No Puede Pasar ➮SeokHui

Summary

Creen que pueden crear lazos de amistad, sin embargo, algo más fuerte surgirá ♡

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

SeungKwan tomó la mano de su padre, a pesar de haber cumplido dieciséis años hace un par de días atrás. Caminaron juntos hasta llegar a una tienda de ropa, dónde su padre le había prometido ir una vez que depositaran su tarjeta de crédito.

Jun besó la cabeza pelirroja de su hija con cariño antes de dejarla ir a buscar prendas de vestir bonitas.

Jun era viudo desde que SeungKwan tenía diez años, tener que cuidar a su hija por él mismo fue difícil, al inicio de ser un par en una gran casa en los suburbios, Jun tuvo que buscar revistas de estética para poder arreglar las hebras largas de su hija, ya que, cada vez que SeungKwan llegaba de la escuela a la casa, su cabello suelto parecía cada vez más un nido de pájaro. También tuvo que buscar libros con recetas, e igual buscar en internet cómo hablar con tu hija de temas delicados, como la llegada de la menstruación, la sexualidad y demás advertencias.

Porque quién iba a decirle que perdería a su otra mitad estando en sus años de oro, y debía cuidar de una pequeña, su hija, sin tener la compañía del segundo al mando en la familia.

—Papi, no hay algo que me guste en esta sección —llegó SeungKwan desanimada, jalando de su suéter.

— ¿Estás muy segura? —la adolescente asintió con la cabeza— ¿Qué te parece esta falda? Es muy linda.

—No quiero una falda. Quiero unos pantalones, los de aquí son feos. Tienen muchos brillos.

Jun escuchó la opinión de su hija e hizo una mueca pensando en una solución.

—Deberíamos ir a otro lugar, ¿está bien?

SeungKwan negó con las mejillas pintadas, estaba un tanto avergonzada. Jun lo notó de inmediato —Quiero uno de esos.

Apunto unos pantalones holgados color negro que traía puesto un maniquí. Jun entendió la actitud tímida de su hija una vez que miró a dónde su dedo se dirigía. Estaban en la sección de hombres.

— ¿En serio te gustaron estos?

Una vez que se acercaron a ver la prenda, Jun los tomó en sus manos y los enseñó al aire con una expresión de desagrado. Probablemente ni cuando había cumplido veinte años se probaría aberrante prenda.

—S-sí —no prestó atención a su padre y siguió observando al chico pelinegro con unos anteojos redondos que estaba a metros de ellos.

Su límite de tiempo en seguir contemplado llegó a su fin cuando el chico pelinegro salió de la tienda con una apuesta expresión que hizo temblar el delicado corazón de SeungKwan.

Jun, junto con su hija, fueron a las cajas para pagar por losdesagradables pantalones, una playera con estampado y un suéter color lila. Jun llegó a la larga fila y se formó. Tomó por lo menos cinco minutos para que la fila avanzará, Jun en un descuido, buscó su billetera sin percatarse que la fila había avanzado.

Para cuándo regresó su vista para retomar su lugar, alguien más la había tomado.

—Eh... Disculpe —Se acercó y tocó la espalda ancha del hombre frente él— Es mi lugar, ¿puede moverse?

El hombre le miró sobre su hombro y sacó un frío —No.

La sangre de Jun poco a poco empezó a hervir cuando el pelinegro le respondió con desdén y volvió su fría expresión al frente.

Jun crispó. SeungKwan supo lo que se venía de ahora en adelante.

—He estado aquí por más de cinco minutos. Y un hombre insolente no va a venir a quitarme mi lugar. Así que, o se quita o lo quito, señor.

La pelirroja abrió sus ojos con ganas cuando vio al chico apuesto que había visto hace unos minutos, llegar y acomodarse a un lado del señor que hizo enfurecer a su padre.

—Papi, vámonos —con las mejillas a punto explotar, SeungKwan le susurró a su padre, evitando a cualquier costa la mirada del de gafas.

—No, no, no. Nosotros llegamos primero y el que se tiene que ir es otro —Insistió con determinación. La gente que estaba a su alrededor ya empezaban a mirarlos— Solo haga el favor quitarse y nos ahorramos la molestia de todo esto.

El mayor pelinegro alzó la comisura de su boca juguetonamente.

— ¿No cree que usted está haciendo suficiente?

Jun enfureció aún más. A respuesta, Jun creyó que, en efectivo, no era suficiente.

