Las Reglas del Cielo

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Summary

Cuando el Cielo y el Infierno envían sus agente para recolectar almas de personas se les hace un estudio para saber su destino por la eternidad. Nunca han habido problemas en todos estos siglos desde que el sistema fue creado. Sin embargo, ¿Será suficiente un sentimiento humano para derrumbar todo el sistema creado? He aquí la historia que responde a la pregunta, una vez que los agentes se encuentran con la realidad de los humanos se darán cuenta que no todo es lo que parece.

Genre
Young Adult
Author
Xiara
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

✦ ──『𝕮𝖆𝖕𝖎𝖙𝖚𝖑𝖔 #1』── ✦

—¿Que pasará ahora con él? —Dijo con lágrimas la pequeña de cinco años.

— Oh... Grace, querida.... —Dijo su abuela con aquel tono maternal que tanto usaba con la pequeña— No tienes porque sentirte mal... Era un perro viejo.... Está ahora en un lugar mejor... Ya no tiene dolores y puede correr todo el día si quiere.... —Limpiando las lágrimas de la pequeña con sus pulgares— Está bien que lo extrañes, y quizás duela ahora... Pero vas a recordarlo con cariño y con mucha felicidad, porque siempre va a estar cuidando de ti desde lo más alto...

—Pero no quería que se fuera... Lo quería mucho....

—Lo sé pequeña... Y esto muy segura que él también te quería con todo su corazón... —Dijo con un tono de voz que reflejaba también su dolor ante el montículo de tierra donde ahora descansaba aquel compañero canino que estuvo presente durante tantos años.

—¿Dónde está ahora abuelita...? —Preguntó mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

—En un lugar mejor... Donde tiene mucho espacio para correr y comer todas las golosinas que quiera... Y va a vigilare para asegurarse que te estén cuidando con el cariño que él te tenía.... —Acariciando su cabello.

—No es justo....

—Lo sé pequeña.... Pero todos iremos a ese lugar tarde o temprano....

—¿Qué lugar...? —Preguntó con su inocencia.

—Cariño, eres muy pequeña para saber estas cosas.... Pero nosotros también iremos a un lugar después de que nos vayamos como nuestro querido Berry... —Una sonrisa triste apareció en su rostro recordando al perro— Dependiendo de lo que hicimos en vida, iremos a un lugar donde todo es precioso y no habrá dolor alguno que nos detenga.... Ya no habrá rodillas con dolor y tú abuela podrá correr como una pequeña de nuevo.... En cambio, si una persona se ha portado muy mal, irá a un lugar donde será castigado hasta que se arrepienta de sus acciones y decida hacer bien de nuevo...

—Pero... ¿Quién decide que es bueno o malo...?

—Esa es una buena pregunta.... Hay muchas ideas de que es bueno y que es malo, y hay muchas reglas allá afuera que varían en lo que creen para poder definir algo así.... Lo único que podemos estar seguros es que habrá un lugar donde nos esperen nuestros seres queridos listos para recibirnos... El cómo lleguemos, es simplemente diferente....

—¿Y como se llega..?

—Hay muchas versiones... He escuchado desde una persona con una canoa que te lleva a cambio de una moneda, o de diferentes etapas de un camino... Pero yo siempre he creído en la idea de nuestros guardianes.

—¿Guardianes? —Ladeando la cabeza confundida.

—Es una antigua creencia familiar.... Tiene sus orígenes en tus tataras-abuelos... La historia fué cambiando con el tiempo, pero todavía quedan las partes importantes.... Cuando una persona está cerca de fallecer, un ángel o un guardián es enviado a esa persona. Se queda a su lado hasta el final para ver como es, si es una persona buena o una persona mala. Durante el tiempo que estén a tu lado, pueden ver la verdad que guardas en tu corazón, la que intentas ocultar, y en base a ello deciden tu destino.... —Sonriendo con cariño a la pequeña.

—¿Y qué pasa después...?

—Tu cuerpo se queda aquí... Con nosotros.... Pero tu alma, quien hace quién eres en realidad —Dijo apuntando a su corazón— Se separa de ti, y el guardián se encarga de acompañarte hasta tu destino....

—Si soy buena y hago cosas buenas, iré a un lugar bueno.... Y si soy mala, iré a un lugar malo....

—Es la creencia popular al menos....

—Pero... ¿Y si no soy buena ni mala?

—Esos son casos especiales... Supongo que dejarían que tengas una nueva vida en la tierra.... Donde puedas decidir que hacer....

—¿Y los animalitos también son buenos y malos...?

—No querida, todos los animales van a un lugar mejor, ellos no tienen malicia ni son malos porqué quieren.... Ellos intentan sobrevivir en este mundo... Algunos son salvajes y otros son domesticados como los perros y gatos.... Todas las mascotas son buenas, quizás traviesos, pero todos tienen un aprecio y un cariño único a nosotros, quienes los cuidamos y consentimos... ¿O no recuerdas cuando Berry dejaba a tu abuelo en el sofá para poder dormir a tu lado en tu pequeña cuna?

—Si.... Su cabeza estaba siempre asomada... Y me aplastaba cuando lograba entrar.... Pero estaba calentito... —La abuela reía recordando al pastor alemán protegiendo a la pequeña como si fuera su cachorro.

—Si... Tienes razón.... Él se preocupaba por ti como tú abuelo y yo.... —La pequeña sonrió abrazando la pierna de su abuela.

—Yo también lo quise mucho.... Cómo también te quiero mucho abuelita.... —Sonrió dejando ver el pequeño hueco entre los dientes de leche.

—Y nosotros a tu mí pequeña.... Nunca lo olvides.... No importa lo que pase, tu abuelita siempre estará a tu lado para protegerte y mimarte..

░▒▓█►─Varios Años Después─◄█▓▒░

Los pasos sobre la tierra y el crujido de las hojas bajo los piel indicaban la llegada del otoño. La brisa fresca removía los cabellos del rostro de Grace, estando en la misma casa de su abuela después de casi 20 años de aquella conversación que quedó en su memoria.

La joven recorría la casa con aquellas imágenes en las paredes, fotografías de los momentos familiares llenos de alegría y emoción. Pequeñas marcas en las paredes de las pequeñas travesuras de al menos dos generaciones crecidas en sus paredes. Los muebles estaban ahora cubiertos con telas protegiendo las superficies del polvo y el paso del tiempo...

Su mano se deslizaba sobre las superficies recordando aquellos momentos de felicidad donde estaban solamente ellos allí. Hasta detenerse en el marco de una fotografía donde se podía ver aquella fotografía de la pequeña Grace en brazos de sus abuelos en una feria en el pueblo.

Grace sonrió ante la imagen recordando ese día, las luces, las risas, los juegos a los que pudo subir, incluso recordaba el peluche de lobo que su abuelo le había conseguido en uno de los juegos.

—Gracias por siempre hacerme sonreír.... Ahora es mí turno de ser fuerte por ustedes.... —Apoyo su frente por el marco del cuadro.— Nunca me olvidaré de ustedes.... Siempre estarán conmigo... Y sé que van a estar cuidando de mi desde las alturas...

El cuadro de volvió su pequeño tesoro, la casa el pequeño santuario que le quedaba donde podía recuperar las memorias de su infancia. Ahora era su turno de construir su presente y futuro en base a sus enseñanzas...