Uno
—Parece especialmente irritado porque soy un omega, profesor Hwang. —dijo con desden guardando los libros en su bolso antes de salir del salón de clases.
Hyunjin no emitió palabra alguna fingiendo ocuparse mientras limpiaba la pizarra a sus espaldas. Ese era el trabajo de los encargados de limpieza pero el alfa necesitaba una buena excusa para ignorarlo. Jeongin sabe lo especialmente difícil que puede llegar a ser aquel hombre, sobretodo cuando cuestionan su alfismo.
Las cosas no han cambiado demasiado en estos últimos años y los alfas continúan sintiéndose superiores a omegas y betas y este año lleno de cambios y tensiones han provocado el inevitable odio y debate de muchos alfas al ser obligados a ejercer la enseñanza a omegas como Jeongin.
Jeongin es muy afortunado, lo sabe, solo por ser hijo de grandes empresarios alfas y por tener como hermano mayor al director de dicha escuela es que puede permitirse el honor de estudiar en un lugar tan prestigioso.
Además de si mismo, solo hay tres omegas en todo el alumnado de 500 estudiantes.
Jeongin sabe que debe ser más humilde, menos caprichoso y descarado porque en realidad la mayoría de sus derechos penden de un hilo pero es tan fácil irritarlos que se vuelve casi irresistible. El señor Hwang era el más escéptico de todos, sus ideales eran... rígidos y consideraba un insulto tener que trabajar a la par con omegas.
Pero Jeongin tampoco era como el resto de omegas, él había recibido educación en casa toda su vida. Era tan inteligente como cualquier alfa que nunca se esforzó para conseguir lo que quería. Lo castigarían de egocéntrico si decía que podría ser superior.
Aún así no estaba seguro de que parte de todo esto era la que había hecho que naciera aquella relación de odio con su profesor. Apenas se conocían, Jeongin llevaba una sola clase con él y eventualmente -por no decir todos los días- se cruzaban en los pasillos.
Hwang Hyunjin era uno de los docentes más jóvenes y destacados de la institución. Tenía múltiples doctorados que avalaban todo su estúpido carácter. También era atractivo pero Jeongin preferiría que le cortaran la lengua antes de admitir algo como eso.
Si no fuera un auténtico alfista, Jeongin habría estado suspirando por él.
—¿No tienes una clase en menos de cinco minutos, Jeongin? —preguntó el castaño. Seungmin se veía realmente tenso mirando del reloj en su muñeca a su dirección. Jeongin apenas asintió sin dejar de morder su manzana y leer los apuntes de su clase anterior. —Llegarás tarde. —puntualizó como si no fuera obvio.
Negó con la cabeza comenzando a recoger sus cosas. —Llegare a tiempo.
—Siempre dices lo mismo y terminas llegando tarde.
Rodó los ojos.
—No llegaré tarde.
Aminorando el paso por el pasillo reviso su reloj de bolsillo y si, definitivamente llegaría tarde. Muy tarde. Esta sería su ¿tercera falta del mes? Estaba en problemas como fuera.
Cualquier otro profesor le perdonaría su falta, lo harían con indiferencia queriéndose evitar el papeleo extra pero Hwang era la excepción. El alfa firmaría cualquier papel con tal de que lo expulsaran.
Miró a los lados comprobando que no había nadie cerca. El aula estaba vacía, sus compañeros sentados en sus asiento pero nadie en el frente.
Hwang no había llegado aún.
Dispuesto a escabullirse tomó el mango de la puerta pero no le dejaron a avanzar cuando alguien carraspeó a sus espaldas. Cerró los ojos conteniendo un salto de sorpresa y mordió su labio inferior sabiendo que no tenía cómo escapar de esto.
—Llegar tarde va contra las reglas de esta institución, omega.
Jeongin apretó sus dientes juntos sintiendo irritación ante la voz áspera de aquel hombre. Su tono burlón y el desdén que siempre aplicaba le hizo hormiguear la piel negativamente. Se dio la vuelta pese a su reticencia para encontrarse de frente con Hyunjin. El alfa vestía uno de sus trajes impecables hecho a la medida y llevaba su cabello negro engominado en un peinado perfecto. Todo en él irradiaba dominio y armonía, demasiado seguro de sí mismo como para ser pasado por alto.
