¿La está usando hoy?

Summary

Día 1: Hilo dental No llevan mucho en una relación oficial, Pero Katsuki se mantiene en la delgada linea de la intimidad por respeto a Izuku... Pero... ¿Él está de acuerdo?

Genre
Erotica
Author
Eburin
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

¿La está usando hoy?

#ElPoderDeUnaPrenda / El oráculo imperial de Skadi

Día 1: Hilo dental

Shipps: BakuDeku

Fandom: BNHA

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No llevaban más de dos meses en una relación oficial. Y Katsuki merecía una maldita medalla, en su opinión. Había logrado lo imposible, lo impensable, lo inimaginable. Y era no cruzar la línea de la intimidad con Izuku. No era por falta de ganas, carajo no, sino por una determinación de estar completamente seguro de que era lo que Izuku quería de verdad.

Pero últimamente se le ha complicado mantener los ojos en otro lugar que no sea en ese redondo, esponjoso y pecaminoso trasero.

¿Y la culpa de quien era? Podría ser de él pues hace tres días que encontró de casualidad aquella diminuta prenda, si es que se le puede llamar así a un triángulo con hilos que no cubren nada, en la habitación del pecoso cuando fue de visita.

Desde entonces, cada vez que Izuku se agachaba para recoger algo, cada vez que se estiraba para alcanzar algo del estante, Katsuki no podía evitar mirar ese trasero frente a él y preguntarse: ¿Lo está usando ahora?

~

Era fin de semana en la academia, por ende, la regla universal de no se levantaba temprano e Iida siendo quien era, ya daba por concluidos sus deberes matutinos. La rutina era inquebrantable: Izuku salía al amanecer a correr, y Katsuki iniciaba su turno de limpieza.

Esa mañana no fue la excepción. Katsuki barría la cocina cuando oyó los pasos de Izuku acercándose. Lo vio pasar, con su sudadera holgada y el cabello desordenado por el viento.

—Buenos días Kacchan! —Saludó animadamente mientras se dirigía al refrigerador. —Tengo tanta hambre... —murmuró Izuku, y se agachó para inspeccionar los estantes inferiores.

Y como un imán, sus ojos siguieron el trasero de Izuku, viendo cómo este se apretaba en sus pantalones al agacharse y vio perfectamente como dos hilos rodeaban cada costado de su cadera apretándolo.

Abrió grande los ojos, y su pregunta de los últimos tres días había sido respondida de la manera más jodidamente caliente posible.

Lo está usando ahora.

Y como si su mirada quemara, Izuku se levantó rápidamente, ajustándose la sudadera viendo con un enorme sonrojo a Katsuki que no apartaba la mirada de donde estaba. Un sonrojo que delataba perfectamente lo que ambos sabían.

—Yo... Mejor me voy... —Logró decir Izuku intentando huir de ahí pero la mano de Katsuki en su brazo lo detuvo, sintió como se acercó a él con la respiración pesada.

Sin decir nada, la mano de Katsuki bajo hasta el dobladillo de la sudadera y se coló, rozando suavemente la piel de Izuku. Cuando sintió el hilo, enredó su dedo y lo jaló un poco.

—¿Porque me lo pones tan difícil? —Jadeó el rubio con pesadez.

Un leve gemido escapó de los labios de Izuku al sentir el tirón del hilo —¿Y que si es lo que quiero? —Susurró recibiendo como respuesta que Katsuki soltará el hilo de prenda en un latigazo a su cadera, sintiendo un tirón en su vientre bajo.

Podía sentir a su espalda como el pecho de Katsuki subía y bajaba. La imagen del rubio apretando la quijada, obligándose a no seguir lo animaba a querer provocarlo.

Katsuki apretó las manos, y con el poco control que aún tenía se alejó de Izuku a pasos pesados.

~

No supo que contenía la respiración hasta que soltó aire, ver a Katsuki luchar consigo mismo no lo desanimaba, sabía que el rubio no quería precionarlo, quería que él mismo fuera quien llevará la riendas y eso solo lo hacía sentir más que amado.

Con decisión, fue detrás de él, llegó va su habitación y tocó suavemente.

—Kacchan... Soy yo... —No obtuvo respuesta alguna y volvió a tocar —Abre porfavor, se que estás ahí —Volvio a ser ignorado —¡Kacchan! ¿Acaso quieres que entre por el balcón? —chillo y solo así, la puerta se abrió.

—Izu... Ahora no es... —pero fue interrumpido al ser Izuku quien se habriera paso a su habitación.

—Tenemos que hablar. —Fue lo que dijo el pelivede al centro de la habitación con los brazos cruzados.