— ¿Crees que es justo lo que estás haciendo? Porque no, no lo es. He venido aquí para comprarle ropa a mi hija por el día de su cumpleaños y hacerla feliz, sin que un hombre como tú y su... ¿qué es, novio?, para se dé el lujo de hacer lo que se le plazca.

Un pequeño silencio incómodo se propagó entre ellos. El pelinegro bufó.

—Primero, el lugar estaba libre cuando lo vi, usted no estaba ni cerca del lugar, y segundo, gracias por el cumplido, porque no, no es mi novio, es mi hijo.

Jun se quedó perplejo. Que estúpido era, era claro que adulto y adolescente parecían dos retratos tan similares. La furia lo había cegado por completo y dijo cualquier cosa que se vino a la mente. Se acababa de ver como un hombre irracional que no podía ni hacer una buena ofensa.

Su rostro estaba bochornoso ante la mirada triunfante del moreno, miró un momento a su hija y está estaba más que hundida en la vergüenza. Decidió dejar la situación con una desagradable humillación. Dejó las prendas y tomo a su hija de la mano abandonando la tienda con auras negras expandiéndose de él.

SeungKwan se atrevió a tomar la valentía de voltear a mirar al chico atractivo por una última vez mientras era arrastrada por su padre. Se sonrojo tanto cuando el pelinegro también buscó su rostro.

Así fue como comenzó todo.

WonWoo y SeungKwan iban en el mismo bachillerato. No se dieron cuenta de ello hasta que un día cruzaron miradas mientras caminaban por los pasillos. Fue evidente su gusto al instante, y SeungKwan lo notó cuando WonWoo la buscaba a su salón con pretextos o esperaba por ella al final de las clases. Empezaron a conocerse más y más al pasar de los días. Fue entonces que WonWoo, sin rodeos, se confesó a ella y empezó a cortejarla.

SeungKwan aceptó todo tipo de románticos regalos durante medio mes. Eran tan claro que a SeungKwan también le gustaba WonWoo, pero seguía siendo tan tímida que las palabras no salían.

El resto del mes pasó, y SeungKwan seguían sin responder ante los cálidos afectos, como tomarse de la mano, por ejemplo.

—SeungKwan —la voz grave del adolescente provocó que sus bellos se erizaran— ¿Yo te gusto?

La pelirroja alzó su cara a WonWoo y contestó con sus mejillas abultadas pintadas —Sí.

—Quiero ser tu novio, ¿estás de acuerdo con eso?

SeungKwan bajó la vista a sus manos. Los mechones de su cabello bermejo se deslizaron cubriendo su rostro. Asintió con el ritmo cardíaco acelerado.

—Mírame, SeungKwan —Demandó mientras le alzaba el mentón a su altura— ¿En serio estás de acuerdo de que yo sea tu novio?

—S-sí.

La menor mordió su labio inferior, reprimiendo sus lágrimas. La sensación de estar enamorada por primera vez fue demasiado para su pequeño cuerpo, que involuntariamente sus brazos queriendo rodear algo, fueron directo a abrazar al pelinegro.

—Dime que esto es una broma.

Jun vio bajar del auto al hombre pelinegro, con quién tuvo una pequeña discusión en el centro comercial hace un par de meses atrás, en dónde había sido un tanto humillado por el pelinegro.

—Papi, compórtate —SeungKwan le habló bajo a su padre, antes de darle una resplandeciente sonrisa a WonWoo, quien se acercaba.

Aquel día, SeungKwan y WonWoo iban a tener su primera cita formal como novios.

—Señor, mi nombre es WonWoo, disculpe por no haber recurrido a usted en cuanto tuve intenciones de cortejar a su hija. Tenga confianza de que SeungKwan llegará a la hora acordada, así que, no se preocupe demasiado.

—Más te vale que sea así.

—Papi...

—Así será —WonWoo no se inmutó ante la expresión recelosa del hombre y continuó hablando— El es mi padre, aseguro que aún lo recuerda.

Jun se avergonzó al cruzar mirada con el pelinegro, pero trato de mantenerlo enterrado en sus adentros para pasar desapercibido ante el de fina quijada.

—Soy Lee SeokMin.

—Moon JunHui —dijo a secas, sin estrechar la mano del moreno.

Jun percibió desde el inicio que el pelinegro tenía una personalidad fría, y ese tipo de personas era las que más evitaba con frecuencia, por lo que estaba decidido a cambiar su actitud con él para no ser rebajado una vez más y estar a un mismo nivel.

