— tete x extraños

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Summary

Tae se deja usar por todos, tragando y chorreando hasta quedar destrozado y cubierto de corrida en el suelo sucio, lamiéndose los dedos con una sonrisa satisfecha.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

One Shot

El club olía a sudor, alcohol y deseo barato. Taehyung había entrado solo, sin escolta, sin manager, con una máscara negra cubriéndole la mitad de la cara y una sudadera que apenas ocultaba lo que llevaba debajo: un crop top blanco tan corto que dejaba al descubierto sus tetas hinchadas y unos shorts de cuero que se le clavaban en el coño cada vez que daba un paso.

Se apoyó en la barra, pidió un trago que no pensaba terminar y sintió las miradas antes de verlas. Tres tipos lo rodearon casi al instante. Uno alto con cadenas al cuello, otro con el pelo teñido de plata y un tercero que no hablaba, solo miraba con hambre.

“¿Vienes solo, precioso?”, preguntó el de las cadenas, rozando con los nudillos el borde del crop. Tae no contestó con palabras; simplemente arqueó la espalda un poco, dejando que el tejido subiera y sus pezones rosados y duros quedaran a la vista un segundo. Fue suficiente.

Minutos después estaba en el baño de hombres, la puerta cerrada con pestillo, pero no bloqueada. El de pelo plateado lo tenía de rodillas en el suelo sucio, la sudadera tirada en un rincón, los pechos rebotando cada vez que le follaban la boca. El otro, el callado, ya le había bajado los shorts hasta los tobillos y tenía tres dedos metidos en su coño, abriéndolo sin cuidado, haciendo que chorros de jugo cayeran al suelo con cada embestida.

“Mira cómo moja esta puta”, gruñó el de las cadenas, agarrando las tetas de Taehyung con ambas manos y apretándolos hasta que gimió alrededor de la polla que le llenaba la garganta. “Tiene las tetas como si estuviera preñado, joder”.

Taehyung lloriqueaba, lágrimas de placer rodando bajo la máscara. El callado sacó los dedos empapados y los cambió por su polla gruesa, empujando de una sola vez hasta el fondo. El grito de Tae fue ahogado por la verga que le llegaba hasta la campanilla.

Lo follaron así un rato: uno en la boca, otro en el coño, el tercero viendo y masturbándose lento, esperando su turno. Luego lo levantaron como si no pesara nada y lo empalaron entre dos: el de pelo plateado por delante, clavándose en su coño hasta que los labios hinchados se tragaron cada centímetro; el de las cadenas por detrás, abriéndole el culo sin preparación, solo con los jugos que chorreaban de su coñito.

Taehyung se rompió entre ellos, los pechos rebotando con cada embestida brutal, los pezones tan sensibles que cada roce era una descarga eléctrica. Alguien abrió la puerta del baño; entraron dos más. Tae ni siquiera intentó cubrirse. Solo abrió más las piernas cuando uno nuevo se arrodilló y empezó a mamarle un pecho como si quisiera sacarle leche, succionando fuerte mientras otro le metía los dedos en la boca para que chupara.

“¿Cuántos caben en esta zorra?”, rió alguien.

“Todos los que quieran”, jadeó Taehyung con la voz rota, empujando las caderas hacia atrás para tragarse más polla. “Úsenme… llénenme… no paren…”

Y no pararon.

Durante casi una hora lo pasaron de mano en mano, de polla en polla, de boca en coño en culo. Le corrieron encima de las tetas hasta que brillaban pegajosas y blancas, le llenaron el coñito hasta que el semen le chorreaba por los muslos cada vez que se movía, le hicieron tragarse carga tras carga hasta que tuvo la garganta en carne viva.

Cuando por fin lo dejaron tirado en el suelo, temblando y roto de placer, Taehyung sonrió débil bajo la máscara rota. Se tocó los pechos hinchados y sensibles, deslizó dos dedos dentro de su coñito destrozado y sacó un puñado de semen mezclado con sus propios jugos.

Se lo llevó a la boca y lamió, gimiendo bajito.

“Misión cumplida”, susurró para sí mismo.