El corazón de Katsuki empezó a latir rápido por el pánico a esas simples palabras. Suspiró y cerró la puerta. —Mira, lo siento ¿ok?

—Kacchan...

—Es solo que no pude controlarme al verte con... Eso...

—Kacchan...

—Se que aún es muy pronto y lo entiendo...

—¡KATSUKI!

Oir su nombre de él no era bueno, lo miró a los ojos pensando que estaría enojado después de su palabrería. Se calló y esperó algún golpe verbal. Pero lo vió bajar los brazos, deshaciéndose de su sudadera lentamente sin dejar de mirarlo.

—Izuku... —Susurró en advertencia.

Pero el pelivede no se detuvo, deslizó sus dedos en el borde del pantalón, bajandolo lentamente revelando la diminuta prenda.

La respiración de Katsuki se aceleró y su cuerpo se tensó, se acercó como un depredador a su indefensa presa y admiró con hambre el espectáculo.

—Kacchan~ —jadeó el pelivede al quedar con solo esa prenda que cubría sin exito su miembro semiduro —No tienes que controlarte...

Izuku caminó hacia el, pasando sus manos por el pecho del rubio hasta entrelazarlas en su nuca. Sintió las grandes y ásperas manos de Katsuki posarse en sus caderas con cierta duda, pero esta desapareció y sintió el agarre fuerte y posesivo.

Lo atrajo hacia él y lo besó con hambre e intensidad, apretó la carne en sus manos bajando poco a poco hasta llegar a ese trasero que ha estado rondando su cabeza sin parar, lo amasó fuerte sintiendo al más bajo estremeserce y gemir en el beso.

Sin separar sus labios, hundió los dedos en la carne, separando sus nalgas al mismo tiempo que lo alzaba del suelo. Izuku, por instinto, enredó sus piernas alrededor de su cintura, entregándose por completo.

Caminó hasta llegar a su cama y lo recostó sin dejar de besarlo, sus manos sin poder apartarlas y estirando los hilos de la prenda, alzansolo y provocando que Izuku gimiera por el roce de la prenda.

—Sabias que no aguantaría al verte con esto, ¿No? —Gruñó el rubio empezando a retirar la prenda —¿Me estabas provocando?

Tomó la prenda en su mano y hundió su rostro oliendo a Izuku en ella. —Pues déjame decirte que lo lograste.

Aventó la prenda por algún lado de la habitación e hizo que el pelivede lamiera sus dedos para libricarlos, metiendolos y sacandolos de su boca de forma sensual, pronto los retiro y empezó a contornear aquel aro que ansiaba ser atendido.

Izuku empezó a gemir más y retorserse ante la exitación. Abrió las piernas para darle acceso y cuando menos lo esperó, sintió la intromisión de un dedo, Pero Katsuki no espero, empezó a penetrarlo lentamente hasta que agregó otro dedo y otro, logrando estirarlo lo suficiente.

Cuando Katsuki retiro su mano, Izuku sintió un vacío e iba a protestar hasta que la imagen de Katsuki retirándose el pantalón y liberando su polla grande y goteante lo hizo salivar.

—Tenias hambre no? Bien, te voy a alimentar. —Jadeó el rubio posicionando la punta de su verga en el aflojado coño de Izuku, la metió y sacó, viendo la desesperación en el rostro del pecoso.

—Kacchaaan~ Porfavor~ —Dijo casi llorando, y sintió como el rubio entraba de golpe haciendo que el aire escapara de sus pulmones.

Solo fueron unos segundos los que pudo aguantar antes de empezar a moverse lentamente, sentir como Izuku lo apretaba cada que entraba hizo que acelerara sus embestidas, sacando gemidos deliciosos y gritos de placer de Izuku que solo lo motivaban a continuar.

—Oh Dios... Kacchan ... KACCHAN! —Izuku juraba que podía ver estrellas cada que sentía el golpe, la cama rechinaba sin piedad prometiendo romperse en cualquier momento, cada embestida afirmando el deseo que llevaban tiempo reprimiendo.

El tirón en sus vientres les avisaba que estaban por llegar al momento de liberarse, y no pasó mucho para que Izuku arqueara la espalda corriendose en su vientre y manchando su rostro, pero la estimulación siguió al sentir como Katsuki se corría dentro de él, como su semen caliente lo llenaba y resbalaba de su entrada.

Ambos rendidos y acostados en la cama intentando recuperar la respiración, abrazados debajo de las sábanas más relajados que nunca.

—¿Tienes alguna otra prenda que quieras usar para sorprenderme? —Dijo Katsuki besando la sien de Izuku que estaba empezando a cabecear.

—Tengo unas ideas —Dijo adormilado pero con una sonrisa.

—Así me gusta...