En cuanto vio el auto alejarse, Jun regresó a su casa. Habían pasado un poco más de diez minutos cuando la puerta principal fue tocada, dejando a Jun confundido.

En cuanto abrió la puerta se impresionó ver SeokMin al otro lado.

— ¿Qué haces aquí, sucedió algo con SeungKwan?

SeokMin negó de inmediato.

—Pensé que sería conveniente venir a esperar a los chicos aquí contigo.

Jun suspiró.

—Escucha, justo ahora estoy muy ocupado con el trabajo como para tener visitas, y además, te voy a se sincero; no es como que tú me agrades demasiado.

—Entramos en una pequeña disputa hace unos meses, ¿y crees que juzgarme de esa manera es lo correcto? Wow, tu hija obviamente te debe tener como su ejemplo a seguir.

—No... Yo no soy así con todos... —cerró un poco los ojos mientras se retractaba.

—Entonces, yo qué tengo de especial. Hasta donde yo sé, tú no me conoces, y yo tampoco te conozco —Jun se quedó callado. Una vez más perdió ante SeokMin— Ahora escucha tú. Mi hijo no tiene intenciones de alejarse de tu hija en este momento y dudo que en un futuro cercano. ¿Podemos solamente superar nuestras diferencias y llevarnos bien? No quiero que por nuestra culpa nuestro hijos sean infelices cuando nos vean pelear.

Jun se dió la vuelta con la sangre hirviendo por la forma en la SeokMin habló con madurez y dejó entra al pelinegro de mala gana.

—Siéntate. Y no toques nada.

SeokMin sonrió ladino con burla a las espaldas del mayor. Jun entró a la cocina, dejando solo a SeokMin en la sala.

El pelinegro observó las repisas empotradas en la pared, en ellas habían fotos enmarcadas. Habían demasiadas de Jun con SeungKwan, celebrando fiestas, adornado el árbol de navidad y en parques de atracciones. Pero había una en particular que sobre salió de las demás.

Era un Jun joven con rasgos más definidos y tersos, una bebé SeungKwan en sus brazos y al lado de Jun estaba una mujer demasiado linda. Ambos posando con una enorme felicidad en sus rostros. Tomó el marco entre sus manos y la apreció con más detalle. Miró a las demás fotografías y se dio cuenta de que era la única en donde aparecían con una compañía extra.

Mientras SeokMin seguía observando la fotografía, absorto en sus pensamientos y cuestiones, Jun llegó a la sala lanzando un suspiro de cansancio en cuanto vio al menor haciendo lo único que le dijo que no hiciera.

—Te dije que no tocaras nada —llegó a su lado con el ceño débilmente fruncido y le arrebató el marco.

—Lo siento, soy algo curioso.

Jun estaba empezando a odiar que SeokMin hablara con confianza y frialdad al mismo tiempo, tanto que le provocaba un revoltijo en su estómago.

—Pues no curioses en mi casa.

— ¿Cuántos años tenías en esa época? —Le preguntó, mientras lo observaba guardar la fotografía en un cajón de una pequeña mesa.

—Fue hace años la foto, así que, obviamente era joven.

—No lo creo. Aún creo que te sigues viendo joven.

—Te hacen falta lentes.

Fue lo último que dijo antes de dejar solo a SeokMin lo que restó de la tarde hasta que fue por sus hijos. En ese entonces, SeokMin pudo comprender sus sentimientos por Jun en cuanto dijo aquel cumplido inesperado.

No sólo le atrajo la desgastada belleza de Jun y la bonita sonrisa que enseñaba al hablar con su hija, sino más que nada, fue esa forma maleducada de hablarle.

Ponía a SeungKwan ante todo sin importar, no hasta que tocas lo más profundo de su ego y se retira con su orgullo lastimado. Esa era el momento favorito de SeokMin, ver cómo las mejillas vainillas del mayor se teñían de un rojo intenso.

A pesar de todo, SeokMin se dio la tarea de conocer más a Jun. Cuando iba a dejar a WonWoo en casa de los Moon para ir con SeungKwan a una cita, SeokMin insistía que debía esperar a la pareja de adolescentes junto con Jun, pero sus verdades intenciones eran que quería seguir pasando tiempo a solas con el mayor.

Fue difícil al inicio, Jun se seguía resistiéndose ante SeokMin, pero después de un tiempo empezó a aceptarlo. Jun quedó impresionado cuando conoció a SeokMin, tenían mucho en común, y el pelinegro aprovechó la oportunidad sin dejar de pasar tiempo para poder crear un lazo especial con Jun.