—También va contra las reglas distinguir entre subgéneros, profesor. —replicó provocando una chispa fúrica tras sus ojos oscuros.
Jeongin se dio la vuelta dispuesto a ignorar al pelinegro y por segunda vez, tomó el pomo de la puerta de su salón de clases pero antes de que pudiera girar este, alguien lo tomó de la muñeca envolviendo sus dedos con fuerza y algo de tensión, impidiéndole avanzar.
Sorprendido lo miró con su ceño fruncido en una mueca incierta.
—¿Qué...? —cuestionó vacilante y repentinamente asustado al ser acercado con tal brusquedad al cuerpo más alto y formado del alfa.
Hwang parecía oscura y absurdamente satisfecho de su miedo.
—¿Sabe que sucede tras la quinta falta en su expediente? —arqueó una de sus cejas enfatizando su oración. Jeongin se quedó en total silencio intrigado y expectante, su cuerpo tenso ante lo cerca que estaban sus caras. El pelinegro podría inclinarse y sus narices se rozarían. —Te expulsan de la clase, ¿Y sabe que pasa después de que te expulsan de una clase, señor Yang? —sonrió de lado. —¿Sabe lo que le pasa a los omegas sin estudios? Su familia no podrá protegerlo toda la vida, señor Yang. —dijo sin aplacar la diversión en su voz. —Ser expulsado lo marcará por siempre.
Abrió sus ojos en grande, sobresaltado ante la dureza utilizada.
—Usted no...
Jeongin titubeo para mayor placer del alfa.
—¿No? —bufó. —No me cae bien, es un mocoso engreído que debería estar ocupándose de sus deberes en el hogar en lugar de robar un valioso espacio como este. —el alfa chasqueo con un deje de aburrimiento ante su silencio amargo. Jeongin apretó los dientes. —Veo que comienza a entender la magnitud de la situación, omega. —enfatizó provocando al más joven.
La ira burbujeaba en su sangre pero Jeongin se controló tanto como pudo cuando asintió sin doblegarse al mirarlo a aquellos ojos fríos y calculadores.
—No volveré a llegar tarde, profesor.
Hyunjin sonrió sin humor. —Eso lo sé.
—Entonces, ¿Puedo retirarme? —infirió tratando de escapar del agarre de hierro en su muñeca.
—No fue lo que dije.
El color escapó del rostro del omega quien comenzaba a intuir a dónde iba dicha conversación. Trago pesado sabiendo que aquel alfa no tendría piedad de ninguna forma, Hwang lo odiaba. Aquel hombre detestaba su presencia y no dejaría escapar la oportunidad que tenía en sus manos.
Podría expulsarlo.
Su corazón latió acelerado cuando el toque en su muñeca se afianzó y su pulgar recorrió el pulso sin apartar la mirada de su rostro. Hwang era tan inmaculado que Jeongin podría haber imaginado la acaricia en su brazo.
Titubeo pero no supo cómo reaccionar.
—Eres el estudiante más irresponsable de esta institución, ni siquiera tu hermano el director podría evitar tu expulsión, cariño. —pronunció tomándolo del mentón, Jeongin contuvo el aliento y cada músculo de su cuerpo se tensó. A esta cercanía el aroma amaderado del alfa lo golpeó con dureza haciéndolo sentir mareado. —Nos vemos al final de sus clases, señor Yang.
Su corazón se desplomó acelerado y siguió al hombre interrumpiendo su camino al tomarlo de la mano. Hyunjin miró su toque en silencio antes de detenerse en su cara.
—Y-yo... por favor, debe- debe haber otra forma. —susurró. —Pero no vaya con mi hermano, haré lo que sea. —sus grandes ojos siguieron su rostro en busca de un mínimo de compasión pero Hwang lo odiaba, ni siquiera se inmutó cuando sus ojos se llenaron de lágrimas. —Llegaré puntual a sus clases, a todas y-.
