Capítulo 1
HENRY
Caminaba de prisa entre la gente, era tarde para la reunión que tenía programada esta mañana con el director y el administrador del hospital Santa Bárbara, propiedad de Bennet group, del cual mi familia es dueña.
No solo tenemos hospitales, también edificios de departamentos, agencias de viajes y algunos hoteles en todo el estado.
Mi trabajo, en este momento, era supervisar las finanzas de este hospital en particular, en la ciudad de Chicago.
Un estúpido accidente me había retrasado, el atasco me obligó a bajar del auto, y caminar un par de calles hasta mi destino.
Llevaba el teléfono pegado a mi oreja y apresuré el paso.
- ¡Cuidado! - grité al tropezar con una chica que se interpuso en mi camino, y sin querer, la derribé.
- ¡Maldita sea!
No me detuve, no soy de los que ofrecen disculpas.
- Connor, encárgate - dije a mi guardaespaldas.
Vi de reojo cómo la ayudaba a levantarse, era una mujer de cabello oscuro.
No me gustan los imprevistos, porque siempre lo arruinan todo, pero no sabía que tanto iba a costarme este.
Soy Henry Bennet.
Heredero del imperio Bennet y nada me detiene.
Ni siquiera una insignificante chica.
*****
Entré al hospital y me dirigí al ascensor.
- Si, si ya estoy aquí, no te irrites- dije a mi padre por teléfono.
-Necesito que hagas bien esto, ¿entiendes? Y deja tu actitud arrogante por un momento, es un hospital, son médicos y enfermeras con los que vas a tratar
-Si, bien.
Resoplé, tratar con este tipo de personas no era mi fuerte, me gustaba más estar en la empresa, ahí, era intocable, y podía manejarme entre los empresarios, los tiburones que siempre me asediaban, hasta ahora lo había hecho bien, y no me dejaba intimidar por nadie.
A ser implacable, lo aprendí con el tiempo, no debía parecer vulnerable.
- Señores. . .- dije al entrar a la sala de reuniones - podemos comenzar.
El director, un tal doctor Peters, alto y de cabello rubio, me miró con desagrado, y el administrador, Cameron Collins, un hombre mayor, con el cabello ligeramente encanecido, fue el único que habló.
- Se retrasó.
- Bueno, entonces ya hay que empezar.
Tomé una silla cualquiera y me senté.
- Señor Bennet, este es el informe de las actividades del hospital - exclamó entregándome una carpeta - este otro es de la clínica gratuita asociado a la fundación Bennet.
Me interesaba revisar ese informe en particular, debía saber los movimientos financieros.
¿Porqué teniamos que absorber estos costos? Había demasiadas personas que dependían de nuestra caridad, pero, así lo dispuso mi madre y su palabra era la ley para mí.
-¿Y dónde está el encargado de la clínica? Se supone que también fue citado - inquirí.
Se miraron entre ellos y luego a mí.
- Lo llamé señor Bennet pero, no he logrado. . .
- ¡Llámele ahora! Y póngalo en altavoz - ordené.
Me dejé caer sobre el respaldo del asiento, me sentía enfadado por la irresponsabilidad del tipo.
-¿Debora? ¿El señor Parker no ha llegado?
- No señor Collins, también lo llamé a su casa, pero solo salta el contestador. . .señor, ayer se quedó trabajando hasta tarde, el vigilante me lo dijo.
-Gracias Deb
Me miró con gesto de frustración.
- Señor Collins esta situación no me agrada, puedo detectar los problemas y me temo que este señor. . .Parker acaba de volverse uno, le sugiero que registre en su oficina.
Asintió y se levantó de su asiento, seguido del doctor.
Iba detrás de ellos y entramos al ascensor lleno de personas.
No me gustaban las multitudes, la sensación de asfixia tendía a invadirne.
En eso, recibí un texto de Connor.
-"Jefe, tenemos un pequeño problema, necesito que vengas al vestíbulo"
-"Ahora mismo no puedo, el idiota del administrador no está y creo que vienen problemas muy grandes"
-"Pues el problema seguirá esperando"
Connor es solo unos años mayor que yo, pero hace mucho que se dedica a la seguridad, y por eso confío en él.
¿Que podria ser tan importante?
Me dirigí a la oficina del tal Parker.
La pintura del pasillo estaba despostillada, con huellas evidentes de humedad, por falta de mantenimiento, las lámparas del techo parpadeaban, eso era insultante, debido al gran aporte económico que se hacia a este lugar.
Una chica morena estaba sentada en un escritorio maltrecho, solo con un teléfono y algunas libretas gastadas, no creí que estuviera tan mal.
- Deb - dijo Collins- Parker ya sabía que teniamos la reunión.
La nombrada Deb me escaneó con la mirada, supongo que me conocía por las redes o por las noticias.
- Le llamé, varias veces, nunca atendió.
- Revisa su oficina - le dije molesto.
Entró algo contrariado, y buscó en sus cajones, habia mucho desorden.
- ¿Siempre está asi?
- Normalmente es ordenado - comentó - no está su portátil y. . .¡maldita sea!
Sacó varios papeles de un cajón del escritorio.
- ¡Ese desgraciado se llevó los fondos de los pacientes!
-¿Cómo lo sabe?- pregunté.
- Los pagos se transfirieron a su cuenta personal.
Me pasó un recibo arrugado.
- Debemos hacer una inspección para ver quienes fueron afectados.
- Mi contador vendrá a hacer eso.
- Pero señor. . .
- No confío en nadie más, y tú. . .- señalé a la chica - estás despedida, toma tus cosas y vete, usted - dije a Collins - a partir de ahora se encargará también de la clínica y espero que no falle.
- Pero eso es. . .
-¿Mucho trabajo?¿Puede hacerlo o no?
Levanté una ceja, retándolo.
- Saque esto adelante y después le enviaré ayuda.
Solo asintió.
Ahora, debía enfrentar el otro problema pendiente.