Navi-Mago

Summary

Las fiestas decembrinas han marcado mucho la vida de Sasuke y Karin y en esta serie de historias cortas, podemos apreciar muchas de ellas, en las cuales se resalta el amor que sienten por su pequeña familia.

Genre
Romance
Author
SaKaSu
Status
Complete
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
16+

Muérdago

¡Saludos, queridos lectores!

Esta historia es una que está en mi vieja cuenta de Wattpad, y por las fechas, decidí subirla este año en esta cuenta.

Subiré los capítulos tal cual estaban en la vieja cuenta, con todo y sus notas. Lo aviso en caso de que en las notas vean algo que no concuerde con la actualidad.

Sin más, los dejo con las notas iniciales de la historia de aquél entonces n.n

¡Saludos, queridos lectores!

La nota antes de la historia y el capítulo será un poco larga, pero difícilmente verán una nota igual en los próximos capítulos. Lo prometo.

Este “libro” es una colección de historias relacionadas con una de las actividades navideñas del grupo de Facebook SasuKarin Month, en el cuál se hizo un calendario de 14 días con palabras relacionadas a las festividades decembrinas (y de Reyes Magos).

He estado prometiendo no iniciar historias nuevas hasta no acabar lo que tengo, pero admito que me gusta participar en las actividades que se realizan en el grupo y hago mi mejor esfuerzo para participar y tratar se continuar con todo lo que tengo en manos.

Como sé que debo demasiado, esta actividad en particular, la usé como reto para dejar de hacer historias tan largas (que ha sido uno de los motivos de que me haya llenado con tantas historias sin haber terminado otras muchas), así que me alegra decirles que las historias que verán en esta colección, serán cortas.

Traté de que cada historia fuera un dreable, pero admito que algunas (como es este primer capítulo), quedaron un poco más largas de lo que me hubiese gustado. Sin embargo, me alegra decir, que ninguna es una historia kilométrica, motivo por el que he metido todas en un sólo “libro”. Eso si, debo decir que todas van conectadas de una forma u otra, pero eso ya lo irán descubriendo conforme vayan leyendo.

Debido a que me limité a la extensión de las historias, debo admitir que tuve muchos problemas al escribir y plantear las ideas que se me iban ocurriendo, por lo que aquí les mencionaré varias advertencias:

1° Quizá haya más OoC de lo que acostumbro a escribir, pero creánme que hice lo mejor que pude para no salirme demasiado.

2° Todas las historias tienen extensiones diferentes, así que es posible que algunos temas les decepcionen por lo cortas que quedaron.

3° Traté de que todas las historias quedaran conectadas, pero es muy probable que haya choques entre las historias provocando contradicciones si se toma como una sola historias, así que pido perdón de antemano, pues al principio, no se suponía que estuvieran conectadas y cuando decidí hacerlo, no me puse a revisar que realmente tuvieran una continuidad.

4° Muchas veces trato de revisar mis escritos para prevenir errores de dedo y sobre todo el autocorrecto del celular, el cuál por cierto, detesto porque me he dado cuenta que muchas veces corrijo cosas y cuando quito el puntero, vuelve a cambiarme la palabra, lo que termina siendo un capítulo con más errores de los que quisiera y de los que no me doy cuenta hasta que ya lleva tiempo en línea. En este caso, no me he podido dar el tiempo de hacer esa corrección, así que, de antemano, lamento los errores. Espero que ninguno sea tan terrible que no les permita entender la historia.

5° No sé si pueda subir todas las historias en los días correspondientes, pero haré mi mayor esfuerzo de que así sea n.n

6° Una vez más, quiero agradecer a ManaKarin por haberme apoyado con la portada de la historia, la cuál adoré profundamente. Muchas gracias, linda n.n

Sin más y esperando que les guste a pesar de los múltiples erores que podrían encontrar debido a que estoy saliendo de mi zona de confort, los dejo con el primer capítulo, el cuál corresponde al día 24 de Diciembre: Muérdago de la actividad Navi-Mago SasuKarin Month 2022


Aquella era la primera fiesta navideña en Konoha después de que se arreglaron los estragos de la Cuarta Guerra Ninja. Para ese momento, podría decirse que las cosas habían vuelto a la normalidad de la misma forma en que las cosas nuevas, como el regreso de Sasuke y la integración de Taka a la aldea, ya se sentían como si ellos siempre hubiesen estado allí.

