ONE SHOT
Narra Babe
Después de estar un rato practicando en la pista con los demás chicos.
Decidimos irnos a la casa de Alan.
La típica reunión que solemos tener siempre.
Charlie no pudo unirse a nosotros.
Ya que estaba ocupado con lo del laboratorio.
A lo que yo le dije que cualquier cosa, que me llame y voy a buscarlo.
Él asintió con la mirada y dejó un beso en mis labios.
Ahora mismo estábamos todos tomando en lo del Tío.
Tomaban y se reían mientras hablaban entre ellos.
Decidí ir a la cocina por un poco de agua.
Sentía la garganta seca de repente.
Entonces escuchó unos pasos detrás mío.
Me vuelvo a ver y es Jeff.
Nos saludamos con la mirada.
—¿Todo bien?— preguntó una vez lo tengo a lado mio.
—Si, claro. ¿Y tú con Charlie?— me devuelve la pregunta.
Me encogí de hombros.
—Si, estamos bien. Solo que no me gusta que su compañero de trabajo lo ande coqueteando o lo toque sin su permiso.— cuento con cierto fastidio.
Me mira detenidamente.
—¿Acaso es el mismo qué le había enviado fotos desnudas por privado?— suelta un poco curioso.
Deje el vaso en la mesa.
Mientras mis ojos van directo a Jeff.
Me quedo sorprendido con las palabras que acaba de decir.
¿En serio hizo eso?
No me jodas.
—¿Cómo dices?— mi voz aparentaba tranquilidad.
Pero la expresión en mi rostro no.
Entonces ahí entendió lo que acababa de decir.
Suelta un suspiro derrotado.
Sabe que es mejor decírmelo.
—Hace unas semanas atrás le había mandado fotos y también se lo insinúa mucho cuando le envía los trabajos a su oficina.— aclara él.
Casi rompo el vaso con lo que acabo de oír.
¿Por qué Charlie no me lo dijo?
Prácticamente ese bastardo lo está acosando.
Mierda.
Intenté irme, pero Jeff me detiene del brazo.
—Babe, no hagas locuras.— pide preocupado.
Sabe como soy y de lo que soy capaz.
—No haré nada malo, Jeff. Iré por Charlie ahora mismo. Gracias por decirme ese detallito, que a tú hermano no se le ocurrió decirme.— lo tranquilizó.
Asiente con la cabeza.
Entonces me despido de los chicos.
Salgo de la casa y me subo a mi auto.
Para poder ir al laboratorio.
Una vez llegó, estacionó mi auto y me bajo del mismo.
Entonces me dirijo adentro y preguntó por él.
Me dicen que está en su oficina. Se lo agradezco y voy directo allá.
Me saludan en cuanto me ven.
Después de todo saben que soy novio de Charlie.
Cuando llegó, iba a abrir la puerta.
Pero me detengo al escuchar unas voces adentro.
Está con alguien más.
—Aquí tiene lo que me pidió.— escucho otra vez hablando.
Es un hombre.
¿Acaso será…?
—Gracias, puedes retirarte.— dice mi cachorro.
Se escucha cierto suspiro.
—Puedo hacerle compañía y de paso pasarnosla bien.— insinúa.
Apretó con fuerza mi mano.
Hijo de puta.
—No lo necesito. Vete.— dictamina Charlie.
Sonrió ante su respuesta.
—Créeme te gustará, tú novio no se va a enterar.— insiste coqueto.
Entonces decidí entrar de una vez al oír eso.
Charlie sonríe en grande al verme.
Sus ojos brillan cada vez que me ve.
—Me retiro.— dice el bastardo.
Pasa por mi lado.
Entonces me di la vuelta y recargó mi cuerpo un poco en el escritorio de Charlie.
—Detente.— ordenó hacia él.
Detiene su caminar y me voltea a ver.
—Si, dígame.— siento cierto fastidio en su voz al hablar conmigo.
Más en la manera disimulada en la que me mira.
Siento su envidia y celos en sus ojos.
Cosa que no me sorprende.
Siempre he atraído el ojo del público ya sea de buena o mala manera.
Algo que tampoco me importa, siempre y cuando no se metan con Charlie.
—Deja de acosar a mi novio.— contestó.
Se sorprende al escuchar mi petición.
—Disculpe, pero creo que se está confundiendo.— responde con cero inocencia.
Sonrió falsamente.
Me acerco a él.
Se aleja al sentir mi imponencia.
—Sabes lo que haces y será mejor que dejes de hacerlo. Porque yo no seré tan amable como lo es Charlie contigo. Haz tú trabajo y deja de coquetear con novios ajenos. Ten un poco de amor propio por ti, no seas tan puta.— me mira con rabia al escuchar lo último.
Entonces prosigo.
