Capítulo 1
Llorar es una consecuencia del amor, he estado pensando en ello por un tiempo. Justo el tiempo que he estado pasando con Seunghan, para ser mucho más exactos en esto. Mantengo el abrazo aferrándome fuerte a su cuerpo, como si mi vida dependiese de su calor. Talvez si dependo completamente de ese calor, por la forma en como nuestros cuerpos se anhelan en las sombras de esta habitación. La forma en la que lo hemos hecho, sin pensar en si habrá un mañana para apaciguar este deseo.
Estoy enamorado de alguien, pero nadie puede enterarse de aquello. Aspiro el aroma de su cuerpo y me embriago necio en mi propia desilusión. De tenerle justo aquí conmigo, de poder tener un poco de él. Lo que sea que tengamos ahora mismo, es lo que me ha tocado como primer amor. Confieso que no es el amor lo que me basta, sino el hecho de que sea él. Solo para mi esta él, mirándome a los ojos sin tapujos.
Seunghan se apega a mi cuello tomando una calada de mí, como si quisiese llevarse mi esencia consigo. Apretando sus manos en mi cuerpo sin medidas, como si no lo hubiese hecho repetidas veces ya. Es como si no tuviésemos suficiente del otro y siempre estuviésemos buscando nuevas formas de sentirnos. De tenernos cuerpo a cuerpo, con los sentimientos a flor de piel.
_Hueles bien. _ Seunghan susurra de a poco.
_Gracias. _ Recito aturdido por su bombardeo amoroso.
Sé que uno elige el amor que cree merecer, pero yo empiezo a pensar que también lo estoy atrayendo. Atraigo aquellos que solo se aprovechan y solo me quieren dar de su mal querer. Lo acepto porque para cuando me doy cuenta, ya estoy demasiado enamorado como para valorarme a mí mismo. Soy un chico muy patético la verdad, que me merezco algo mejor siempre me lo dicen. Han intentado sacarme de aquí tantas veces, alejarme de Seunghan parece ser una cosa imposible.
_ ¿Por qué me miras de esa manera? _ Seunghan me despierta de mis líos mentales.
Aprieto mi mandíbula evidentemente temblorosa. _Simplemente porque…_
Acaricia mi cabello como de costumbre, utilizando sus dedos para acomodas las hebras. Deja un beso en mi cabellera, para luego tomar mi rostro entre sus manos. Acaricia con cuidado mi rostro, suspiro mientras su toque me quema. Le busco los labios casi por instinto, rogando por un simple beso. Tal parece que lo nota de inmediato, encargándose de controlarme a su antojo. Colocando uno de sus pulgares, acariciando mis labios para guiarme. Me tortura pensar que debo esperar hasta que él quiera, respetando cual es mi lugar aquí. Me da igual si tengo que esperar a por sus besos, había esperado toda la vida para esto. Que me correspondiese en cariño, que me viese más que como un simple amigo.
_ ¿Dime que es lo que deseas? _ Seunghan tienta contra mi juicio.
_Te deseo a ti. _Digo en una confesión evidente.
Me acomodo encima de su cuerpo, apegando en contacto entre nosotros. Seunghan se encarga de tomar mi cintura, guiándome hasta quedar en su eje. Puedo sentir como crece en contra de mi trasero, como le cuesta respirar cuando me muevo en círculos sobre su erección. Me acerco a darle un pico en los labios, certero para luego alejarme. Este se me queda mirando profundo, como si no tuviese suficiente de mí. Anunciando una segunda ronda, puedo verlo en sus ojos.
_Me tienes. _Susurra en mis labios antes de tomarme.
Miro hacia la nada mientras la vida me consume, con su mirada que no me da tregua alguna. La he estado ignorando toda la noche, solo porque es el más grande de los idiotas. Con su posesividad está arruinando lo que tenemos, como si fuésemos algo con un nombre en realidad. Todos aquí sospechan que nos acostamos y aunque pretendan que no es así. Siento como toma mi cara con su mano, como si hubiese escuchado mis pensamientos. Agarra con fuerza mis pómulos, direccionando mi rostro para que lo mire a los ojos.
_ ¡Quita esa maldita cara ya! _ Seunghan muerde.
Me le quedo mirando a los ojos sin parpadear, no le tengo ni el más mínimo miedo. Admitir que me gusta verlo cabreado, posesivo ante mi es lo mejor. Me gusta jugar con su paciencia, especialmente en fiestas como esta. Solo que algunas veces se pasa de idiota en reacciones y no hay manera de parar su berrinche de niño inmaduro. Hago un amargo de quitarle la cara, zafándome limpiamente.
_Esta es mi cara Seunghan, la que te mereces ver. Porque eres un imbécil, que me cela hasta con sus amigos. _ Digo tajante ante Seunghan.