Para celebrar la navidad, el hospital hizo un pequeño convivio por la tarde el veinticuatro de diciembre, así, aquellos que no tuvieran turno, podrían ir a casa con su familia al finalizar y los que les tocaba trabajar, podrían tener aunque fuera una pequeña celebración antes de su turno nocturno.

Como evento de trabajo, el convivio se limitaba al personal del hospital, pero se les permitió llevar a un acompañante si así lo deseaban.

Sakura, invitó a Sasuke, pero este se rehusó a ir. Ella intentó convencerlo, pero dejó de insistir cuando él le dijo que estaría de misión, así que la chica terminó por invitar a Naruto.

Karin por otro lado, sabía desde el principio que Uchiha no estaría en la aldea, así que había optado por ir sola. Sin embargo, terminó llevando a Suigetsu porque él no dejaba de suplicarle que lo llevara para conocer a algunas chicas. Sinceramente, si la pelirroja aceptó llevarlo, fue sólo porque el albino prometió dejar de molestarla por un mes entero.

El convivio estaba resultando muy ameno, la decoración que las enfermeras pusieron junto al arbolito de navidad y que sólo habían tres pacientes estables, ayudaba mucho a que el ambiente se sintiera festivo. Sin embargo, el ambiente relajado se vio interrumpido cuando Karin percibió el chakra de Sasuke dentro de su radar. Él se dirigía a la aldea y su chakra estaba muy perturbado.

—Enserio, Sasuke ¿cómo puedes ser tan descuidado? —Karin entró al hospital ayudando al azabache a entrar— Si no hubieses visto el bicho, habría sido difícil diagnosticarte.

Cuando vieron a Karin echar a correr, no le prestaron mucha atención porque Suigetsu lanzó un comentario diciendo que seguramente se había olvidado algo en la casa, pero cuando la vieron llegar con Sasuke que se veía pálido, Sakura, Naruto, Suigetsu y un par de enfermeras, comenzaron a movilizarse.

—¡Sasuke-kun! ¿Qué pasó?

—Está envenenado. Tenemos que administrarle Hīringu —Karin dio la indicación— No es nada grave, sólo estará débil y hay que monitorearlo por veinticuatro horas.

La misión de Sasuke simplemente consistía en entregar algunos documentos a Suna y llevar otros que ahí mismo le darían para Konoha. Él había aceptado esa misión porque no le daba la gana participar en las festividades, pero le llevó menos tiempo del que había calculado.

Como el joven no pretendía llegar antes a la aldea, decidió tomar una siesta en la rama de un árbol a las afueras de la aldea. Sin embargo, en algún momento en su estadía en Suna, un escorpión debió haberse escabullido en su mochila, y mientras dormía, el insecto debió salir y lo picó.

Afortunadamente estaba lo suficientemente cerca para llegar a la aldea y sabiendo que Karin no saldría de misión, desde el principio confió en que ella percibiría su envenenamiento apenas estuviera dentro de su radar.

El insecto que picó a Sasuke no era peligroso, así que tampoco había motivo para pensar que lo ocurrido se hubiese planeado. Todos lo tomaron como un simple accidente y por lo menos el azabache tenía excusa para no asistir a ninguna reunión en su estado.

Después de atenderlo, lo dejaron dormir un poco para dejar que el antídoto le hiciera efecto y para cuando Karin, quien estaba en turno, le tocó revisar su progreso, la fiesta ya había terminado.

A Karin no le llevó mucho tiempo hacer la revisión de Sasuke, descubriendo que su lengua aún no recuperaba su color natural. Tendría que irlo a revisar cada quince minutos para verificar que hubiera una mejora o considerar que el antídoto no lograba contrarrestar todo el veneno.