—Si no te detienes, haré que Pete te despida ¿te quedó claro?— amenazó.
Él se queda callado.
—Te pregunte si te quedó claro, responde como se debe.— mi voz resuena con fuerza.
Él se sobresalta ante ello.
—Si, me quedó claro.— contesta con miedo y algo de vergüenza.
Sonrió con ironía.
—Ahora si puedes irte.— le digo y él asiente con la mirada.
Entonces se va y nos deja solos.
Suelto un suspiro de fastidio ante ello.
Entonces me volteo a ver a Charlie.
Había una sonrisa en su rostro por lo que había presenciado.
Me acercó y rodeó su escritorio.
Para luego sentarme en la misma, mientras me cruzo de brazos mirándolo.
—Te ves malditamente sensual cuando estás celoso.— confiesa con hambre mirando mi cuerpo.
Lo miró con seriedad.
—¿Por qué no me habías dicho que ese bastardo te enviaba fotos desnudo?— preguntó con molestia.
Su sonrisa se borra de su bello rostro.
—Porque no quería que haya malentendidos entre nosotros o te sientas mal debido a ello.— aclara.
Se para y se pone entre mis piernas.
—Debiste decírmelo, Charlie. Prácticamente estabas siendo acosado. No tienes porque hacerlo todo solo. Puedes contar conmigo.— digo con sinceridad.
Acaricia con cariño mi mejilla.
—Lo sé, solo que soy muy protector cuando se trata de ti.— hace una mueca con su boca.
Ruedo los ojos.
—No me digas.— suelto sarcástico.
Jadeo cuando aprieta mi trasero con su mano.
—Babe.— dice autoritario.
Alzó mi mentón desafiante.
—Es la verdad y lo sabes.— intentó salir de aquí.
Pero Charlie me tomó con fuerza y besó mis labios.
Jadeo en su boca al sentir como toca a su antojo mi cuerpo.
—Charlie…— digo su nombre de manera aguda.
Besa la piel de mi cuello y chupa la misma.
—Te amo, mi amor.— dice entre besos.
No puedo evitar sonreírle.
—Yo también.— digo con cariño.
Me muerde mi labio inferior y me quejo ante ello.
—Dilo bien.— se queja.
Alzó una ceja divertido.
—No quiero.— lo molesto.
Gruñe en mi boca.
—Dilo, ahora.— me ordena.
Me río ante su berrinche.
No cambia.
Y eso me encanta.
—Te amo, Cachorro ¿contento?— confieso con una sonrisa.
Sonríe al escuchar esas palabras.
—Así me gusta.— añade y me río de su comportamiento.
Me llena de besos.
Lo amo.
Malditamente lo amo.
Es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Sin duda, lo cuidaré y protegeré.
No dejaré que nadie lo lastimé y si lo hacen, pagarán por ello.
Por Charlie estoy dispuesto a todo.
No me importa a quien tenga que enfrentarme.
Esa sonrisa cada vez que me ve, lo dice todo.
Me reafirma que no me equivoque al elegirlo.
Al darle una oportunidad.
Charlie lo vale.
Vale la pena cualquier sacrificio que yo haga por él.
Narra Charlie
Jamás esperé que Babe apareciera.
Me tomó por sorpresa su llegada.
Al ver a ambos, cada vez mis palabras toman seguridad y verdad, de que no hay quien se compare con Babe.
Tanto en personalidad, carácter y belleza.
Especialmente que él es todo menos sumiso.
Babe tiene personalidad propia y no le baja la cabeza a nadie. Ni siquiera a mi.
Y eso me encanta.
A pesar de que se puede cuidar y proteger solo.
A ambos nos gusta ser protegidos por nuestra propia pareja.
Me gustó bastante como manejo la situación con ese tipo.
La seguridad y la confianza que emanaba era simplemente digna de admiración.
Con lo que hizo, solo me enamoré más de lo que ya estaba de él.
Me encanta lo celoso y posesivo que puede ser conmigo.
Y lo mejor es que el otro lo entiendo.
No volvió a coquetearme más. Se nota que Babe lo asustó mucho.
Y no es para menos. Para su desgracia, si él seguía con lo mismo Babe le daría una lección no tan agradable.
Habíamos terminado la competencia.
Como siempre nuestro equipo fue ganador.
Nos costó, pero lo logramos.
Estaba esperando a Babe, pero no aparecía.
Lo que me hacía extraño.
Ya llevaba unos cuantos minutos afuera.
Entonces decidí entrar al taller.
Le preguntó a Alan por él y me dijo que Babe se había olvidado su bolso.
Le agradezco la información y me voy junto a él.
Entro al baño y escucho voces.
Lo que me extraño.
Willy.
Otra vez ese bastardo.
