Susurros de gusano

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Summary

Milo Bartarei era un guerrero de corazon, de aquellos que luchaban con todo su corazón por hacer un mundo más justo, sin embargo es cobardemente traicionado por uno de sus soldados llevándolo a la muerte. Sin embargo no es el final de nuestro héroe. Renace en un ser asqueroso y vil, tan bajo que incluso los demonios parias y rastreros lo consideran un desecho vivo. Entre ellos un hermoso demonio de alto rango que con burla lo recoje colocándolo en su cuello para que lo acompañe en su venganza. Descubrirá que la venganza de aquel demonio involucra la traición que sufrió. Descubrirán que hay más humanidad en ese hermoso monstruo que en muchos humanos. Descubrirá un cariño que no es el de un amigo, un compañero de batallas, un camarada. Sino un cariño por su humanidad, por su amabilidad, un cariño que no sabrá cómo manejar Advertencia: BL MonsterLove

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Susurro 1

— ¡Adelante! —gritaba el capitán de un pequeño ejército de apenas 200 personas— ¡Acaben con el demonio!

200 personas avanzaron contra una pequeña Torre pero de gruesas paredes y puertas de hierro. En su interior había una enorme mujer con múltiples piernas, largas y retorcidas, su torso de mujer era delgado, con un rostro femenino, mientras que de su boca salían diversos dientes hacia afuera. Con un cabello peligroso que caía por sus hombros como una cascada de sangre.

Con enormes troncos, los 200 hombres tumbaron las puertas de hierro y derribaron algunas partes de las paredes, demostrando que no había nada que se les interpusiera en su camino para cumplir con lo que el rey les había ordenado.

Los hombres gritaban llenándose de valor para atacar con sus espadas a la mujer bestia. Ella rugía desde el fondo de su garganta, un rugido gutural y escalofriante que a cualquier hombre si lo hubiese helado la sangre. Con sus espadas mata demonios, forjadas con el mejor hierro del reino y huesos de los mismos demonios. Atacaron a la mujer inhumana que trataba de defenderse logrando llevarse a varios hombres con sus afiladas garras.

—¡Aquí hay otro monstruo! — dijo otro de los soldados haciendo que Diez de sus compañeros lo siguieran para atacar un demonio similar pero más pequeño.

La pequeña bestia chillo, ocasionando que la mujer demonio se volviera más salvaje, matando a siete de los 10 hombres, atravesando la armadura de Malla con sus manos.

Había perdido varias patas torcidas, pero con su enojo torrencial pareciera que eso no le afectara en lo más mínimo, todo lo contrario, se volvió más salvaje, más peligroso, su voz se volvió más profunda al igual que escalofriante. En ese punto los mismos soldados de la sala se les olvidó respirar por un segundo, como si aquellos gritos tomarán sus cuellos con frías y afiladas garras para cortarles toda respiración. Por un momento el miedo inundó a cada uno de aquellos soldados, a pesar de la armadura y de las antorchas que tenían cerca, el frío del miedo se corrió cada uno de sus huesos como si fuera un veneno que se esparce con cada latido.

— ¡No dejen que les robe su valor! —grito del capitán apretando su espada con fuerza tratando de disimular el temblor de su mano — ¡Piensen en todas esas mujeres, en todos esos niños que perdieron la vida! ¡Piensen en todos esos hombres que murieron para proteger a sus familias del demonio! —seguía devolviéndoles la valentía mientras bloqueaba algunos ataques de la mujer bestia con su espada, con cada golpe de ella, su discurso de guerra se hacía más fuerte— ¡Piensen en toda la gente que morirá si no terminamos con la matanza ahora! — otro rugido aterrador surgió desde el pecho del demonio tratando de callar el discurso, pero el capitán solo agarró más valor— ¡Piensen en nuestros hermanos que murieron hoy! ¡¿Van a dejar que mueran en vano?! ¡No morirán en vano!

Y con un grito de guerra todos los soldados cargaron contra la mujer bestia nuevamente sin olvidarse de la bestia más pequeña.

La batalla fue un derramamiento de sangre, de los 200 soldados que marcharon para acabar con la mujer demonio, solo 120 sobrevivieron, entre ellos 50 heridos.

Por otro lado la mujer bestia fue asesinada, no soportó las grandes y diversas heridas, el golpe final lo dio un soldado semi decapitándola, dejando que su cabeza colgaba hacia un lado con los y los de piel y carne que no se logró cortar. La criatura más pequeña murió de inmediato cuando varias espadas atravesaron el torso, perforando sus pulmones y con suerte el corazón.

