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Aveces nada de lo que crees resulta ser lo que parece, hasta que te abren los ojos a la fuerza y ves la realidad.
¿Pero cuando a importa eso? A las personas solo les importa que tan mal haces las cosas para reprocharte luego tu error. Siempre es así, nunca cambiara la ideología humana.
—. ¡Se ven tan lindos juntos! — grito la pelirosa, felicitando a la pareja frente a ella.
Ambos, peli verde y castaña sonrieron, una avergonzada, él otro incómodo, cosa que no pasó desapercibida para sus sagaces ojos.
—. ¡Sabía que terminarían juntos! — agregó
—. ¡Era super obvio! ¡Esos dos siempre se sonrojaban en la presencia del otro! — chillo la mujer de peculiaridad invisible
—. ¡Felicidades, bro! ¡Serán muy felices juntos! ¡Son la pareja perfecta! — dijo Kaminari
—. ¡Son una pareja cool! ¡Midoriya, fue muy masculino de tu parte dar el primer paso! — no hacía ni falta decir de quien era el comentario.
Deku se revolvió incómodo en su puesto, subiendo y bajando su pie derecho en un tic nervioso.
—. De hecho, fui yo quien le dijo a Deku-Kun que me gustaba y él aceptó salir conmigo — relato Uraraka de lo más feliz, tomando del brazo al peli verde.
—. Eso no quita lo linda pareja que hacen, kero — dijo la chica rana, restándole importancia al tema.
—. ¿Oye, bakusis? ¿No estás feliz por Midoriya y Uraraka? — interrogó el dientes de tiburon.
Ella solo se limitó a rodar los ojos y lanzar un gruñido. La situación no le importaba ni comino.
Sintió un par de ojos clavarse en ella, sabía quién era, pero no le devolvería la mirada, no ahora donde podía ser tan obvia.
Pero cada quien ve y cree lo que quiere. Preferimos mantener una venda en nuestros ojos y vivir en una mentira de color rosa. Muchas veces la desilusión golpea más fuerte al negarte a sacar esa venda.
Pero cuando las desgracias suceden, ¿Quienes son los verdaderos culpables? ¿Los ciegos que prefieren una mentira y huir de la realidad? ¿O aquellos que les ofrecen esa realidad que tanto desean?.
Cuando todo el bullicio pasó tras la noticia de la relación de la castaña y pecas, cada quien se fue a su habitación, excepto ella, tenía hambre y quería prepararse algo de comer.
Se preparo un sandwich que acompañó con un jugo de naranja y cuando comió se encargo de empezar a limpiar el desastre en la cocina. Estaba terminando de secar algunos platos cuando sintió una presencia detrás de ella. Soltó lo que tenía en mano cuando siento una mano en su cintura y unos labios presionandose en su cuello tentativamente.
Volteo a ver al imbecil que quería pasarse de listo y lo tomó del cuello para marcar distancia, dejó de sentir la mano en su cintura pero vio una sonrisa divertida en los labios ajenos.
—. Kacchan, si quieres ahorcarme que sea cuando estemos solos — dijo el peli verde de pecas.
Bufo, el imbecil era tan... Imbecil que no pensó antes de actuar deliberadamente y acercarse a ella
—. Eso debería decirte yo, alguien podría vernos, en especial tu noviecita — escupió con asco la última frase
Izuku alzó una ceja —. ¿Celosa, bebé? — inquiere divertido.
—. Ya quisieras — le gruñe. Suelta el cuello del contrario y se da la vuelta para terminar con lo suyo.
Vuelve a sentir a Izuku en su espalda —. Deku... — advirtió
—. Te espero en mi habitación, Kacchan — le dijo, susurrandole tentativamente en el oído a la par que lo mordía un poco en el lóbulo.
Suspiro, sabía que era el día y estaba ansiosa. Desde que Deku y ella tenían memoria el sexo era algo que compartían. Servía para descargar energía.
Dicen que somos responsables de nuestras acciones, que todo lo que hacemos tiene una repercusión en nuestras vidas y como se desarrollan.