Seunghan aprieta sus dientes en sorna. _Me caga que estés con esa actitud en esta fiesta, pero me caga más ver cómo te cambia, cuando coqueteas con mis amigos. _
Bufo sonoro e incrédulo ante lo que dice. _ ¿Entonces ser una persona amable es coquetear? Explícamelo, porque no estoy entendiéndolo Seunghan. _
_Te prohíbo que te vuelvas a acercar a Eunseok y también a cualquiera de mis amigos. _ Seunghan sentencia.
_Eso es absurdo. _Alzo la voz ya harto.
_ ¿Que no te das cuenta cómo te folla con la mirada? _ Seunghan habla rápidamente.
Lo había notado desde el primer día, ni siquiera nos habían presentado. Eunseok tenía puesta la mirada en mí, como si su vida dependiese de ello. Hoy se había acercado a mí a la fiesta, invitándome un trago. Lo tome por cortesía nada más, pero el parecía fascinado con que siquiera lo aceptase. No sabía que yo me estaba acostando con su amigo, así que supuso que podía tenerme esta noche. En efecto, se me había insinuado no solo en miradas, sino también con palabras directas. Yo no respondí muy claramente, porque Seunghan se había encargado de arrastrarme antes de responder.
El idiota en cuestión, había armado una escena de celos sin medidas, frente a todos lo que estaban alrededor de la fogata. Todos pudieron ver lo posesivo que actuó sobre mí, tomándome como si de una marioneta se tratase. Me dejo justo detrás de sus espaldas, para luego tomar el cuello de la camiseta de Eunseok. Le amenazo entre dientes para que nadie escuchase, ni siquiera yo supe lo que le había dicho. Había sido un intercambio corto de palabras, Eunseok se había ido de la fiesta después de eso. Mi intención no era arruinar su hermandad, pero presentía que ambos estaban interesados en mí. La disputa de sus partes, se estaba volviendo cada vez más violenta.
_ ¡Qué bueno que lo traes a la discusión! ¿Debería entonces asegurarme si folla tan intenso como su mirada? _ Le provoco.
Lo veo jalándome del cuello sin aviso alguno, atrayéndome hacia el cómo reclamándome. Se me queda mirando fijo, mientras intenta recobrar la calma. Su agarre ya no es tan fuerte, como para que aquello sea un maltrato. Su respiración se va regulando mientras el tiempo sigue, su mandíbula sigue tensa aguantando su hablar. Nuestras respiraciones entremezclándose, por la cercanía de nuestros labios.
_Mientras estés conmigo nadie nunca podrá tocarte, porque tú eres solo de mi propiedad. _ Seunghan dice tajante.
_ Eres un enfermo. _Musito sobre sus labios.
Me voy de ahí después de empujarlo, para zafármelo de encima. Sé que me está siguiendo de todos modos o al menos lo hará eventualmente. Me conseguirá entre toda esta multitud, solo espero besar a varios antes de que eso suceda. Cuando me provoque lo hare, es lo único que me ayuda a aceptar que no somos nada. Que está bien haber arruinado nuestra amistad, por algo que ni siquiera somos capaces de ponerle nombre.
Que somos ese tipo de amigos que lo hacen, que lo hacen hasta que se enamoran. Que probablemente ambos lo estemos a este punto, pero somos demasiado cobardes para confesárselo al otro. Esas ideas me taladran la mente, uso algo de licor para apagarlas poco a poco. Esperando que el efecto llegue a mi sistema y no tener que recurrir a las drogas esta vez.
Me cuesta trabajo entender como he llegado al baño, el cómo de repente esta encima de mí. Estoy ya demasiado borracho como para recordarlo, pero seguro esta enlazado con que pelearnos nos pone. Pues estoy besándolo como nunca, tomando de sus labios todas sus excusas. Abro mi boca para que su lengua se abra paso y pueda tocar la mía de a poco. Probándome con desesperación se despega de mí, para luego volver a besar de manera desordenada. Dándole un leve mordisco a mi labio inferior, tirando de este con toda la intención. Un gemido ahogado se me escapa de los labios, puedo ver su cara de satisfacción al dejarme así. Sello mis labios mordiéndolos para castigarme, podrían escucharme. Las paredes finas del baño, le dan tregua a los sonidos que hacemos.
_Te va a hacer falta mucho más que eso para que nadie nos escuche, de mi queda que todos sepan que es lo que estamos haciendo aquí. Pero no te preocupes por el tiempo que demoremos, prometo hacerte llegar rápido. _ Seunghan deja un casto pico sobre mis labios.
_ ¡Aja! _Digo en un jadeo.
Baja mis pantalones con todo y ropa interior hasta las rodillas. El recubrimiento de mármol en el que estaba sentado, se estampa contra mi culo desnudo. Le miro con la cara más inocente que encuentro, creyendo que eso puede hacer que sea más suave conmigo. Cuando se trata de rápidos siempre es así, parece como si quisiera destruir mi cordura. A este punto puedo ver mi falo alzarse, darse paso frente a la vista de Seunghan. Obediente ante él, me enrojezco de vergüenza. Se acerca a darle de besos a mi enrojecido rostro, dando especial trato a mis mejillas.