Seis meses habían pasado desde que se llevó a cabo la primera cita de los jóvenes, los adultos estaban relativamente bien, al grado de ser invitados a celebraciones familiares. Sin embargo, en una de aquellas reuniones, sucedió algo que complicó totalmente su amistad.

—Hola, Jun.

—Hola.

El mayor apretó sus labios un tanto infeliz, cuando vio a la madre WonWoo en el auto, quién también esperaba a SeungKwan.

—Lo siento, ella insistió en llevarlos hoy al cine.

—No tienes que explicarme nada —Se encogió de hombros como si en verdad no le interesara.

—Yo creo que sí.

Jun y SeokMin se quedaron en la entrada mirando como se alejaban sus hijos con la madre de WonWoo, la ex esposa de SeokMin.

Entraron a la casa, y Jun fue directo al fregadero a seguir limpiando los platos sucios sin dirigirle palabra alguna a SeokMin.

—Jun, tenemos que hablar.

La voz de SeokMin sonó tras su espalda.

—No creo que deba ser tan importante, ¿verdad? Yo no he hecho nada.

—Sí lo hiciste.

—Debes, debes estar confundido.

Jun tartamudeo cuando SeokMin se acercó más de lo normal a él para cerrar la llave del agua. Podía sentir su respiración en la oreja. El mayor se dio la vuelta y encaró al pelinegro, miró por un segundo los labios de SeokMin y después subió a sus ojos. Había cavado su propia tumba.

—Retráctate, y dime por qué lo hiciste.

—No sé de qué hablas.

Le dio la espalda y se alejó de él.

—Moon JunHui —mencionó su nombre con dureza, sujetando el brazo de Jun.

El corazón de Jun se agito. Aquella manera de llamarlo por su nombre completo le hacía temblar las piernas cada vez más.

—Suéltame —SeokMin lo dejo ir, viéndolo alejarse de nuevo.

—Me besaste.

Jun detuvo sus pasos, su rostro encendió al escucharlo. Estaba demasiado avergonzado, y lo único que pudo hacer fue negarlo —No... No lo hice.

—Lo hiciste, ya deja de negarlo.

SeokMin se acercó por ultima vez a él y le obligó a mirarlo. Antes de que Jun dijera algo más, SeokMin lo calló tomado sus labios en un beso donde pudo probarlos con más detalle.

Jun correspondió el beso de inmediato.

Después de dejar escapar unos cuantos suspiros, sus lenguas se juntaron sin timidez, y fue la pase para deshacerse entre los besos mientras se abrazaban. SeokMin no lo dejo ir de nuevo y lo acorralo entre él y la pared. Se besaban apasionadamente.

—Esto, esto no puede pasar —Se zafo de los dulces labios de SeokMin y lo rechazó descaradamente mientras se dejaba tocar por el pelinegro.

—Pero ya ésta pasando.

Le arrebató unos tiernos besos más.

—No puedo hacerle esto a Seungkwannie.

—Ella querría tu felicidad —Volvió a contestar entre los besos, con eso, Jun apagó su mente y enterró sus preocupaciones.

Con torpes pasos, fueron a la habitación de huéspedes que estaba a un metro de ellos. Se recostaron en la cama individual sin separase uno del otro. Juntaron sus cuerpo despiertos, sintiéndose entre las ropas, SeokMin tocó el cuerpo caliente de Jun, aplastando el pequeño trasero y jadeando sobre los labios del mayor.

No había modo de que aquello no pudiera pasar. SeokMin lo había imaginado desde meses atrás, pero estaba olvidando por completo los sentimientos de Jun. Aunque era lo que más deseaba en ese instante, no podía hacerlo sin el consentimiento del otro.

—Lo siento, te estoy tocando sin que tú...

—Síguelo haciendo. No sabes lo mucho que quería lo hicieras.

Jun le miro con los labios hinchados y rojizos, lleno de lujuria. No se pudo contener y acaricio la tersa piel por debajo de la camisa. Mordió el labio inferior de Jun cuando sintió su tibia mano escabullirse entre sus pantalones y envolverlo en su palpitante miembro.

Poco a poco, se fueron desprendiendo de las prendas. Jun se sintió un poco tímido al dejarse ver desnudo por completo por primera vez después de años, pero se fue perdiendo al sentir como SeokMin chupaba sus pezones con una delicadeza que hizo estrujar su estomago y dejar salir un poco de liquido preseminal por la punta.

—Está bien si soy tomado por ti, SeokMin —Dijo Jun con las mejillas ardiendo.