—Es tú problema si me dejaste ganar, pero no te voy a recompensar por ello. Sigue soñando con eso.— escucho la voz enojada de Babe.
Willy se ríe.
Me acerco más y Babe lo estaba enfrentando.
—Yo sé que quieres, Babe. Además hoy te ves tan…— dice mirando su cuerpo con deseo.
Toca su mejilla y Babe lo cachetea.
Acción que me dio orgullo.
—No me toques. Búscate una vida y deja de joder la mía.— dictamina bruscamente.
Se da la vuelta para irse y en ese momento Willy lo toma del brazo.
Lo acerca a su cuerpo y cuando estaba por besarlo.
Entró rápidamente y le doy un golpe en el rostro.
El golpe fue tan fuerte que lo terminó tumbando en el suelo.
Se queja de dolor.
Babe se sorprende al verme.
—Charlie…— susurra Babe.
Entonces miró con furia a Willy.
—¿Tanto te cuesta entender con palabras, qué uno necesita usar la violencia para que te bajen de tu nube?— preguntó con seriedad.
Willy solo sonríe con diversión.
—Cuando se trata de Babe, no me importa eso en lo absoluto. Tienes una belleza de novio. Cualquiera desea follarlo.— confiesa con descaro.
Golpeó su entrepierna.
Grita ante ello.
Disfruto de su dolor.
Se merece eso y mucho más por acosador.
—Cierra la puta boca, infeliz. Sigue jodiendo y acabaré con tú vida. No me va a costar nada hacerlo.— amenazó con bronca.
Lo levantó del suelo y lo sacó del baño.
Diciéndole que si sigue molestando a Babe, no estará tras la rejas, sino bajo tierra.
Entonces vuelvo adentro.
Babe estaba lavándose la cara.
Sus ojos se conectan con los míos.
Se muerde su labio inferior al mirarme.
Lo que se me hace extraño eso.
Lo analizo y me doy cuenta que está mirándome la entrepierna.
Sonrió por dentro.
Es un descarado.
Tocó a propósito ese lugar y Babe aprieta con fuerza la mesada.
Se voltea ante mi.
—Pensé que estarías afuera.— dice luego de estar mirándome en ese lugar.
Me acercó más a él.
—¿Por qué? ¿Querías seguir con él a solas?— interrogó con sarcasmo.
Babe frunce el ceño.
—Por supuesto que no, te amo solo a ti.— contesta y golpea mi pecho.
Intenta irse, pero lo detengo.
Lo subo en la mesada.
Me pongo entre sus piernas.
—Más te vale, Babe. Ni se te ocurra poner tus ojos en otro hombre ¿me oíste?— ordenó con voz grave.
Babe se muerde su labio inferior.
Rodea mi cuello con sus manos.
—Charlie, tú eres el único hombre que me vuelve loco. Solo tú.— admite con voz seductora.
Muerde mi labio inferior.
Jadeo roncamente.
—Cachorro…— llama Babe en un susurro.
Lo acercó más a mi.
Hago que sienta mi pene erecto.
—Dime, mi amor.— lo aliento a que me diga lo que quiere.
Besa mi mejilla y pasa su boca por mi oreja.
—Hazme el amor, te necesito.— pide en la misma.
Muerde la mencionada.
—Con gusto.— sonríe en grande al obtener lo que quiere.
Nos desnudamos mutuamente.
Babe estaba con las piernas abiertas ante mí y yo estaba en medio de ellas.
Luego de estar preparándole durante unos minutos.
Por fin está listo para mi.
Solamente para mi.
Ningún hijo de puta puede tocarlo como yo lo hago.
Entonces ingresó dentro de él.
Babe jadea ante ello y muerdo su labio inferior con fuerza.
Mis movimientos pélvicos empiezan a tomar ritmo y velocidad.
Babe lleva su cabeza hacia atrás al sentir mis penetraciones dentro suyo.
Rasguña con fuerza la piel de mi espalda.
Suelto un gruñido satisfactorio al sentir el ardor en la misma.
Entonces lo tomó del cuello y besó con hambre su boca.
Meto mi lengua dentro de su boca y comienzo una batalla con la suya.
Una danza inició con su lengua.
Para luego morder cariñosamente su labio inferior como a la vez la parte superior.
Babe hace exactamente lo mismo con mis labios.
Los saborea totalmente.
Hasta que grita al sentir una profunda embestida dentro suyo.
—Charlie…— gime mi nombre agudamente.
Sonrió en su boca.
—Eso es, mi amor. Sigue gimiendo el nombre de tú hombre.— ordenó roncamente.
Y Babe capta la orden sin esperar mucho.
El lugar se llena con sus gemidos.
Hasta que se escuchan unos pasos venir.
Ambos nos ponemos en alerta.
