayor, atrayéndolo más cerca.
—Más, alfa… Lléname.
Taehyung obedeció, incrementando la intensidad, sus manos explorando cada centímetro del cuerpo de Jungkook. Pellizcó los muslos que estaban en su cintura, mordiendo su hombro; dejando marcas rojas que desaparecerían el día siguiente, pero que en ese momento intensificaban el placer del omega. El lubricante de Jungkook facilitaba cada penetración, haciendo que fuera más adictivo, más resbaladizo. Taehyung se inclinó para capturar el pezón izquierdo en su boca, succionando con fuerza mientras sus caderas ralentizaba el movimiento, provocando que el omega se desesperara.
Jungkook sollozó, completamente sometido al dominio de su alfa, encogiéndose en la cama donde estaba siendo follado cuando Taehyung le gruñó, acelerando sus movimientos con los del omega hasta que el orgasmo del menor llegó, sus piernas temblando cuando sintió que le reabrían la marca, cerrando con fuerza los ojos, dejando escapar un gemido dolorido, manchando con su líquido ambos cuerpos.
Taehyung lo levantó, sentándolo en su regazo, aún sin salirse de su omega. Jungkook pasó saliva, frunciendo el entrecejo cuando sintió su miembro extremadamente sensible contra el vientre del mayor, regularizando su respiración mientras se recuperaba del reciente orgasmo. Dejó que lo acomodara, encogiéndose un poco cuando Taehyung empezó a besarle el cuello y su mejilla para finalmente besarle en los labios.
Se separaron después de unos segundos. Taehyung dejó que Jungkook lo montara, deleitándose con las expresiones que hacía mientras trataba de tomar el control del momento, optando por apoyar su frente en el hombro del alfa cuando sintió cómo este le sujetaba de la cintura mientras guiaba sus movimientos de manera circular para luego moverlo de adelante hacia atrás, palmeándole el muslo para que saliera de su escondite cuando sintió que incrementaba un poco de velocidad, besándolo inmediatamente y envolviendo la cintura de Jungkook con su brazo, embistiendo hacia arriba a medida que sentía cómo el omega le apretaba el pene por momentos.
Jungkook se separó segundos después con los ojos vidriosos por el placer, regulando su respiración mientras volvía a moverse por su cuenta al ritmo del alfa que estaba en lo más profundo de sus entrañas, raspando constantemente su punto dulce. Sin embargo, su omega seguía resentido por el abandono al comienzo de su celo y por el dolor que había experimentado hasta que Taehyung llegó a casa.
El omega de Jungkook siempre había sido resentido y vengativo.
Gruñó del enojo cuando sintió su trasero ser azotado, apretado y estirado. De inmediato sujetó aquella mano, iluminando sus ojos en un intenso color esmeralda. Empujó a Taehyung hacia la cama, relamiéndose los labios y sonriendo al notar la confusión en el rostro contrario ante su repentino cambio de actitud.
—¿Jungkook? —preguntó el alfa, regulando su respiración, sus manos yendo directamente al muslo del omega, frotando con la palma abierta y buscando la manera de calmar su malestar— ¿Qué pasa, mi amor?
Sin embargo, el omega no respondió.
Movió su cadera de adelante hacia atrás y de manera rápida para, segundos después, cabalgar el miembro de su alfa, apretando su interior cada vez que se retiraba, apenas dejando la punta en su interior, buscando la manera de torturarlo. Taehyung jadeó, sintiendo a su omega chorrear cada vez más, siseando de dolor cuando sintió las uñas de Jungkook incrustarse en sus muslos cuando se inclinó un poco hacia atrás para profundizar las penetraciones, dejando un rico ardor en su piel. Intentó sujetarle las caderas, pero sintió un fuerte manotazo cuando estaba a medio camino.
—No toques —ordenó.
Jungkook sintió sus muslos temblar, ignorando el cosquilleo en su vientre, relamiendo su labio inferior al ver a su alfa tan… dispuesto para él. Movió su cadera en forma de ocho y de manera lenta, notando cómo Taehyung apretaba sus manos en puño a los costados, acatando la orden impuesta por el contrario, entrecerrando sus ojos por la pequeña venganza de Jungkook, dejándolo disfrutar del dominio por unos minutos más.
—Omega… —advirtió.
Jungkook sonrió de lado, inclinando su cuerpo y apoyando su mano en el pecho del alfa, acercándose a sus labios solo para provocar.
—Dime, alfa —susurró, coqueto, volviendo a moverse de manera rápida mientras gemía sobre sus labios mientras lo escuchaba gruñir—. Acaso… ¿no puedes aguantar?
—Jung-
Taehyung no soportó más cuando el menor empezó a girar sus caderas sobre su miembro solo optando por dirigir sus manos al trasero del omega para guiar los movimientos, besándolo e introduciendo su lengua en aquella boca que soltaba pequeños gemidos.
El omega empezó a rebotar, golpeando su punto dulce constantemente, sintiendo cómo la mano de su alfa le abría sus nalgas para profundizar la penetración; separándose segundos después en busca de oxígeno e incorporándose en su sitio, observando desde arriba los ojos rojos de Taehyung y el cómo su pecho subía y bajaba por la constante faena.
Inclinó su cabeza hacia un costado, mostrándole su cuello y aquella marca de unión que poseía. Sus manos fueron hacia los muslos del alfa, echando un poco su cuerpo hacia atrás mientras sentía su lubricante salir constantemente, llenando la habitación de sonidos obscenos por cada rebote.