Cuando la pelirroja y la enfermera salieron de la habitación algo inquietó al azabache y no fue precisamente el reporte médico.

Esa inquietud no era nueva, pues desde hacía algún tiempo que Karin se comportaba un poco lejana de él, pero si en esta ocasión parecía resaltar más, es que, si bien ella sí había mostrado preocupación por él ante el envenenamiento, sus atenciones se habían limitado en cuanto supo que no estaba grave.

Naruto ya le había señalado que si le incomodaba aquella actitud, era porque extrañaba tenerla cerca y que seguramente había algo más, pero Sasuke pensaba que su amigo, conocido por ser despistado, estaba equivocado.

Como fuera, no tenía caso ponerse a pensar en ello porque no afectaba su vida. ¿Verdad? Además, ella estaba haciendo bien su trabajo y no insistía innecesariamente como Sakura.

Sasuke pensaba así y se repetía eso una y otra vez, por lo menos hasta que Karin llegó a la próxima revisión.

Ella sonreía de forma boba cuando entró y en una mano llevaba una bolsa navideña de celofán, lo que inicialmente, el azabache pensó que sería algún regalo que ella le tenía a él por las fiestas navideñas, pero así como la primera vez, ella se limitó a la revisión como si estuviera tratando con un paciente cualquiera.

—No parece haber cambios en el color de tu lengua, pero es buena señal que no se ponga peor —informaba la pelirroja mientras hacía anotaciones en su reporte médico— Volveré en quince minutos y si sigue así, te administraremos suero. ¿Ya comiste algo?

—No.

—Necesitas comer para recuperarte. ¿A qué hora fue tu última comida? —preguntó la pelirroja y el silencio del azabache le hizo saber que había sido hace horas— Es Nochebuena y por la hora, seguramente ya no hay nadie en la cocina. Voy a ver si puedo conseguirte algo del convivio. Al fin y al cabo, no necesitas dieta especial para tu estado —comentó la chica dirigiéndose a la puerta— Si sólo sobraron dulces, te vas a tener que conformar con eso.

—¿Y eso? —Sasuke le señaló a Karin la bolsita de celofán pensando que ella estaba olvidando darle el obsequio. Ya había visto que dentro había galletas y aunque no le gustaba lo dulce, estaba dispuesto a comerse su obsequio para seguir las recomendaciones médicas. Además, sentía un deseo de ver a la chica feliz por comerse las galletas que seguramente ella hizo.

—¿Esto? No sabía que eras tan maleducado para pedir que te compartieran del regalo de otra persona —replicó la chica.

—¿Para quién es? —preguntó el azabache confundido y descontento al saber que no era para él.

—¡Mío! Un paciente me lo acaba de dar —respondió la pelirroja— Sinceramente, es la primera vez que recibo un obsequio desde que empecé en este hospital... Es más, creo que es el primer regalo que recibo desde que murió mi madre —dijo algo reflexiva— No sabía que algo tan pequeño podría hacerme tan feliz.

—Eres buena doctora —comentó el azabache tratando de asegurarse que ese era el motivo por el que le habían dado el obsequio.

—Me gusta más el área de investigación e inteligencia, pero supongo que tendré que estar aquí un tiempo para estar bajo la supervisión de Tsunade-sama hasta que me den el visto bueno —respondió la pelirroja. Después, abrió el pequeño paquete de galletas caseras y la extendió hacia Sasuke— Te regalaré una y sólo porque no sé si haya comida del convivio, pero no dejes que nadie vea que te la comes porque decepcionaría a mi paciente por haber compartido el regalo.

De nuevo hubo inquietud en el chico al oír que a ella le importaba lo que esa persona sintiera, pero estiró la mano para sacar una galleta y con ella, había una tarjeta. ¿Quién demonios hacía eso?

—¿Una tarjeta? —comentó el azabache y se dispuso a leerla.

