Unique
—Se me ha complicado dormir más estos días, no entiendo porque.
—Mjmh..
—Iba todo bien, había vuelto a dormir temprano como antes, y debido a la estúpida universidad y los profesores que creen que dejar trabajos de cincuenta páginas es algo súper importante para nosotros, y pues por eso volvió mi insomnio. Empecé desvelándome por las tareas, pero ahora que estoy desocupado no puedo dormir.
—S-Si..
—¿Si qué, Hwang? Agh, nunca me escuchas. Siempre es lo mismo, y ahora desde que te compraste esa nueva consola te la pasas viciado.
—Si te e-estoy escuchando, ni siquiera tengo mi consola conmigo... Sigue hablando, ¿okey? —un fuerte suspiro se escuchó por parte del sur coreano pelinegro.
—¿Estás bien?
—Lo estoy.
—¿Seguro?
—Minho..
—Perdón —a Hyunjin le molesta cuando insisten en algo que ya respondió, y Minho era muy preguntón.
—S-Solo continúa hablando.
—Umh... No sé qué más contarte. Estoy feliz de que ya es mi último año universitario, aunque este fue muy aburrido, a veces extraño verte por el campus.
—Yo te extraño a ti.
—Ay, cállate. Luego cuando nos vemos te la pasas en tu celular.
—Perdona, pero t-te recuerdo que mi trabajo está alli.
—Ajá, tu trabajo es jugar jueguitos mientras tu mejor amigo te habla y tú lo ignoras.
—M-Minho.. Cállate —soltó en un gruñido el pelinegro.
—Nunca.
—Ah.. Que molesto eres.
—Ni que fuera tu.
Hwang hizo un sonido de desaprobación. Minho se limitó a suspirar mientras miraba el techo de su habitación pensando en que más contarle, hablaban todas las noches ya sabían todo de ambos, no había nada más que contar. Ese día era sábado, por lo cual significaba que Minho ni siquiera se planteaba tocar la puerta principal de su departamento.
Hyunjin ya había hablado de su día, de cómo le fue en el trabajo y como estaba sumamente estresado. Digamos que el pelinegro trabajaba de programador en una micro-empresa que el formó. La cual no era empresa, solo eran sus amigos y él trabajando en conjunto en los puestos especializados para lo que estudiaron, pero como siempre estaban juntos y les iba muy bien monetariamente decidieron registrarse como empresa para que sea más fácil de encontrar trabajos a los cuales dar su servicios. Pero como esto lo llevaban ellos solos a veces era estresante por el trabajo que se les acumulaba.
Quitando eso y volviendo al tema, ya habían hablado de todo, Minho estaba recordando que nueva tendencia o polémica de tiktok surgió para contarle a Hyunjin.
Pero Hwang parecía ansioso, soltaba suspiros y a veces gruñidos. Lo primero que pensó Minho es que estaba jugando en aquel aparato que siempre le roba tiempo con su hyung, pero minutos atrás dijo que no tenía la consola con él. Y luego se escuchó el ruido constante de un roce de ropa.
—Hyun, ¿qué es ese sonido?
—¿Qué sonido?
—Creo que sabes a lo que me refiero.
—No sé de qué me estás hablando —Se ríe nervioso. Los amigos no hablan por un momento, el silencio los envuelve.
—Bien, hazte el pendejo entonces —Minho se cubre el cuerpo con las mantas y apoya la cabeza en la almohada.
Los sonidos aparecen de nuevo, un grave gemido tratando de ser contenido se escuchaba de vez en cuando, seguido de un sonido resbaladizo un tanto extraño proveniente del lado del teléfono de Hyunjin.
Un suave gruñido salió de sus labios sin antes siquiera poder intentar ocultarlo, su mano derecha hacia un excelente trabajo en su gran polla, se movía de arriba hacia abajo, se detenía en la punta dejando circulitos con el pulgar, a veces apretaba toda la longitud en busca de una sensación más placentera. Su cabeza estaba echada hacia atrás, sus ojos cerrados disfrutando el efecto tan rico que causaba su mano en su pene.
Realmente estaba tratando de contener sus gemidos y mantenerse callado, estaba mordiéndose el labio tan fuerte que consideraba estarse haciendo un poco de daño, pero a pesar de esto, alguno de sus jadeos se terminaban escapando.
Pero es que la simple idea de que Minho lo esté escuchando hacerlo hizo que quiera seguir auto complaciéndose, encontrando demasiado excitante la opción de ser atrapado. Pues desde hace unos meses, cuando su mejor amigo le reveló el secreto que cambió su perspectiva de él, se le fue inevitable levantar una cierta atracción sexual por el castaño.
Y sí, ese secretito es que Minho cuenta con vagina, y para su grandiosa suerte, Hyunjin ya la había visto. Pues este no le creía nada a Lee, y el castaño para comprobárselo le envió un video para ver solo una vez donde sale su rostro y segundos después se ve un coño lampiño completamente blanquecino y rosita. Y era verdad, ese coñito exquisito y tan apetecible que hizo que Hyunjin viera el video múltiples veces antes de contestar, era efectivamente de Minho.
Minho le había confesado esto porque le tenía gran confianza y sabía que no iba a juzgarlo, pero lo que no tomó en cuenta es que le había mostrado su parte íntima, quizá sin dobles intenciones, pero Hyunjin no ha parado de pensar en que quiere volver a ver la partesita de Minho.
—Hyunjin hyung... —él mencionado se aclara la garganta.
—¿Sí? D-Dime.
—¿Te... Te estás tocando, verdad?
