One
Izuku Midoriya
Sus ojos me observan atentamente, a pesar de que su rostro es serio puedo ver el asco y pavor reflejado en sus ojos cuando me acerco, con mis manos goteando sangre y mi uniforme manchado.
“No tengas miedo, cariño, no voy a matarte, eso acabaría con toda mi diversión”
Cuando estoy frente a él los dedos mis mano derecha acarician su mejilla, dejando un pequeño rastro de sangre en ellas, puedo ver su piel erizarse. Ah, mi adorado Shoto, no estas acostumbrado a este mundo, ni a tener tu piel manchada de sangre como yo.
“Aveces preferiría que me matarás” sonreí muerto de ternura por él si creía que lo mataría, o si yo permitiria que alguien le tocara algunos de sus bellos cabellos bicolores.
“No te dejaré morir, Sho. Sería muy fácil” susurre en sus labios sin cortar totalmente la distancia “Tu no me mataste cuando te lo pedí, ¿Qué te hace pensar que dejare que tu si lo hagas?” me mofe.
Me separe de él tras dejar un pequeño pico en sus labios. Ah, dice que prefiere morir, pero se desespera por tocar mi piel.
Le di la espalda mirando el escenario que me rodea, sonreí extasiado ante lo que provoque con mis propias manos. Todo estaba lleno de olor a pólvora, había dinero regado por todas partes y la sangre manchaban el piso y a la vez cubría algunas bolsitas de anfetaminas y somniferos.
No se en momento ocurrió todo, y no hablo de los cuerpos tirados a mi alrededor ni del nauseabundo olor a alcohol.
¿En qué momento perdí la cabeza? Ni siquiera puedo recordar quien era antes de que todo pasara, solo se que antes huía de algo, o de alguien, pero al final me alcanzó.
Puse mi mano izquierda en mis sienes, sentía un dolor punzante y agite mi cabeza para despejar los recuerdos, no necesito recordar, estoy bien como estoy, incluso si estoy en un punto de no retorno.
Tengo a Todoroki, es mi ancla, me tiene a flote. No puedo decir que es amor, no puedo decirle que lo amo, porque no es amor, ni siquiera se como se siente. Yo solo quiero poseerlo, que sea mio, colocar la soga en su cuello y tirar de ella cada vez que se me antoje.
Palpe el bolsillo izquierdo de mi pantalón y suspiré. Me di la vuelta de manera brusca y lance en su dirección el cuchillo que suelo guardar en mi bota, falle en el tiro apropósito pero él se cayó al suelo de la impresión. Lo miró mancharse el traje con sangre y empecé a reírme como desquiciado. Igual a mi padre.
Esto es divertido, de alguna manera él siempre acaba involucrado en todo esto. Me dejo caer de espaldas al piso, siento en mi espalda los fajos de dinero y la sangre impregnar mas mi ropa, tomo una pequeña bolsita de droga y la veo, eso es asqueroso, yo tengo mis límites y no iba a permitir que vendieran esta porqueria en mi ciudad, lance la bolsa a un lado y tomé el arma de mi chaleco.
Segui riendome por un buen rato, Shoto seguía en su lugar, sentado y sin mover un musculo. Me senté y deje mi arma a un costado para hincarme a cuatro patas y acercarme a él, solo se percató de mi cercanía cuando me senté a horcajadas sobre él.
“Izuku” susurro con la mirada perdida. Acaricie los cabellos de su nuca con dulzura y él oculto su cara en mi hombro “Esto no me gusta, Izuku. Detesto la sangre, lo sabes...”
Lo arrulle con cariño, mi pobre Shoto, otra vez tu desdichada infancia juega en tu contra, pero no te preocupes, me encargue de todos los que te hicieron daño. Justo ahora tu familia debe estar pudriendose en el infierno, excepto Fuyumi y Natsuo, tus queridos e igualmente desdichados hermanos.
Con cuidado saque el collar de mi bolsillo y lo puse en su cuello, él me miró sorprendido “Ahora eres mío, no temas, Sho, asesinare a quién te haga daño, solo no le temas al monstruo que duerme contigo” me abrazo fuertemente.
Esta relación es extraña, somos un dueño y su perro, así está perfecto, el recibe atención y cariño y yo un cachorro fiel que no me traicione.
Ganar por Ganar.