Mi mejor rival

All Rights Reserved ©

Summary

Cuando Lucca entra en el equipo de voleibol de su nuevo instituto, Jack se siente amenazado por sus grandiosas habilidades sobre la pista. Una relación de enemistad y competitividad se crea entre ellos, pero ¿en qué momento cambia lo que uno siente por el otro?

Genre
Lgbtq
Author
A
Status
Ongoing
Chapters
23
Rating
3.7 3 reviews
Age Rating
16+

1. La llegada

He perdido la cuenta de todos los institutos a los que he ido desde que me mudé a Estados Unidos. Después de la muerte de mi madre, mi padre pensó que la mejor manera de poder pasar página era mudándonos a otro país y empezando completamente de cero. Todo era muy doloroso para nosotros, pero sobre todo para él, así que tampoco lo culpo. Nos fuimos de Italia cuando yo tenía unos nueve años y mi hermano pequeño cinco recién cumplidos. Desde entonces vivimos aquí, a miles y miles de kilómetros de mi hogar.

Mi vida en Estados Unidos ha sido siempre muy movida. Mi padre siempre encontraba alguna buena excusa por la que cambiarme de instituto cada año. No sé cómo lo hace pero nunca está contento con ninguna escuela. Bueno, en verdad sí que lo sé, siempre es por el equipo de voleibol. Ninguno era suficiente bueno para mí, o eso es lo que él me dice siempre . Así que aquí estoy de nuevo, empezando otro curso en otro instituto. Esta vez era el Fairmont Hihg School. Mi padre vio que el equipo de voleibol había ganado el año pasado el torneo Nacional juvenil, por lo que supongo que ese era su motivo para inscribirme, como siempre.

Juego al voleibol desde que tengo memoria. Mi padre me ha enseñado todo lo que sé y podría decirse que ahora se ha vuelto mi entrenador personal. No es que me desagrade, gracias a él descubrí mi pasión por el voleibol, pero a veces preferiría que ejerciera más como padre y no tanto como mi entrenador. Quizás, si tengo un poco de suerte y le gusta este instituto, bueno, el equipo juvenil, podría ser que por fin dejara de cambiarme de escuela cada dos por tres. Incluso puede que consiga tener amigos por más de un año, y quién sabe, podría llegar a conocer a alguien especial.

Realmente, tener novia no es algo que me haya preocupado nunca porque siempre he estado más centrado en otras cosas. Pero estoy a punto de cumplir 16, nunca he tenido pareja y supongo que mis hormonas ya están lo suficientemente revolucionadas como para querer tener una relación con una chica.

–Ya te he apuntado al equipo de voleibol- habló mi padre sacándome de mis pensamientos- no tienes que hacer nada, ya me he encargado yo de todo el papeleo. Solamente tendrás que pasar una pequeña prueba para entrar al equipo titular.

–¿Cuándo es?- pregunté

–Esta tarde, después de clases.

–¿¡Esta tarde!? Podrías habérmelo dicho con más tiempo ¿no crees? Ni siquiera he entrenado.

–No lo necesitas, para eso entrenas todos los días. Solo tienes que tener una cosa en cuenta, o bueno, a alguien.

Suspiré.

–¿A quién?

–Jack Evans. Es el mejor jugador del equipo y por supuesto, el capitán. Va a ser tu mayor amenaza sobre la pista, pero estoy seguro de que conseguirás ser mejor que él.

Simplemente asentí y él siguió hablando. No es la primera vez que tenía una charla parecida a esta con él. Ya se había puesto modo entrenador personal.

–Eso si, no te lleves mal con él. Recuerda que es el capitán del equipo.

–De acuerdo papá. -dije con pesadez. Ya me estaba empezando a cansar de esta conversión.

Por suerte, el coche ya estaba aparcado así que me bajé rápidamente antes de tener que seguir escuchando su “charla”. Miré el gran edificio que tenía enfrente. El instituto era enorme con un gran patio a un lateral donde se podía ver a gente hablando. Al otro lado había un gran campo de rugby. Esperaba que la pista de voleibol fuera igual de impresionante. Terminé de despedirme de mi padre y fui a recoger mi nuevo horario.

No tardé más de 5 minutos en encontrar el despacho del director. Llamé educadamente y abrí con cuidado la puerta cuando me dieron permiso para entrar desde el otro lado de la habitación. Cuando entré vi a dos personas, un señor con una cierta edad, vestido con un traje negro y una chica, aproximadamente de mi edad, rubia y de ojos hazel.

–Bienvenido al Fairmont Lucca -habló el señor mientras me extendía un papel- Soy el director Clark, es un placer tenerte aquí. Estos son tus horarios.

Cogí el papel y lo hojeé por encima.

–Esta es Sarah Williams, va a tu curso así que te enseñará las instalaciones en un momento.