—¿Y? ¿Qué más, señor Yang? —arqueó una de sus cejas irónico.
—Ugh... lo que sea. —murmuró frustrado sin poder pensar adecuadamente. El alfa entonces se detuvo observando el agarre de la mano mucho más pequeña y delicada del omega sobre su antebrazo y recorrió un camino hasta su cuerpo estudiando cada parte con detenimiento cosa que tuvo al más joven temblando sin sentido. —¿Profesor? —preguntó temeroso de lo que su silencio significará.
Hwang se zafó de su toque.
—Acompáñeme. —ordenó comenzando a andar.
—Pero- pero, ¿No tiene clases que dar? —preguntó agitado corriendo el pequeño tramo hasta llegar a su lado.
Hwang lo hizo callar con una sola mirada.
Jeongin entrelazó sus manos a sus espaldas. —Que mal humor. —susurró para si mismo.
Hyunjin ignoró sus palabras caminando hasta el tercer piso donde se encontraban las oficinas de los maestros. Jeongin casi no frecuentaba esta zona, estaban mayormente prohibidas para los estudiantes a excepción de que tuvieran una duda con la clase y la mayoría evitaba tener dudas.
Sintiéndose diminuto observó el lúgubre lugar, era mayormente oscuro y tan elegante que resultaba agobiante. Estaba todo tapizado en papel negro y rojo terciopelo y el piso alfombrado amortiguaba el sonido de sus zapatos al caminar.
La oficina de Hwang resultó ser una de las últimas. El alfa primero abrió la puerta y espero a que él entrara.
Jeongin tuvo un mal presentimiento y dudo antes de ir dentro.
Pero…
¿Qué podía pasar? Estaban en pleno horario de clases y su hermano estaba a solo dos pisos de distancia.
Evitando mirar al alfa cruzó sus brazos al sentirse intimidado.
—¿Qué hago aquí? —preguntó incómodo analizando el lugar de reojo. La pared cubierta de reconocimientos y el pequeño estante de trofeos y medallas llamó su atención.
En la cima de uno de los estantes había una foto frente a la fachada de la institución y en esa estaba el profesor Hwang junto a su hermano Chan. Jeongin tragó un nudo y levantó la mirada. Hwang ya lo veía con detenimiento y frialdad como si se tratara de un objeto de estudio y no su igual. Había algo en sus ojos que siempre le hizo sentir extraño; era un vacío oscuro y desagradable como si el hombre no tuviera ni un mínimo de empatía.
—Dijo que haría lo que sea.
Dudoso contuvo el aire.
—Y-yo-.
—Puede irse ahora. —dijo cerrando la puerta de su oficina contradiciendo sus propias palabras. —Aunque su hermano es el director, él no puede tomar decisiones tan importante sobre uno de nuestros peores estudiantes. —el pelirrojo enrojeció. —La junta directiva de la que soy parte es quien suele tomar este tipo de decisiones. —su tono era arrogante.
—¿Por qué tomarse tales molestias? —preguntó mirando la puerta y siguiendo los movimientos del alfa mientras le ponía seguro a esta.
—Hay algo en usted que me irrita. —respondió yendo en su dirección para acorralarlo contra el escritorio. —Tenía razón sobre eso. Su presencia es molesta y quiero que se vaya. —susurró recorriendo con delicadeza el brazo del omega desde su hombro hasta su muñeca delgada.
—Eso no tiene sentido. —Jeongin apretó sus puños con enojo. —¡Yo pase el examen de admisión! ¡Merezco estar aquí como cualquier otro! —gruñó. —No hay nada que me haga diferente al resto.
Una sonrisa se apoderó de los labios del alfa. —Encuentro un par de diferencias notables.
—Está conversación se está convirtiendo en algo inapropiado, profesor. —se esforzó en encontrar las palabras adecuadas para decir. Hwang estaba tan cerca que Jeongin notó cosas que antes no había visto como el lunar bajo su ojo y el sutil hoyuelo en su mejilla al sonreírle.