—¡Oye! ¡Eso es mío! ¿Quién te dió derecho de leer mi tarjeta? —Karin se la arrebató cuando sólo había alcanzado a leer “Para una hermosa mujer...“— En serio Uchiha, no sabía que tenías tan pésimos modales.

Karin leyó la nota y enseguida se sonrojó mientras reía tontamente. Fue inevitable notarlo y de nuevo, una sensación horrible en el pecho le nació a Sasuke. Hasta sintió asco por la galleta que tenía en la mano.

—No me gustan los dulces —dijo lanzando la galleta a la basura, porque no quería que Karin la comiera. Sentía sus emociones exaltadas, pero intentaba disimularlo.

—¡¿Por qué cara...?! Bien, voy a asumir que si estás actuando tan extraño es por el veneno —espetó la chica descontenta con lo ocurrido— Iré a buscarte algo de comer y esperemos que eso ayude con el veneno.

Sasuke vio a Karin salir de la habitación y el malestar que sentía en el pecho se agudizó cuando reflexionó que las horas de visita habían terminado tres horas atrás y que si un paciente le había dado esas galletas a la pelirroja poco antes de entrar a su cuarto, eso quería decir que ese paciente estaba internado en el hospital.

La simple idea de que fuera así lo enfadó y a pesar de sentirse un poco mareado por los efectos del veneno, el azabache se levantó de la cama y fue a buscar a la pelirroja antes de que se reuniera de nuevo con ese paciente. Simplemente había olvidado que ella iría a buscarle de comer.

Por su parte, Karin fue a la pequeña salita de descanso dónde fue el convivio a revisar en las charolas si había quedado algo y se sorprendió al detectar que Sasuke salía de la habitación.

—¿Qué diablos estás haciendo? —preguntó Karin al verlo y se apresuró hasta él que parecía estar a punto de caer.

—Estoy cansado de estar encerrado. Te acompaño a buscar la comida —dijo tratando de fingir que estaba bien, pero de nada servía porque ella sabía que mentía por su chakra.

—No estás en condiciones para andar por los pasillos. No seas necio y quédate en tu habitación —le dijo mientras lo ayuda a estabilizarse— Yo te llevaré la comida. Tu tienes que descansar, especialmente porque el efecto aún no se te pasa.

—Llevo horas en esa habitación, déjame comer en otro lado —pidió a sabiendas de que si ella aceptaba, tendría que quedarse con él para supervisarlo y monitorearlo.

—Está bien, pero apenas termines de comer, volverás a tu cuarto —Karin le advirtió pues aunque en un inicio ella se iba a negar, notó la inquietud en su chakra y creyó que verdaderamente era por estar encerrado. Después de todo el veneno podría estar amplificando sus emociones.

Karin ayudó a Sasuke a llegar a la salita donde estaban las charolas con comida y de hecho, habían encontrado un poco de pierna al horno y la ensalada que una enfermera llevó. Ninguno de los dos sabía cómo se llamaba, pero el joven se la comió con gusto porque estaba hecha con tomates.

—¿Tú no comerás? —preguntó Sasuke cuando la chica le entregó un plato.

—Ahora que lo dices, llevo algunas horas trabajando desde el convivio y no he comido nada más que una galleta de mi regalo —dijo pensativa— Pero se supone que estoy trabajando... aunque, por otro lado, tengo que sentarme aquí contigo para vigilarte.

—Acompáñame a cenar —pidió el azabache, algo que extrañó a la chica, pero accedió.

La joven se sirvió un plato de comida y se sentó en la silla más cercana a dónde Sasuke comía, pues no había ninguna mesa más allá de aquella donde reposaban los trastes de comida.

Sin duda, la salita estaba hecha un desastre, pues aunque todos los adornos de navidad tintineaban brillantes como cuando el convivió empezó, las sillas plegables estaban desordenadas, había manchas de comida en el piso e incluso, una botella de vino rota en un rincón.

