fushiguro's night
I.
Noches de Jazz y Whisky
Las noches de jazz y copas son el puto paraΓso despuΓ©s de una semana que me deja hecho mierda.
El bar estaba tranquilo, con ese tipo de luz cΓ‘lida que te relaja sin que te des cuenta.
El jazz de fondo sonaba tan suave que me hacΓa olvidar todo el caos de la oficina.
Y ese whisky escocés⦠joder. Deja un sabor raro, pero agradable.
Mi favorito, sin duda: Tomatin, con ese toque dulce a piΓ±a que se queda en la boca.
Exactamente lo que necesitaba despuΓ©s de una semana eterna.
Charlaba con mi compaΓ±ero sobre la vida, y claro, terminΓ‘bamos hablando del trabajo igual.
Entre risas y tragos, el tiempo pasaba sin apuro.
Las mangas de mi camisa estaban medio dobladas y la falta de corbata lo decΓa todo.
SΓ, habΓamos salido de la oficina hacΓa apenas un par de horas.
El humo leve, las risas lejanas, el sonido del jazzβ¦ todo se sentΓa tan jodidamente bien.
Por fin podΓa respirar.
II.
Salir a un bar de jazz con tus amigas despuΓ©s de un mes sin verse era un sueΓ±o.
De verdad las extraΓ±aba tanto.
βΒ‘Hay tantas cosas que contarnos! Un mes sin vernos parece un aΓ±o βdecΓa Dafne, exagerando todo, con esa cara de perrito triste que siempre pone cuando se queja.
La verdad, en mi vida no habΓa pasado gran cosa ΓΊltimamente, pero Dafne y Niko sΓ que venΓan cargadas de historias.
Ni siquiera me di cuenta cuando ya me habΓa terminado el martini que pedΓ.
No tenΓa excusa: los chismes de ellas dos siempre me atrapan.
El lugar olΓa increΓble, una mezcla entre perfume caro, alcohol y madera vieja.
El jazz seguΓa sonando, y yo solo pensaba: por estos momentos vale la pena todo el estrΓ©s del mundo.
De pronto, una voz me sacΓ³ de mis pensamientos.
Era el mesero, con una bandeja de plata y una bebida con frutos rojos encima.
βDisculpe, seΓ±orita βdijo con tono amableβ, le mandan un vodka tonic con frutos rojos, de la mesa tres. Espero no incomodarla.
Ni siquiera habΓa terminado la frase y ya sentΓa las miradas de mis amigas clavadas en mΓ, todas con la misma cara de emociΓ³n y curiosidad.
Un simple βmuchas graciasβ fue suficiente para tener la bebida en mi mesa y que el mesero se alejara.
Tomé el vaso, levanté la vista hacia la mesa tres, en diagonal⦠y lo vi.
Un hombre pelinegro, con la mirada tranquila, un vaso en la mano y el brazo apoyado sobre la mesa.
TenΓa ese aire de βreciΓ©n salΓ del trabajo y me da igual todo por hoyβ.
Las mangas arremangadas, la camisa sin corbata⦠joder.
Lo observΓ© un segundo mΓ‘s, preguntΓ‘ndome si tambiΓ©n estarΓa tan cansado del mundo como yo.
Cuando nuestras miradas se cruzaron, Γ©l levantΓ³ el vaso con una leve sonrisa, brindando en silencio.
Yo lo imitΓ©, sin dejar de mirarlo, devolviΓ©ndole esa pequeΓ±a sonrisa.
ΒΏDeberΓa acercarme?