Hyunjin lo ignoró llevando su mano hasta su mejilla y acariciando con su pulgar el contorno cálido de su piel ardiente por la vergüenza. Jeongin intentó apartarse sin éxito, su mirada terminó fija sobre una mesita de café cubierta de revistas científicas.
—¿Sabes por qué no mereces estar aquí? —el profesor Hwang no se molestó en ocultar más su júbilo. Terriblemente contento con la oportunidad de imponerse al joven chico lo tomó de la barbilla para que volviera la atención a él. —Omegas como tú siempre terminan cediendo a sus instintos, abriéndose de piernas al primer hombre viril que se les atraviese, gimiendo como las putas que desean ser. Tú no eres diferente.
—¡Es usted un... —el omega respiro hondo tratando de controlar sus emociones pese a su cuerpo tembloroso por el enfado.
Hyunjin arqueo una de sus cejas luciendo divertido.
—¿Un que? Continué con su oración si es tan valiente, omega.
Jeongin levanto su mentón igual de desafiante. —Un imbecil. —pronunció mirándolo a los ojos. —Un arrogante idiota que-. —el hombre se zafó la corbata de su cuello y su toque descendió hasta la cintura de Jeongin quien no había notado lo atrapado que estaba hasta que Hyunjin lo jaló a su cuerpo y lo besó.
El profesor Hwang primero lo besó degustando su boca y castigándolo con sus incisivos que buscaban moler la sensible carne y dejar marcas en la nívea piel de su estudiante. A Jeongin le disgustaba tener que admitir que ese beso se sentía bien al igual que las manos cerniéndose y acercándolo más al musculoso y agradable cuerpo del alfa vestido de traje.
—Tiene usted un vocabulario muy florido. —elogió separándose como si nada. Jeongin parpadeo aturdido observando los labios igual de maltratados de su profesor mientras los suyos ardían ante el toque fantasma que había dejado ese beso. —Siempre quise hacerte callar de esta forma. —confesó delineando su labio inferior.
Sorprendido Jeongin no se movió.
Su corazón hecho un desastre mientras el dedo que había estado delineando su boca se presionaba entre sus labios palpando la cavidad cálida y esponjosa, Jeongin tembló con la saliva acumulándose y el dedo ajeno empujando con dureza en su interior como si quisiera ahogarlo.
Con un suave puff el pulgar del alfa abandonó la cavidad vocal del omega.
—Quítate la ropa.
La simpleza de su orden horrorizó a Jeongin quien intentó negarse solo para ser empujando con dureza sobre el escritorio de madera.
—Ahora. —murmuró inclinándose al cuello delicado e inhalando las feromonas omega. —No me hagas enfadar, intento ser amable contigo, Yang.
Jeongin parpadeo abrumado. —Imposible. Carece usted de amabilidad. —eso lo hizo reír. Jeongin trató de ignorarlo sintiendo como se resbalaba y deslizaba bajo su piel. —¿Qué pasa si- qué pasa si me niego?
Hwang quitó un mechón rebelde del rostro de Jeongin. —Pensé que harías lo que sea por mantener tu estadía aquí.
—Es usted un enfermo. —escupió desabrochando con manos temblorosas los primeros botones de su camisa. —Acostarse con estudiantes no suena como algo ético, ¿lo sabe?
Hyunjin llevó sus manos hasta su cadera y tiró de su camisa con fuerza deshilachando los botones restantes de esta.
—Serás la excepción. —susurró observando su vientre plano y cintura pronunciada. —No suelo acostarme con omegas tan jóvenes pero tú puedes ser el primero. —Hyunjin tiró de la camisa fuera de su cuerpo antes de que Jeongin intentara cubrirse y finalmente su mirada se detuvo en sus pezones que ya estaban erectos. Jeongin se sonrojó. —Tu estado rebelde solo puede ser aplacado por un alfa mucho mayor, te hace falta carácter. Alguien que te ponga en tu lugar.
Hwang frotó los pezones del omega con su pulgar y Jeongin contuvo un gemido largo y tenue. Apenas reaccionando cuando el alfa lo tomó de la cintura sentándolo sobre la madera fría de su escritorio, Hyunjin acarició su cuerpo deteniéndose en su pantalón y encargándose de quitárselo con cero delicadeza. Jeongin estuvo desnudo en poco tiempo.