Karin no sabría decir qué era peor, si lo descuidados de sus compañeros de hospital o que los de intendencia habían decidido tomarse la noche de descanso de forma extraoficial durmiendo en alguna cama vacía del hospital para no limpiar todo ese desastre.

—¿Ya te has adaptado a Konoha? —soltó Sasuke de repente, algo bastante inesperado para la pelirroja, pues en todo ese tiempo, él jamás le había preguntado al respecto. Eso sin mencionar que el joven no era dado a las charlas casuales.

—Supongo que podría decirse que sí. Es un poco extraño no oír gente gritando de dolor todo el tiempo, pero me agrada que sea así —respondió y dió un gran bocado a su carne al terminar de hablar.

—¿Y cómo te va con Naruto?

—Bien. A pesar de que puede ser muy escandaloso, es fácil llevarse bien con él.

Sasuke siguió haciendo preguntas durante la cena aquí y acá de cosas que antes ni siquiera había mencionado y Karin sólo respondía porque estaba segura que era parte del efecto del veneno. El veneno tanto lo alteraba, que le era difícil discernir su chakra. Además, le parecía agradable tener una plática normal mientras cenaba, aunque nunca imaginó que sería precisamente con el Uchiha con el que la tendría.

—Sakura me dijo que viniste a la fiesta de Navidad con Suigetsu —comentó Sasuke en algún momento, ese detalle también lo tenía inquieto.

—Prometió dejarme de joder por un mes si lo traía. Quería ligarse a alguna chica —respondió la pelirroja sin darle mucha importancia— La verdad aún no puedo creer que haya tenido suerte con una de las enfermeras.

—Me alegra que al menos estarás tranquila por un mes —respondió el azabache satisfecho con la respuesta.

—Si, saqué algo bueno de eso. Mira, ya acabé de cenar y tú también. Vamos a dejarte a tu habitación para que descanses y así yo pueda volver a mis labores —dijo Karin levantándose de la silla con su plato vacío. Aquél comentario le había parecido extraño.

—¿Podrías revisarme aquí antes de volver? —pidió el azabache descontento con lo que ella decía.

La petición sonaba extraña también, pero por otro lado, Karin aceptó hacerlo, pues si él seguía tan intoxicado como para seguir actuando así, quizá no sería buena idea dejar que se levantara de la silla aún.

Usando la lamparita que guardaba en su bata, Karin procedió a revisarle los ojos, oídos y boca al Uchiha y se sorprendió al ver que el color de su lengua ya había vuelto a la normalidad.

—¿Cómo te sientes?

—Ya no me siento mareado, pero quizá sea sólo porque estoy sentado —respondió inquieto, pues si había mejorado, era probable que Karin fuera a ver a otros pacientes, incluído aquél que le dió las galletas.

—Te ayudaré a ir a tu cuarto y...

—¿Podríamos esperar un poco? Acabamos de comer y si me mareo, temo vomitar.

El chakra de Sasuke aún se sentía extraño y era de esperar, aún con el antídoto, los efectos tardaban en desaparecer así que quizá era por eso que él se comportaba tan extraño. Accedió a esperar un poco.

—¿Sabes? Uno de los efectos del veneno, es el de maximizar emociones y eso explicaría por qué hasta te has vuelto tan conversador —comentaba Karin riendo— Pero a veces se siente un poco tétrico que quieras saber tanto de mi vida. Especialmente porque no sé qué emoción te orilla a querer...

—¡Karin-san! No sabía que estabas aquí —la enfermera que había aceptado salir con Suigetsu había entrado.

—La cocina está cerrada y mi paciente necesitaba comer —respondió la pelirroja— Y tampoco quería comer en su habitación.

—Por suerte no hay muchos pacientes o habría sido un problema el que no supiéramos dónde estabas —comentó la enfermera sonriendo, para después dirigirse al azabache— ¡Ey! ¿Ya viste? Hay un muérdago arriba de ella, se supone que debes besarla.

—¿Qué? ¿De qué hablas? No hay un... —sonrojada, Karin miró por encima de su cabeza y en efecto, había un muérdago sobre de ella— ¿Quién puso está porquería aquí? Se supone que van en las puertas.

