fresa salvaje ♡ janghee

All Rights Reserved ©

Summary

“jangmi necesita confesarle sus sentimientos a baekhee. pero baekhee, sin esperarlo, recibe la confirmación que había esperado por mucho tiempo.” 🖋️ (au! chanbaek — gender bender) © wusjeol 2025.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

FRESA SALVAJE.

Corría un clima fresco y vibrante en ese verano, las olas del mar jamás se sintieron más juguetonas, alzándose, para después volverse espuma.

Era una tarde nada tranquila en Jeju, al menos para Jangmi, porque había preparado mentalmente todo su discursito, cada una de las palabras que tenía para decirle a Baekhee. Y aunque temía por el tema del rechazo, también necesitaba desahogar por completo todo su corazón, antes de que alguien lo tomara, se burlara de él e hiciera un jugo con todos sus pensamientos reprimidos.

Desde luego, no quería pasar por algo tan súbito como ver a Baekhee, su dulce y bonita Baekhee, saliendo con más chicas, quizás chicos o peor, con un anillo de compromiso en algún post de sus redes sociales.

Yoo-chan, su hermano menor de unos 10 años aproximadamente, le había pedido no balbucear al inicio de su confesión. Ella tenía que saber de raíz todo lo que sentía, después de todo, tantos años de amistad respaldaban por mucho ese sentir, que no sabía en qué momento fue creciendo, pero tampoco hizo nada para detenerlo.

Fue así, que al término del ciclo escolar, se dió cuenta que lo suyo era mucho más que un simple querer; Jangmi estaba perdidamente enamorada de Baekhee, por mucho que intentara ocultarlo.

Aquel sería su momento.

No importaba el resultado, sus sentimientos al fin serían liberados.

── ♪ Fresa salvaje, agua de manantial... ♪ — canturreaba una alegre chica castaña, mientras balanceaba los pies en el muelle. ── ♪ Fresa salvaje, tienes algo que no sé... ♪ — dirigió su mirada al costado, justo donde Jangmi había decidido sentarse y le guiñó un ojo.

Seguido, se echó a reír muy risueña.

Esto puso a la pelinegra muy nerviosa, ya que nunca, pero nunca en su vida, Baekhee le había intentado coquetear, menos de broma.

Suspiró, mirando la distancia entre el agua y sus pies. Gracias al largo de sus piernas, podía casi sumergirlos.

Se mordió el labio inferior, las mejillas se le tornaron casi naranjas por su tez un poco morena, pero sin lugar a duda, con mucha pena.

── Oye Jang, ¿estás bien? — quiso preguntarle la más bajita al querer tomar una de sus mejillas, pero Jangmi se alejó casi de inmediato.

Ambas se miraron confundidas, como si no supieran por qué de pronto las invadía tanta timidez.

La más alta se aclaró la garganta, jugueteando con un mechón de cabello suelto, mismo que obstruía la atención de Baekhee, que no estaba entendiendo por qué aquello había pasado.

── Te aseguro que estoy bien, tranquila... — quiso desviar la conversación, lo cierto es que, estaría a nada de tirarse un clavado y nadar lo más lejos posible.

Baekhee no creyó nada de lo que le dijo su mejor amiga.

── Si es un problema lo que te tiene así, sabes que puedes contarme y encontraremos una solución, ¿cierto? Pero por favor, no me niegues a la cercanía. — le pidió preocupada, alcanzando su mano y rozándola con cariño.

Jangmi se puso pálida como una hoja, más no soltó su mano.

Dejó que su instinto hablara por sí solo: aspiró profundamente, de forma muy lenta y guió la otra mano, pero a la barbilla de Baekhee, porque necesitaba dedicarle su mirada llena de ese extraño sentimiento.

Su sorpresa fue, que no rechazó ninguna de sus pretenciones. Ocurrió exactamente lo contrario.

Al cabo de unos segundos, la otra mano de Baekhee había rodeado su nuca.

── ¿Q-Qué haces? — sentenció la pelinegra, muy sorprendida.

── Es una linda escena, ¿no te parece? — preguntó la castaña, colocándose de puntitas.

Por un momento, quiso pensar que aquello no era fuera de lo intencional.

Pero, ¿qué iba a saber? De repente, el tiempo pareció detenerse y lo único que escuchó, fue el mar.

Cuando abrió los ojos, tenía a Baekhee entre sus brazos, tratando de pegarse más a su cuerpo, con la novedad sobre el que su bálsamo labial de cerezas, en realidad era de fresas; no sabía mal, se lo estaba impregnando por todas partes, una y otra vez, por toda la boca y quizás se lo dejaría restregado, pero eso le importaba poco.

Se dejó llevar, como tantas veces imaginó que sucedería y le correspondió con torpeza.

No era experta en el tema romántico, pero pensó en que ya sería incómodo para Baekhee mantener la mandíbula tensa. Así que, sin soltarse, llevó esa misma mano a su pequeña cintura.

Pudo escucharla gemir de gusto por ese gesto, todo aquello se sentía irreal y por egoísta que sonase, tampoco quería que se quedara en algo fortuito y nada más.

── Baek... Baekhee. – murmuró, antes de recibir otro de esos dulces besos. ── Nena, t-tenemos que hablar, sólo...

La bajita finalmente dejó de rodearle el cuello, no sabía por dónde comenzar todo el aterrizaje.