Cuando ninguna de las bestias se movía, decidieron conservar la cabeza, algunas extremidades que tenían huesos grandes o alguna guerra o colmillo de recuerdo, para después salir de la Torre y prenderle fuego. Alejándose hacia un pueblo cercano mientras el lugar de la batalla se consumía tan aterradoramente, como si el alma de los demonios perdiera con ira, acechandolos desde lejos mientras gritaba una y otra vez por su derrota. Aunque esos gritos no se podían escuchar, cada uno de aquellos soldados que sobrevivieron podían sentirlo en sus huesos y en su corazón.

Al llegar al pueblo cercano, los soldados se asentaron en una taberna para celebrar, habían sido tres días de camino desde el Palacio hasta aquella Torre. Todos estaban tan contentos de salir con vida y que la cacería fuera tan rápida que se dieron esa noche para celebrar antes de volver al Palacio.

— ¡Un Brindis por el capitán Milo!

—¡Por el capitán!

Todos chocaron sus tarros de cerveza festejando a su líder.

— ya ya ya yo no soy quien hizo todo el trabajo —

Milo Bartarei era el capitán más joven del reino Raskedia. Una nación algo pequeña que apenas podía tratar con los monstruos y demonios de su territorio, sin embargo con la llegada de una nueva generación en la cual pertenece el capitán Milo. La región ha mejorado bastante volviéndose más segura. aunque claro, no compite con los enormes imperios que erradicaron a los monstruos de sus tierras. La misión de vida de Milo era hacer a su adorada Raskedia un lugar tan seguro como esos imperios, tan alto y glorioso que pudiera rivalizar con cualquier otro reino.

— ¡Por Rasgedia! — grito alzando su tarro de cerveza.

—¡Por Rasgedia! —fue seguido por sus hombres, chocando sus tarros sin dudar.

Dentro de la taberna se podía escuchar una gran fiesta, la alegría se contagia y los pueblerinos se unen a la celebración.

"Un monstruo menos, 100 vidas más" era lo que pensaba Milo en su corazón

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—hug... creo que bebí de mas — decía arrastrando las palabras mientras trataba de ir a la posada, tropezando con sus propios pasos pero manteniéndose de pie gracias a la pared de una casa de madera— debí de haberme quedado... pero no pienso montar a caballo sin antes descansar en una cama.... hug... que dolor trasero...

— capitán — no supo distinguir la voz de quien le hablaba— capitán está muy borracho

Lo abrazo de la cintura mientras pasaba una mano del capitán por su cuello

—¿quien...quien eres? jajaja eres un buen soldado, ¿sabes? tu familia te esta esperando, asi que se un buen hombre y...y piensa en tu esposa

— jajaja que dice capitán, yo no tengo esposa

—¿he? ¿Es así? vaya, con lo apuesto que eres ¿qué mujer no estuviera detrás de ti? ah, leopoldo tenía esposa y un niño, pobre leopoldo chico, tengo...tengo que darles la noticia... brindar en su honor con su familia...

— ya es muy tarde capitán, yo brindaré en su nombre, no tiene familia ¿verdad?

—ba, mi familia son ustedes, mis hombres, yo vivo para ustedes

Una sonrisa maliciosa apareció en el rostro del soldado

— ¿vivir para nosotros? Gracias capitán... es hora de que descanse

Milo sintió un dolor agudo en su costado, le habían encajado algo grueso que ardía, el alcohol en su sistema no le dejaba sentir del todo el dolor real. se encogió tirándose al suelo agarrándose la herida. El soldado no dudo en dejarlo caer, solo sonrió con lo que parece ser el arma homicida.

—si vive por nosotros capitán, entonces debe de morir por los caídos ¿no? — soltó una risilla burlona— descansa capitán, saluda a Leopoldo de mi parte

Y sin nada más que decir, aquel soldado se alejó de allí, Milo por más que quisiera hablar, sentía como su garganta y su nariz se hinchaba, su vista borrosa ahora se volvía roja y oscura. Apenas pudo detectar que había sido envenenado.

trato de gritar, de arrastrarse a alguna luz con alguien para que lo ayudara. Cuanto más se arrastraba más se llenaba del barro de la calle, de las heces de caballos y ganado que pasaban por allí y nadie se molestaba por limpiar a menos que fuera alguien que las necesitase para hacer fuego. De su garganta salían sonidos balbuceantes mientras empezaba a vomitar sangre.

¿Ese era su fin? ¿apuñalado y envenenado después de una victoria? ¿traicionado por uno de los suyos?

su padre tenía razón.

No hay herida que duele más que la de un aliado.

No hay colmillos de monstruo que te asuste más que los de la traición.

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Hola, espero que les guste este inicio, me encanta esta tematica, tanto haci que le hice una pintura para la portada, espero disfruten tanto como yo de este vaje que no sera muy largo pero espero que talvez pueda dar para mas UwU