Jungkook abrió los ojos de golpe cuando sintió su miembro ser masturbado, el cosquilleo en el vientre indicándole que estaba a nada de correrse de nuevo; su cuerpo temblando en anticipación por el próximo orgasmo. No obstante, Taehyung se detuvo, su mano izquierda haciendo presión en la cintura del omega para llamar su atención, deteniendo cualquier movimiento.
—Siéntate en mi cara, omega —pidió, antes de que el otro protestara por la interrupción—. Necesito que te corras mientras me montas la cara.
—No —respondió con su voz entrecortada, aguantando las ganas de sentarse encima y que este hiciera maravillas con su lengua en su interior—. Alfa fue cruel conmigo dejándome solo, ¿pretendes que te haga caso? Estás en deuda conmigo, así que quita tus manos de mi cuerpo.
El alfa retiró sus manos dejándolo a los costados. Sus pupilas estaban dilatadas por la orden, observando como su omega trataba de levantarse, esta vez montándolo en reverso.
Taehyung no soportaría por mucho tiempo si Jungkook decidiera usarlo de esa manera. Tener sus manos quietas mientras solo observaba el trasero del contrario rebotar constantemente, ver su miembro ser bañado por el lubricante de su omega cada vez que se salía y la manera de cómo desaparecía para estar dentro por unos segundos… sería sacar a flote todo el autocontrol que poseía. Y, para ser sinceros, el alfa estaba a nada de dejarse llevar por sus instintos, pero no quería enfadar a su omega en pleno celo.
El miembro de Taehyung golpeaba una y otra vez la próstata de su omega, mordiéndose el labio inferior cuando detuvo su mano a mitad de camino, mientras solo observaba cómo su miembro se perdía en esa entrada resbalosa, la manera que cada vez que Jungkook se sentaba gran parte de su lubricante se derramaba, dejando su líquido en la pelvis del alfa.
Jungkook en celo era…
Sin esperar más, Taehyung retomó la dominancia. Se incorporó en su sitio, su mano derecha dirigiéndose al rostro de su omega para girar su rostro y poder besarlo en comodidad, mientras que su otra mano jugaba con el pezón sensible; moviendo sus penetraciones en compás con los de Jungkook.
Su mano derecha descendió lentamente por el cuello, apretándole solo unos segundos para dirigirse hacia el pecho, raspando un poco de su piel con sus uñas hasta llegar a su vientre, acunándolo al mismo tiempo que incrementaba sus estocadas. Sin embargo, en esa posición Taehyung no podía moverse de aquella manera que dejaba a Jungkook llorando por placer y suplicando por más.
Lentamente, inclinó el cuerpo de Jungkook hacia adelante, sin salirse del interior, acomodándose a medida que el omega apoyaba su pecho en la cama, sujetando las sábanas en lo que levantaba su trasero para ser penetrado de nuevo en esa posición; gritando cuando sintió su cuero cabelludo ser jalado hacia atrás, viendo borroso por las lágrimas, sollozando cuando las penetradas empezaron a ser cada vez más certeras, sintiendo su vientre burbujear por el fuerte orgasmo que cada vez se acercaba.
—¡Alfa, voy a-!
Sin embargo, la voz del omega se cortó en un sollozo prolongado cuando por fin se corrió, sus piernas temblando un poco porque Taehyung prolongó su orgasmo con unas cuantas penetraciones más para, segundo después, sentir el nudo del alfa crecer en su interior.
El vientre de Jungkook estaba completamente lleno y duro. Se sentía mareado, tratando de controlar su respiración, observando el desastre que había hecho en las sábanas de su cama tras su corrida.
—¡Ah! —gritó cuando sintió su hombro ser mordido, derrumbándose en la cama con el alfa detrás de sí.
—Me tienes completamente a tu merced, Jungkook —susurró, besándole la cabeza, acomodándose en la cama para que el nudo y la posición no le incomodara durante el lapso que estarían unidos.
Las horas pasaron, y en cada orgasmo que el omega tenía Taehyung anudaba dentro, dejando el vientre de Jungkook cada vez hinchado. Cuando el celo comenzó a menguar tras una noche demasiado intensa, se derrumbaron en la cama, sus cuerpos entrelazados y cubiertos de sudor y fluidos.
Taehyung abrazó a Jungkook, besando su frente cuando su omega se acomodó encima de él, gimiendo un poco adolorido cuando sintió cómo un líquido viscoso se deslizaba por sus muslos.
—¿Estás bien? —preguntó cuando Jungkook se volvió a quejarse por lo bajo.
—Estoy cansado, solo eso —respondió, acurrucándose cuando sintió que le masajeaba la cabeza.
Jungkook sentía el cuerpo adormecido. Se sentía feliz, adolorido y satisfecho.
—¿Te parece si limpio tu cuerpo y te traigo una comida ligera? Fue… una noche intensa.
—Solo quiero que me abraces —murmuró, besando la mejilla de su alfa—. Siento que si te levantas me pondré a llorar.
Taehyung rió, acomodándose en la cama mientras su omega ocultaba su rostro en su cuello, inhalando su aroma mezclado con el suyo.
—Como mi omega ordene.
La habitación olía a feromonas mezclado entre lo dulce del celo y el picor del sexo, y allí en la cama, Jungkook se encontraba refugiado en los brazos de Taehyung, sintiéndose cada vez más adormilado por los masajes constantes que el mayor le brindaba en el cuero cabelludo.
Jungkook no podía ser más feliz con Taehyung.