Somos libres de elegir nuestro propio camino, nuestro destino, el papel que cumplimos en nuestra vida y en la de los demás.
Ella eligió estar allí, entre las sábanas de su cama, siendo apretada entre los brazos llenos de cicatrices de su amigo de la infancia.
Ella eligió darle algo que se suponía solo debías darle a la persona que te llevara al altar. Pero eso no era de importancia para ella, lo que de verdad importaba era el papel que cumplía.
Cuando entró a la habitación a eso de las 12:30 am fue recibida de inmediato. Deku la tomó de su cintura y atacó directamente a sus labios, ella enredo las piernas en su cintura y se dejó acariciar por debajo de los cortos short de pijama que tenía puesto.
Se dejó llevar entre caricias y besos a la cama con sábanas de All Migth, siendo depositada de manera suave a esta.
Se dejó desvestir lentamente por esas manos que mas de una vez habían acabado con villanos y edificios.
Se dejo besar en cada parte de su cuerpo y dejó que la mirada verde llena de admiración penetrara en lo más profundo de su ser, más profundo que los simples pliegues de carne y huesos que era su cuerpo.
Dejó que mirara cada recobeco de ella, su cuerpo, sus sentimientos, sus penas e inseguridades, su alma y su amor. Dejó que viera cada parte que día a día cubría con una gran capa de orgullo y ego.
Yo también tuve mi oportunidad. Pude admirar el cuerpo bien trabajado de mi Amante. Los músculos bien formados por horas de entrenamiento. Los ojos oscuros que dejaban ver más allá de las estrellas.
Toqué también, con la punta de mis dedos las cicatrices que adornaban el desnudo cuerpo de Izuku. Cada cicatriz hecha en el camino para volverse un heroe.
Sentí con mi propio cuerpo el del otro cuando por fin nos unimos en la desesperante batalla de nuestros sentimientos, que se hallaban escondidos en esa habitación entre las sábanas de su cuarto. Nos unimos física, mental, espiritual y sentimentalmente.
Estabamos sincronizados, nuestros latidos saltaban a la par, como si de un baile se tratara. Y nuestros labios se unieron en una guerra fría y de dominancia.
Jalaba sus rizados y verdes cabellos, él apretaba mi cintura entre sus manos. Yo sentía que estaba por tocar el cielo, y él sentía que seria muy feliz en el infierno.
Porque Katsuki era su infierno. Fuerte, vivas, caliente, audaz, entregándole a su cuerpo un calor apabullante a sus sentidos. Entregándose entera a la persona que amaba, a su Amante.
No habían palabras al inicio de cada encuentro, ni a mitad de este, pero ambos decían lo mismo al final de su entrega coital.
—. T-te A-amo... — susurraron al llegar al borde del placer.
Pude haber llevado otro papel en su vida diferente al que elegí, pero me gustaba lo caótico, lo ilegal de tener algo que no era mío ante los ojos de los demás. La adrenalina de ser descubiertos en plena entrega física.
Estaba loca, tal vez lo sigo estando.
Cuando ambos nos recuperabamos solíamos quedarnos abrazados, recibiendo el calor del cuerpo contrario en esas noches de frío.
Él acariciaba mi cabello y yo dejaba pequeños besos en su pecho. Algunas veces Deku lloraba, en silencio. Y en esos días yo odiaba a su familia, el hecho de que tuvieramos prohibido estar juntos aún cuando nosotros éramos libres de ser felices, de amarnos.
Esta escenas solia repetirse cuatro veces por semana, sin falta nos reuníamos en la habitación de Izuku y explorabamos nuestro cuerpo.
Algunos días eramos más bruscos, salvajes y duro, y otros días éramos suaves, dulces en cada toque, besando y amando al otro entre pequeñas risas enamoradas. Unos días era sexo, otros, era amor.
Pero todo cambiaba al llegar la mañana, y es cuando yo debía dejar el papel de amante para ser la mejor amiga.
No podía negar mis sentimientos hacia él, eran más fuertes que mi cordura y raciocinio.