Me limité a dar las gracias y a mirar a la chica. Ella sonreía desde que había entrado por la puerta. El director nos dio permiso para salir de su despacho. Teníamos unos 20 minutos para que me enseñara todo el instituto.

Al principio, el ambiente era un poco incómodo o por lo menos lo era para mi. Yo la dejaba hablar mientras me explicaba cada zona del Instituto. Vimos las aulas más importantes como los laboratorios, la biblioteca, el aula de música y de informática...Luego pasamos a ver la zona de la cafetería, el patio, la zona de dirección o la de conserjería. Tengo que decir que las instalaciones eran asombrosas, probablemente es el mejor instituto al que había ido en mucho tiempo.

–Ahora te voy a enseñar donde juega el equipo de voleibol. Me ha dicho el director que vas a hacer las pruebas para entrar en el equipo titular.

–Así es.

–Pues te deseo mucha suerte, no es fácil pasar las pruebas. A mi novio le costó entrar en el equipo titular pero ahora es de los mejores.

A Sarah se le iluminó la cara al nombrar a su pareja. Parecía apreciarlo mucho.

–Vaya, me encantaría compartir equipo con él.

La chica soltó una carcajada. Nunca he sabido relacionarme bien con la gente, tampoco sé que decir en ciertas situaciones, por eso siempre intento ser lo más educado posible, a veces incluso demasiado.

–Creo que os llevaríais bien. -dijo aún sonriendo- Bueno, este es el pabellón.

Estábamos delante de la pista. Ahora mismo estaban vacías pues suponía que los entrenamientos eran por la tarde. No estaban nada mal, creo que podré adaptarme a este nuevo cambio fácilmente.

...

En momentos como este agradezco tener un buen sentido de la orientación. No tardé mucho tiempo en encontrar el aula de mi primera clase. Me gustaba llegar con tiempo para escoger un buen sitio. Cuando entré el aula estaba vacía y me pude sentar en una de las mesas del fondo y pegadas a la pared. Dejé mi mochila a un lado y me puse a revisar mi móvil.

Al cabo de pocos minutos un par de pelirrojos entraron por la puerta. Iban discutiendo así que preferí seguir mirando mi móvil e ignorar la situación.

–¡Qué no! ¡Ya te he dicho mil veces que no! -habló una voz femenina.

–Venga mujer, ¿con quién quieres que me siente sino? - dijo ahora una voz masculina.

–Pues no lo sé, pero ya te veo lo suficiente en casa, paso de estar todo el año sentada a tu lado.

–Pero si llevamos sentándonos juntos toda la vida, ¿por qué ahora no?

–Pues por eso mismo, además, ya tengo a alguien con quien sentarme...

–¿A si? ¿ a quién?

–Pues a él.

Justo después de que la chica dijera eso, noté una presencia a mi lado. A pagué el móvil y lo dejé sobre la mesa. Miré a los que parecían hermanos, los dos pelirrojos. Ambos tenían cara de circunstancias.

–¿Y quién es él?- dijo confuso el chico.

–Pues yo tampoco lo sé -la chica se encogió de hombros y comenzó a reírse.

–Mira que eres tonta -ambos rieron y me fue inevitable no sonreír- pero no te vas a librar de mi tan fácilmente que te quede claro.

El chico se sentó justo delante de mí. Yo seguía mirándolos sin entender nada.

–Soy Ashley y él es mi mellizo Andrew.-se presentó la chica.

–Oh, yo soy Lucca, encantado.

–¿Eres nuevo verdad? -preguntó Andrew.

– Sí, hoy es mi primer día, encantado -repetí.

– Venga hombre, relájate un poco que no mordemos.

Ashley, que había notado lo tenso que estaba, me dio un golpe amistoso en el hombro, lo que causó una pequeña sonrisa en mi rostro. Conocer gente nueva nunca había sido sencillo para mí, pero cuando me encuentro con alguien como Ashley todo es mucho más fácil.

–Y dime Lucca ¿por qué el Fairmont? -dijo Andrew.

–Bueno, no es que yo haya decidido venir aquí, pero mi padre vio que el equipo de voleibol había ganado el torneo Nacional y pues... aquí estoy.

–¿Vas a hacer las pruebas para entrar al equipo titular? -preguntó Ashley

Me limité a asentir.

–He oído que Evans hace las pruebas de admisión cada vez más difíciles y como este año han ganado las nacionales seguro que sube aún más el rendimiento.

–No importa, conseguiré entrar en el equipo titular cueste lo que cueste.

–¡Esa es la actitud tío! - me animó Ashley.

Otros estudiantes comenzaron a entrar en el aula y poco a poco se fue llenando. Continuamos hablando de cosas triviales hasta que el profesor entró por la puerta. La clase transcurrió tranquila y gracias a dios que no me tocó presentarme, lo odio. Andrew estaba un poco en su mundo y Ashley dibujaba en su cuaderno. Este par me ha caído bien.

...