—Suigetsu lo puso allí para que le diera un beso —respondió risueña la enfermera que sólo había ido a tomar un vaso de ponche y ya se estaba yendo— Yo estaba sentada allí durante el convivio.

La enfermera salió de la salita entre risitas y Karin, sonrojada, pero tratando de guardar la compostura, se dirigió a Sasuke.

—Ignora lo que dijo —dijo Karin algo frustrada. Es decir, desde que comenzó a vivir en Konoha, había dejado de perseguir a Sasuke y no porque hubiese dejado de estar enamorada, sino que él había estado mostrándose poco receptivo a cualquier insinuación romántica y ella había elegido dar un paso atrás para establecer su vida allí antes de pensar en algo más— Te llevaré a tu cuarto.

Ahora temía que ese asunto del muérdago pareciera un plan loco que ella había diseñado para que él la besara, pues aunque su compañera de trabajo había aclarado la situación, no quería que Sasuke pensara que ella había aprovechado algo planeado por alguien más. Aún no sentía que fuera el momento de dar un paso al frente de nuevo, pero no podía negarse a sí misma que sí quería ese beso.

—Karin.

La aludida se había levantado de su asiento, pero él la había tomado de la mano al llamarla, se levantó de la silla y a pesar de sentir un mareo, pudo estabilizarse.

—¿Qué...?

Sasuke puso su mano sobre la mejilla de la pelirroja provocándole confusión.

—Estás bajo el muérdago —le murmuró antes de besarla.

Naruto tenía razón, él la extrañaba cerca, pero también despertaron sus celos pensando en que otros la volteaban a ver y quizá no se habría dado cuenta hasta mucho después de no ser por ese veneno.

Karin no esperaba para nada ese movimiento por parte del azabache que le fue difícil procesar lo que estaba ocurriendo.

—¿Qué haces? Te dije que no le hicieras caso —tartamudeó la chica alejándose de él, pues ella pensaba que aquel beso había sido porque en su estado, Sasuke se sintió obligado a cumplir la tradición.

—¿Quieres ser mi novia? —soltó sin pensarlo y cuando se hizo consciente de lo que había propuesto, el azabache desvió la mirada avergonzado, pues aunque sí le había pasado aquello por la mente, no planeaba decirlo en ese momento. Por otro lado, no quería retractarse.

—Por eso te dije que debes descansar. Ya estás diciendo locuras por lo aturdido que estás —dijo Karin mientras sentía que su corazón latía aceleradamente. Trataba de mantenerse dueña de sí— Ven, te llevo a tu cama para que duermas. El peligro ya pasó ahora que tu lengua ha recuperado color.

—Dijiste que el veneno exalta las emociones. Sabes que no estoy delirando.

—No importa. Estás intoxicado, no voy a aprovecharme de eso —respondió ocultando su emoción, pues sabía que él tenía razón. Sin embargo, también sabía que las acciones hechas por arrebatos, podrían terminar en arrepentimiento cuando la razón hiciera lo suyo— Si mañana sigues pensando igual te daré una respuesta.

Sasuke se mostró molesto, pero accedió a ser llevado a su habitación. No tenía caso insistir si ella iba a seguir tratándolo de irracional. Empero, aún le inquietaba la presencia de ese paciente que le había regalado las galletas.

—Quédate conmigo —dijo Sasuke cuando Karin lo ayudó a sentarse en la cama. Ambos habían permanecido en silencio en el camino.

—No puedo. Estoy trabajando, se supone que tengo que revisar al resto de los pacientes —contestó la pelirroja sin poderlo mirar a la cara— Si querías compañía, no debiste correr a Sakura cuando se ofreció a quedarse contigo.

—La eché porque no la quiero aquí, te quiero a ti.

—Iré a hacer mi ronda y volveré a revisarte —respondió Karin que quería saltar de alegría por lo que él decía, pero no quería dejarse llevar— Mientras tanto, intenta descansar. Es tarde.