── N-No, espera, yo tengo que decirte algo muy importante. — detuvo Baekhee, tratando de recuperar el aire. ── Sólo... por si te lo preguntas, no fue un beso cualquiera, ¿ok? Ni por el calor del momento, yo no soy tan cruel como para jugar con eso. Tú... me importas, Park Jangmi, mucho más de lo que te imaginas. Te besé porque yo quería hacerlo, no me arrepiento de nada. — se detuvo un segundo, antes de dirigirle la mirada.

Todo aquello era un completo shock.

Entonces era verdad lo que decía su hermanito, que Baekhee no se abría con cualquier persona.

── ¿Me dejas decirte algo primero, Hee? — la bajita asintió, ahora nerviosa. ── Te robaste muchas de las cosas que he querido decirte en estos meses, lo hiciste con un beso y debo decir, que no esperaba algo así. No lo parezco, pero en este momento, me dominan muchas emociones y todas son debido a ti. — continuó la más alta, dejando de lado su pánico. ── Yo, Byun Baekhee... llevo tiempo sintiendo algo por ti, siendo más franca, ya no quiero ser sólo tu mejor amiga: la verdad, es que te amo. Eres tantas cosas en mi vida y confieso el miedo que tengo después de llegar hasta este momento, pero también me encuentro feliz... demasiado feliz.

A veces, no entendía de qué manera estos momentos la paralizaban, al punto de no moverse o siquiera pestañear. Porque la bomba en su corazón, finalmente había revelado toda la frustración.

Esa cajita explosiva finalmente se había terminado por reventar.

Más sintió su alma flotando, cuando su dulce Baekhee la rodeó con sus brazos y la abrazó entre sollozos.

── Jangmi, ¡eso fue muy bonito! — habló en el hueco de su pecho, sin alejarse. ── Nunca me pasó por la mente que tú sintieras eso por mí, yo me llené de dudas tontas y cuestionamientos feos, ¿sabes la mejor parte? Que ahora lo que sientes, porque llevo amándote todo este tiempo y mi miedo recaía en que lo estuviera haciendo sola, porque me llenas de tanto amor sin saberlo y eso te lo agradeceré siempre; todo se sintió bien contigo desde un principio, perdón por dejarme acobardar.

Desde que tenía uso de razón, Baekhee siempre había sido una estrella brillante en su firmamento y deslumbraba a cualquiera que conocía su distinguido brillo, el cual se había encargado de proteger a toda costa, porque odiaba cuando intentaban apagar a su linda chica.

Todos esos años de cuidarse mutuamente, habían entrado en una fase de cambios notorios y se habían transformado en un pequeño capullo rosa, donde sin siquiera saberlo, nacería de allí un mutuo pero puro sentimiento.

El primer amor de ambas.

Jangmi comprendía el temor que comía a Baekhee como persona, desde entender todo esto de la aceptación interna y después, algo tan serio como una conexión inevitable, con alguien del mismo género, específicamente hablando: una persona que viste siempre como tu gran razón de ser.

En realidad, ya algunos integrantes de su familia se lo esperaban, porque no era "normal" (según su madre), cancelar cualquier tipo de plan familiar o reuniones con amigos, con tal de pasar horas y horas al lado de Baekhee. Así no estuvieran haciendo nada, más que compartiendo una burbuja llena de esencias, algunos abrazos con un platón lleno de golosinas en el proceso, tradición ya fija en ambas.

── Te prometo que todo esto también me asusta, Bae. — acarició la más alta con su mano libre cerca de su cabello, dándole suaves masajes. ── Pero saldrá bien, ¿sabes? — la tomó por los hombros, mirándola fijamente a los ojos y mostrándole una sonrisa. ── Quiero vivir muchas cosas a tu lado: nuestra primera cita, ir juntas a clases, compartir algún departamento cuando vayamos a la universidad, mostrarle al mundo que eres la definición de mi felicidad; sé que no existen los "felices por siempre" y la verdad, tampoco me importa. A estas alturas, no creo encontrar a una persona tan sumamente valiosa como tú.

Tras tanto tiempo juntas, Jangmi había aprendido a amar y soltar, que el amor podía ser muy fugaz, pero también muy poderoso.

Cualquiera que fuera el propósito, la vida disponía no siempre de lo que más quería, sin embargo, le enseñaba a través de la causa.

Así fue como poco a poco, se había hecho a la idea de que su confesión, podía tomarla bien o mal, llegado el momento.

Por ahora, no quería llegar a más conjeturas.

Sólo seguir perdiéndose en la calidez del cuerpo de la castaña, con su corazón latiendo a pares y siendo llenada con bálsamo labial, ese con sabor a fresas.

── A veces, me pones emocional, bueno... lo haces siempre. — continuó Baekhee, secándose las lágrimas. ── Eres una tonta, Park Jangmi, porque no pienso tener otra novia si me dejas en algún momento. Ya soy tuya desde hace años, ¿te parece justo?

── ¿Quieres que te recuerde este mismo monólogo dentro de 10 años más, cariño? — bromeó la pelinegra, acercándose a su rostro.

── Enfrente de todos los invitados. Cuando finalmente sea nuestra boda, si te parece bien. — culminó Baekhee, cerrando toda palabra con el inicio de un nuevo beso.


♪ Quizas, quizás

Así sabrás, quizás

Que sólo vivo por ti. ♪

[ n.a:

créditos a su autora, este fue el fanart base en el que me inspiré y por supuesto, el queridísimo napoleón: porque sus canciones nunca pasan de moda ♡

]