Era la hora del descanso. Me dirigía a la zona de cafetería, solo. Estaba nervioso, no lo voy a negar. Mi última clase antes del timbre había sido sin los mellizos así que rezaba por encontrarlos por algún pasillo pues ahora mismo eran las únicas personas que conocía. Lamentablemente, no fue así.

A pesar de llegar relativamente pronto, la cafetería ya estaba a rebosar de gente. Fui a comprarme algo para comer mientras miraba por todos lados en busca de dos cabelleras pelirrojas ¿No habrá muchas por el instituto, no?

–¿Te estás adaptando bien al nuevo cambio?

Una dulce voz habló a mi lado. Me resultaba familiar, pero estaba casi seguro que no era Ashley. Me giré hacia ella.

–Oh, Sarah, hola. Intento adaptarme lo mejor posible.

Reí nerviosamente.

–Bueno, el primer día no es fácil. Si necesitas algo estoy dispuesta a ayudar.

–Gracias Sarah, lo tendré en cuenta.Sonrió amistosamente y terminó de pagar su comida.

–¿Tienes a alguien con quién comer?-me preguntó.

Si supiera donde pueden estar los mellizos...

–No, no realmente.

–¿Por qué no te sientas con nosotros?

–¿Nosotros...?

Me señaló hacia una mesa. Pude ver un gran grupo de gente. Unas 12 personas a simple vista. Por muchos institutos que haya pisado, no he llegado a acostumbrarme a conocer gente nueva, y menos en grupos tan grandes. Tenía que pensar una buena excusa para librarme de esto. No iba a ir allí.

–Te lo agradezco, pero creo que...

Fui interrumpido por otra voz.

–¿Sarah?-preguntó una voz masculina.

-¡Jacky!

¿Jacky...?

–Te estaba buscando -dijo él.

Cada vez estaban más cerca y bueno, terminaron... besándose. Delante mía.

¿Qué se supone que debería hacer? ¿Desparecer silenciosamente? ¿Esperar a que terminen de succionarse el uno al otro? ¿Qué no se dan cuenta que sigo aquí?

Había tomado mi decisión e iba a marcharme sin decir nada, pero el tal “Jacky” habló.

–¿Y tú eres...? -preguntó dirigiéndose a mí.

–Lucca Romano.

–No me suenas, ¿eres nuevo verdad? -asentí como respuesta- Soy Jack Evans.

Espera, ¡¿este es Jack Evans?!

–Va a hacer las pruebas para el equipo de voleibol -dijo ahora Sarah.

–¿Enserio? -me miró de arriba a abajo, como analizándome- Dudo que lo consigas.

Di dos pasos firmes en su dirección. Podría ser una persona callada o introvertida, pero cuando se trata del voleibol...

–Eso ya lo veremos -dije en tono desafiante- soy mil veces mejor que tú.

–¿Mejor que yo?

Jack se rió de manera sarcástica. Me estaba empezado a enfadar.

–No intentes retarme.

Ambos cruzábamos miradas y aunque él era un par de centímetros más alto, yo no me dejaba intimidar. Eran pocos los metros que nos separaban, pero un brazo rodeó mis hombros de repente.

– Oye tío, te estábamos buscando.

Me giré hacia esa persona y vi esa cabellera pelirroja que tantas ganas tenía de ver hace unos minutos. Andrew siguió hablando.

–Ashley nos espera en una mesa ¿por qué no vamos?

Era probable que se hubiera dado cuenta de la situación. Ahora que lo pienso, era probable que hubiéramos llamado la atención de la gente que estaba más cerca nuestro.

–Está bien, vamos -antes de irme volví a mirar a Jack- nos vemos esta tarde - dije desafiante.

Una vez estábamos lo suficientemente lejos, Andrew dejó de rodearme con su brazo y me propinó un golpe en el costado.

–¡Oye! -me quejé.

–¿¡Pero tú estás loco!? Mira que encararte con otro compañero en tu primer día y encima con el capitán del equipo de voleibol ¿pero tú no querías entrar en el equipo?

Resoplé pero sabía que en el fondo tenía razón. No había sido una gran idea enfrentarme con el capitán del equipo, en el cual, no estaba aún.

Genial Lucca, buen comienzo.

Cuando nos sentamos en la mesa junto con Ashley, me llevé otro sermón de su parte.

–¿Tú de verdad quieres entrar en el equipo titular?

–Ya lo sé... no debería haberlo hecho.

–Bueno, bueno, seguro que te las arreglas para caerle bien -intervino Andrew- Por cierto ¿en que posición juegas?

–Soy colocador, el jugador encargado de armar los ataques del equipo.

–¡Joder tío, cómo mola!

–Podrás verme jugar un partido este año- dije con una sonrisita triunfadora.

–¡Pero bueno! ¿De dónde sale ese ego señorito?

Los tres nos reímos con ese último comentario de Ashley. Me alegraba haberlos conocido en mi primer día.