Creo que jamás había quedado mejor la frase de “Te amaré con locura”, yo lo hacía, él también me amaba locamente, pero está vida no era para nosotros.
Los años pasaron he inevitablemente llego el día en el que los medios lanzaron la noticia del año.
“El héroe Deku y la heroína Uravity están próximos a casarse”
Yo ya sabia de la noticia antes de que alguien más supiera. Pero eso no evitaba que un nudo en mi garganta se pusiera en mi contra. Aún si lo tenía asimilado, dolia. Porque él amor de su vida se casaría y no sería con ella.
Aún así, no dejamos de vernos, Deku no dejó de tocarme ni de adorarme en la intimidad de mi habitación. Ni siquiera cuando se caso, ni cuando tuvo su primer hijo.
Ni cuando me di cuenta de que mi período había estado retrasado. Ni cuando se confirmó que estaba embarazada.
Me había caído como un balde de agua fría, nunca me había planteado la idea de tener hijos, pero ahora tendría uno, y Deku se veía mucho más emocionado de lo que parecía estarlo cuando su esposa lo estuvo.
Pero ahí estaba la diferencia, Izuku amaba a su hijo con Uraraka, pero no la amaba a ella. En cambio Deku me amaba y también al bebé que empezaba a formarse en mi interior.
A sus amigos les había caído como rayo la noticia, habían quedado igual que Kaminari al sobrecargar su Quirk. Pero era comprensible, para todos yo no salía con nadie.
Pero por suerte para mi el bebé había salido como una copia idéntica mía pero en masculino. Y aunque Deku no había estado para verlo nacer, si fue el primero en verlo, después de mi.
Él tiempo siguió pasando y su hijo; Kiyoshi, crecía sano y fuerte, sin saber quien era su padre pero no preguntando nada para no verla triste.
Su vida parecía ir viento en popa, su carrera como heroína era excelente, iba en el top 2, su vida familiar estaba bien, su hijo era un terrón de azúcar que amaba a Deku. No podía pedir nada más.
Pero no todo lo bueno puede durar. Todo tiene un fin, la felicidad es sólo un sentimiento efímero que nos hace sentir en una nube, como si estuvieramos soñando, y el dolor es lo que único que nos hace despertar de ese sueño.
De todas formas, ¿Qué sería de la vida sino nos diera nuestra dosis de realidad?.
No todo en la vida es color rosa. Y no vamos a vivir toda la vida.
Si no se hubiera descuidado, si no hubiera bajado la guardia tan pronto, tal vez nada de esto habría pasado.
Lágrimas caían de mis ojos como dos hermosos ríos, o tal vez, dos cascadas inagotables. La sangre manchaba mis manos, caliente y húmeda, y si la sangre tuviera voz y ojos probablemente se burlaria de mi ante mi patético intento de parar el sangrado.
Izuku en brazos tosio desesperado, tratando que el aire entrará a sus pulmones, abrió los ojos cansado y me miró, forzando una sonrisa.
—. No llores, Kacchan — dijo en voz baja —, se supone que él bebé llorón soy yo — recordó, soltando una pequeña risa antes de empezar a toser de nuevo.
—. Deku resiste por favor, hay muchas cosas que no hicimos — rogué, sentía mis lágrimas bajar aún más cuando lo vi negar tranquilamente —. Tienes A tus hijos esperando por ti, Kiyoshi te necesita, no le hemos dicho que eres su padre — recordó.
—. Kacchan, tu y yo sabemos que no saldré de esta — dijo, un hilo de sangre saliendo de su labio partido —, lamento no poder estar más para ti, prometeme que lucharás y serás la guerrera que tanto me gusta — me pidió.
Cerré los ojos agotada y asentí resignada, te escuché soltar un suspiro y abrí mis ojos para verte sonreír una última vez.
—. Te amo — susurraste antes de que tus ojos perdieran ese brillo de vida que amaba.
Mi corazón se desfiguro y solté un grito desgarrador desde lo más profundo de mi corazón. Te acune en mis brazos y cerré tus ojos, moriste como un héroe, protegiendo a todos.