Karin se dió la media vuelta para irse antes de dejarse llevar por las emociones, pero Sasuke alcanzó a tomarla de la mano.

—No puedes aceptar coqueteos de nadie hasta que hablemos.

—¿De qué hablas? ¡¿Acaso crees que coqueteo con cualquiera que me hable bonito?! —replicó enojada.

—Aceptaste esas galletas.

—Descansa —Karin se soltó y salió de la habitación a toda prisa con el corazón a mil por hora. Sentía que si él decía o hacía algo más, terminaría por aceptar.

La pelirroja estaba muy confundida con las palabras del joven. Había sido tan repentino que hasta estaba preguntándose si no estaba confundiendo los efectos del veneno con algún otro. Incluso, corrió a consultar unos libros al respecto para asegurarse, pero no, ella estaba en lo cierto: el veneno de ese bicho, exaltaba las emociones.

¡Sasuke le pidió que fueran novios! ¡Y se había puesto celoso!

Cuando Karin se dio cuenta de su situación, quiso volver con Sasuke, estaba emocionada, pero de nuevo pensó en su reflexión anterior: las acciones hechas durante arrebatos, podrían no ser las que la razón quería.

Pensar en eso último le quitó toda la emoción, pues de nada servía que él sintiera algo por ella si al final él pensaba que no era buena idea estar juntos. Si la razón lo alejaba, sería mucho más doloroso que el que él jamás hubiese sentido nada por ella.

Karin no estaba preparada para ese rechazo y menos después de la emoción que le había provocado. No quería oír a Sasuke decirle que se olvidara de lo que le había dicho o simplemente fingir que nada había pasado, pues al fin y al cabo, los dos sabían que las emociones estaban allí.

No, ella no estaba preparada para esa situación, sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarlo, pero no estaba lista para hacerlo justo en Navidad. Si dejaba que él le aclarara las cosas ese día, la Navidad se iba a convertir en un día amargo por el tiempo en que lograra superar el asunto y no quería que fuera el caso cuando recientemente estaba comenzando a apreciar las festividades al vivir en Konoha.

Para evitar la situación, Karin encontró quién aceptara atender a Sasuke en su lugar en caso de que lo necesitara, ella evitó ir a verlo el resto de la noche esperando que se quedara dormido para que no la buscara, y apenas dieron las seis de la mañana, consiguió a alguien que terminara su turno para ella poder irse a casa y refugiarse allí.

Transcurrió el tiempo ese día y la pelirroja se sentía contrariada, pues por los chakras, sabía que Sasuke se había recuperado y lo habían dado de alta alrededor de las cinco de la tarde. Cuando sintió eso, se puso un poco tensa pensando que quizá la iría a buscar, pero para las ocho de la noche, él no se había parado frente a su casa, lo que la enojaba porque él había decidido fingir que nada pasó y también la aliviaba, porque así no tendría que oírlo decir que no quería nada con ella.

Mientras confrontaba estos sentimientos, Karin pudo darse cuenta que el azabache finalmente había decidido ir a buscarla y tras pensar mucho al respecto, decidió fingir que no estaba en casa. Después de todo, seguía siendo Navidad y prefería esperar al siguiente día para pasar por todo aquello.

Cuando Sasuke llegó y llamó a la puerta, Karin estaba en casa con las luces apagadas sin hacer ruido, esperando que él se fuera en algún momento pensando que ella no estaba, pero después de llamar a la puerta un par de veces, oyó su voz.

—Sé que estás en casa. Juugo me dijo que no has salido desde que llegaste del trabajo.

Karin maldijo por lo bajo a ese entrometido. Si por ella fuera, no sería vecina ni de él ni de Suigetsu, pero recién que llegaron a la aldea, Konoha les asignó la misma área de apartamentos para mantenerlos vigilados. Sólo a Sasuke le habían dado el privilegio de elegir la zona en la que viviría.

Cómo fuera, ella no quería verlo en ese momento y él no podía hacer nada si ella no le abría. ¿Verdad?