—¿Con cuántos alfas te has acostado, cariño? —los dedos largos y nudosos de Hwang recorrieron su agujero haciéndolo temblar inestable, Jeongin intentó sostenerse con sus manos aferradas sobre el borde de madera del escritorio pero Hyunjin le hizo desvanecerse sobre sus codos cuando un par de dedos se deslizaron en su estrechez.
—¡Aghm! —gritó antes de que Hwang cubriera su boca con una de sus manos.
—¿Cuántos alfas? —insistió.
Jeongin respiró por la nariz y solo negó.
A Hwang se le dificultó confiar en su palabra por lo que su toque se hizo más brusco y ordinario con el sensible capullo del omega quien gritó ante un golpe particular.
—Silencio. —siseo tenso volviendo a empujar su mano contra su boca. Sus dedos embistieron en la cálida humedad y Jeongin comenzó a hacer un desastre bajo su cuerpo. —Ojalá tuviéramos tiempo. —susurró contra su oído. —Me encantaría probar tu coño. Te ves tan dulce y suave, en otra oportunidad te estiraría con mi lengua, te haría rogar por mi nudo y tú me recompensarías rebotando sobre mi polla.
Hwang no se desnudo, solo tiro de su pantalón desabrochándolo lo suficiente para deslizar su polla fuera de este.
Jeongin abrió sus ojos en grande al ver el tamaño del alfa y negó tratando de evitar que se acercara pero Hyunjin lo mordió. Sus dientes sometiendolo al afianzarse en su mandíbula. Jeongin gimió con sus párpados cayendo cerrados y sin poder decir mucho más cuando Hyunjin guió su glande contra la raja mojada y apenas dilatada del virgen omega.
Ni siquiera se preocupó por usar un condón.
Hyunjin supo que aquel irritante y caprichoso omega era virgen cuando comenzó a sangrar alrededor de su eje. Las gotas de sangre envolviéndolo como lubricante y haciendo el camino fácil para que se deslizara hasta su útero.
—¡Ah! ¡N-no yo nunca...
Hwang lo tomó de la nuca besándolo y callando todas sus quejas. Jeongin sollozo tenso pero pronto sus músculos comenzaron a relajarse y ante la estimulación, más lubricante comenzó a escapar de su coño haciendo resbaladizo su agujero y que el acto fuera igual de satisfactorio para el pelirrojo.
—Estas tan mojado que debería hacerte un nudo y fecundar tu pequeño útero. —el omega negó con la cabeza pero no encontró la fuerza para decir palabra alguna aferrándose a sus hombros y escondiéndose en su cuello con los gemiditos deslizándose de su garganta. —Todo lo que necesitaba para callar tu boquita insolente era una polla, ¿Mhm? —se burló.
Hyunjin se retiró del coño solo dejando la punta en su interior, observando como hilos gruesos de lubricante omega se afianzaban a su longitud uniéndolo con el bonito y rosado agujero. La rajita de Jeongin estaba hinchada y de un rojo encendido besando dulcemente su glande como si no quisiera dejarlo ir.
Hyunjin volvió a empujar observando lo lejos que llegaba y como se contorneaba en su vientre delgado.
—Dios, por favor, más...
Jeongin dejó caer su cabeza hacia atrás con un gemido desvergonzado escapando de sus labios y sus paredes apretándolo con rudeza viendo estrellas del placer.
El omega se corrió al poco tiempo, sus paredes volviéndose estrechas y asfixiandolo hasta provocar su nudo. Hyunjin empujó una vez, lo suficientemente profundo como para hacerlos gemir a ambos, y luego se retiró de nuevo antes de hundirse y comenzar a crecer.
—Es m-muy profundo. —sollozo a medida que su nudo continuaba creciendo e inflamándose profundamente en él. —Hnngh alfa.
Algo se tensó en Hwang al oírle. —Voy a correrme hasta el fondo de tu coño.