_Mírame solo a mí. _Habla por sobre mis labios.
Termino asintiendo, desesperado por su aprobación. _Si…_
Seunghan está ya masajeando su extensión, estando igual de duro que yo. Esta salta contra su movimiento de manos, la punta de su glande enrojecida. La imagen me hace tragar saliva, queriendo poder ayudarle con su problema. Me vienen flashes de su sabor, estoy anhelándolo todo. Disfruto de la imagen obscena de Seunghan tocándose, mientras no para de mirar mi semidesnudo cuerpo.
Busca entonces directo mis labios, adueñándose de estos. Capturándolos en un meloso beso, la línea de saliva al separarnos durante el beso. Le tomo el cuello sin importarme más, ya no puedo soportar no tener esa lengua en el fondo de mi garganta. El me sigue el juego por lo que parecen ser unos minutos, puedo sentir su sonrisa contra mi boca. Me estoy tocando a la vez que él lo hace, se sonríe cuando nos separamos.
_Hagamos esto más divertido. _
Sin aviso toma los miembros de ambos en un solo agarre y la fricción del agarre parece hacer que ambos retumben en su base. Nos quedamos mirando mientras respiramos con dificultad, a este punto nuestras respiraciones llenan la pequeña habitación. Su movimiento de mano empieza en contra de ambos, la sola paja me hace retorcerme en mi lugar. Gimoteando más alto de lo que debería, mis ojos llenándose de lágrimas de placer.
Seunghan sigue su vaivén entre nosotros, el hecho de que no me bese más me mata. Lo está haciendo a propósito, él puede controlar sus reacciones mucho mejor que yo. Mientras yo estoy retorciéndome, mordiendo mis labios para acallarme un poco. Él se encarga de presionarme más al borde, acelerando sus movimientos. Jadeo con cada falsa embestida y la morbosa imagen de estarme follando su mano. Toma su mano libre uno de mis pezones, mientras que con su boca se encarga de succionar el otro a su gusto.
_ Seunghan…_Gimo su nombre tan mal.
Se me corta lo que estaba a punto de decir, pero creo que mi cara lo dice todo. Mientras se encarga de que su lengua de giros sobre uno de mis pezones, para luego morderlo de a poco. Gimoteos saliendo de mis finos labios, mientras me apego más a su cálida boca. Sus dedos haciendo circunferencia en mi otro pezón, me hacen jadear al ritmo de sus movimientos. Mi cintura se revuelve buscando más contacto, mi pecho apegándose a su merced. Puedo sentir como cosquillea mi estómago, me vuelvo errante embistiendo ciegamente contra su mano. Maldigo entre lloriqueos, sintiendo como su pulgar aprieta contra la glande de ambos. Vuelvo a acatar aire cuando acaricia en círculos, haciéndome arquear mi espalda, entre lágrimas corriéndome en su mano como un desgraciado.
_Eres mío ángel. _ Seunghan suelta errático.
Trago hondo ebrio en mi propio placer. _Tuyo…_
Me sobrestímala mientras llega a su orgasmo, dando estocadas bruscas en ambos. Puedo ver como sus ojos se cristalizan y escucho sus gemidos cada vez más profundos. Está en mi cuello arraigado ahí, lo apego a mi cuerpo en un abrazo. Ese tortuoso vaivén me está matando, pero es la gloria cuando finalmente llega. El escuchar su gemido ahogado y un par de incoherencias de lado. Siento el tibio de su semilla en contra mía, mientras se desploma en mis brazos.
Rodeo mis piernas en él, para no dejarlo ir. Me gusta sentirlo débil contra mi cuerpo, después de haberme complacido. Este solo se separa para tomar del papel y limpiarnos a ambos perezosamente. Acomodándonos a ambos, para quedar con nuestras respectivas prendas. Lo hace con un cuidado que a veces no entiendo, el cómo me da un pico al final me revoluciona los pensamientos. Luego se apega a mí a por un abrazo, como si no tuviese suficiente me da besos en el cuello.
_Me encantas. _Suelta de lo más meloso.
_ ¿Me pregunto si nos habrán escuchado? _Digo estrellándome contra la realidad.
Probablemente cualquiera que haya pasado por aquel lugar, los haya escuchado claramente. Seunghan parecía no importarle donde, ni lo que había acabado de hacer. Seguía anclado a mi como siempre que lo hacíamos, le gustaba abrazarme dándome mimos por un rato. Mientras nos llegaba la realidad a ambos en la cabeza o se nos antojaba volver por una segunda ronda.
_Eso es seguro. _ Seunghan soltó.