—Chicos, no tarden tanto.— se escucha la voz de Alan.
Babe muerde su labio inferior.
—Sino quieres traumarte, no vengas más adentro.— dice Babe con diversión.
Lo miro con seriedad.
¿Cómo se atreve hacer eso?
¿Qué hubiera pasado si era otra persona que venía?
¿Qué pasa si lo ven así?
No me gusta que lo miren cuando estamos así.
Lo odio y detesto.
Apretó con fuerza su cintura.
Lo hago a modo de advertencia.
Babe me mira al sentir esa acción mía.
Pasa su lengua por su labio inferior.
—¿Otra vez, Babe? Hazlo en tú casa, no aqui.— lo regaña el tío.
Babe se ríe ante ello.
—Mi hombre se veía totalmente atractivo y no pude evitarlo.— expresa con descaro.
Siento su mano en mi pene y toca la misma.
Muerdo mi labio inferior para no gemir.
Alan suelta un suspiro desganado.
—No cambias, hombre. Sigues siendo el mismo sinvergüenza de siempre.— se queja y se va dejándonos solos otra vez.
Babe deja de tocarme.
Y me incita a que lo siga jodiendo.
—Babe, no vuelvas hacer eso.— pido seriamente.
Babe alza una ceja ante mis palabras.
—¿Por qué?— pregunta curioso.
Suelta un quejido cuando lo acercó bruscamente.
—Haré mierda el lugar, si alguien llega a verte cuando estamos teniendo sexo.— afirmó con seguridad.
Babe niega con la mirada.
—Charlie, te recuerdo que he estado con muchas personas. Ya saben lo que hay bajo mis ropas.— declara con calma.
Gruñó ante ello.
—Me vale una mierda, mientras estés conmigo y más en este tipo de intimidad ningún cabrón debe posar sus ojos en tú cuerpo desnudo.— reitero con enojo.
Babe sonríe ante mis palabras.
—Está bien, sin duda me encantan tus celos Cachorro.— admite con sinceridad.
Sonríe en mi boca y seguimos con lo nuestro.
Devoró su boca y mis embestidas pasan a ser violentas como a la vez rápidas en su interior.
El lugar se llena de sus gemidos agudos y de mis jadeos roncos.
Se escucha perfectamente el golpeteo de nuestras pieles chocar bruscamente.
Sus gemidos se vuelven sollozos de placer al sentir como abuso de su próstata una y otra vez sin parar.
Disfruto de su cuerpo como siempre lo he hecho y como le encanta a Babe.
Habíamos salido del baño luego de la follada que le di.
Nos subimos al auto para irnos a casa.
Obviamente luego de cerrar todo.
Hasta que paró en un semáforo.
En eso Babe se mueve y se sienta en mi regazo.
—¿Qué sucede?— preguntó acariciando su cintura.
Me mira con un puchero.
Joder.
Me encanta lo adorable que es cuando se pone así.
Se ve malditamente precioso en esa faceta.
—Solo quiero sentir el calor de tú cuerpo. Me tranquiliza.— informa con cariño.
Sonrió ante sus palabras.
Dejó un beso en su boca.
—Te amo, mi amor.— sonríe con cariño.— Yo también te amo, Cachorro.— deja un beso en mis labios.
Entonces se acomoda en mi regazo y se esconde en mi cuello.
Sigo manejando hasta casa.
Mientras siento la tranquilidad en el cuerpo de Babe al estar así conmigo.
Menudas sorpresas nos llevamos ambos con nuestros acosadores.
Sin duda, somos unos celosos de primera.
Uno peor que otro.
Pero nos complementamos mutuamente de manera sincronizada.
Somos el dúo perfecto.
Una combinación perfecta.
Lo amo, malditamente lo amo.
Es lo más bello y hermoso que tengo en mi vida.
Estos años juntos sin duda fueron los mejores y se que vendrán más.
Haré todo lo posible en cuidarlo y protegerlo.
Es lo más importante y preciado que tengo.
Sin Babe, no soy nada.
Él le da sentido a mi vida.
Somos una montaña rusa de emociones cuando estamos juntos.
No me importa qué obstáculos nos vengan encima el día de mañana. Pero no dejaré ir a Babe.
Es mío, únicamente mío.
Babe lo es todo para mi.
Somos el destino de uno y del otro.
Estamos hechos para estar juntos.
No hay otro como Babe para mi y no hay otro como yo para él.
Somos el complemento de ambos.
La zona de confort y la seguridad del otro.
Simplemente Babe es mi vida entera.
Y yo soy la suya.
¡FIN!
Dedicado a @unapersonalectoraaa aquí esta la segunda parte que pediste..Espero lo disfrutes y gracias por el apoyo en ambas plataformas…