Y te olvidaste de protegerte a ti.
Eres un egoísta, Deku. Y te odio.
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—. Estos años fueron difíciles, pero he sabido seguir, tal y como me lo pediste — te dije, mirando la lápida que tenía tu nombre allí escrito. —, he venido con Kiyoshi, se entero que eras su padre, y quería que le contará la historia de nuestro amor. Aprovecho para visitar tu tumba y traerte unas flores.
Mire las flores, claveles blancos como te gustaban. Mire después a nuestro hijo, estaba llorando al escuchar todo lo que nos seguía. Sonreí triste.
Mi cabello ya no era rubio como te gustaba, ni mis ojos brillantes. Pero mi corazón seguía amándote. Y se que lo seguirá haciendo aunque deje de latir.
—. Quiero que sepas que tu esposa no se entero nunca, para ella fuiste un gran héroe, esposo fiel y padre abnegado. — te conté, si entiendo la ira bullir en mis venas como nunca.
—. Te dije que nos llevaríamos el secreto a la tumba pero no puedo evitar el querer decírselo y hacerla sentir un poco de todo el dolor que yo siento — escupir con furia, recondando como para ella fue tan fácil reemplazarte apesar de lo mucho que decía amarte —, porque todos creen que solo perdí a mi mejor amigo, y no es así. Te perdí, perdí a mi apoyo emocional, a mi compañero, a la persona que más ame. Y te odio, te odio tanto por irte, pero no mas de lo que te amo por todo lo que me diste.
Rompí en llanto de nuevo y mis piernas se doblaron, caí de rodillas y sentí a Kiyoshi correr a socorrerme. Me he vuelto vulnerable, pero es lógico, estoy cansada de fingir que puedo estar bien. Te fuiste y no hicimos juntos todo lo que teníamos planeado, no estuviste para Kiyoshi entre a UA, ni para cuando se enamoro la primera vez ni tampoco cuando le rompieron el corazón, no estuviste allí para decirle de frente que eres su padre ni para su graduación de UA, y ahora no estarás para verlo convertido en un gran héroe.
¿A cuántos recuerdos más vas a faltar? ¿Dónde quedaron tus promesas? Porque no te veo aquí, y dijiste que estarías siempre.
Kiyoshi soba mi espalda y me arropa en un abrazo en lo que sacó todo esto de mi pecho, hoy limpiamos tu tumba, estaba llena de hojas secas y algunos reyones. Ni tu esposa ni tu hijo vienen a visitarte, Uraraka por elección y Azumi por que Uraraka se lo impide, pero te ama, tu hijo te ama y siempre lo hará. Ambos, siempre.
—. Perdón por no haber venido a visitarte antes — finalize. Agregué —, Kiyoshi quiere decirte algo.
Me retire un poco y le deje espacio para que dijera lo que tuviera que decir.
—. Yo... — dijo dudando sobre sus palabras —, nunca pensé que fueses mi papá, aunque tal vez debi verlo venir, tu forma de ser con mamá era única y sus ojos brillaban más cuando estaba contigo, pero nunca sospeche nada... Pero estoy feliz de que seas tu, aunque al principio te odiara por todo el dolor que la hiciste sentir con tu partida.
Lo vi tomar un poco de aire y suspirar —. Pero te amo, papá, estuve para mi los primeros ocho años de mi vida y te lo agradezco, también por hacer feliz a mamá durante un tiempo. Ambos te amamos — finalizó.
Una vez terminada nuestra visita nos levantamos para irnos, caminamos tranquilamente a la salida del cementerio dándote la espalda.
Voltee para volver a verte y mis ojos escocieron al ver lo que suponía eras tu. Tu sonrisa, tus ojos y tu esponjoso cabello. Creí estar alucinado pero vi tus labios moverse y explote en total llanto, Kiyoshi abrazándome alarmado.
—. Te amo — se que eso es lo que decían tus labios antes de que desaparecieras.
Lo sé, se que me amaras incluso estando en el cielo, o en el infierno, ya que solías decir que así estarías un poco cerca de mi.
Fin.