Capítulo 1: Debut
El debut no fue como se lo imaginaban cuando eran trainees. Fue mejor, más caótico, más brillante y más aterrador de lo que cualquiera había soñado.
Zerobaseone nació con una presión que pesaba en cada hombro, una expectativa en cada paso, y una emoción en cada latido. Aquel primer día frente a las cámaras, con las luces cegadoras y los gritos del fandom haciendo temblar el suelo, fue como saltar desde un avión sin paracaídas... y sentir que estaban volando igual.
Después del escenario, entre abrazos sudados, respiraciones agitadas y risas que trataban de esconder el miedo, se miraron los nueve con una mezcla de vértigo y orgullo. Lo habían hecho. Eran ZB1.
Y desde ese momento, estaban juntos todo el tiempo.
Las primeras semanas fueron un torbellino: entrevistas, prácticas, promociones, reality shows. Dormían poco, comían en cualquier momento libre y, aun así, se reían por cualquier tontería. Se habían convertido en hermanos por contrato, pero estaban construyendo algo real, algo más íntimo: una familia.
Matthew era el pegamento silencioso del grupo.
Se llevaba bien con todos. Reía con Hanbin, molestaba a Ricky, se acurrucaba al lado de Jiwoong, y siempre tenía palabras suaves para Taerae o Hao. Su energía era ligera, pero constante. Sabía cuándo hablar y cuándo solo quedarse cerca. Era esa persona que simplemente hacía que todo fuera más fácil.
Gunwook lo notaba.
Lo notaba más de lo que creía que lo haría.
No fue algo que buscara. Solo empezó a fijarse.
Cómo Matthew sonreía con los ojos, cómo se le iluminaba el rostro cuando veía algo que le gustaba: un helado, una coreografía bien lograda, una canción nueva, o incluso un meme estúpido. Su risa era contagiosa, su forma de apoyar la cabeza en el hombro de alguien cuando se sentía cómodo, y ese modo en que parecía cuidar al grupo sin que se dieran cuenta.
Era cercano a todos... pero especialmente a Jiwoong.
Y eso hacía que el estómago de Gunwook se apretara, aunque no entendiera muy bien por qué.
-¿Estás bien? -le preguntó Hanbin una noche, mientras él miraba desde el rincón del dormitorio cómo Jiwoong y Matthew veían un video en el celular, compartiendo un solo par de audífonos, riendo bajito.
Gunwook parpadeó.
-¿Eh? Sí, claro.
-Estás mirando fijo. Pensé que estabas planeando un asesinato o algo.
Rió. Pero no tanto.
Gunwook se encogió de hombros, intentando quitarle importancia.
-Solo estoy cansado.
Hanbin lo miró con esa mirada de líder que parecía saber más de lo que decía, pero no insistió.
-Descansa, entonces.
Gunwook no entendía lo que sentía.
No era celos... ¿o sí?
No tenía sentido. Matthew era su hyung. Su compañero. Era como un hermano.
Pero entonces, ¿por qué su pecho se sentía raro cuando Matthew abrazaba a Jiwoong por la espalda con total confianza? ¿Por qué se quedaba callado cuando los veía reírse solo entre ellos, como si el resto del mundo se hubiera detenido? ¿Por qué se le iba la atención cuando Matthew hablaba, incluso si la conversación no era con él?
Una vez, durante una grabación, Matthew se sentó a su lado y le ofreció un caramelo de menta.
-¿Quieres? Estás haciendo caras raras.
Gunwook se lo quedó mirando.
-¿Qué caras?
-Las de siempre. Como si odiaras todo el universo.
Le lanzó una sonrisa chueca, y Gunwook se obligó a reír también.
-Gracias -dijo, tomando el dulce.
-No te lo comas si no te gusta, ¿eh?
-No, me gusta.
Lo dijo sin pensar, pero no estaba hablando del caramelo.
Matthew sonrió y volvió a enfocarse en la grabación, sin notar cómo Gunwook seguía mirándolo de reojo, sintiendo ese calor tonto en el pecho que no sabía cómo apagar.
Las noches en el dormitorio eran un descanso para todos, menos para Gunwook. Porque cuando se apagaban las luces y se suponía que todos debían dormir, él seguía despierto, escuchando las risas ahogadas de Matthew y Jiwoong desde la otra habitación, o viendo cómo compartían memes en voz baja con linterna de celular.
Pero entonces venía el recuerdo de esa vez que Matthew lo abrazó durante un ensayo porque se había golpeado la pierna. O esa vez que le sobó la espalda después de un día difícil. O cómo le decía su nombre: Gunwook-ah, con una voz que no sonaba igual a cuando llamaba a los demás.
Y se volvía a preguntar:
"¿Estoy imaginando cosas?"
Una tarde cualquiera, Matthew se sentó a su lado en la sala de espera, sin motivo. Solo lo miró y sonrió, como si no necesitara una razón para estar cerca.
-¿Quieres ver algo gracioso? -preguntó, sacando su celular.
-Sí -respondió Gunwook, sin saber siquiera de qué se trataba.
No importaba. Lo importante era que Matthew le había buscado a él, esa vez. Solo a él.
Y cuando sus hombros se rozaron, cuando la risa de Matthew estalló tan cerca de su oído, cuando lo sintió apoyarse levemente en él por el simple impulso de reírse juntos, Gunwook no pudo evitarlo:
Sonrió también.
Sin entender nada.
Pero sintiéndolo todo.
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Me indigne por que casi no hay historias de Matthew y Gunwook
Literal hay demasiado material de ellos como para creer que son novies
Pero bueno espero les guste
Y pónganse truchas por que en uno de los capítulos pasara algo que todas las zerose no queremos que pase roguemos por que no pase
~Dalia