Prefacio
Los guardias la tomaron por los brazos y la pusieron de rodillas entre la multitud; su cabello rojo resaltaba con las cenizas del fuego. La reina roja, así la llamaban; la mujer que había sido esclava de cassian todavía mantenía el tatuaje en una de sus muñecas. ella subió su mirada y me vio; de todos los que estábamos sentados, solo me miró a mí y, cuando lo hizo, un escalofrío recorrió mi espalda; mi corazón amenazó con explotar cuando se levantó tirando de las manos que la apresaban.
Ella no tenía miedo de los soldados, tampoco del rey que desenvaino su espada. sus ojos de cassian quedaron abiertos de par cuando me acerqué a ellos y me saqué la máscara del lobo, dejándola caer en la alfombra. ella se safó del agarre del rey, ajena a toda mi historia, ajena a mi identidad. se acercó a mí y rodeó sus brazos en mi cuerpo. Inhalé su aroma, cerrando los ojos, imaginando que solo estaba ella aquí conmigo. Me resultó familiar por unos segundos hasta que la tuve que soltar, volviendo a mi papel...
No me importaba quién era la mujer que tenía en frente de mí; tampoco me importaba si ahora mismo le azotan su espalda . estaba casi desnuda con los buitres que esperaban su carroña . tuve que oír los murmullos de los invitados, fijando mis sentidos en ver quiénes se burlaban y quiénes no, el soldado que estaba más cerca blandió el látigo dejando al descubierto su espalda desnuda y los horrores que vivió en este castillo