SeokMin sonrió con ternura. Él podía decir cualquier cosa sucia y con un rostro apunto de derretirse, pero no podía confesar sus sentimientos por SeokMin aunque se lo suplicara.

— ¿Cómo llegaste a esa conclusión?

Jun bajo sus ojos un momento cuando SeokMin alzó una ceja en modo coqueto.

—Y-yo... Imagine una escena entre los dos y fue imposible no verme siendo tomado por ti. No me preguntes más.

SeokMin los junto, hasta el punto de que sus excitaciones se aplastaron uno con el otro. Jadearon por la sensación. El menor atrajo una pierna de Jun para rodearla en su cintura. Amaso el glúteo y después recorrió el camino a la fruncida entrada de Jun.

Jun se sobre saltó y escondió su rostro en el pecho del moreno.

SeokMin lo besó para poder distraerlo. Su dedo se oprimió en la entrada y fue deslizando, sintiendo la estrechez de Jun y la manera en la que absorbía el digito. El mayor gimió de inmediato al sentir otros dedos entrando en él, no dolía, y estaba consiente de que no era así porque cuando había probado hacerlo solo, se impresionó por las buenas sensaciones.

El pelinegro metió el segundo dedo, los movió delicadamente, observando las lindas expresiones que Jun ejecutaba. SeokMin presionó la cálida pared, sin esperar ninguna reacción, sin embargo, Jun tembló junto con un gemido agudo. El mayor se tapo la boca.

— ¿Qué fue eso? —Jun preguntó.

—Creo que apreté el botón del amor.

—No digas cosas tan raras mientras estamos en una situación como esta.

Sacaron unas cortas risas y siguieron en lo suyo. Se besaron con profundidad, acariciándose entre la ingle.

—No sabes cuanto te deseo —susurro SeokMin— Quiero entrar en ti.

—Hazlo.

SeokMin se posicionó encima de Jun. Mientras saboreo su boca, alineo la punta en la entrada de Jun y empujo su pelvis. Jun jadeo al sentir sus paredes abrirse, no sabia por qué se sorprendió, después de que vio la erección de SeokMin debió ser evidente que iba a ser llenado por completo.

SeokMin se movió con lentitud al inicio, después de cierto tiempo, los movimientos aceleraron constantemente. Jun tuvo la brillante idea de empezar a menear su pelvis junto a SeokMin, provocando que ambos gimieran al unísono.

La zona sensible que SeokMin había tocado con sus dedos largos, fue estimula por los golpeteos placenteros. Jun sintió realmente hermoso ser abrazado por SeokMin, esa sensación de enamoramiento recorriendo su sistema y la forma en la que el pelinegro se movía encima suyo, escuchando la cama crujir con ellos, fue suficiente para que chorros blancos salpicaran su abdomen y el de SeokMin.

El cuerpo blanquecino de Jun se contrajo, para seguido, temblar mientras jadeaba con fuerza al sentir el final de su orgasmo. Poco después, algo dentro de él se sintió cálido, y a juzgar por la expresión satisfactoria de SeokMin, supo que también había acabado.

—Eso fue rápido —Jun murmuro cuando SeokMin se acostó a un lado suyo y le ofreció sus labios— ¿Deberíamos avergonzarnos?

Una semana completa había pasado desde entonces. SeungKwan se extrañó durante aquel periodo, SeokMin frecuentó a su casa todas las tardes cuando ella iba a las practicas de voleibol pero sin WonWoo, no tenía sentido. ¿Por que otra razón iba el señor Lee a su casa?

El sábado, la pareja adolescente, habían quedado de acuerdo en tener una cita y salir a comer a un pequeño restaurante cerca por donde vivía SeungKwan.

Y como la pelirroja lo supuso, SeokMin se quedo con su padre.

WonWoo y SeungKwan salieron de la casa, a unos metros de distancia SeungKwan recordó que había olvidado su suéter en el perchero y regresó rápido.

—Papi, olvide mi sue...

Al entrar de imprevisto, la joven sorprendió a su padre y al de WonWoo comiéndose la boca y tocándose lascivamente muy cerca de la entrada.

SeungKwan quedó perpleja.

— ¡Papá, te dije cinco minutos! ¿No pudiste esperar cinco minutos?

Llegó WonWoo con el ceño fruncido, tapando de inmediato los ojos de su novia.

—Lo siento, hijo.


Cualquier duda, quejas, berrinches o traumas aquí.

Loves them♡carbon sparkly