—Posiblemente.
—¿Sí ó no? —ambos hacen una pausa de varios segundos que parecieron eternos.
—Si...
—¡Hyunjin, Dios mío! —Minho rió un poco nervioso —Eres un pervertido, idiota.
Minho intentó bromear un poco, lo cual hizo que ambos rieran. Pero pensar en Hyunjin masturbándose fue lo que comenzó a excitarlo.
—Me... Me hubieras dicho que necesitabas hacer... Eso —hizo un énfasis en la última palabra —y lo iba a entender, podíamos haber cortado llamada.
—Min, cállate —dijo en un gruñido seguido de algunos sonidos obscenos de la fricción de su mano contra su polla.
El coreano menor no podía verlo, pero sí imaginarlo, en su mente lo vio acostado en su cama desesperado por correrse, con ese pensamiento comenzó a juguetear con el short que usa de pijama.
De repente, los sonidos de Hwang se vuelven más fuertes, gruñidos más altos y roncos, gemidos salen de sus labios enviando un hormigueo por el cuerpo del castañito.
Las pequeñas manitas del castaño se sumergen en su short, frotando su clítoris ya hinchadito con los dedos, los jadeos de Hyunjin siguen presentes en la llamada y Lee siente que la humedad de su coñito aumenta demasiado, mueve su mano en círculos en busca de más.
—Mierda —Susurra Hyunjin lo suficientemente fuerte como para que pueda escuchar Lee.
El castaño contiene sus propios gemidos mientras siente como su mano que ya estaba acariciando toda su vagina se encontraba muy mojadita. Tanteo su entrada con su dedo medio, trazando los músculos de esa zona, sin más introdujo ese dedo sin problema alguno por lo tan excitado que estaba, soltó un suspiro cuando entró por completo.
—Honnie, cariño... —Hwang soltó un jadeo —Espero que tú también te estés tocando —él continúa.
—Lo hago... —Confirma el castaño suavemente, dejando que su dedo toque cada parte de su interior.
—Mierda, eso es jodidamente excitante —Él deja que más gruñidos salgan de sus labios, haciéndole saber al pecoso lo bien que lo está haciendo sentir.
Minho comienza a ir un poco más rápido ahora dejando escapar sus propios jadeos. Añadió otro de sus pequeños pero placenteros deditos, comenzó a hacer un vaivén exquisito tratando de encontrar su punto g.
Hyunjin sube el volumen de su teléfono para escuchar su respiración irregular y los suaves y hermosos gemidos del contrario, sus manos se mueven más rápido sobre sí mismo, sus piernas se vuelven un poco inquietas en las sábanas.
—Dejame escuchar tus gemidos, cariño —Hwang dice, su voz ahora suena profunda y ronca. El nombre cariñoso incita al castaño a ser un poco más ruidoso —Ojalá pudiera estar ahí para tocarte, amor. Apuesto a que te correrías en segundos. Cubriendo mis dedos con tu delicioso squirt. Mierda, probablemente te ves tan bonito corriéndote —Minho gime aún más fuerte por sus palabras y el sonríe victorioso.
—Hyunjin —La voz del castaño tiembla, segundos atrás había añadido otro dedo más haciendo que el golpeteo en su punto g fuera mucho más agradable, sentía que pronto iba a alcanzar el climax.
—Adelante, córrete para mí, lindo, mierda, córrete para mí. —Hyunjin suelta unos balbuceos.
Los sonidos de sus movimientos se vuelven más fuertes a medida que se acercan a su éxtasis.
Lee deja escapar un fuerte gemido mientras se masturba más rápido con tres dedos dentro de él y su otra mano apretando y estimulando su botoncito, sus ojitos se cierran automáticamente cuando ve blanco, deja escapar el gemido más fuerte hasta el momento, estaba dando tan bien en esa parte que le faltaba demasiado poco.
Sus piernas temblaban, su pelvis se levantaba de manera inconsciente, sus fluidos naturales ya se encontraban regados por su cama haciendo que se escuchara un chapoteo que Hyunjin disfrutaba.
Frotó más rápido su clítoris y con desesperación movió sus deditos más fuerte dentro de él, sus movimientos eran irregulares debido a que sentía demasiada excitación y no podía hacer todo muy consciente.
Con un gran gemido expulsó su squirt que lo dejó temblando, mojó toda su cama y parte de sus propias prendas. Sus piernas flaqueaban y le costaba retomar un buen ritmo de respiración. Nunca se había corrido tan fuertemente.
Hyunjin al otro lado de la línea continuaba, el escuchar a Minho terminar le dio un gran impulso, apretó unas cuantas veces la punta para luego volver con los movimientos de arriba hacia abajo y terminó corriéndose susurrando el nombre de su mejor amigo.
Ahora lo único que se escuchan entre ellos son sus respiraciones pesadas.
Minho ya más calmado, decide hablar después del gran silencio entre ambos.
—¿Hyunjin?
—¿Mmh? —tararea en voz baja.
—Ahora tengo demasiado sueñito —Este comienza a reir.
—Yo también Honnie.
—¿Podemos ir a dormir ya?
—Claro, pero, ¿esto no va a cambiar nada, verdad?
—¿Debería? A mi me parece bien.
—¿Quién es el pervertido ahora, Minho?
—Cállate y duerme.
—Buenas noches, Honnie, mañana quiero ir a tu departamento, ¿puedo?
—¿Tu quieres tener...?
—Si tú me lo permites, sí.
—Muy bien, te espero aquí. Buenas noches, Hyunjinnie.
—Descansa, Minhonnie.