Capítulo Único
La noche había caído sobre el Reino Champiñón, iluminando los techos rojos y las calles tranquilas con un brillo suave. Mario y Luigi regresaban de una larga jornada de aventuras… aunque esta vez no habían tenido que pelear con nadie. Solo misiones pequeñas, arreglar tuberías, ayudar a aldeanos, esas cosas que solo ellos podían hacer con una sonrisa.
Luigi caminaba un poco detrás, frotándose las manos nervioso.
—E-estuvo bien el día de hoy, ¿verdad, Mario? —preguntó con su voz dulce, mirando el suelo.
Mario volteó, sonriendo con esa calidez que solo él podía darle.
—Claro que sí, hermanito. Y lo hiciste increíble. Siempre lo haces —dijo acercándose para acomodarle la gorra.
Luigi se puso rojo al instante.
—N-no exageres…
Mario rió suavemente y, sin decir nada más, lo tomó de la mano. Luigi dio un pequeño brinquito sorprendido, pero no la soltó.
Caminaron así hasta llegar a una colina justo afuera de Toad Town, donde se veía todo el cielo despejado. Mario se sentó primero y dio unas palmaditas en el pasto para que Luigi se acercara.
Luigi obedeció tímidamente, sentándose muy pegado… más de lo que él mismo se esperaba.
—¿Qué… qué hacemos aquí?
—Quería estar un rato contigo a solas —respondió Mario, recostándose en la hierba—. A veces siento que no pasamos tiempo solo tú y yo, sin peligros, sin prisas.
Luigi lo miró de reojo, sonrojándose aún más.
—Mario… yo siempre quiero eso. Siempre quiero estar contigo.
El silencio se llenó de luciérnagas. Mario giró lentamente hacia él.
—Luigi, ¿puedo decirte algo… que llevo mucho tiempo guardándome?
El corazón de Luigi dio un vuelco.
—Sí… dime.
Mario tomó su mano con más fuerza, como si temiera que pudiera desaparecer.
—No solo te quiero como mi hermano. Te quiero más que eso. Desde siempre… y cada día que pasa, más.
El aire se quedó suspendido. Luigi sintió que las orejas le ardían.
—M-Mario… yo… yo también… —su voz se quebró, pero siguió, valiente por primera vez—. Siempre te he querido más. Solo que… me daba vergüenza.
Mario sonrió, dulce, orgulloso de su hermano.
—Ven acá, tontín —murmuró mientras lo abrazaba.
Luigi se hundió en su pecho, sintiendo cómo todo su nerviosismo se derretía entre los brazos de Mario. Su olor familiar, su calor… era el hogar.
Mario acarició su mejilla y levantó su rostro con suavidad.
—¿Está bien si te beso?
Luigi asintió con un movimiento pequeño, adorable.
—Sí…
Los labios de Mario rozaron los suyos en un beso lento, cálido y lleno de cariño. Luigi tembló un poquito, pero cerró los ojos y se dejó llevar, abrazándolo como si temiera perderlo.
Cuando se separaron, Luigi estaba rojo como un tomate.
—Eres… eres un tonto —susurró—. Pero eres mi tonto.
Mario rió y volvió a darle un besito corto.
—Y tú eres mi amor.
La noche los envolvió, mientras las estrellas parecían brillar solo para ellos. Por primera vez en mucho tiempo, Luigi no sintió miedo, ni inseguridad. Solo el suave latido de Mario contra su pecho.
Y así, bajo aquel cielo infinito, los dos hermanos —ahora también amantes— supieron que ese momento sería inolvidable.
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Espero que os gustes esta mini historia, sé que es un ship no muy visto, pero es de mis favoritos jaja. Sorry😅😇Gracias por leer y a los que os gusten el ship "Maruigi", Que os aprobeche 7u7.