—¿Qué hará? ¿Entrar por la ventana? —murmuró la joven y como si Sasuke la hubiese escuchado, le respondió.

—Tiraré la puerta si no sales.

—¡¿Y quién te da el derecho?! —gritó la joven al mismo tiempo que se arrepentía de haber respondido.

Si se hubiese quedado callada, Sasuke podría haber pensado que quizá Juugo se equivocó o no se dió cuenta que ella había salido, pero ahora ya no había vuelta atrás, él sabía que estaba en casa y que de hecho, lo estaba evitando.

—No tocaré el tema hasta que tú quieras hacerlo —dijo Sasuke muy serio.

—¿Y si no quiero hablarlo nunca? —preguntó Karin acercándose a la puerta.

Ella pudo oír al azabache resoplar antes de responderle.

—Entonces no volveré a mencionarlo, pero a cambio, quiero que abras la puerta y me digas de frente que quieres dejar eso atrás.

No, Karin no quería dejar el tema atrás. Sí quería hablarlo, pero no ese día y sinceramente, tampoco se sentía con la fuerza para mirar al chico de frente. Sin embargo, sabía que él era un hombre de palabra y que si abría la puerta y le decía que dejaran el tema para otro momento, él lo respetaría.

Inquieta, optó por abrir la puerta y pedirle al joven que hablaran dentro de tres días, o quizá después de año nuevo.

—Hola. Me alegra ver qué ya estás mejor —saludó ella cuando finalmente abrió.

—Según los análisis, para esta hora, llevo más de siete horas desintoxicado —respondió el azabache.

—Ten más cuidado la próxima vez. Si hubiese sido otro tipo de alacrán...

—Lo sé.

Ambos quedaron en silencio y Karin sabía que era porque él estaba esperando que ella le diera una respuesta.

—¿Podemos dejar esto para mañana?

—De acuerdo —respondió el azabache sin pensarlo, pero no se movió de la puerta ni dijo nada más.

—Tengo que hacer algunas cosas, así que...

—Espera.

Sasuke señaló un muérdago en el marco de la puerta por fuera. Uno que definitivamente Karin no puso y que tampoco estaba ahí media hora atrás cuando recibió al repartidor de comida.

—¿Qué demonios...? —no pudo terminar la pregunta, porque sintió la mano de Sasuke tomarla por la cintura y acercarla a él.

—Es la tradición —le dijo con una sonrisa ladina antes de besarla.

Karin no podía creer que el Uchiha hubiese usado la misma táctica que Suigetsu para besarla y cuando pudo salir de su sorpresa, no dudó en corresponderle.

—¿Aún quieres que seamos novios? —Karin se atrevió a preguntar entre besos, pues aunque aún tenía miedo, sería bueno saberlo antes de seguir emocionándose con los labios del azabache.

—Si —la pegó más hacia él, porque ahora no iba a negarse que la quería cerca.

—Yo también quiero —respondió Karin abrazándolo por el cuello e ignorando por completo el hecho de que ese beso estaba empañando sus lentes.

Aquél día, el noviazgo entre ambos comenzó y los próximos años, no olvidaron colgar muérdago cerca del otro, tan solo para recordar aquella Nochebuena en que esa pequeña planta los había acercado. Después de todo, no iban a envenenarse con un piquete de alacrán.

Y por si tenían duda, el paciente de Karin era un gentil anciano que estaba satisfecho con el cuidado que ella le daba y la esposa de este, había preparado las galletas en agradecimiento. Ambos pensaban que era una chica hermosa e inteligente y le deseaban suerte para encontrar un hombre que pudiera pasar su vida junto a ella como ellos lo hacían.


¿Alguna vez han sido besados por estar debajo de un muérdago? A mí no, pero admito que en una ocasión intenté usarlo de excusa para besar a alguien. Resumiendo la anécdota: no me resultó tan bien como a Suigetsu o Sasuke

¡Felices fiestas!

¡Hasta la próxima actualización! n.n