El omega se apreto tensamente pero aún así nego. —Espera. —negó tratando de empujarlo lejos pero ya era tarde, el nudo de aquel alfa estaba creciendo en su cavidad y no podría hacer nada durante los siguientes minutos. Jeongin se sintió aturdido y mareado, drogado cuando el semen comenzó a correr por su útero llenado su vientre con calidez y plenitud. Jeongin dejó caer su frente sobre el hombro de Hwang mientras este lo fecundaba. —Eres...
—Un imbecil, ya lo dijiste.
Sollozo pero no dijo nada más, temblando ante las emociones contradictorias que lo invadían. Su coño palpitaba adolorido y excitado y su mente estaba confundida. Su cuerpo aún intentándose recuperar de su orgasmo mientras asimilaba el orgasmo de aquel alfa.
Cuando el nudo pasó, Hyunjin se retiró lentamente de su coño, dejando que su polla ya ablandada permanezca cerca mientras observaba cómo su semen se deslizó fuera del coño del omega empapando sus muslos temblorosos y la mesa de su oficina, Hyunjin se deleita observando la piel desprevenida de su abusado e hinchado borde. Sin parpadear el profesor observó como todo se derrama e ignorando los quejidos de su alumno recorrio la humedad de sus muslos con sus dedos, recogiendo el espeso semen y guiándolo hasta su coño adolorido para empujarlo de nuevo adentro. Jeongin exhala y lo mira a través de sus ojos cansados, Hyunjin se siente con un hambre renovada cuando utiliza su polla como un tapón para evitar que más de su semen continué escapando.
—¿No tiene clases a la que asistir? —cuestionó con un jadeo y sus bonitos ojos abiertos. Hwang había comenzando a deslizarse dentro con suavidad empujando su glande en su bochornoso calor.
Gimió aturdido. Hwang lamió su cuello justo sobre su glándula de olor que después volvió a besar.
—Si fueras un estudiante mínimamente responsable sabrías que las últimas clases se cancelaron por la asamblea general. —murmuró entre dientes rastrillando el clítoris del omega con sus nudillos.
Jeongin jadeo entre incrédulo como desorientado. El placer tensando su cuerpo adolorido.
—¿Quiere decir que- ah, espere-. —Hyunjin ignoró sus palabras embistiendo en el húmedo y cálido canal, sensibilizado por la acción anterior. Jeongin lo fulminó con la mirada pero era difícil tomarlo en serio cuando sus mejillas estaban coloradas y sus ojos brillaban desenfocados.
Hwang extendió su agarre desde su rodilla hasta su muslo donde empujó haciéndose más espacio entre las piernas del omega y reanudó sus embistes generando una sinfonía con los gemidos mal contenidos de Jeongin y el sonido de sus pieles al chocar.
Las pequeñas manos del omega se aferraron a su camisa haciéndola puño.
—T-te aprovechaste de mi. —gimoteo. Hyunjin se abalanzó presionando sus pezones sensibles contra la dureza de su camisa. —Mentiste.
La expresión controlada de aquel frío hombre no cambió pese al brillo cínico iluminando su mirada.
—Tu error fue pensar que podías ser más inteligente que un alfa, cariño. —susurró con aire sombrío.
Cuando Jeongin intenta hablar y empujar al hombre lejos, este envolvió una de sus manos en sus mejillas cerrando su boca y obligándole a callar, lo besó suciamente empujando su lengua y lamiendo la saliva en su boca.
A pesar del odio y resentimiento que sus palabras le generan, su coño aún palpitaba, chorreante y sensible apretándose de manera asfixiante alrededor de la gruesa polla de aquel alfa desagradable.
—Lo odio. —susurro hundiendo sus uñas en su espalda fuerte y musculosa. Su nariz se presiona contra la fuente de olor del profesor y mordió su labio conteniendo los ruiditos incesantes que escapaban de su boca. —Ahm usted- le diré a mi hermano q-que ¡Hnnhh!
Hwang soltó una risita. —Cualquiera que sepa lo que pasó aquí… te obligará a casarte conmigo para mantener tu honor intacto, omega. —besó su mejilla acercándose lentamente a su oído. —Incluso tu hermano.